¿Vivimos atados a lo conocido?

Todos podemos sentirnos atraídos por lo desconocido, querer aprender y descubrir cosas nuevas. Pero, en realidad, ¿cuántas veces dejamos de lado nuestras rutinas o nuestra zona segura para tomar nuevas formas de hacer las cosas? ¿Nos quedamos atados a lo conocido o nos atrevemos a lanzarnos a la adversidad?

En la Universidad de St. Andrews, Victoria Horner, realizó un experimento en el que les enseñaba a un grupo de niños cómo podían conseguir una recompensa a través a una caja realizando tres acciones diferentes: con un bastón abrir el pestillo de la caja, otra fue introducir el bastón por el orificio que existía en la caja y golpear varias veces o por último, acceder a la trampilla que existía en la caja y conseguir el premio.

Al ser la caja opaca, ninguno de los niños podía ver qué acción sería la correcta para obtener el premio, tan solo por ensayo y error. ¿Qué ocurrió después? Los investigadores cambiaron la caja y en este caso los participantes podían ver cómo era por dentro, si tenía pestillo, trampilla o había que dar golpes.

Este trabajo se realizó primero con niños y posteriormente con chimpancés. En la segunda parte de la prueba los niños seguían realizado las mismas acciones aun sabiendo que eran ilógicas, pero habían aprendido anteriormente las tres y tan solo repetían. En el caso de los chimpancés, cuando tuvieron oportunidad de observar cómo era la caja, lograban a la primera obtener la recompensa.

Chimpancés

La seguridad de seguir haciendo lo mismo

Nuestros patrones de conducta se guían por lo ya conocido, ante situaciones nuevas nuestro cerebro está predeterminado para generar opciones de solución desde lo que ya sabemos hacer o lo que hemos ido haciendo en el pasado, especialmente si las consecuencias fueron buenas.

Cuando nos encontramos con nueva información el cerebro se pregunta: ¿dónde he visto esto yo antes? Y se basa en experiencias pasadas para almacenar los nuevos datos. Estas ejecuciones de nuestro sistema nos hacen más rápidos, tanto a la hora detomar decisiones como de almacenar contenido en nuestra memoria. Pero, ¿qué ocurre si quedamos atados a lo conocido? ¿Cómo podemos salir de este círculo?

Encontramos seguridad en todo aquello que repetimos y en lo que nos sentimos cómodos haciendo porque ya sabemos cómo funciona, pero hay mucho más detrás de esto. Un mundo entero de posibilidades se encuentra detrás y en nuestras manos está el deshacernos de los patrones ya conocidos y pasar a experimentar con nuevas formas de proceder.

Pies de una persona en la zona de confort

Algo simple que nos lleva muy lejos

¿Cuál puede ser un buen primer paso para a salir de este círculo y liberarnos de las cuerdas que nos mantienen atados a lo conocido? Probar a hacer cosas nuevas es muy fácil, aquí algunas estrategias para lograrlo:

  • Prueba nuevas rutas para ir al trabajo o para ir a casa.
  • Habla con gente desconocida, por ejemplo, el panadero, el conductor del autobús, alguien que espera en la fila o un vecino que encuentras en el ascensor.
  • Trata de hacer las cosas de una forma diferente, por ejemplo, utiliza la mano no dominante para realizar actividades sencillas como lavarse los dientes.
  • Prueba actividades que te saquen de tu zona de confort como baile, canto, deportes alternativos, recetas de otros países.

Todo esto nos ayuda a reconciliarnos con lo nuevo. Nos da la oportunidad de conocer puntos de vista diferentes y descubrirnos a nosotros mismos sin estar atados a lo conocido, libres y, por qué no también inseguros al principio. Hay un mundo de posibilidades tras la zona de confianza y ampliarla trae consigo retos y posibilidades de crecer.

Somos más de lo que conocemos de nosotros, somos más que repetir lo que ya sabemos hacer, somos seres con ganas de crecer y mejorar y lo podemos lograr cada día. Rétate a realizar alguna de las actividades y una vez vencido el miedo, bienvenido al mundo de lo nuevo.

Un comentario en “¿Vivimos atados a lo conocido?

  1. Tal parece que salirnos de la inercia nos resulta bastante difícil, aún a sabiendas de sus resultados negativos, lo que a escala grande se hace evidente en el desarrollo social, saturado de graves problemas, tipo: contaminación, enfermedades, miseria, ignorancia, crimen, abusos de autoridad, genocidios, impunidad, cambio climático, etc., cuando lo lógico sería que los problemas sean solucionados conforme aparecen.
    Cada cierto tiempo asoman nuevos problemas sociales, los que se apilan a los milenarios, centenarios y de décadas atrás, todos motivo de sufrimiento colectivo, todos con un patrón en donde viven y proliferan, el sistema en donde menos del 1% de la población decide todo lo relevante social, lo único conocido, mientras más del 99% no es tomado en cuenta con su voluntad y capacidad, y a eso estamos habituados, mientras esta pendiente experimentar con los efectos del 100% activo mediante el uso del TALENTO COLECTIVO, que de hecho acarrearía un sin fin de nuevas experiencias, positivas al género y a la vida en general como más probable, lo cual es un desafío existencial pendiente de afrontarlo.

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