PEQUEÑOS ROBOTS, CON UN TAMAÑO 200 VECES MÁS PEQUEÑO QUE EL GROSOR DEL CABELLO HUMANO, PODRÍAN LLEGAR A LA RETINA EN MENOS DE 30 MINUTOS.

Imagen ilustrativa.
Pixabay.com / cocoparisienne

El pasado viernes, un equipo liderado por científicos del Instituto Max Planck para la investigación médica, de Alemania, publicó en Science Advances un estudio sobre la posibilidad de nuevas técnicas de intervención clínica oftalmológica. Para su divulgación de manera didáctica, este miércoles se dio a conocer un video que explica lo investigado de forma gráfica, recogido en la revista Science.

El estudio refleja un trabajo de investigación realizado a partir de revolucionarios nanobots, confeccionados con impresoras 3D, con el objetivo de mejorar el tratamiento de dolencias oculares. Se afirma allí que en un futuro que de momento luce aún lejano, dichos robots podrán ser usados para transportar y administrar medicamentos en el ojo humano y así prevenir enfermedades.

Los ‘micropopulsores’ son 200 veces más pequeños que la anchura del cabello humano y cuentan con una cola en espiral que facilita el recorrido a través de la gelatina vítrea. Tras probarlos en número de hasta 10.000 en ojos extraídos de cerdos, los investigadores han dicho que podrían ser más efectivos y rápidos que las gotas oculares o las inyecciones. La investigación reveló que pasaron a través del ojo de cerdo 10 veces más rápido que partículas del mismo tamaño.

Modelados como renacuajos, cuentan con un revestimiento resbaladizo para poder moverse sin dañar el globo ocular. Dentro de ellos se introduciría medicación y podrían utilizarse para tratar un glaucoma o una retinopatía diabética.

Actualmente, las inyecciones intravítreas o las gotas para los ojos son las técnicas más comunes. Si bien son efectivas, necesitan mucho tiempo para que la medicación alcance el foco del problema.
Su proyección más inmediata

Una de las enfermedades más comunes que requieren de inyección en el ojo es la degeneración macular asociada a la edad, causada por la diabetes, que bloquea los vasos sanguíneos o determina su aumento anormal.

Hechos de níquel y dirigidos por un campo magnético exterior, los pequeños robots también necesitarían ser inyectados pero no cubrirían toda la superficie del ojo. Irían directamente al origen de la enfermedad. Mediante un escáner en vivo que indica su posición, los médicos podrían tener un control suficiente para desplazarlos hacia todas las direcciones necesarias.

Aún no han sido probados en seres vivos, para lo cual se recurrirá en primer término a animales antes de hacerlo en humanos.

https://www.periodicoelnuevomundo.com/2018/11/pequenos-robots-con-un-tamano-200-veces.html

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