Observan agujeros negros abandonando los centros de sus galaxias

 

La ilustración muestra una de las galaxias observadas con un agujero negro supermasivo fuera del centro – Sophia Dagnello, NRAO/AUI/NSF
Hasta ahora se pensaba que un agujero negro supermasivo permanecía siempre en el núcleo de su galaxia anfitriona

¿Se imagina que Sagitario A*, el enorme agujero negro de cuatro millones de masas solares que hay en el centro de nuestra galaxia, decidiera un buen día visitar sus dominios y «darse una vuelta» por la Vía Láctea?

Hasta ahora se pensaba que los agujeros negros supermasivos, esos que residen en los centros de la mayoría de las galaxias, permanecían siempre quietos, como reyes en sus tronos y rodeados por los cientos de miles de millones de estrellas de sus cortes cósmicas. Pero resulta que no es así.


De hecho, y para sorpresa de los astrónomos, algunos de estos colosales objetos, que pueden llegar a tener miles de millones de veces la masa del Sol son capaces, también, de vagar por las regiones exteriores de sus galaxias, a miles de años luz de sus centros.

Nunca hasta ahora se había visto nada parecido, de modo que Amy Reines, astrofísica de la Universidad Estatal de Montana y descubridora de estos agujeros negros «errantes» asegura que se trata de una nueva clase de objetos espaciales, hasta ahora desconocida. Reines, que acaba de publicar su hallazgo en «The Astrophysical Journal», ha anunciado sus resultados hace apenas unos días, durante la reunión de la Sociedad Astronómica Americana que se celebra en Hawái.
Desde hace mucho tiempo se sabe que la mayoría de las galaxias, incluida nuestra Vía Láctea, albergan enormes agujeros negros en sus núcleos. Y algunos de ellos son realmente monstruosos. El mayor de los observados hasta ahora, en efecto, reside en el centro de una lejana galaxia en la constelación de Cetus, en el hemisferio sur, y tiene una masa equivalente a la de 40.000 millones de soles.

Por supuesto, estos gigantescos agujeros negros no nacen con ese tamaño, sino que van creciendo con el tiempo y a medida que las galaxias (y sus agujeros negros centrales) chocan y se fusionan entre sí.
Las semillas

¿Pero de dónde proceden los agujeros negros supermasivos iniciales? Según explica Reines, «no lo sabemos. Y no sabemos tampoco cómo de masivas eran esas ‘semillas’ de agujero negro cuando se formaron por primera vez». Precisamente, Reines hizo su descubrimiento de los agujeros negros errantes cuando trataba de dilucidar estas cuestiones.

Junto a su equipo, la astrónoma estaba buscando agujeros negros en galaxias pequeñas, conocidas como galaxias enanas, para comprobar la teoría de que sus agujeros negros centrales serían, también, relativamente pequeños. Se trataba de establecer unos límites a los tamaños máximos de esas «semillas» iniciales.

Debido a su pequeño tamaño y a su lejanía, sin embargo, estos pequeños agujeros resultan muy difíciles de detectar, por lo que Reines decidió utilizar uno de los mayores radiotelescopios del mundo, el Very Large Array (VLA), en Nuevo México, y utilizar su poderoso zoom para observar 111 galaxias enanas relativamente próximas a nosotros.

De este modo, la investigadora descubrió que 13 de ellas poseían «casi con toda certeza» agujeros negros supermasivos, aunque con masas de «solo» unos cientos de miles de veces la del Sol, mucho más pequeños de los que albergan galaxias como la nuestra.

Pero lo que realmente la sorprendió fue que la mayoría de esos trece agujeros negros no estaban en los centros galácticos, a diferencia de todos los demás agujeros negros supermasivos descubiertos hasta ahora. «Me quedé muy sorprendida», confiesa la investigadora.
Camino de regreso

Según los modelos informáticos, la colisión entre dos galaxias podría tener el efecto de desplazar los agujeros negros de sus núcleos centrales, y Reines se preguntó si eso era lo que estaba observando. Los mismos modelos, además, indican que una vez que eso ha ocurrido es posible que el agujero negro nunca más encuentre el camino de regreso a su posición central. Por supuesto, en las galaxias más grandes y masivas ese «camino de regreso» tras una colisión debería de ser mucho más fácil de seguir.
¿Cómo de abundantes son las galaxias con agujeros negros desplazados? ¿Y podría ser que lo mismo sucediera también en las galaxias más grandes, como la nuestra? Sin duda, el hallazgo de Reines ha abierto una puerta totalmente nueva e inesperada para los astrónomos que buscan y estudian agujeros negros supermasivos. Y es que, sin ellos, las galaxias mismas no existirían tal y como las conocemos…
https://www.periodicoelnuevomundo.com/2020/01/observan-agujeros-negros-abandonando.html

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