Auto-indagación

por Lisa Cairns Extracto de: por amor a todo

Lisa Cairns

P: ¿Crees que el método de la auto-indagación es útil?

Lisa: Nada es útil. Siempre es Esto. Si surge la auto-indagación, eso es lo que surge. Pero aquello a lo que pueda conducirnos es absolutamente irrelevante. Es en ESTO, en lo que está pasando ahora, donde está lo interesante, no en lo que vas a conseguir mañana; eso es continuar con el sueño del «yo».

El «yo» siempre se desarrolla en el tiempo. Si lo que surge es la auto-indagación, no está ni bien ni mal. Pero la idea de que vas a conseguir algo o llegar a alguna parte no es más que soñar despierto. ¿A dónde vas a llegar? Esto siempre está aquí. ¿En qué momento Esto no está aquí?

Lo que ocurre es que te estás imaginando al cuerpo, o a ti mismo (algo que ni siquiera es tú), siendo mejor en el futuro. Es exactamente igual que cuando uno quiere estar mejor económicamente y se imagina el dinero, como imaginarse unos senos grandes y sentirse bien con ellos, o un gran pene, o una cara bonita.

La auto-indagación no es diferente; es exactamente lo mismo, el mismo mecanismo, la misma dinámica del «yo».

¿A dónde hay que ir?

Esto es lo que está sucediendo y es lo que va a estar sucediendo siempre. El enamoramiento es esto, no soñar despierto con el mañana; nunca conoceremos el mañana ni el ayer; Esto es lo que ES.

Pensamiento

P: ¿Cuando aparecen los pensamientos cómo los manejas?

Lisa: Los pensamientos tan solo son algo que aparece, otra parte de la apariencia. Lo que se suele asumir es que esos pensamientos nos pertenecen y que somos nosotros los que estamos controlándolos o produciéndolos.

¿Cómo? ¿Cómo produces un pensamiento? Tan solo puede ser otro pensamiento el que crea que puede controlar o cambiar un pensamiento de algún modo. ¿Cómo puedes cambiar un pensamiento, cuando lo cierto es que surgen de un absoluto misterio? Llegan a la existencia del mismo modo que cualquier otra cosa; lo que ocurre es que vienen acompañados de otro pensamiento que asume que eres «tú» el que piensa.

La dinámica del «yo» es tan extraña… Lo reclama todo para sí mismo: «Pienso, luego existo». Es más bien al revés: yo soy, y dentro de ese yo soy surge el pensamiento. Es este asumir el control lo que crea el sufrimiento. En realidad es una energía que reclama: «Yo soy el controlador, yo soy el que hace las cosas». Los pensamientos dicen que «yo» controlo y que soy «yo» el que está eligiendo unos pensamientos u otros. ¿Crees que tu malestar es debido a TUS pensamientos? No; los pensamientos que normalmente hablan del pasado y el futuro, tan solo aparecen y desaparecen.

¿Cómo ha ocurrido esto?

P: Si no hay ningún «yo», ¿de dónde ha salido este «yo»?

Lisa: Te voy a dar mi explicación, pero, en última instancia, todas las palabras fallan. Si echamos un vistazo a los animales, podemos ver claramente cómo es no tener el sentido de uno mismo; los animales no perciben que sean un cuerpo, unas emociones o unos pensamientos; no tienen autoconciencia. Lo que los animales experimentan es simplemente Vida y lo que está sucediendo. Para ellos no existe un mundo interno ni un mundo externo. Y dado que no tienen el sentido de sí mismos, no sufren.

Lo que ha ocurrido con los humanos es que empezaron a desarrollar el pensamiento complejo y a percibir las cosas en un tiempo aparente; los animales tienen un cierto sentido del tiempo, pero en realidad no lo perciben. Los humanos comenzaron a elaborar descripciones de las acciones del cuerpo a lo largo del tiempo; los animales tienen una percepción del tiempo mucho más instintiva.

A medida que este pensamiento complejo cobraba más importancia en los humanos, esta entidad en el tiempo se fue haciendo cada vez más fuerte. Cuestiones como «¿a dónde voy?» o «¿qué he hecho?» tan solo pueden plantearse en el tiempo. Y mientras este pensamiento complejo se desarrollaba en los seres humanos, lo que también comenzó a tener cada vez más relevancia fue esta aparente entidad separada que vive en las proyecciones mentales del pasado y del futuro. El tiempo, en lugar de simplemente utilizarlo cuando era necesario a efectos prácticos para el normal funcionamiento diario, se convirtió en un velo, en un filtro, y de repente la vida dejó de verse tal y como era; y pasó a ser vista a través de este filtro del tiempo. La vida se convirtió en algo que trataba de un «yo» en el tiempo relacionándose con la vida.

Antes de que surgiera el lenguaje complejo, no había «yo»; tan solo había vida, no un yo inmerso en un relato de la vida. Lo que eres es esa Vida original, esa Existencia que es anterior a la historia del yo. Ya estaba ahí en el nacimiento, antes de que toda la historia del «yo» comenzara. Esa es la libertad a la que señalo, la libertad que ha estado siempre aquí, esa Vida que es anterior al pensamiento «yo soy el cuerpo» ha estado siempre ahí. La persona, el «yo», cree que está inmerso en una historia, y todo el sufrimiento surge en el seno de esa historia en el tiempo. Toda la ansiedad, la preocupación, la culpa, la vergüenza y el orgullo, todo ello sucede en el tiempo; en este momento, en esta Vida, no hay sufrimiento. El sufrimiento está solamente en una realidad mental y conceptual.

Los animales experimentan dolor, pero no hay nadie ahí aferrándose a ese dolor. El dolor simplemente llega y se va, del mismo modo que el placer. Los animales no están buscando un estado mejor, porque no tienen un sentido de sí mismos.

El yo es un sentido conceptual de uno mismo. Tú no eres el cuerpo. Tú no eres tus actos pasados o futuros. Existe esta Vida que está siempre ahí. Es libre, inmóvil y en movimiento al mismo tiempo. Una parte de ella es silencio, vacío; quizá hayas oído hablar de este silencio en el budismo o en otras tradiciones.

P: Entonces, ¿podría decirse que somos traicionados por los símbolos?

Lisa: No, no tú. Tú no eres traicionado; «tú» eres la traición. «Tú» es la mentira, porque ¿QUIÉN eres tú?, ¿qué cosa puedes decir que eres? Lo único que hay es La Vida, y no se puede encontrar La Vida; está en todas partes y en ninguna.

P: Pero la consciencia crea la capacidad de percibir a través de símbolos, de representar simbólicamente, ¿no?

Lisa: Crea la habilidad para soñar, sí. Crea ensoñaciones. Entiendo que por consciencia te refieres a lo que yo llamo La Vida.

P: Una vez que se tiene la capacidad para pensar simbólicamente, lo que sucede es que la realidad es intercambiada por el símbolo, y entonces empezamos a creer, o la consciencia empieza a creer, en los símbolos y en los sonidos de las palabras, y simplemente se pierde la realidad y se vive en esto, ¿no?

Lisa: En realidad no se pierde; nunca es ni siquiera rozada. Es como cuando ves una película; nunca te pierdes en la película como tal. Está sucediendo la película y eso es todo lo que hay, la película sucediendo. Decimos que estamos perdidos en ella, pero nunca lo estamos en realidad. La Consciencia realmente nunca se pierde en nada; tan solo está produciendo este sueño, un sueño muy potente y emocionante. La Consciencia no se puede perder. La Vida no se puede perder en ese sueño. La Vida ES lo que lo está produciendo. Cuando lo produce, se siente muy real, pero para nadie.

P: ¿Estás diciendo que la vida es lo único real ?

Lisa: La palabra real es muy curiosa. Lo constante es La Vida; lo constante es la Existencia. Tiene que haber Existencia, en la cual todas las formas se están moviendo. Realmente no sé lo que significa ser real o no real, verdad o no verdad.

P: ¿Cuál es el papel del tiempo en todo esto?

Lisa: El tiempo es algo que surge, una actividad. Cuando el tiempo es necesario para alguna actividad, surge y después se va. El tiempo es subjetivo con respecto al que lo percibe; es diferente para un niño, una persona mayor o alguien con una discapacidad mental. Es subjetivo. Está en movimiento; viene y va. La pregunta es «¿en qué aparece y desaparece el tiempo?».

Esto. La nada, que es intemporal.
Hermoso.

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