Ni eso, ni aquello

por Satyaprem Satyaprem Blog
Satyaprem

Para saber quién eres, ¿es posible leer al respecto en algún libro? En verdad, no. Hay muchos libros que hablan de «ti», pero no son más que indicadores. Y no hablan de ti, exactamente, pues, de lo que realmente eres, es imposible hablar.

En este sentido, hasta el conocimiento fundamental es intermediario y no sirve para una experiencia directa. En la experiencia directa no existe intermediario, no hay nadie que esté entre tú y el objeto de conocimiento. Por eso, propongo que estés atento y mires hacia donde está siendo apuntado.

Si pregunto «¿quién eres tú?», desde el punto de vista común, ¿qué tendré como respuesta? Cualquier persona dirá, primeramente, un nombre ― «soy María». Existe una identificación profunda con el nombre. Eso es simple de entender, así como es simple de entender la siguiente afirmación: tú no eres tu nombre.

Pero, decirle eso a alguien, en el nivel de comprensión del sentido común, es como decir nada. No va a entender. Entonces, mira: el conocimiento al cual nos estamos aproximando, no tiene nada que ver con el sentido común. Es un sentido absolutamente incomún. Por eso, es necesario lidiar muy atentamente con esos indicadores.

Cuestiónate: ¿Tú eres tu nombre? ¿Eres hombre o mujer? ¿Eres tu cuerpo?

Para un médico ―por más alto conocimiento técnico que pueda tener al respecto de cualquiera que sea su especialización― tú eres un cuerpo. O sea, él tiene un aprendizaje profundo en un determinado campo y completa ignorancia al respecto de lo esencial.

Por lo tanto, para saber quién eres tú, es necesario alejarte completamente del conocimiento aprendido. De todo el conocimiento aprendido. ¡Todo! Todo lo que aprendiste ayer no sirve para saber quién eres. Estamos aquí para ver exactamente eso, para tener la máxima claridad de que de nada sirve, absolutamente nada de lo que la mente postula.

Esto ya sería suficiente. Pero, como dudo de que tu mente vaya a aceptar abandonarse a sí misma en pro de algo que desconoce, por lo menos mantente atento a todo aquello que no eres. Eso te estará aproximando a quien tú realmente eres.

Ahora no es tiempo

El buscador espiritual está, posiblemente, buscando entender el funcionamiento del Universo y de qué manera encaja él en esa ecuación. ¿Ya descubriste cómo encajas tú en el esquema del Universo? Pondera la prepotencia de intentar descubrir cómo funciona el Universo y, a partir de ahí, poner todos los mecanismos en dirección de tu propia bienaventuranza.

Lo que está detrás de esa perspectiva es la no comprensión con respecto al Universo ―por consiguiente, de ti mismo― y claro, la falsa idea de que necesitas de tiempo para encontrar lo que estás buscando. Aunque pienses que estás trabajando con ahínco para ese descubrimiento, esperando un bello día oír la palabra correcta que te hará «ver», aun así estás equivocado. No es nada de eso, ¡lo siento mucho!

Entrar en el contexto propuesto por Satsang es sacar la mano de lo que sea que quieras, pues todo lo que quieres demanda de tiempo. Probablemente ya te viste a ti mismo diciendo que necesitas de más tiempo y, consecuentemente, ya oíste de tu propia boca que necesitabas integrar o digerir alguna novedad. ¿Cuántas veces ya dijiste eso? ¿Cuántas cosas has necesitado «integrar» sin nunca preguntar quién estaba haciendo tal propuesta internamente?

Antes de seguir adelante, mira: ¿Lo que estoy diciendo tiene relevancia para ti? Si es que sí, date cuenta de quién es ese o cuál es la estructura que necesita de tiempo para «integración».

Entonces, en este momento, permíteme presentar el contraste entre dos cosas: una de ellas es lo que piensas que eres y la otra es aquello que eres en verdad. Aquello que piensas que eres, no solo demanda tiempo, sino que también necesita de mantenerse integrado todo el tiempo. O sea, el tiempo es fundamental para aquel que piensas que eres. Mientras que aquello que eres no conoce el tiempo y no es un mecanismo en evolución.

Por lo tanto, propongo una distinción, a través de tu propia observación, entre lo que eres y lo que no eres. Ten en cuenta que lo que sea que pienses que eres, no eres tú. Solamente ese que se piensa todo el tiempo reproduce frases, tales como: «Necesito de tiempo para integrar lo que está sucediendo» o «necesito de un tiempo para entender, a solas, unas cosas que no entendí». Si quieres la Verdad, es primordial que notes que esas propuestas son de tu mente. No estamos aquí para entender absolutamente nada. Por el contrario, nota que son esos mecanismos internos los que te «alejan» del Ahora, siempre demandando tiempo. Pero, al final, ¿cuánto tiempo necesitas para descubrir dónde queda el ahora?

La mente dice que, con el tiempo descubrirás dónde queda y cómo permanecer en el ahora. Sin embargo, propongo que refresques esa rancidez crónica y compulsiva de mantenerte siempre proponiendo un ideal preso del tiempo, del mañana. Necesito ser franco contigo: yo no tengo ningún tiempo para darte. Citando a Elvis Presley: «It’s now or never». Es ahora o nunca, porque solamente ahora está disponible el ahora.

Fuente: Satyaprem Blog – Español

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