La abducción de Tujunga Canyon

El 22 de marzo 1952 dos mujeres, (seudónimo) Sara Shaw y Whitley Jan, quienes compartian en una cabaña aislada en el área de Tujunga Canyon, fueron despertadas por una luz brillante fuera del lugar donde estaban. También descubrieron, después de salir de la cabaña en un estado de terror que parecía que se habían “perdido en el tiempo”, mientras tanto a las dos horas habian sido dadas por desaparecidas.

Así se inició 23 años de avistamientos de ovnis y de encuentros cercanos. En 1956, Whitley Jan y una joven llamada Emily Cronin se dirigían de vuelta a casa desde la cabaña en la noche, el hijo de Emily estaba durmiendo en el asiento trasero. Debido a lo tarde que era decidió retirarse en en una parada de descanso y tener un sueño.

Algún tiempo después, fueron despertadas por una luz brillante y se dio cuenta de que ambas estaban paralizadas. Emily finalmente logró mover un dedo y muy pronto ambas encontraron que se podían mover. Sensación de miedo por los acontecimientos hicieron retroceder a un café con el fin de recuperarse.

Este tipo de evento continuó atormentando tanto Sara Shaw y Whitley Jan durante muchos años y en 1975 contaron sus experiencias a los investigadores de ovnis el cual les sugirió que fueran hipnotizadas por separado por un hipnotista. En la clínica estando Sara hipnotizada recordó criaturas humanoides aparentemente delgada vestida de negro entrar en la casa, incluso cuando todas las puertas y ventanas estaban bien cerradas. Estas criaturas segun Sara y Jan venian de un ovni flotando fuera y los sometieron a un examen. Fueron devueltas a la casa en un haz de luz. Jan, sin embargo, nunca vio realmente a las criaturas, pero afirmó ser capaz de sentir su presencia, que la aterrorizaba.

Emily también fue hipnotizada y recordó dos entidades delgadas, vestidas de negro que surgieron de un brillante ovni y que tenían un gran interés en su hijo. Emily también afirmó haber sido aterrorizada por estas visitas durante años y en 1975 fue contactado por dos señoras, Lori Briggs y Maine Jo, que vivía cerca. Bajo hipnosis, este par de mujeres recordaron experiencias similares de secuestro con otras señoras.

La abducción de Tujunga Canyon

Un comentario en “La abducción de Tujunga Canyon

  1. Deberíamos de dejar que estas noticias sobre abducciones o avistamientos ovnis y presencias de seres de “otros mundos”, dejasen de formar parte de la ciencia-ficción, lo no alcanzable o lo desconocido.

    ¿Qué pasaría si hubiese un avistamiento masivo y que no se pudiese ocultar de forma oficial? ¿Entraría la gente en pánico? ¿Se derrumbarían de golpe todos los “conceptos” y creencias infantiles por retrogradismo del ser humano? ¿Quiénes estarían dispuestos a fomentar una guerra real contra otros seres, a fin de que los privilegios “terrestres” pudiesen seguir siendo conservados por algunos, para prolongar asimismo también su mundo de fantasía y de paternalismo y de muerte perpetua?

    Debemos dejar de ver o pensar en esos seres ni como enemigos ni como ángeles salvadores. Unos están más evolucionados por supuesto que nosotros, pero eso no significa que sean “dioses” ni ángeles ni maestros encarnados.

    Si entramos en consonancia con lo que rezuma de sus “mensajes”, y que tenemos que entrar en esa misma mía evolutiva para dejar por fin atrás la perpetuidad de la muerte a todos los niveles, no sólo despertaremos sino que nuestra consciencia estará ya dispuesta para que sea posible, por fin, el conocimiento directo de esos “otros seres”, y no sólo eso, sino para considerarlos nuestros iguales. Claro que para llegar aquí, no sé cuánto tiempo terrestre será preciso, pero si logramos traspasar el umbral, seguro que eso es lo que nos espera, no sólo el hermanamiento con todos los seres de este Planeta, sino también con el resto de seres y las infinitas formas de vida creadas más allá de nuestro espacio-tiempo.

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