Meditación Silente: Escuchar en Soledad

Hasta que uno no se acostumbra a mantenerse en silencio y sostenerlo atentamente –no sólo exteriormente, sino sobretodo interiormente– es prácticamente imposible acceder a vivencias contemplativas.

Escuchar en Soledad, la Maravilla del Silencio.

No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

«La soledad es un universo. No es un estado. Es, más bien, una posibilidad, un don que ofrece la vida y del que podemos extraer grandes lecciones».

Así nos lo explica Francesc Torralba, filósofo y autor del libro El arte de saber estar solo.

La soledad no es un objetivo que queramos perseguir. Es una vivencia del alma, una experiencia por la que podemos pasar. El ser humano no es sólo el animal social que teje vínculos con los suyos para defenderse de los enemigos y ayudarse mutuamente. También se retira, toma distancia, se aleja de la comunidad.

El ruido, la interacción, la multiplicidad de imágenes nos dispersa y nos evita pensar en aquello que realmente nos puede hacer sufrir. La soledad nos hace pensar en los pequeños vínculos, el tipo de vida que llevamos, nuestros proyectos, frustraciones. Una ocasión para profundizar, ver los puntos débiles de uno mismo y los recursos que dispone.

Los grandes creadores, poetas, artistas, literatos, músicos, ¿cómo han creado sino en soledad? Cerrándose en su taller esperando aquella inspiración o aquel buscar el argumento, verso o fórmula mágica. Es una ocasión para la creación intelectual. Las grandes obras se han hecho en soledad.

La soledad puede ser una enorme oportunidad. Porque en la soledad podemos encontrar la maravilla del silencio.  En el silencio encontramos la habilidad de escuchar; escucharnos a nosotros mismos, a los demás y a Dios.

 Es en el silencio donde puedes escuchar la voz de Dios. Solo a través del silencio puedes tener contacto directo con la fuente de todas las cosas. Y los grandes místicos y maestros espirituales del mundo sabían que esto era cierto.

“El silencio es el sueño que nutre la sabiduría.” (Francis Bacon)

Escuchar es como un arte olvidado. Sin él no podemos comunicarnos, ni relacionarnos con los demás y por tanto, no podemos vivir una vida significativa. Necesitamos aprender a escuchar.

Sentarnos en silencio nos permite escucharnos a nosotros mismos y comprender. Este silencio puede sanar. Las preocupaciones y el dolor pueden sanarse cuando escuchamos. La medicina espiritual está siempre presente en el alma. Siempre que la necesitemos, hasta el punto en que la necesitemos, podemos encontrarla en el interior.

En el silencio también acumulamos poder espiritual. Este poder del silencio transforma la atmósfera, generando paz donde había intranquilidad. Primero nuestra atmósfera interna y luego la atmósfera a nuestro alrededor, a medida que irradiamos vibraciones silenciosas de paz.

Necesitamos conocer y experimentar con mayor profundidad el poder del silencio. Los instrumentos del silencio son los pensamientos puros, los buenos deseos y el lenguaje de la mirada.

Con el poder del silencio y con el lenguaje de la mirada podemos dar una experiencia de espiritualidad a los demás. Donde las palabras no pueden hacer que una tarea sea exitosa, la experiencia de amor y compasión a través de los medios del poder del silencio, pueden llevarla a cabo.

Para desarrollar la experiencia del poder del silencio, es necesario permanecer introvertidos y en soledad, practicando la experiencia de la conciencia del ser espiritual y la conexión con la fuente eterna de poder espiritual.

El Silencio te ayuda a acceder a la sabiduría de tu alma.

La verdadera sabiduría se encuentra en el silencio. Y a través de la quietud puedes aprovechar la sabiduría de tu alma y acceder a los sentimientos y experiencias que están fuera de este mundo

“Nada fortifica tanto las almas como el silencio; que es como una oración íntima en que ofrecemos a Dios nuestras tristezas.” (Jacinto Benavente)

El silencio crea el clima interior de quietud en el cual se puede escuchar la voz de Dios. El abstenerse de diálogo con otros libera la comunicación fácil, espontaneidad con Dios que es la oración meditativa.

“Donde falta el silencio, donde sólo hay las muchas palabras y no La palabra, entonces allí hay mucho bullicio y actividad, pero no hay paz, no hay pensar profundo, no hay quietud interior. Donde no hay paz, no hay unos y no hay amor”

Thomas Merton.-

El impacto en el agua es una analogía del alma en el Brahman. Puede servirnos para comprender la metafora, la idea de nuestra Santa castellana, Teresa de Jesús y su Castillo interior, ese del que habla en sus «Moradas». En palabras de Santa Teresa, el Castillo interior es ese lugarAdonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma.

Citando a Santa Teresa, indica que ocurre cierto tipo de superstición en el sentido de que estamos temerosos aún de toser o de respirar, a fin de evitar movimientos corpóreos que hagan evitar el estado silente que se ha logrado. Dios, quien es el autor de esta paz, no nos la priva aún con inevitables movimientos del cuerpo o con involuntarios escapes de imaginación.

Los frutos espirituales del Silencio Contemplativo,  según Santa Teresa, son: Paz interior, la que continúa aún luego de la oración, · profunda humildad, · aptitud y disposición para los deberes espirituales, · luz divina del intelecto, y · estabilidad de la voluntad dentro de la bondad.

Cuando el silencio es profundo y rebosante de plenitud, cuando no anhelamos ya el sonido, cuando la concentración en el Uno es completa, entonces como una flecha el pensamiento encuentra su blanco y se derrite en él. Ahí el alma humana no sólo tiene un breve destello de Dios sino que la pureza de ese Ser la absorbe, de manera total, completa y absoluta. Una vez que el alma está repleta de la luz pura que se ha convertido ahora en su ser, irradia hacia otros dicha energía en la forma de paz y amor, como un faro viviente.

La soledad y el silencio no son una meta, una finalidad en sí. Son un medio, un camino que nos lleva al encuentro con la humanidad (la nuestra y la de los otros), con la creación en su conjunto, con la trascendencia, con la libertad..

Y para terminar una de esas frases para reflexionar sobre este el silencio y la amistad.

La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno. – Erasmo de Rotterdam –

Seamos valientes, programemos en nuestra agenda un par de instantes de soledad al día donde tomar un café y hacer amistad con nosotros mismos. Dejar que la mente se aclare, que bajen las mareas de las preocupaciones para atisbar las auténticas necesidades. Hagamos de la soledad elegida y puntual nuestro auténtico bálsamo.

FUENTES:

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https://www.elsantuariodelalba.com/2020/11/28/escuchar-en-silencio-y-soledad/

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