Luna de la despedida

Acabamos de tener el 27 de febrero, la última Luna Llena de la rueda zodiacal, la que ocurre cuando el Sol transita por Piscis; El plenilunio es la fase culminante de una etapa en la que nuestro satélite va creciendo; una vez se llega a ese clímax, empieza a decrecer paulatinamente.

Ahora, en las próximas dos semanas, la Luna estará menguando, y cuando ello ocurre, es de por sí una etapa oportuna para concluir tareas pendientes y desprendernos de situaciones que ya cumplieron su función en nuestras vidas, pero además, en esta ocasión, el cierre de ciclo es más intenso, pues este decrecimiento lunar se da con el tránsito solar por el último tramo del zodíaco, la zona cósmica pisciana.

Ya para el 6 de marzo, la Luna llegará a su fase de Cuarto Menguante, cuando se da el mayor impulso para desprendernos de lo que ya ha caducado para nosotros y concluir todo lo que queda pendiente, y así prepararnos para cosechar todo aquello que es producto de nuestros esfuerzos e intenciones, e iniciar un nuevo ciclo.

Esta cosecha puede manifestarse con la última Luna Nueva del año astrológico, que cierra cuando se da en Piscis, lo que ocurrirá el 13 de marzo. Es el momento cumbre de cerrar una etapa en nuestras vidas, recoger el fruto de lo que hemos sembrado, y avanzar hacia lo nuevo.

Esa última Luna Nueva del ciclo astrológico representa la culminación de un período anual en la relación solar y lunar; una vez ocurra, la Luna empezará a crecer de nuevo para completar el tramo final de la rueda zodiacal; una vez que de nuevo haya crecido y alcanzado su plenitud, ya habrá iniciado el año nuevo astrológico con la llegada de Aries el 20 de marzo, y la primera Luna Llena de ese ciclo nuevo, será el 28 de marzo.

Pero antes de que esto ocurra, tenemos por delante el ciclo final de la Luna, desde ahora que está empezando a menguar, pasando por el Cuarto Menguante y hasta la próxima Luna Nueva; este recorrido, es el recorrido de la despedida, la Luna de la despedida, el cierre de un ciclo.

No dejemos cabos sueltos ni asuntos pendientes, es hora de concluir, de soltar, para que cuando llegue lo nuevo estemos ligeros de carga y nos enfoquemos en lo que viene, sin necesidad de estar volteando la vista hacia atrás. Como decía una vieja canción: “Para decir adiós, sólo tienes que decirlo…”

Ilustración: Pedro González Rondón

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