El karma y la no-dualidad

La contemplación y la trascendencia.

El karma mueve la rueda del samsara convirtiendo la rueda de nacimientos y muertes en un ciclo repetitivo que se mueve en una espiral, en esta espiral se sube o se baja según la ley de evolución e involución. Nada fácil es salir de la rueda del samsara y de la ley del karma que la impulsa, entre las diversas perspectivas planteadas tanto sobre el karma como sobre la rueda del samsara existe la idea espiritual de liberarse tanto del karma como del ciclo existencial, tal idea de la liberación no es fácil de comprender, ya que solemos estar identificados con nuestra propia concepción de la vida y en términos espirituales especulamos sobre la liberación, en nuestras especulaciones fantaseamos en una supuesta felicidad perenne en un espacio de luz y felicidad, ¿que es la liberación, que es la iluminación tan deseada, que es esa felicidad eterna? Entre estas preguntas y sus dilemas nos perdemos en un sin fin de opciones y posibilidades que lamentablemente nos confunden y desorientan.

Sabemos que existe un buen karma y un mal karma, el primero nos satisface el segundo nos causa dolor, por tanto, huimos del mal karma y ansiamos recoger los beneficios del buen karma, en esta actitud de huida y de la búsqueda de felicidad entramos en el engranaje de la rueda del samsara, en tal engranaje huimos de la insatisfacción y nos desvivimos por un poco de satisfacción. Es entonces cuando los maestros espirituales nos dicen que hay que adquirir una vida contemplativa, asumiendo que nuestra existencia es transitoria, fugaz o finita, ahora bien, la contemplación no es una vía de escape, el estado contemplativo tiene un objetivo que se encuentra más allá de aquello que deseamos, en la contemplación observamos con lucidez y claridad aquello que nos duele y aquello que nos satisface sin arraigarnos en lo bueno-satisfactorio o lo malo-insatisfactorio, tampoco se trata de un estado de indiferencia sino de un estado de apertura incondicional.

La contemplación no es exclusivamente un estado pasivo al estilo ermitaño o monástico, la contemplación es una herramienta donde la conciencia observa serenamente tanto el reposo como la actividad, así la contemplación adecuada es no-dual participando tanto de la pasividad como de la actividad. La conciencia asume la contemplación observando todo lo transitorio o temporal sin especular o discurrir en debates mentales sobre lo que está bien o este mal. En la contemplación no-dual el deseo personal se disuelve por lo que se finiquita la huida de la insatisfacción o el ansia de satisfacción. Una vez lograda la estabilidad en la contemplación no-dual optimizamos a nuestra conciencia para ver las cosas “tal como son”, sin depender de especulaciones, este estado contemplativo es llamado “talidad”, que en budismo se denomina como “buda Tathagata” o buda primordial. Entonces la misma conciencia resuelve el mecanismo del engranaje de la rueda del samsara fuera de toda especulación intelectual, dogma o creencia.

Los samskaras o impresiones con sus sensaciones y emociones que acumulamos en nuestra mente y su memoria son la gran dificultad que encontramos a la hora de modificar o trascender el karma. Estos samskaras son nuestros condicionamientos y con ellos configuramos nuestra visión de la vida, cada cual, según sus creencias, según su moral, y según sea su concepción de la existencia acepta un ideal espiritual, por ejemplo, los monoteístas tienen una visión rígida o determinista sobre el karma poniendo en manos de Dios su destino inescrutable, lo que les hace ser sumisos ante su buen o mal karma, mientras que los politeístas juegan con sus variadas divinidades para enfrentar su destino, con su juego optan por diferentes visiones para enfocar su destino. Mientras que los ateos o bien asumen su destino tal cual es o indagan sobre si mismos para encontrar fórmulas psicológicas donde encontrar una visión de su destino más acorde a sus necesidades. Muy variadas y diferentes son las posturas o visiones que podemos encontrar sobre el karma, mientras que la incógnita sobre el karma se mantiene.

En el budismo y otras líneas espirituales se pretende alcanzar la Gnosis o conocimiento en sí, para resolver la incógnita del karma o ley de causa y efecto, el karma a nivel físico es fácil de observar, pero el karma en el plano interno o psicológico resulta complejo, ello es debido a nuestra falta de observación psicológica. Nos resulta difícil atender a lo que acaece en nuestra psiquis o alma, por lo que la confusión nos atormenta, por ello, no queda más remedio que ahondar en el sí mismo, reconociendo o descubriendo aquello que nos somete y nos condiciona la existencia. Por ello se hace necesario el aprendizaje de la meditación contemplativa exenta de prejuicios permitiéndonos una apertura incondicional que implica una verdadera revolución de la conciencia, pues nuestra conciencia requiere de una continua indagación, lo que nos lleva a cuestionar todas nuestras tendencias, recurrencias, dogmas, creencias, especulaciones, etc.

La contemplación no-dual es una verdadera revolución para la conciencia, pues implica dejar de ser lo que hemos sido para ver lo que realmente somos. Implica observar nuestras tendencias osamskaras para ver aquello que se encuentra más allá de nuestros límites y condicionamientos. Por ejemplo, en cuanto dividimos el karma entre la justicia divina y humana sometiéndonos a una dualidad creamos confusión, si dejamos nuestro destino en manos de lo divino los humanos nos hacemos irresponsables, considerando que la justicia divina es perfecta ¿realmente lo es? Y, por otro lado, si consideramos que el karma depende exclusivamente de uno mismo ¿de qué modo podemos variar o cambiar o trascender el karma? Cuando planteamos esta última pregunta nos enfrentamos a nuestra más alta responsabilidad, donde, deberemos resolver de modo pragmático y verificar en conciencia lo que es eterno y temporal, lo que es condicional e incondicional, lo que es el mundo de las formas-materia y lo que es el vacío-espíritu, etc. en definitiva hay que trascender el conflicto dual que sostiene la rueda del samsara y el karma.

Conclusión: es un error dividir el karma entre la justicia humana y divina, solo existe un karma y una justicia a la vez divina y humana, exenta de cualquier dualismo, división, o separación entre lo humano y lo divino. La confusión nos viene cuando separamos lo de arriba y lo de abajo, lo interior y lo exterior, lo divino y lo humano, etc. La liberación se inicia en una conciencia no-dual permitiendo que Todo de unifique en el “océano de la vida libre en su movimiento”.

Atentamente:

Rafael Pavía.

https://conciencianodual.blogspot.com/2021/05/el-karma-y-la-no-dualidad.html

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