Y de repente el momento presente.

La felicidad emerge en el mismo instante en que se sumerge la ansiedad.
En ese instante de no-anticipación, de no-miedo,
aparece el momento presente,
la experiencia de plenitud del aquí/ahora.
Y en ese preciso momento el relato de tu vida se transforma.
Y el abanico de propuestas comparte el mismo vértice
de presencia amorosa.
Todas y cada una de ellas (de las posibilidades de tu vida)
evocando el disfrute,
el asombro ante cada nuevo amanecer
o atardecer.

Cuando el yo desde el que vives se ha despertado,
da igual que hagas esto o lo otro,
que vayas aquí o allá,
o que te quedes en quieta contemplación.
Cualquier experiencia es completa en sí misma
y ninguna elección encierra
renuncia alguna.

Cuando conoces esa forma de vivir
ninguna otra forma de vivir es válida.
Y cuando aparece
la atraviesas como una minusvalía,
como una lesión en proceso de recuperación.

Como la luna oculta,
cuya presencia no pones en duda en ningún instante.

http://reflexionesdeunaestudiantebudista.blogspot.com/2021/07/y-de-repente-el-momento-presente.html

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