Entes, Parásitos del Cuerpo Energético escrito por Samuel Sagan 5º parte

Entes, Parásitos del Cuerpo Energético

CAPITULO 5

FRAGMENTOS (continuación)

5.1 Fragmentos astrales

Para continuar con la descripción del proceso de fragmentació del cuerpo astral después de la muerte, el siguiente paso será entender lo que pasa con los fragmentos astrales cuando son liberados. La clave está en observar el elevado dinamismo que conservan algunos de estos fragmentos.

Por ejemplo, consideremos aquella parte del cuerpo astral relacionada con actividades sexuales. Después de la muerte, este pedazo de astral se desprende y se convierte en un fragmento que todavía desea tener relaciones sexuales. A éste no le importa si usted ha muerto; ni siquiera sabe que usted está muerto. La cuestión es que mientras usted está con vida, el fragmento ni siquiera tiene conocimiento de las demás partes – recuerde que en realidad hay muy poca comunicación entre las diferentes partes del cuerpo astral. O es posible que la acción de las otras partes estaba limitada a reprimir ese deseo sexual. El fragmento astral sexual ahora está en una posición en la que, por un lado, ya no está reprimido, y por el otro, no está satisfecho porque ya no puede disfrutar del sexo a través de un cuerpo físico, es decir, de usted. Por lo tanto, este fragmento está flotando en el espacio libremente y busca intensamente satisfacer sus deseos.

Lo mismo podría decirse del fragmento del pianista. Todo lo que quiere es tocar el piano, pero ya no hay ningún piano que tocar, ni siquiera hay manos con que tocarlo. El fragmento se va flotando en el espacio astral, buscando algo que lo satisfaga. El mismo mecanismo puede servir de ejemplo para todos los fragmentos: cada uno anhela aquello que conocía y disfrutaba mientras la persona estaba con vida. Cada uno está flotando mientras busca la satisfacción que ya no puede obtener a través de la persona viva.

Ahora, supongamos que hay una parte de usted que disfruta intensamente el tomar cerveza. Después de la muerte, el fragmento astral correspondiente flota en el espacio, sin poder obtener lo que quiere, pero deseándolo desesperadamente. En los mundos astrales, lo similar atrae a lo similar se atraen. Por lo tanto, el fragmento tomador de cerveza se sentirá automáticamente atraído a personas (vivas) que tomen alcohol. De hecho, el fragmento tomador de cerveza podría encontrar la manera de llegar a un bar o a cualquier otro lugar en donde grupos de personas estén tomando. Cuando las personas toman alcohol, cierta excitación se activa en sus cuerpos astrales. La parte de ellos que está sedienta de alcohol se emociona y empieza a vibrar cuando el ardiente líquido fluye por sus gargantas. Esta vibración puede sentirse lejos en el espacio astral, y atrae a través de cierto magnetismo al fragmento tomador de cerveza que está flotando.

Una vez que el fragmento tomador de cerveza se acerca a los bebedores, reconoce su excitación y toma parte en ella. A diferencia del mundo físico, en la capa astral, los objetos y las fuerzas no están separados. Por ejemplo, uno no necesita ser clarividente para entender que es posible que una persona comunique a otra sus emociones, aún sin usar palabras. Con sólo estar cerca de una persona que está extremadamente ansiosa o que tiene miedo, uno puede sentir su misma emoción. En términos relacionados con los cuerpos sutiles, esto tiene que ver con la comunicación de las ondas emocionales que van directamente de cuerpo astral a cuerpo astral. De igual manera, la vibración que indica esa excitación generada por los bebedores de alcohol forma un puente de comunicación directo al fragmento tomador de cerveza a través de cierto tipo de resonancia. Mientras más cerca de un bebedor esté el fragmento, más íntimimamente tomará parte en las vibraciones que produce.

Ahora bien, es de notarse que no existe nada demoníaco ni malvado en el fragmento bebedor de cerveza. Lo que hemos descrito sucede mecánicamente y tiene poco o nada que ver con conceptos moralistas. El fragmento no tiene ninguna intención consciente de hacer daño. Sólo es una pieza estereotipada de materia astral que busca repetir infinitamente eso a lo que ha sido condicionado. Así, por su misma naturaleza, buscará estar cerca de algún lugar en donde pueda encontrar a muchas personas tomando alcohol o quizás a alguna persona especifica que beba mucho. Ahora suponga que el fragmento encuentre la manera de residir permanentemente dentro del cuerpo astral de una persona que bebe en exceso: ¡sería ideal! –por supuesto, desde el punto de vista del fragmento. Para la persona, sin embargo, esto significaría que ha atrapado un ente.

Este es el primer tipo de ente: un fragmento que ha salido del estallido del cuerpo astral de una persona muerta. Como lo veremos más adelante, no todos los entes son fragmentos, aunque si conforman un gran porcentaje de éstos.

Los mecanismos son simples. Cada fragmento astral está polarizado hacia una dirección en particular. Todo lo que quiere es repetir lo que ha sido impreso en él. Mientras están flotando en el espacio, los fragmentos buscan lo que le es conocido. Como consecuencia, se sentirán atraídos hacia lugares en donde los muertos solían trabajar o vivir, y hacia miembros de la misma familia. Por ejemplo, si por años un hombre ha hecho el amor con una mujer, es bastante lógico que, después de su muerte, su fragmento (o fragmentos) astral sexual se sentirá atraído hacia la misma mujer. Y aún cuando no exista una conexión tan simple y directa como ésta, los fragmentos reconocen cierta vibración específica en la personas de la misma familia, como una especie de atmósfera que los invita a acercarse. Cuando un miembro de cierta familia muere, los parientes cercanos son los que tienen el mayor riesgo de atrapar uno de los fragmentos.

Imagine el caso de una madre que muere prematuramente dejando un hijo pequeño. El amor por los hijos es una de las emociones más intensas que un ser humano puede sentir. Este amor, por lo tanto, involucra gran parte de los cuerpos astrales de los padres. El verse en la posición desesperada de tener que dejar a un hijo sin padres, lo único que hace es añadir intensidad a esas impresiones astrales. Una vez que la madre ha muerto y su cuerpo astral ha estallado, ¿a dónde más querrán irse los fragmentos que en dirección a los hijos?

Desde luego que las circunstancias de la vida no siempre son tan trágicas. De cualquier manera, es muy común que los padres y abuelos hayan hecho una gran inversión emocional en sus propios hijos y nietos. Esto hace que estos últimos sean más vulnerables a atraer fragmentos astrales de algún pariente que ha muerto, sin importar la edad a la que muere la persona.

5.2 La capa etérica alrededor de algunos fragmentos astrales

Muchos de los fragmentos astrales que son liberados después de la muerte, están revestidos de una capa de energía etérica. La fragmentación del cuerpo astral ocurre días después de la muerte, cuando el cuerpo astral está todavía cercano al cuerpo etérico en desintegración. Esto es debido a que después de la muerte la persona no hace inmediatamente la transición a los espacios astrales distantes. Ellos permanecen cerca del cuerpo físico por varios días, y gradualmente parten. La disolución del cuerpo etérico se lleva a cabo en el transcurso de varios días, no ocurre en las horas después de la muerte. Así, en los días siguientes a la muerte, mientras el cuerpo físico empieza el proceso de descomposición, el cuerpo etérico se disuelve y el cuerpo astral se fragmenta.

Durante la vida de una persona, el cuerpo etérico y el astral están íntimamente conectados. El cuerpo astral penetra al cuerpo etérico, algo similar a la relación entre un guante y la mano (aunque también se extiende más allá de los límites del etérico). Las diferentes partes del cuerpo astral tienden a estar más conectadas a un área del etérico en particular. Por ejemplo, la parte astral del pianista tiene una conexión cercana al etérico de las manos. Las partes astrales relacionadas con el disfrute de placeres sexuales, tienen conexión directa con el etérico de los órganos genitales, etc.

La disolución del cuerpo etérico ocurre más o menos al mismo tiempo que el estallido del cuerpo astral. Por lo tanto, una vez liberados, es común que los fragmentos astrales retengan la parte etérica con la que estaban conectados. De ésta manera el fragmento astral de pianista es muy posible que retenga a su alrededor el etérico de las manos y que se lo lleve flotando en el espacio. Sin el fragmento astral del pianista, el etérico de las manos podría desintegrarse y convertirse en polvo etérico. De alguna manera el fragmento astral actúa como médula alrededor del cual el etérico puede permanecer aglomerado.

Con base en el mismo mecanismo, muchos de los fragmentos astrales se rodean de una capa de sustancia etérica especialmente aquellos que tienen una estructura mejor definida. Esto tiene varias consecuencias importantes.

Primero que nada, esto provoca que el fragmento astral se haga más denso, añadiéndole sustancia y estructura. En lugar de ser solamente un pedazo de astral, el fragmento se convierte en una estructura más compleja, compuesta de dos capas (etérico–astral), que tiene intercambios permanentes entre ellas. Este avanzado grado de organización fortalece significativamente al fragmento. Le añade coherencia y lo hace más resistente.

En segunda, el fragmento ahora puede utilizar el recubrimiento etérico como un tipo de pegamento que le permite unirse a las personas o a cualquier otra cosa que tenga vida (las plantas y animales también tienen un cuerpo etérico).

Otra consecuencia de importancia es que el fragmento tendrá que alimentar a esa capa etérica. El etérico es la capa compuesta de fuerza vital; necesita ser recargada para sobrevivir. En su conjunto, podemos ver al fragmento como un tipo de ‘criatura autónoma’ de dos niveles, que tiene deseos, emociones y movimientos propios en el espacio astral. Sin embargo, los fragmentos no son criaturas completamente desarrolladas, no tienen todo lo necesario para empezar una vida propia independiente. En particular, la estructura del etérico es insuficiente para recargarse a sí misma. Por lo tanto, los fragmentos son semi–autónomos. Tendrán que parasitar otro sistema de vida para poder obtener fuerza vital. Esto explica por qué muchos clientes que han sido parasitados por un ente explican como éste agota su energía, reduce drásticamente su fuerza vital, etc.

Nótese que este mecanismo no aplica necesariamente a todos los entes. Como hemos dicho anteriormente, no todos los entes son fragmentos liberados del cuerpo astral de una persona fallecida. Más aún, no todos los fragmentos tienen una capa etérica a su alrededor, y de entre aquellos que la tienen, no todos expresan las mismas exigencias en cuanto a fuerza vital se refiere.

5.3 Ventajas y desventajas de la incineración

Es posible encontrar en diferentes culturas el concepto que se refiere a cómo los fragmentos de los muertos pueden quedarse y parasitar a los muertos. En la India, por ejemplo, la costumbre de quemar a los cuerpos de los muertos explica el deseo de deshacerse de estos fragmentos. 18

Al principio esto puede resultar paradójico, ya que el fuego pertenece al mundo físico y, por lo tanto, no puede tocar los fragmentos hechos de sustancia astral. En la India, el enfoque es diferente ya que se basa en la percepción del fuego no sólo como un proceso físico, sino también, como uno que involucra intensas fuerzas etéricas. El quemar las sustancias físicas no sólo las convierte en cenizas sino que, hasta cierto punto esparce el etérico que tiene pegado. Es por esto que al quemar los cuerpos, uno puede alcanzar cierto grado de purificación en el cuerpo etérico del fallecido, convirtiéndolo en equivalente etérico de cenizas. Esta destrucción del cuerpo etérico a través del fuego, no necesariamente completa el proceso, aún cuando el fuego tiene un efecto purificador. Los fragmentos del cuerpo astral ya no podrán rodearse de partes del etérico ya que se ha desintegrado en polvo etérico. Como consecuencia, los fragmentos astrales no pueden solidificarse; no pueden consolidar su estructura al recubrirse con una capa etérica, y por lo tanto, son más débiles. Esto disminuye significativamente las oportunidades de que sobrevivan como pedazos coherentes de astral. Y, aún cuando pudieran mantener su estructura astral, el no tener una parte etérica les dificulta la tarea de unirse a criaturas vivas y por lo tanto parasitarlas.

Por otro lado, la incineración también tiene sus desventajas. Si se implementa justo después de la muerte, como en la India, las almas de los muertos recibirán cierto efecto traumático. Justo después de la muerte, los muertos permanecen cerca de sus cuerpos físicos. Es una fase crítica en la que ocurren procesos extremadamente importantes. Los muertos reexperimentan su vida como si estuvieran viendo una película panorámica. En esta fase, la calidad de la energía que está en sus consciencias, es esencial para determinar el tipo de plano astral al que se sentirán atraídos: en los mundos astrales, los similares se atraen. Si su consciencia (Ego + cuerpo astral) está tranquila y libre de miedos, el camino será agradable, pasando por capas astrales placenteras o al menos neutrales. Si se siente agitado por emociones, se volverá presa de formas amenazantes y flotará en mundos astrales intranquilos.

En nuestra civilización, la muerte se ha convertido en un tabú del cual la mayoría de la gente no quiere hablar. Más aún, nuestra cultura materialista deja al individuo sin preparación para el momento de morir al creer que la existencia termina cuando el cuerpo físico muere. Como consecuencia, la mayoría de los muertos no entenderán lo que les pasa. De hecho, ¡muchas personas ni siquiera se darán cuenta de que han muerto! Imaginemos a una persona que acaba de morir, que todavía se siente atraída hacia su cuerpo y que no está muy segura de lo que pasa. Si en el transcurso de pocas horas se le lleva al crematorio y su cuerpo es incinerado, esto posiblemente le provocará pánico. Los muertos se sienten proyectados con fuerza fuera de sus cuerpos físicos, aterrorizados por el fuego y desnudos como un caracol sin su concha. Esto sucede precisamente en el momento en que necesitan encontrar serenidad para que puedan integrar el panorama de sus vidas que han visto y así puedan tomar el ángulo adecuado para dirigir sus viajes en los mundos astrales.

Cuando se observa de esta manera, la incineración tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado, elimina grandes cantidades de entes, lo que permitirá evitar un gran número de enfermedades y muchos otros problemas en la población. Por el otro lado, el incinerar demasiado pronto a un muerto, le creará un trauma, lo que muy posiblemente perturbará los inicios tan críticos de su viaje.

Una solución podría ser quemar el cuerpo sólo cuando el panorama de vida ha sido observado y la persona ya ha empezado su viaje. La duración del proceso de observación del panorama de vida indicado por la mayoría de los ocultistas, es de tres a tres y medio días. Sin embargo, después de tres y medio días, es posible que algunos pedazos del etérico ya hayan sido liberados en la atmósfera. No estoy seguro de que exista una respuesta fácil para resolver la cuestión de cómo encontrar el momento ideal para la incineración. Más que asignar un tiempo fijo, parece preferible el asignar a alguien para que, usando la clarividencia, siga el camino del muerto y determine cual es el momento favorable. También puede ser de ayuda el que un terapeuta experto en la extracción de entes detecte y elimine los pedazos de astral que pudieran quedarse adheridos a las personas.

5.4 Costumbres de luto en la India

Para los Brahmanes de la India, muchas de las maneras tradicionales de llevar luto y hacer rituales eran guiadas por el entendimiento de los mecanismos de fragmentación astral. Además, tenían la finalidad de proteger tanto a la familia como al resto de la comunidad en contra de estos parásitos.

El primer punto a notar es que, en la India, el color para los funerales es el blanco y no el negro. Si una superficie azul se ve azul ante nuestros ojos es porque refleja una frecuencia específica del espectro visible. El negro no refleja sino que absorbe; tiene un principio de absorción. Al contrario, el blanco refleja todas las frecuencias visibles, por lo que representa el símbolo de la pureza; tiene un principio de reflexión – nada permanece unido a él. Cuando un pariente cercano acaba de morir y existe un alto riesgo de ser contaminado por fragmentos, instintivamente, las personas que siguen las tradiciones de la India tienden a vestirse de blanco, minimizando así las probabilidades de atrapar un fragmento. Es posible ver este concepto aplicado también por los practicantes de profesiones relacionadas con la medicina, o en los refrigeradores, los cuales casi siempre son blancos.

Viendo las cosas desde este punto de vista, es obvio que el negro no es el mejor color para usarse en funerales o durante el período de luto. Al ser el color que absorbe vibraciones de todos tipos, incrementa las probabilidades de atraer las energías negativas liberadas por los muertos, sin mencionar aquellas que vienen de las emociones de la familia.

Es tradición en algunas familias de la India el que, después de que ocurre una muerte, todos los parientes se consideran impuros por trece días. En sánscrito, este estado de impureza se llama mṛtaka sūtaka . De igual manera, es interesante observar que el nacimiento también se asocia a un período desūtaka, o impureza ritual (que será discutido más adelante en los Capítulos 6 y 7). Sin embargo, elsūtaka de los muertos es más intenso que el del nacimiento. Se le acompaña de varios rituales y ejercicios de purificación que buscan la protección de los familiares y de los miembros de la comunidad para evitar que reciban pedazos de astral provenientes de los muertos. El grado de impureza varía y depende de que tan cercana es la relación con la persona recién fallecida. Los trece días de impureza aplican a los familiares que estaban directamente relacionados con el muerto, como lo serían hijos y nietos. Los parientes más lejanos, hasta el séptimo grado, se dice que son impuros solamente por diez días mientras que los parientes hasta el dieciseisavo grado lo son por tres días.

Después de la muerte de un familiar cercano, los Brahmanes deben suspender su trabajo y actividades por unos días. Los miembros de la familia no tienen permitido participar en las actividades rituales acostumbradas ni en aquellas propias de su casta enfocadas en la veneración. Más aún, la estatua deiṣtā devatā (la deidad con la que la familia mantiene una conexión especial) debe sacarse de la casa. El día en que ocurre la muerte, un amigo que no sea miembro de la familia, y por lo tanto que no pueda ser contaminado por la sūtaka, o impureza, va a la casa y se lleva la estatua. ésta es devuelta al treceavo día, después de que los familiares han seguido numerosos rituales y baños de purificación. Para entender por completo estas restricciones es necesario saber que los hindús consideran que el adorar a un dios en un estado de impureza, puede resultar en una maldición más que en una bendición.

Después, el cuerpo es llevado al lugar de incineración y es cremado lo más pronto posible. Los cuerpos nunca se transportan durante la noche ya que existe el riesgo de recibir influencias negativas de energías o espíritus elementales. Antes de la cremación y en los días que le siguen, durante los rituales, se hacen ofrendas de croquetas de trigo y agua, piṇḍa, a los muertos. Después de la cremación, las croquetas se ofrendan también a los restos de huesos que no fueron consumidos completamente por el fuego.

Como vimos con el Kuei y con las costumbres de los chinos de la antigüedad, no sólo en las tradiciones hindúes uno puede encontrar rituales y ofrendas dedicadas a los entes desencarnados. Los tibetanos también tienen varios rituales en los que se ofrenda alcohol y comida que son dejados en platos y vasijas sin vigilancia, con la intención de satisfacer a las almas errantes. De igual manera, en la Grecia antigua era usual el hacer ofrendas de vino, aceite y miel. Regresaremos a este tema en el Capítulo 15 al hablar de la extracción de entes. Por lo pronto, veamos cuan fácil es entender lo que hay detrás de estos ejercicios rituales:el hambre y la sed son algunos de los anhelos (o antojos) más comunes de los fragmentos astrales.

Durante el período de trece días, del mṛtaka sūtaka , o impureza ritual, los familiares deben evitar el comer algunos tipos de comida: pan hecho de trigo (y por lo tanto levadura), leche, mantequilla clarificada, algunos tipos de cereales, té, alimentos dulces y cualquier platillo que entre en la categoría de ‘favoritos’. La cuestión de si deben evitar comer carne no aplica ya que, los Brahmanes tradicionales son vegetarianos, pero el reducir el consumo de proteínas es una parte importante de estas recomendaciones dietéticas. Así mismo, durante el sūtaka , la familia no debe alimentar a ningún visitante.

Estas restricciones en la dieta pueden asociarse fácilmente a lo que hemos descrito con anterioridad acerca de los fragmentos astrales. El evitar autocomplacerse con alimentos apetitosos o pesados limita las probabilidades de que los fragmentos astrales hagan resonancia con los miembros de la familia. Muchos fragmentos se sentirían atraídos automáticamente hacia los miembros de la familia si estos empezaran a comer con glotonería. Además de la comida, también hay restricciones en cuanto a otros tipos de disfrute sensual. Por ejemplo, los familiares no tienen permitido escuchar música. Por sí mismo, el hecho de escuchar música no atraerá muchos fragmentos, pero, los hindús consideran que cualquier tipo de disfrute crea cierta excitación en el cuerpo astral, lo que a su vez acentúa todas tipo de emociones y deseos. Por lo tanto, el hecho de no escuchar música puede entenderse como otra manera de mantener al cuerpo astral lo más tranquilo posible, lo que sigue la misma lógica de la dieta simple y aburrida.

En el décimo día, todos y cada uno de los habitantes de la casa deben lavarse. Los hombres se rasuran el bigote y se aplica estiércol de vaca a las paredes. En la India las vacas son reconocidas como agentes altamente purificadores; todos los ashrams buscan tener por lo menos una vaca. Las vacas no sólo son una bendición espiritual (el paraíso de Krishna está repleto de ellas) sino que también se dice que absorben las energías negativas. Estas energías negativas son neutralizadas de la misma manera que los copos de nieve son disueltos en un caldero de agua hirviendo. Así es como uno puede entender con facilidad por qué las familias tradicionalistas de la India, considerando que cuentan con los suficientes recursos, ordeñaban una vaca diariamente por trece días en el mismo lugar en donde se había incinerado el cuerpo: mientras más bhūtas (fragmentos de etérico y astral) absorbiera la vaca, mejor para la familia. 19

En la India, los grandes maestros yoguis no son incinerados, son sepultados. Esto se debe a que los yoguis que han recibido la iluminación, han logrado purificar y unificar sus cuerpos astrales. Dicho de otra manera, no queda dentro de ellos pasión ni deseo alguno. Lo que buscan es que su cuerpo astral no se fragmente después de la muerte, con la intención de llevárselo a los mundos espirituales. Al no liberarse fragmentos astrales no hay la necesidad de incinerarlos. Por el contrario, uno desea beneficiarse por las vibraciones positivas que se acumularon en su cuerpo resultado de los ejercicios espirituales. Por esta razón que son enterrados, tradicionalmente en posición vertical, ya que sus tumbas se convierten en un sitio de inspiración. Es interesante ver como los niños menores de dieciocho meses de edad tampoco son incinerados, sino sepultados. La edad de dieciocho meses corresponde al tiempo en que apenas pueden balbucear sus primeras palabras, lo que marca el comienzo de esa conexión con los diferentes aspectos de la mente. Este también es el período en que los niños pequeños pierden muchas de sus habilidades síquicas. 20

Antes de dejar a un lado las tradiciones hindúes, debo hacer énfasis en que la duración de trece días no debe tomarse de manera literal. Si usted lee ‘trece días’ en algún tratado de sicología occidental del siglo veinte esto significa ‘trece días’, o trescientos trece horas, y sólo eso. Pero, si usted lee ‘trece días’ en un texto en sánscrito escrito hace cientos, sino es que miles de años, lo que significa es, ‘un cierto número de días relacionado con el significado simbólico del número trece’. 21 El querer entender de manera tan literal las cifras encontradas en los textos sánscritos, solamente causará una multitud de malos entendidos debido a la falta de familiarización necesaria con la cultura de la India.

5.5 Las reglas del luto en la tradición judaica

La manera en que las personas que llevan luto siguiendo con las Leyes del Judaísmo, ven a los fragmentos nos ofrece otro punto de vista.

Durante el primer período de siete días, llamado shiva, las personas que llevan el luto tienen prohibido estudiar la Torah, algo equivalente a las restricciones hindúes acerca de la rendición de cultos. En esta primera semana, las personas que llevan el luto no tienen permitido trabajar. Las relaciones sexuales, el besar o abrazar están prohibidas. También se prohibe el sentarse o dormir en una banca, almohadas o cojines; uno debe sentarse y dormir en el piso.

El segundo grupo de restricciones concierne a un período más largo llamado sheloshim. El sheloshimdura treinta días en el caso de la pérdida de un pariente, y doce meses si la pérdida involucra al padre o la madre. Durante ese período, las personas llevando el luto no tienen permitido asistir a ninguna reunión ni fiesta. No pueden invitar a amigos, aceptar invitaciones, ni dar o recibir regalos. El cortarse el cabello y las uñas también está prohibido. Además, los dolientes deben cambiarse de asiento en la sinagoga– ¡para evitar ser localizados por los fragmentos astrales!

5.6 Una nota acerca de la esquizofrenia y la enfermedad de Alzheimer

Siguiendo con el tema de los fragmentos, pueden ser de interés ciertas observaciones que he hecho acerca de pacientes que sufren de la enfermedad de Alzheimer y esquizofrenia.

El Alzheimer es una terrible enfermedad degenerativa del sistema nervioso: el cerebro del paciente se encoge y atrofia. Usualmente empieza en las últimas décadas de vida con problemas menores como la pérdida de la memoria o trastornos en el comportamiento. Gradualmente lleva a la persona a estados prematuros de demencia senil, o en otras palabras, desintegración mental.

He tratado con clientes cuyos padres sufrí de estados avanzados de la enfermedad de Alzheimer. En algunos casos, he observado sin duda que los clientes estaban atrapando fragmentos de sus padres enfermos, aún cuando éstos seguían vivos. Estos fragmentos se habían separado del cuerpo astral de sus padres. Lo anterior me ha llevado a pensar que cuando una persona sufre de Alzheimer, por lo menos una parte de su cuerpo astral, que bajo circunstancias normales debería estallar en el momento de la muerte, se hace pedazos aún cuando el paciente todavía está con vida, es decir, durante este período de desintegración mental.

La esquizofrenia, una enfermedad no menos terrible, a veces afecta a personas jóvenes. Al tratar a pacientes con esquizofrenia, algunas de sus alucinaciones aparecen como genuinas percepciones no físicas. Sin embargo, estas visiones o percepciones se dan de manera frenética y sin control, generándoles altos grados de ansiedad y provoc?ndoles una desorganización de su personalidad.

Hemos discutido anteriormente como la consciencia del cuerpo astral hace eco en el sistema nervioso físico en forma de consciencia mental física. También hemos visto como es la consciencia mental física la que produce la ilusión de ser una persona y no una multitud astral. En el caso de la esquizofrenia, la consciencia mental física se ve profundamente alterada. Los esquizofrénicos son proyectados contra su voluntad hacia una visión panorámica de su cuerpo astral. Empiezan a percibirse como una multitud, lo que de cierta manera podría considerarse como un logro espiritual. Sin embargo, esta experiencia les llega demasiado pronto, en el momento equivocado, sin la luz del Ser, y en el contexto de desórdenes siquiátricos mayores.

Así como con la enfermedad de Alzheimer, he observado a clientes con algún pariente cercano sufriendo de esquizofrenia que han sido parasitados por un fragmento proveniente de este familiar. Esto me ha llevado a suponer que la desintegración de la personalidad que ocurre en los estados más avanzados de esquizofrenia es acompañada de (o tal vez debida a) un estallido prematuro del cuerpo astral.


CAPITULO 6

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