Entes, Parásitos del Cuerpo Energético escrito por Samuel Sagan 11º parte

Entes, Parásitos del Cuerpo Energético

CAPITULO 11

CORDONES

11.1 Un cordón, el típico caso

Caso 11.1 Mujer de veintidós años, vendedora. La primera cosa que me dijo fue: «No creo en entes pero puedo sentir claramente una energía que quiere dejarme y que no me pertenece. Se siente como algo separado. Esta relacionado con la energía de mi madre. [La madre estaba todavía viva.] Ha estado viviendo dentro de mí, pero ha llegado el momento de que se vaya.» Después me dijo que esta energía extraña se expresaba de manera violenta, creándole ataques de ansiedad. Le mandaba visiones de «cosas horribles» pasándole a ella, visiones de ella clavándose un cuchillo en las tripas.

¿Qué siente? -Es como si alguien me apuñalara en el estómago [debajo del ombligo]. Es un área muy pequeña, como un punto.

¿Existe alguna sensación de presencia unida a ese punto? –No, no se siente como una presencia. No quiere salir a la superficie. Se conecta a mi cabeza para decirme que no hay nada allí. Intenta hacerme trampa todo el tiempo. [Flujo de lágrimas] Es como desesperaciên, mucho dolor y desesperanza. Es como la desesperanza de una realidad totalmente triste. Y está frustrada y enojada por ser tan desdichada. No quiere existir. No quiero concentrarme mucho en estar aquí, no estoy realmente en el mundo. Me puede causar que me destruya, que me suicide.

¿A dónde iría si usted muere? -Intentaría quedar unida a mí, a mi consciencia. Ese es el chiste: sería infeliz, pero no en una forma física.

[Regresando en el tiempo con la técnica ISIS] -Tengo tres años de edad. La energía está allí. Me da la sensación de que no estoy segura, de que no estoy realmente en mi cuerpo, de estar físicamente insegura. Miedo, miedo, miedo… buscando atención todo el tiempo, necesitando que alguien más me reconforte.

[Regresando en el tiempo a través de la técnica ISIS.]–Está oscuro. Es el vientre de mi madre. La energía ya está allí. Se siente conectada a mi madre. Creció físicamente aquí porque ella era tan infeliz. No me gusta estar en el vientre. Estoy rodeada por esta desdicha, simplemente porque ella esta tan triste. De hecho esta cosa es desdicha y tristeza concentrada. Y mientras voy creciendo, se va convirtiendo en parte de mí también.

 

¿Tiene alguna forma? –Se ve como un cordón umbilical, y estaba creciendo en mi estómago. El cordón está allí todavía, aún ahora, [flujo de lágrimas] pero ahora es sólo negro y horrible. Está unido a mi ombligo en un extremo, y a mi madre en el otro. Es por eso que puedo sentir su energía todo el tiempo. Puedo sentir su presencia todo el tiempo, al otro extremo del cordón. Es como si la pudiera escuchar quejándose de lo desdichada que se siente.

¿De qué está hecho el cordón? –Se ve como carne muerta y sangre seca, es horrible. Estoy muy consciente de que mi madre sabe que esta allí, y para ella es terrible el verlo.

Tan pronto como se despejó el cordón, la cliente dejó de sentirse rodeada por la presencia de su madre, y sus niveles de ansiedad bajaron dramáticamente. Coincidentemente, la historia médica de la joven antes de descubrir el cordón incluía endometriosis, enfermedad inflamatoria pélvica, y cincuenta quistes en ambos ovarios. Los quistes han sido operados pero, debido a una mala cicatrización, tuvieron que hacerle una segunda operación una semana después (lo que lleva a sospechar la presencia de un ente). 40 Durante las sesiones de ISIS, ella repetidamente comentó que la cuerda negra tenía un dolor similar a las diferentes enfermedades abdominales. En otras palabras, el cordón probablemente jugó un papel clave en la generación de todos estos problemas físicos.

11.2 ¿Qué es un cordón?

En términos de cuerpos sutiles, ¿cómo podemos explicar un cordón? El cordón umbilical que enlaza a la madre con su bebé no sólo lleva sustancias físicas sino también fuerza vital, lo que quiere decir energía etérica. El cordón umbilical es, por lo tanto, no sólo una estructura física, sino que también tiene una capa etérica ligada a él. En los Capítulos 6 y 7, describimos como el deshacerse de un feto físico después de un aborto (natural o inducido), o de la placenta física después del nacimiento, no siempre es suficiente para eliminar a su contraparte etérica. De manera similar, el cordón umbilical, después del nacimiento no significa necesariamente que su contraparte etérica ha desaparecido.

Durante los primeros años de la vida de un niño, ocurren intercambios intensos con la madre, a diferentes niveles, desde el etérico hasta amor y atención. El estado de dependencia del niño hacia su madre es perfectamente normal, y no hay necesariamente nada malo con que el cordón permanezca por unos años. Sin embargo, si el cordón permanece por mucho tiempo, eso impide que los niños obtengan su autonomía sicológica. Ellos no sólo crean una relación distorsionada, sino que también bloquean el desarrollo natural de los niños para llegar a la madurez. Más tarde, la madre no podrá dejar ir a su niño (que ya no es un niño), y el hijo permanecerá unido de manera anormal a sus padres, o podría desarrollarse cualquier otro tipo de relación distorsionada.

Según lo que he observado, un número de relaciones patológicas entre padres e hijos se debe a ese tipo de cordones. Sin embargo, hasta ahora, muy pocas personas han tenido la suficiente percepción para darse cuenta de su presencia y su naturaleza. A través de métodos convencionales de exploración, la gente solamente se da cuenta de la parte sicológica del problema en la relación. Intentan lidiar con ésto, sólo a través de sicoterapia, explorando las emociones y aprendiendo a lidiar con ellas de mejor manera. Pero mientras que el cordón etérico permanezca con sus transferencias de energía y emociones, es muy difícil que se llegue a una verdadera resolución del problema.

Visto desde mi experiencia, muchos cordones pueden actuar de manera tan necia como un ente. Hasta que no son despejados de la misma manera que a un ente, no hay nada que pueda removerlos. Es así como las personas pueden explorar los problemas con sus padres (o hijos) por diez o más años sin llegar a nada.

11.3 ¿Puede llamársele ente a un cordón?

Los cordones comparten varias características con los entes. Se alimentan de la fuerza vital del cliente. A través de un cordón, el cliente recibe un cierto número de emociones parasitosas de sus padres, o del hijo. Un cordón puede ser responsable de antojos y otros mecanismos que hemos descrito acerca de los entes. Más aún, algunos cordones, son muy difíciles de cortar y limpiar sin un procedimiento adecuado, similar al que se implementa con los entes. Sin embargo, si este procedimiento se lleva a cabo, al igual que con los entes, el cordón desaparece inmediatamente y no regresa.

Hay otra buena razón por la cual los cordones deben ser tratados como si fueran entes. Suponga que alguien fuera tan astuto y fuerte como para poder cortar un cordón sin llevar a cabo el procedimiento adecuado. Esto resultaría en un desprendimiento de pedazos de etérico y astral, lo que sería tan tóxico para la persona que corta el cordón como para el cliente. Además, una limpieza parcial que deje pedazos de cordón haría que la situación fuera todavía más difícil de resolverse en el futuro, como ocurre con los entes.

Los cordones, sin embargo, a diferencia de los entes, no tienen conciencia propia. Por lo tanto no crean el sentimiento de una presencia. Por ejemplo, un cordón por sí mismo no puede generar voces en su cabeza (aún cuando puede causar que usted se sienta invadido por los pensamientos de la persona que está del otro lado). Un cordón no es una conciencia individualizada, sino un enlace con alguien más.

En el caso anterior, el cordón no era una energía ajena que se conectó al cliente un día, como en el caso de un ente, sino la persistencia anormal de una estructura normal. Este último comentario no aplica al caso de todos los cordones, como lo veremos más adelante. No obstante, todos los cordones son más o menos generados por las dos personas a las que unen, aún cuando uno de los dos haya jugado un papel más importante a la hora de crearlo.

En conclusión, los cordones no son entes, pero la mejor manera de lidiar con ellos es tratándolos como si lo fueran. Esto implica el explorarlos y observarlos (referirse al Capítulo 14), y después despejarlos como si fueran entes.

En cuanto a sanación, los resultados de despejar un cordón son los mismos que con los entes. No es suficiente el despejarlo para que la relación y las emociones unidas a éste sanen. Un cordón es como un cerrojo en una puerta. Inmoviliza el problema, lo hace irresoluble. Mientras el cordón permanezca en su lugar, es muy difícil que el cliente pueda lidiar con las emociones correspondientes. Una vez que se ha despejado, hay todavía mucho trabajo por hacerse. Sin embargo, al despejarlo, todo se hace más ligero y el cliente puede moverse hacia una solución más rápida de sus conflictos internos y externos.

Estamos en un momento en que un gran número de la población está despertando a la percepción de la capa etérica. Como consecuencia, muchas personas se darán cuenta de estos cordones. ¡Note que los cordones no son novedad! El elemento nuevo es que mucha gente está en la frontera de poder percibirlos. Puedo ver como el trabajo con los cordones tomará popularidad en las próximas décadas, ya que es una manera muy eficiente de mejorar las relaciones padres–hijos, lo que sin duda forma una gran parte de la neurosis moderna.

Caso 11.2 Mujer de veintiseis años. Explora una relación de amor–odio con su madre.

¿Qué está sintiendo? –Hay un cordón, como un cordón umbilical. Parece como piel retorcida, como se ve un cordón umbilical. Es de color rosa.

¿Qué pasa a través del cordón? –Sangre… y enojo y odio y amargura…y envidia…y tristeza. Ha estado allí desde el momento en que nací. Mientras esté allí, nunca seré libre. Nunca podré tener una relación con un hombre. Se lleva mi energía. No me deja fuerzas para hacer nada.

¿Qué hay del otro lado del cordón? –Mi madre. Está succionando toda mi energía. Y conmigo al otro lado del cordón, ella nunca está sola. Siempre ha tenido miedo de quedarse sola. Piensa que se moriría si se quedara sola.

¿Existe alguna parte de usted que se beneficia al tener el cordón? –Si, porque yo tampoco estoy sola. Hay una parte de mi que cree que yo moriría si me quedara sola.

 

Caso 11.3 Hombre de cuarenta y un años, doctor. He aquí su reporte acerca de la historia de un cordón de cuarenta y dos años:– Era intrigante. No podía creer que esta cosa hubiera estado allí todos estos años sin que yo pudiera verla. Pero se sentía muy real; sutil pero tangible. Empezó debajo de mi ombligo. Y en el otro extremo estaba mi madre. No podía ver exactamente en que parte se unía a su cuerpo, pero su presencia se sentía muy real. Es como cuando alguien está en el teléfono contigo y se te olvida colgar.

–Había una sensación constante de energía gastándose a través del cordón. Cuando yo era niño mi madre era muy posesiva. Y a través del cordón, ella me mantuvo aún cuando ya era un adulto. Ella tal vez no estaba consciente de esto, pero no quería que yo creciera, quería que me quedara como su niño pequeño. El cordón era como un enchufe, limitándome y destruyendo mi auto confianza; aspirando mi energía.

–Aún cuando no podía verlo en ese entonces, el cordón era la razón por la que sentía tanto odio hacia ella. Podía sentir como ella estaba haciéndome algo, pero no sabía que era. Y esto me frustraba y me hacía sentir enojo. La odiaba. Cuando era adolescente, todo el tiempo tenía fuertes peleas con ella, a veces hasta quería matarla. No podía deshacerme del enchufe, por lo que quería deshacerme de ella de cualquier manera posible.

–Desafortunadamente, una vez que dejé mi casa, el enchufe permaneció. Había querido irme lejos de ella por tanto tiempo, y ahora descubro que no puedo olvidarme de ella. No es que la extrañe, pero estaba presente en mi mente constantemente y no podía encontrar una razón para esto. Pensé que era sólo resentimiento, pero era el cordón.

–Tan pronto como el cordón fue despejado, una parte de mi se sintió más ligera… y no lo podía creer. También empecé a sentir menos enojo hacia mi madre. Y pude empezar a construir la confianza en mi mismo, y encontrar mi poder. Ahora todavía no siento mucho cariño por mi madre, pero no la odio y no peleo más con ella.

11.4 Los cordones creados por relaciones

Hasta ahora hemos considerado sólo un tipo de cordón: la persistencia anormal del cordón umbilical. En el estado de ISIS, los clientes también describen otros tipos de cordones, de naturaleza similar, pero que se originan en relaciones diferentes a aquellas de padres e hijos.

Caso 11.4 Mujer de treinta y un años, productora de cine. Un año antes de consultarme, había terminado una relación de ocho años. Aún cuando ella era la que había terminado la relación, no podía dejar ir a su antiguo compañero. Continuaba oscilando, una parte de ella sabía que la relación estaba mal, la otra quería aferrarse y empezar de nuevo con el mismo hombre. Cuando llegó conmigo estaba bastante angustiada y deprimida. He aquí lo que descubrió mientras estaba en el estado de ISIS.¿Qué esta sintiendo? –Siento algo… como un cordón umbilical.

¿Hecho de qué? –Venas. Es un cordón bastante grande, como si fuera una gran vena. Y está unida a él.

¿A qué parte de su cuerpo? -A la misma, el ombligo. Me siento como muy cerca de él, en su espacio. Todo el tiempo.

¿Hay algo pasando a través del cordón? –Es como energía, amor, sangre, aire, fuerza vital. Es como si él [su antiguo compañero] hubiera tomado la decisión mental de dejarme, pero el cordón no se hubiera cortado.

¿Cómo apareció el cordón? –Se ha desarrollado con el tiempo cuando estábamos viviendo juntos, del amor que compartimos.

Varios clientes, cuando son llevados al espacio de percepción expandida durante ISIS, se dan cuenta de que están conectados a alguien a través de un cordón. La persona al otro lado es casi siempre alguien con quien se ha tenido una relación emocional intensa.

Los clientes describen a este cordón de diferentes maneras, siendo la más común un cordón umbilical, pero que no necesariamente está conectado con sus barrigas. El segundo lugar en donde es más frecuente encontrar el cordón es en el área del corazón, ya sea del lado izquierdo del pecho, o en el centro, en medio del pecho. Algunas veces describen al cordón como algo hermoso, algo como «una bella corriente de energía que une nuestros corazones» o «un arcoiris con luz estelar uniendo mi ombligo con el de mi hija». En otras ocasiones, su apariencia es menos atractiva: «Se ve como carne muerta, es enfermizo» o «Se ve como una salchicha vieja y podrida, toda negra, asquerosa y maloliente.»

Como con los entes, debemos hacer énfasis en que no menciono el término cordón a mis clientes a menos de que ellos lo hayan visto antes. Tampoco les hago ningún tipo de pregunta indirecta, lo que les sugeriría la posibilidad de que pudieran tener uno. En todos los ejemplos presentados aquí, los clientes no tenían información previa al respecto, ya que el concepto de un cordón umbilical conectándolo a usted con su novio es algo extraño, por lo menos para el pensamiento de occidente. Aun así, ¡en este mundo occidental se gasta mucha energía en las relaciones! Los cordones, por lo tanto, aparecen como un concepto crucial sin los cuales uno no puede realmente entender lo que pasa en ciertas relaciones, energéticamente hablando.

Antes de explorar sus mecanismos de manera más detallada, aclaremos un punto acerca de los cordones: no son una creación de la mente. No son ni una ilusión ni un tipo de alucinación, ni siquiera un tipo de arquetipo subconsciente que el cliente ha soñado. Son muy reales y tangibles, hechos de sustancias etéricas y astrales. Las técnicas ISIS no tienen nada que ver con la hipnosis o sugestión mental. Aún más, una vez que son descubiertas, no es sólo a través de ISIS que los clientes pueden ver o sentir el cordón, sino también durante sus actividades diarias. En el momento que se despeja, ellos pueden ver claramente como el cordón se suelta y se mueve hacia la luz. Tan pronto como el procedimiento ha terminado, se sienten mucho mejor. Como con todas las estructuras relacionadas con entes, el trabajo sicológico debe completarse después, el cual se facilita gracias al procedimiento de despejar el cordón.

Desde el punto de vista de los cuerpos sutiles, un cordón es un tipo de conducto astro–etérico por el cual circulan con cierta constancia energías y emociones. En el nivel astral, las emociones no son cosas abstractas sino que tienen formas y ondas hechas de diferentes sustancias astrales. Cualquier intercambio emocional entre dos personas crea un flujo de energías astrales. Sin embargo, un cordón es más que un flujo, es una circulación permanente que une a las dos partes. No sólo transmite ondas emocionales, sino también fuerza vital, es decir energías etéricas.

Cuando un hombre y una mujer viven juntos, la constante interacción emocional que tienen es un factor inicial que favorece la creación de cordones. Agreguemos el dormir en la misma cama por años, ya que crea una entremezcla de energías etéricas. El acto sexual es también un intercambio profundo, en el que hay mucha fuerza vital involucrada. Si una mujer tiene un hijo con un hombre, significa que por nueve meses ella lleva cargando sus cromosomas, y por lo tanto la huella personal de su fuerza vital etérica–y esto también crea un fuerte vínculo energético. Simplemente al embarazarse, aún cuando se diera un aborto, una mujer lleva los cromosomas del hombre mientras el embrión esté dentro de ella, lo que deja una impresión en su energía.

Sería fascinante estudiar a fondo los rituales matrimoniales de las diferentes religiones o civilizaciones, para determinar que tipo de fuerzas espirituales, o hasta ocultas, están involucradas. Lo que es obvio es que todas están diseñadas para reforzar el lazo entre un hombre y una mujer, y que la intención es que esto suceda a través de la impresión de cierto tipo de influencia espiritual en ellos.

Ninguno de los factores de unión que he descrito es nuevo. Lo que es novedad es que en la actualidad muchos de los matrimonios acaban en divorcio. Un creciente número de personas que han pasado años estableciendo lazos verdaderamente profundos, eligen separarse. Al no saber como deshacer los lazos energéticos entre ellos, pasan por momentos difíciles y dolorosos. Mi postura ciertamente no es el decir que hay algo malo con el divorcio, pero podría evitarse mucho sufrimiento si esos enlaces energéticos pudieran reconocerse y despejarse.

Caso 11.5 Mujer de treinta y ocho años, madre de dos adolescentes, en el proceso de divorciarse de su esposo quien se ha ido siete meses antes de esta sesión.

¿Qué esta sintiendo? –El cordón me duele. Se que es algo estúpido porque yo ya no quiero estar con él [su ex esposo]. Ya ni siquiera siento amor. Ya ni siquiera estoy enojada con él. Pero cada vez que lo veo, me duele la barriga, más o menos en donde se ubica el cordón. Es como un golpe, me pega, y pierdo la seguridad en mi misma. Y luego me vuelvo una maraña de emociones. Es estúpido, pero cada vez que lo veo me lleva tres días superar el evento.

¿Cómo es el cordón? –Como un tipo de gelatina. Una mezcla de azul y rosa. Algunas veces hay una corriente eléctrica fluyendo a través del cordón. Se que él siente lo mismo, pero es mejor que yo aparentando que no está allí.

11.5 Otros cordones

Veamos ahora un tipo diferente de cordón.

Caso 11.6 Mujer de cuarenta y nueve años, secretaria de un médico. La siguiente exploración se hizo más de cinco años después de la muerte de su madre.

–Podía ver un cordón flotando en el espacio. Seguí el cordón. Giré hacia atrás por un largo camino. Crucé una barrera hacia otro espacio. Era más denso y yo estaba consciente de algunas vagas presencias. No podía definirlas claramente, como si todo estuviera nebuloso. Había dolor allí, y sentimientos de pérdida y tristeza -todas las características que yo siento en mi espacio.

–El cordón me llevó a una presencia. Sentí que era mi madre y yo tenía miedo de ver. Pero ella en realidad no estaba allí. Solamente era un caparazón de ella [lo mismo que un fragmento]. Se había ido a algún otro lugar. Yo no sabía lo que esto significaba. Había muchos otros cordones en ese espacio, como una red, pero pertenecían a otras personas. No eran míos.

–A través del cordón, mi madre se está alimentando de mí, de la misma manera que lo hizo cuando vivía. Puedo sentir esta imperiosa necesidad, que no es mía, es suya. Es como si mi madre estuviera aferrándose y jalándome porque no quiere perder el contacto, y por supuesto yo la amo y no quiero hacerle daño.

–El cordón está conectado al cuadrante superior, exterior de mi seno izquierdo. Me recuerda la manera en que un cordón se conecta a la placenta. Se ve exactamente igual. Puedo sentir un verdadero sentimiento de jalón viniendo del cordón. Jala mi energía hacia ella.

–¿Esta depresión es suya? No, no del todo. He tenido mi propia depresión pero este acercamiento me ha permitido también sentir su dolor y tristeza, y todo se ha mezclado. Es como si el dolor de mi madre fuera mi dolor y mi dolor se alimentara del suyo. El dolor es una de las cosas que hemos tenido en común–dolor y depresión.

[Después de despejar el cordón:]

–Cuando el cordón estaba siendo despejado, pude sentir que tan profundo me había penetrado. Era un cordón grueso, grande y sano que se había usado bastante. Sus raíces eran bastante profundas, particularmente en un punto del corazón. Cubría un área bastante amplia, extendiéndose hacia mi axila. Cuando fue removido había un gran espacio/agujero en lugar del cordón.

–Al día siguiente, sentía una verdadera sensación de libertad. Era como si hubiera estado prisionera toda mi vida sin saberlo y de pronto era libre.

Si analizamos este caso en los términos de los cuerpos sutiles, podremos ver a alguien que estaba conectada con su madre a través de un cordón. Este cordón podría haber sido la continuación del cordón umbilical que gradualmente se movió del ombligo al corazón con el paso de los años, o bien podría ser un nuevo cordón que comenzó en su corazón por la manera en que las dos mujeres se relacionaban entre sí.

Cuando la madre murió, el cordón permaneció. La cliente ya no estaba conectada a su madre sino a un fragmento. Después de su muerte, el cuerpo astral de la madre pasó por el usual estallido. Sin embargo, la parte astral que se conectaba al cliente a través del cordón permaneció en el espacio, como si nada hubiera cambiado. El fragmento ya no tenía que deambular en el espacio y buscar a alguien que le diera satisfacción. Podría seguir obteniéndola a través del cordón que ya existía. Todos los intercambios negativos que parasitaban al cliente se quedaron prácticamente sin cambios. Esto muestra que la muerte de una persona al otro lado del cordón no es suficiente para que se rompa la conexión.

Esto introduce un concepto importante: un cordón no necesariamente puede enlazar a una persona con otra, sino que también puede enlazarla a un fragmento.

Veamos ahora un caso en donde se muestra a otro tipo de cordón.

Caso 11.7 Hombre de veintisiete años, músico. Explora un cordón implantado en la parte izquierda de su ombligo.

¿Qué está sintiendo? –Se siente como un torbellino. Hay una espiral de energía girando en la alberca. Es como de color grisáceo–negro–sucio.

¿Qué hay del otro lado del cordón? –Un espacio entero, un espacio oscuro con todos estos pequeños seres, parecidos a gremlins. Viven en una orgía con excesos de todo los tipo de placeres que pueden obtener de mi. Las emociones básicas los animan. Ahora puedo verlos. Están siempre esperando el siguiente alimento, esperando a ser satisfechos por la siguiente explosión de emociones que yo pueda tener. Y cuando esto sucede, es como si fuera el momento de la comida en el zoológico.

–Alrededor de este cordón hay como una videoteca de todas mis experiencias sexuales, todas las mujeres con las que he hecho el amor. Esto les emociona a los pequeños seres. Mientras más comida chatarra coma o más alcohol beba, más activos se vuelven. Es entonces cuando su energía se pone fuera de control. Grotescos seres pequeños viviendo en una orgía eterna, nunca paran. Cada vez que yo me entrego a cualquier forma de placer, ellos se ponen completamente frenéticos y organizan su orgía. La otra noche tuve un sueño lleno de imágenes sexuales y cuando desperté pude ver que había sido provocado por ellos.

¿Hay voces que pueda relacionar con el cordón? -Algunas veces los pequeños seres me mandan un «Tómate otra copa», o «Come más de esa comida», o «Habla con esa chica». Ellos sienten lujuria por todas estas cosas. Solamente pueden obtener satisfacción a través de mí. La toman del plano físico, y necesitan una conexión con el mundo material. Están en un espacio en el que todas estas cosas no pueden encontrarse. No pueden satisfacerse a ellos mismos desde ese lugar, pero saben en donde encontrar lo que buscan. Es solo cuestión de hacer una conexión a través de alguien. Y lo hacen a través de mi. Me hacen sentir que soy un adicto, enganchado al sentimiento eufórico que da el alcohol, o a lo que obtengo de las mujeres. Es por esto que me aferro a los pequeños seres, para poder satisfacer mi adicción.

¿Por qué los necesita usted? –Porque agudizan mis sentimientos y yo lo disfruto.

En la mayoría de los casos, aún cuando una adicción esté directamente relacionada con un ente o un cordón, el despejarlo no será suficiente para deshacerse de la adicción. Sin embargo, mientras el cliente permanezca conectado con los niveles más bajos del astral a través de un cordón, será infinitamente más difícil el resolver el problema.

Por lo que he observado en docenas de casos similares, parece bastante común que las personas que sufren de alguna adicción al alcohol o a narcóticos, tengan una conexión con algún plano astral inferior, ya sea que se de a través de un cordón o no. Lo mismo a veces aplica para personas que llevan una intensa vida sexual. Como el cliente lo describió claramente en el último ejemplo, los seres de estos espacios anhelan ardientemente el disfrute sensual de diferentes tipos, pero no lo pueden obtener en donde se encuentran. Necesitan una conexión con el plano físico. En el astral, los iguales se atraen. Estos seres se sienten, por lo tanto, atraídos hacia personas que viven su vida alrededor de un intenso disfrute sensual. El consumo regular de drogas, desde alcohol hasta heroína, también hace que la persona aparezca bastante atractiva para ellos.

Terminemos este capítulo con un tipo de cordón más sofisticado que parece reaparecer de una reencarnación a otra.

Caso 11.8 Hombre de treinta y seis años, catedrático. Después de separarse de su esposa hacía unos meses, él encuentra muy difícil el dejar ir, no a la esposa, sino a su hija de siete años. La sigue viendo dos veces por semana pero su sufrimiento no parece terminar conforme pasa el tiempo. El se da cuenta de que se está aferrando a su hija de una manera enfermiza siempre que están juntos. Aún cuando él está muy consciente de que no es normal lo que sucede, parece no poder hacer nada al respecto.

¿Qué está sintiendo? –Dolor, dolor en el corazón. Es como un hilo, o un cordón conectado a mi hija. Empieza aquí, en mi corazón. Como si yo no supiera si esta parte de mi corazón es mía o suya, como si no pudiera diferenciarla. Y algunas veces puedo sentir algo bastante pesado en esta parte, como algo viejo. Algo que no está fresco, que no está vivo. Se ve como una vieja pata de pollo, toda arrugada, con escamas. Es el cordón que nos une. No se siente bien, no fluye. No debería de estar allí, no es natural y está pesado.

¿Tiene relación con el dolor en su corazón? –Sí, como si el cordón se enredara alrededor de mi corazón. Me aprieta el corazón, lo asfixia. Estoy seguro de que está relacionado con mi asma. Como si el cordón se apoderara y tomara el control de todo [característica de un ente]. Como si mi hija y yo ambos fuéramos prisioneros de él. Cada uno de nosotros está conectado al cordón. Justo aquí, en medio de mi pecho.

[Regresando en el tiempo] -Dos personas trabajan con flores y hojas, como expertos en botánica o exploradores. Ella es mi asistente. Hay un hermoso vínculo en el corazón. Un lazo fuerte. Pienso que yo estaba enamorado de ella, pero yo era mayor. Por lo menos diez o quince años, y no quiero decirle que la amo. El cordón ya estaba allí, pero no estaba tan rígido. Se veía como un tubo con escamas, pero no como una pata de pollo, mucho más flexible. Empezaba en mi corazón pero puedo verlo yéndose a su cabeza, no a su corazón. Ya era algo pesado en ese entonces, más como una cadena que cualquier otra cosa. Me impedía comunicarme con ella.

[Regresando en el tiempo] -Viajan juntos con frecuencia, pero su manera de relacionarse permanece igual. Estuvieron juntos por mucho, mucho tiempo. Ella siente devoción hacia él, pero no hablan de ello.

[Regresando en el tiempo] -El es el que muere primero. Se ahoga en un accidente. El cordón se rompe, y la mujer se queda allí. Ella vive una vida solitaria, todavía siente el apego y eso la previene de abrirse ante otras personas. Ambos tienen un poco del cordón, pero el cordón se estiró y se rompió cuando él murió.

Por muchos días, después del nacimiento de mi hija, yo me sentía excelente. Yo quería que fuera un amor perfecto. Es como si el cordón se hubiera unido otra vez. Yo pensé que nos estábamos complementando, pero en realidad los cordones se anudaron otra vez. Pero ahora el cordón se ve como algo viejo y arrugado. Se siente mal, me tiene que dejar. Es como el ancla de un barco, pesada y oxidada.

–Y hay un poco de mi en su corazón. Eso ya había pasado con los botánicos. Como si una parte de mi hubiera pasado a ella a través de la pata de pollo, y un poco de ella a mi. Es por eso que tuve esa reacción cuando ella nació. Me sentí pleno, fuerte, invencible e irresistible a través de ella.

En términos de cuerpos sutiles, en este ejemplo podemos ver más que sólo un simple cordón entre padre e hija. Los dos han intercambiado pedazos de sus cuerpos astrales, un poco como los jugadores intercambian playeras después de un partido de fútbol. Como consecuencia ellos permanecieron enlazados lo que resultó en mucho sufrimiento. Es fácil imaginar que una conexión tan elaborada no facilite el desarrollo sicológico del niño.

En cierto número de casos de cordones, es difícil discernir si solamente existe un intercambio de energías y emociones entre dos personas, o si en realidad intercambian partes de sus cuerpos astrales. Por ejemplo, si usted lée de nuevo detenidamente el caso 11.1 podrá ver que tal intercambio astral muy bien podría haberse dado entre el cliente y su madre.

Los mecanismos por los cuales muchas madres tienden a purificarse durante el embarazo enviándole algunas partes de astral al feto, son un factor que facilita la existencia de intercambios astrales. Por lo que he observado, considero que muchos problemas difíciles que tienen los padres con los hijos se deben a un mecanismo similar. Una parte del hijo está todavía en la madre, y/o parte de la madre está todavía en el hijo con un cordón bastante fuerte uniéndolos. Sin embargo, el que usted tenga un fragmento de su cuerpo astral en un hijo o un padre no es la única manera de tener un pedazo astral que falta. Este es el tema de nuestro próximo capítulo

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