Entes, Parásitos del Cuerpo Energético escrito por Samuel Sagan 12º parte

CAPITULO 12

PARTES QUE FALTAN

¿Qué son las partes que faltan?

Caso 12.1 Mujer de cuarenta y seis años, desempleada. Sufre de fatiga crónica, dolores de cabeza y falta de motivación. Le gustaría regresar a trabajar, pero está luchando contra una enorme inercia, como si simplemente no debiera de molestarse en encontrar un trabajo.–Tristeza. Como ocho años. Estoy muy enojada. Encerrada en el baño. El ama de llaves me encerró en el baño porque me he portado mal. Estoy llorando y pateando, con mucha rabia. Y de pronto dejo de pelear. Algo se desconecta. Me tranquilizo, pero de una manera torpe. Algo me ha dejado.

–Hay una parte de mí que se fue cuando yo estaba en el baño. Se salió de mí. Y luego la parte ya no formaba parte de mí. Yo era una niña muy decidida hasta ese día. Perdí mi fuerza de carácter. Me convertí en algo parecido a un bulto.

–Hace tanto tiempo desde que esa parte estuvo conmigo. Ya no es una parte de mí. Es como una pieza de un rompecabezas. Puedo verlo alrededor mío, pero ya no dentro de mí.

¿A qué se parece ese fragmento perdido? –Está hecho de colores. Tiene un poco de púrpura, y algo de amarillo. Y está ligado a mi corazón a través de un cordón. Se siente suave y cálido, como una almohada. Es algo que necesito. De otra manera no puedo ser realmente yo misma.

De alguna manera, ‘las partes que faltan’ pueden considerarse como lo opuesto de los entes. Un ente es una energía foránea que se adhiere a usted, como un parásito. Una parte faltante es una parte de usted, una parte de su propia energía que fue expulsada por una razón u otra. Usando las palabras de la cliente: «Es como una pieza de un rompecabezas».

Desde el punto de vista de los cuerpos sutiles, una parte faltante es una parte de su cuerpo astral que se ha separado, desterrado, en un espacio astral distante. Permanece ligado a su cuerpo astral a través de un cordón, similar a los que se han descrito en el último capítulo.

El cuerpo astral está compuesto de partes importantes que están involucradas en realizar las funciones básicas de la vida, así como de algunas partes más sutiles y espirituales. No es fácil que uno se deshaga de partes importantes del cuerpo astral. Es necesario haber pasado por un trauma fuerte para que ocurra una desconexión. El trauma crea una hendidura en su energía, un colapso temporal de sus mecanismos de defensa etérico y astral lo que permite que la parte se vaya a la deriva–así como un ente necesita que exista una hendidura en su energía para poder infiltrarse en su sistema.

El cuerpo astral es la capa compuesta de pensamientos y emociones. Sin embargo, en muchos casos uno pierde mucho más que una parte de las capacidades mentales cuando un pedazo de astral se aleja. Si regresamos al modelo de cuerpos sutiles compuesto de cuatro capas (físico, etérico, astral y Ego), podremos ver que el etérico es el intermediario entre los cuerpos físico y astral. El etérico transmite impulsos astrales al cuerpo físico. Actúa como enlace. De manera similar, pero en una octava superior, el cuerpo astral actúa como puente entre el Ego (Ser Superior) y los cuerpos etérico y físico. Si una parte clave de su cuerpo astral está perdida, el resultado puede ser que su Ego no pueda manifestarse completamente en sus cuerpos físico y etérico, y por lo tanto en su consciencia mental ordinaria. En otras palabras, el Ego no puede revelarse plenamente en su vida diaria. El resultado es una ‘ausencia’– a comparación de los entes que añaden su presencia astral a la suya.

Los síntomas comunes que pueden encontrarse en el caso de una partefaltante son: fatiga, falta de energía, falta de vigor, falta de motivación, falta de propósito, falta de ‘llama interior’, falta de impulso, falta de autoconfianza y valor, falta de alegría, muchas ‘faltas de’. Los clientes tienen la sensación de estar viviendo una vida sin sentido, de estar caminando de un trabajo a otro como zombies. Además de estos síntomas centrales, se pueden desarrollar algunos desordenes físicos y sicológicos, dependiendo de las tendencias de los clientes y de las circunstancias de sus vidas. Por ejemplo, he observado algunos desordenes fuertes de la piel, como la psoriasis, que no sanan con ningún tratamiento. Por supuesto que solamente un cierto número de enfermedades de la piel se deben a una parte faltante, y un gran número de partes faltantes nunca crean ningún desorden físico.

12.2 El regreso

Caso 12.2 Mujer de cuarenta años, trabajadora social. El siguiente relato describe el regreso de una parte faltante que posiblemente se perdió a la edad de cinco años cuando ella estaba completamente aterrorizada por un cocker–spaniel que le ladraba. Le tomó mucho trabajo, exploración y limpieza interior para poder reconectarse con la parte faltante.–Hay algo trepando en lo alto de mi cabeza, tratando de entrar, algo que es oscuro pero no me asusta. Tiene miedo de entrar. Es como una nube negra, como un pequeño espíritu. No sabe si debe o no entrar, pero siente el impulso de entrar. Es muy tentador. Por alguna razón mi cuerpo quiere que entre. Parece haber una lucha, porque no está acostumbrado a estar allí. La lucha crea tensión en mi cabeza. Sé que es una energía buena pero no sé como dejarla entrar, y me cansa. Crea dolor en mi cabeza y en mi cuerpo entero cuando intenta entrar.

–Se siente algo vacilante. Puedo sentir como lucha. Está entrando a mi cuerpo a través de mis brazos también, no sólo por mi cabeza. Es como si debiera dejar que entre y tome el control. Y el cuerpo está asustado de ser controlado. Es vigorizante. Siento tanta energía que quiero gritar. Es casi demasiado para mi cuerpo, me hace sentir temblores. No estoy segura de si estoy lista y me siento abrumada. Pienso que es algo peligroso tener toda esta energía. Y es emocionante, no se por qué. Esta cosa se ha acercado a mi cuerpo porque yo lo quise, pero me abruma porque es muy fuerte.

–La nube se está aclarando, parece oro. Como un halo de oro. Ha perdido su oscuridad. Es como una energía Yang masculina que está entrando. [La cliente está temblando y sudando:] Es una lucha impresionante. Unas partes de mi lo quieren y otras no lo quieren. Ha pasado mucho, mucho tiempo desde que estuvo dentro de mí. Odio pensar que haya estado lejos por tanto tiempo. Se alejó cada vez más conforme transcurría el tiempo. Hace tanto tiempo que no es parte de mí. Se ha vuelto algo extraño. Ahora está regresando, como si yo lo hubiera invitado a volver. Se siente TAN REAL, es increíble. Se siente muy bien, muy emocionante. Parece una nube blanca con la orilla dorada. Antes intentaba infiltrarse pero ahora se ve diferente, como un halo de energía sobre mí. Ha perdido ese sentimiento aterrorizador. Es una energía fuerte, y es REALMENTE MIA. Ahora entiendo por qué me sentía sin energía, después de haberlo perdido por treinta y cinco años.

En las semanas posteriores a esta sesión, la cliente recobró mucha de su autoconfianza. La energía que recuperó durante la sesión se quedó con ella, y ella inmediatamente pudo mostrar más autoridad en sus actividades. Fue y le dijo a su jefe lo que pensaba de él, dejó su trabajo y obtuvo uno mejor, etc. Desde un punto de vista médico, la psoriasis que había tenido por tantos años, y que no había respondido ante ningún tratamiento, empezó a mejorar.

El lidiar con las partes faltantes es más delicado que el lidiar con entes. Esto coincide con un principio común de la medicina china tradicional que dice que es más fácil deshacerse del exceso que recuperar algo que se ha perdido. La mayoría de los entes de los clientes que consulto se pueden despejar de entre dos a cuatro semanas, es decir dos o tres sesiones. Sin embargo, lleva mucho más tiempo el que un cliente se conscientice de que ha perdido un fragmento y reconectarlo. El proceso involucra cierta práctica parecida a la extracción de un ente, lo mismo que un trabajo de regresión con ISIS para explorar las raíces de la desconexión.

12.3 El proceso de Osiris

Caso 12.3 Hombre de cuarenta y dos años.–Tengo esta imagen en mi pecho, mi pecho físico. En medio de éste hay un gran agujero con bordes irregulares. Del otro lado del agujero hay un espacio, un espacio oscuro lleno de estrellas. Es como si algunas partes de mi corazón se hubieran diseminado entre las estrellas, como pedacitos brillantes de vidrio, cada uno enlazado a mí a través de un cordón. El agujero en mi pecho es como un tipo de puerta, y del otro lado están las estrellas con todas estas partes de mí.

Las partes faltantes no son del todo raras– todos hemos perdido muchos. El caso 12.1 y 12.2 son situaciones extremas poco comunes. Habiendo perdido partes importantes de su cuerpo astral, los clientes no podían actuar de manera apropiada ni hacerle frente a los retos de la vida cotidiana. Sin embargo, todos sufrimos de partes faltantes, sólo que esa pérdida es más sutil. Estos no se relacionan al material básico, sino más bien, a frecuencias y funciones espirituales. Su ausencia es muy tenue y para la mayoría de la gente permanecen invisibles.

¿Cómo es que llegamos a perder todos estos pedazos? Algunos se pierden debido a experiencias traumáticas de diferentes tipos. Muchos otros son olvidados simplemente en el espacio astral. No es que se hubiesen separado violentamente, es que simplemente no nos hemos preocupado por traerlos con nosotros a la tierra.

Cuando usted comienza a reconectarse con estas partes que faltan, usted tiende a darse cuenta de que, hasta ese momento, no había realmente encarnado en el planeta. Usted pensó que era, pero si consideramos la totalidad de su ser, usted apenas estaba allí. Usted estaba literalmente desparramado en todo el espacio. El resultado es que usted había estado durmiendo durante su vida en lugar de vivirla. Es sólo cuando todas las partes se reunen dentro de su corazón que usted puede estar plenamente presente y encontrar su verdadero propósito en la tierra.

Una manera clásica en que los maestros del Zen describen su iluminación es: «Cuando camino, yo camino. Cuando como, yo como.» Esto en verdad suena muy simple, especialmente sabiendo que les toma décadas el llegar a ese punto. Sin embargo, después de discutir el tema de las partes faltantes, ésto adquiere un nuevo significado: » Cualquiera cosa que sea lo que esté haciendo, permanezco totalmente presente, aquí haciéndola.» La totalidad del ser se ha reunido, no hay más partes faltantes. Un estado de absoluta presencia se ha alcanzado, y la vida se convierte en una plenitud del Ser.

En la película de John Borman, Excalibur, una hermosa manera de volver a relatar la leyenda arturiana, Parzifal le trae el Grial a Arturo, quien está a punto de morir. Arturo bebe de la copa y de pronto revive exclamando: «¡No sabía que tan vacía estaba mi alma hasta que se llenó!» Después continua con su última batalla. El eureka de Arturo describe con precisión el estado de iluminación exaltada, la plenitud del Espíritu que viene de la integración de todas las partes faltantes.

Dentro del contexto de este libro, este corto capítulo fue diseñado para presentar hechos muy básicos de las partes faltantes siendo uno de los mecanismos relacionados a los fragmentos astrales. En etapas más avanzadas de las técnicas de alquimia interior de Clairvision, el tema se retoma con más profundidad. También se implementan algunos ejercicios para deshacerse de todos los entes latentes en su cuerpo astral, existen otros que ayudan a encontrar y explorar cada cordón que pudiera estar conectado a usted. La culminación de este proceso recae en la recuperación de todas las partes faltantes y su reintegración al Ser, tal como los fragmentos del dios solar egipcio Osiris, quien fue cortado en pedazos por Seth y éstos fueron recuperados y reintegrados–por Isis.

http://www.clairvision.org/espanol/entes-parasitos-del-cuerpo-energetico.html

3 comentarios en “Entes, Parásitos del Cuerpo Energético escrito por Samuel Sagan 12º parte

  1. Qué bien Maestro, ayer se hablaba de «cordones o lazos», en mi caso personal me ha pasado que determinadas personas se enlazaban a mi mal, y llega una persona «especial» como 20 años atrás, coincidimos y no son casualidades, llegan con una función puntual «de tijera o escoba», «barre o corta esos cordones o lazos» que nos impiden avanzar, y estan retrasando nuestra evolución y crecimiento, sólo es posible ver esa función con el tiempo, y en mi caso esa persona ya no esta, pero lo recuerdo con mucho cariño y agradecimiento.

    Luego de eso se puede empezar el verdadero camino, ya libres de impedimentos, para empezar a ver y a vivir «el gran aprendizaje»… como decía Mariano «tiempos de crisis, tiempos de cambios» «Vidas únicas y experiencias únicas»

    Un abrazo y sinceramente gracias.

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