Entes, Parásitos del Cuerpo Energético escrito por Samuel Sagan 15º parte

Entes, Parásitos del Cuerpo Energético

CAPITULO 15

DESPEJANDO A LOS ENTES

«La gran luz, aquello que es el Corazón de Dios…»

Jacob Boehme, Aurora

15.1 ¿Cuáles son los problemas que podrían ocurrir al despejar un ente?

Muchos. Lo primero que hay que tomar en cuenta es que los entes son criaturas tenaces. No permiten el ser despejados a menos de que se implemente algún procedimiento especial. La idea de que uno pueda deshacerse de un ente sólo con decirle que se vaya, o visualizando que se aleja, me parece algo irreal. Si algunos terapeutas que se dedican a extraer entes parece que solamente están haciendo eso, es porque están respaldados por cierta energía; un poder que se manifesta mientras ellos están hablando o haciendo su visualización. Sin embargo, si alguien intenta decirle a un ente que se vaya y desaparezca, o intenta visualizar que se va, lo más seguro es que el ente se quede allí. Si su presencia no puede sentirse más después del procedimiento, hay un noventa y nueve porciento de probabilidades de que ‘la cosa’ se haya escondido y no se haya despejado.

Un proceso que trabaja solamente a nivel sicológico, que intenta que el cliente ‘deje ir’ al ente, es inapropiado. Antes de aprender a despejarlos, recuerdo haber hecho hasta veinticinco sesiones con un cliente trabajando con un ente en particular–ni siquiera uno difícil, solamente un pequeño fragmento. Exploramos una y otra vez el cómo y por qué el ente se había infiltrado. Encontramos y liberamos varios traumas de vidas pasadas que habían creado esa debilidad que permitió que entrara y que posiblemente lo atrajo. El cliente llegó a un punto de neutralidad con respecto a ‘la cosa’, sin gustarle ni disgustarle. Pero el ente seguía dentro del cliente, tanto como en el primer día que lo encontramos, sin responder a nuestros esfuerzos y con la determinación de quedarse.

Las razones de por qué esto sucede son obvias. Primero, el hacer que el cliente deje al ente no es suficiente para que el ente deje al cliente. El ente depende del cliente para sobrevivir. El pedirle a un ente que deje al cliente es como decirle a un animal «por favor deja de respirar y muérete.» Segundo, aun cuando el ente esté listo para irse, se encuentra enredado de una manera muy elaborada en los cuerpos etérico y astral del cliente. Está literalmente atrapado dentro de la estructura del cliente. Es necesario aplicar una fuerza específica para jalarlo fuera de la energía de la persona. Esto debe hacerse por completo y de una manera apropiada, ya que una extracción parcial resultaría peor que si no se extrajera nada: los entes que pueden resistir un procedimiento de despejo, aún parcialmente, se hacen más rígidos y resistentes lo que dificulta una segunda extracción.

Mas aún, el expulsar al ente fuera del cliente, no sería suficiente, ya que, ¿a dónde iría el ente después? Un ente que ha sido recién desalojado es bastante contagioso. Hará cualquier cosa para adherirse a quien quiera que esté cerca. Tal vez salte directamente hacia el terapeuta (esto es lo que usualmente hacen). O tal vez se esconda detrás del sofá esperando al siguiente cliente, o la siguiente siesta del especialista para poder infiltrarse. Tal vez encontrará su camino hacia los niños que están en el cuarto contiguo, o hacia el vecino que vive en la casa de junto.

Esto implica que el experto, además de tener el poder de extirpar al ente, también debe tener acceso a un lugar (no físico) que ofrezca la suficiente seguridad para que el ente pueda ser expuesto y procesado sin hacerle daño a nadie.

Aun cuando la técnica del especialista sea impecable, en el momento en que el ente es expulsado, es común que también se liberen pedazos de etérico y astral. La mayoría de estos van directamente hacia el especialista. Es imperativo que el especialista tenga la suficiente percepción como para reconocer cuando esto sucede y que sepa como eliminarlos. De otra manera, estos pequeños fragmentos se acumularán y, a largo plazo, podrían causarle algún deterioro en la salud y posibles enfermedades.

Además de eso, el especialista puede recibir amenazas de los entes. Puede que usted conozca a ciertos perros que son encantadores, domesticados y nunca morderían a nadie. Pero un buen día el perro se encuentra con alguien que le tiene miedo y de pronto enfurece. Empieza a gruñir y a enseñar los dientes, listo para atacar, como si estuviera disfrutando el asustar a su víctima. Ahora bien, la persona podría deshacerse de ese miedo, pararse y gritarle «¡SENTADO!», en la mayoría de los casos el perro dejaría su carácter de tigre y se alejaría con cara de regañado. Pero mientras se alimente del miedo de la persona, hasta el más inocente perro caniche se puede convertir en una peligrosa fiera.

Muchos entes muestran comportamientos similares, intentando intimidar al especialista de uno u otro modo. Sucede que los clientes reportan cosas como «el ente quiere atacarlo», «dice que le provocará cáncer», «quiere lastimar a sus hijos», o «cuando salga se irá directamente a su comida y entonces usted verá cuanto se arrepentirá». Si el especialista reacciona y muestra aunque sea un poco de preocupación, la situación podría complicarse. Tanto él como el cliente estarían en peligro. Los entes son muy síquicos. Detectan inmediatamente si hay una debilidad en el especialista e intentarán tomar ventaja de la misma.

15.2 Los requisitos que el especialista debe cumplir

Por lo que acabamos de decir, podemos concluir que un especialista necesita no sólo un conocimiento en particular sino también ciertas cualidades. Cierto nivel de visión espiritual es requerido. No sería posible el controlar las exploraciones y extracciones de los entes sin una visión clara de lo que le pasa a ‘la cosa’. Particularmente después de desalojar al ente del cliente, es esencial el poder ver a donde va y si se liberan otros pedazos. Sin embargo, la percepción no es suficiente. Es necesario tener cierto poder para elevar al ente y sacarlo de la energía del cliente. Para esto no es suficiente el poder verlo y sentirlo, es necesario saber como usar un cierto poder.

Ya que el soltar al ente en la atmósfera significaría casi con certeza provocar que se vaya hacia cualquier persona que esté pasando por ahí, el especialista deberá ponerse en contacto con una frecuencia particular de luz espiritual, en la que los entes son procesados. Esto implica la colaboración de ciertos seres espirituales. El especialista debe, por lo tanto, tener cierta conexión con guías no físicos o ángeles que le ayuden en el proceso. Esto no puede improvisarse, y requiere de haber recibido el consentimiento de estos seres para llevar a cabo el trabajo, algo como una ‘licencia para despejar’. Por supuesto que estos seres deben de ser guías o ángeles reales, no entes queriendo impresionarlo al provocar mucha vibración y dejar que una luz imaginaria bañe su cabeza.

Además de ésto, un especialista debe ser una persona con entereza y estabilidad emocional, que pueda hacerle frente a las amenazas de los entes sin reaccionar. Esto requiere el haber pasado por cierta exploración emocional profunda que descubra sistemáticamente los traumas inconscientes y las debilidades. Un experto en entes debe ser más o menos alguien que ha pasado por regresiones de principio a fin (en el lenguaje de Clairvision en inglés, se dice de esta persona que está ‘regressed out’).

Un especialista que trate con entes también debe gozar de buena salud. Si una persona se siente en forma y con energía, entonces el despejar entes le dará aún más energía. Si, por el contrario, se siente cansado, enfermo, triste, sentimental o hay cierta baja energética, entonces el despejarlos se convierte en un ejercicio peligroso que solamente disminuirá su energía, lo que podría provocarle que atrapare algún desecho energético.

Otro requisito es que tenga experiencia con varias situaciones que pudieran ocurrir en el trabajo síquico, es decir, que se tenga la madurez suficiente. En Clairvision School esto se expresa a través de la frase ‘Not Born Yesterday, N.B.Y.’ (no nacido ayer). Esta actitud ayuda al tratar con el noventa y nueve porciento de los entes que solamente están bromeando cuando le dicen que lo van a matar o cuando inventan cualquier otro disparate.

Ahora, ¿qué pasa con el uno por ciento restante, los que no están bromeando? La fuerza del experto es aquella de la energía que lo respalda. Si su propósito es la Verdad y si su corazón es uno con la jerarquía espiritual que les ha enseñado, entonces no hay de que preocuparse. De otra manera, es preferible tener como apoyo a alguien más (persona física) de cierto calibre a quien se pueda recurrir en caso de tener problemas mayores.

Se debe hacer énfasis en otro punto, el despejar entes no es solamente una cuestión del nivel de conciencia. Requiere de un conocimiento técnico preciso. He conocido a más de un guru de la India incapaces de despejar entes. Es decir que, no porque se tenga a un maestro espiritual iluminado se debe asumir que este pueda despejar entes. Esto se debe a que, repito, el despejarlos requiere de una técnica especial. Cuando usted tiene un agujero en su muela, no le pide a su guru que se la tape, sin importar que tan grande sea su iluminación. Usted acude a un dentista. De manera similar, para deshacerse de un ente, lo que necesita es a un experto en extracción de entes.

15.3 El proceso de extracción

Después de hablar tanto acerca de la extracción, sería injusto el no exponer el procedimiento para despejar a un ente. Por supuesto, las siguientes indicaciones en sí mismas no serían suficientes para que alguien pudiera despejar un ente –no es necesario insistir en lo peligroso que sería improvisar una extracción con sólo leer un libro. La intención de mencionar los siguientes puntos es para que el lector pueda comprender los mecanismos relacionados con el tema.

Para poder controlar cualquier tipo de ‘lluvia’ de pedazos etéricos y astrales, el procedimiento debe mantenerse lo más privado posible: un cliente, un especialista y nadie más en la habitación. Nada de animales, y de preferencia nada de macetas con plantas. 42

El despejo deberá realizarse dentro de una habitación agradable y que se haya escogido especialmente para llevar a cabo el procedimiento (y por supuesto que no este ubicada encima de una nociva línea telúrica).

El cliente se recuesta en un colchón con los ojos cerrados. No se le hipnotiza ni se le pide que implemente ninguna técnica, ni respiración en particular–solamente que permanezca relajado, sin hacer nada más que hacerse consciente del ente. El especialista se sienta cerca del cliente.

En este momento, el ente ya debió de haberse explorado en su totalidad para que el cliente pueda ponerse fácilmente en contacto con él. Si el cliente solamente tiene una remota y vaga percepción del ente, si no puede sentir exactamente su ubicación y si no ha seguido la fase de observación como se explicó anteriormente, entonces es mejor postponer la extracción.

Esto se debe a que una extracción a medias puede generar gran resistencia y es peor que no extraer nada.

Siempre es buena idea el tener una vela prendida durante la exploración o el despejo.

El experto articula ciertos sonidos, para elevar el nivel de vibración del aura del cliente. Las palabras o sonidos en sí no son esenciales, lo que importa es la energía en particular que emana de la voz del terapeuta. El cliente actúa como intermediario entre los sonidos y el ente. En otras palabras, el cliente permite que a través suyo, el sonido le llegue al ente.

El cliente establece una conexión con sus ayudantes no físicos, los guías o ángeles que procesarán al ente.

El especialista se abre a ‘la Gran Luz’, una cualidad de luz (no física) poderosa y suprema que aparece por encima de la cabeza. En este momento, los clientes por lo general pueden sentir como la energía a su alrededor cambia. Algunos clientes pueden llegar a percibir tanta luz que después preguntan «¿Acaso puso usted una luz frente a mi cara?»

El experto saca al ente y lo pone en la ‘Gran Luz’. Esta parte no puede explicarse, no por motivos de confidencialidad sino porque, no hay nada que explicar. O es posible hacerse, o no lo es: es una facultad y no tiene nada que ver con la mente analítica. En este punto los clientes generalmente ven o sienten que el ente se mueve hacia arriba y hacia fuera, mientras que su cuerpo energético sufre una poderosa reestructuración.

Los ángeles o guías ‘sanan’ al ente, procesándolo de tal manera que su potencial tóxico disminuye. Esto sucede apenas en una fracción de segundo, por lo que tan pronto como el ente hace contacto con la luz, su forma cambia. De hecho se vuelve más ligera y clara, pierde su aspecto sombrío y fantasmagórico, o empieza a sonreir.

Los guías se llevan al ente a su nueva morada. Lo redireccionan hacia el espacio en el que pueda comenzar una vida apropiada sin ser un parásito. Si es un fragmento, lo llevan a un lugar en donde será disuelto. O también puede ser que el terapeuta lo vuele en pedazos dentro de la ‘Gran Luz’, convirtiéndolo en polvo o luz astral no diferenciada.

El cliente y el experto permanecen sin moverse por unos minutos debajo de la extraordinaria ‘Gran Luz’.

Se le llama de vuelta al cliente, abre los ojos y aquí termina el procedimiento. El proceso por completo no lleva más de treinta minutos. En ningún momento hay contacto físico entre el cliente y el especialista.

Existen otras maneras en las que los entes se pueden despejar, algunas más peligrosas que otras. Cualquiera que sea el método utilizado, las restricciones con respecto al terapeuta seguirán siendo las mismas. El poder o facultad para despejar entes no es un don que solamente algunos pocos escogidos tienen desde su nacimiento. Todas las cualidades son desarrolladas. Sin embargo, no tiene sentido que usted mande una carta a Clairvision School en Sydney para preguntar si podemos enseñarle. La respuesta sería automáticamente que no. Ya que, aun después de varios años de arduo trabajo, pasando por todo tipo de procesos, no existe la garantía de que una persona podrá alcanzar la etapa en pueda realizar extracciones de manera segura.

15.4 El peligro del polvo energético

No es raro que se libere polvo etérico al extraer el ente y mandarlo a la Gran Luz, inclusive cuando se han seguido todos los pasos de la manera correcta. No hay nada anormal acerca de esto. Es como salpicarse con gotas de agua. Esto significa que el especialista recibirá pedazos de etérico (y algunas veces de astral) en su propio cuerpo energético. Esta liberación de polvo también sucede cuando se despejan cordones, otra razón por la cual estos también deberán tratarse como entes.

He visto a algunos expertos en extracción de entes que no tenían ni idea de este mecanismo y que terminaron severamente afectados, incluso enfermos, debido a estos bultos acumulándose en su sistema. Esta lluvia energética es un fenómeno muy sutil. Si uno no es extremadamente perceptivo o está bien consciente de esa posibilidad, es posible que ni siquiera se percate del momento en que sucede.

Se puede usar un simple dispositivo para minimizar la cantidad de lluvia que se desprende al dirigirla hacia algo más. ¿Qué es lo que a los entes les gusta? La mayoría de los clientes contestarían inmediatamente: ¡azúcar! El truco es bien simple: se deposita un terrón de azúcar blanca en un papel cerca del cliente antes de empezar con la extracción. Justo antes de la expulsión, el especialista se sintoniza con el ente y le muestra el azúcar diciéndole algunas palabras de ofrecimiento. Esto funciona bastante bien. Un gran número de pedacitos que no llegan a la Gran Luz terminan en el azúcar. El terrón deberá usarse sólo una vez y después tirarse– de preferencia enterrarse, pero no dentro de su hortaliza de vegetales. También es posible utilizar otro tipo de alimentos dulces, de preferencia diferentes a los que el especialista hubiera podido comer recientemente, para no confundir al ente. Este ejercicio no es novedad. Es posible encontrar este tipo de ofrendas como parte de los rituales de todas las tradiciones y culturas del planeta.

Alguna vez en Francia, me encontraba dirigiendo una práctica llamada yajña en sánscrito. Esta tiene que ver con la activación de la energía en un lugar, e involucra una larga recitación de mantras. En cierto momento, durante el yajña se realiza una maniobra llamada bhūta–śuddhiBhūta significa tanto elemento como ente; śuddhi significa purificación. El bhūta–śuddhi es la purificación de la capa elemental, y algunas veces tiene un efecto similar a la extracción de entes. En la práctica del bhūta–śuddhi se utiliza algún alimento dulce el que se ofrece a los bhūtas antes de la limpieza. Finalmente, el alimento dulce se envuelve en una hoja y se entierra. Ese día utilicé una pieza de chocolate.

En esa casa, había un perro de dieciocho años que estaba casi en un estado vegetativo. Dormía de la mañana a la noche, nunca ladraba y era mantenido vivo de manera artificial con todas las vitaminas que su ama le daba. En cuanto terminé con el bhūta–śuddhi y puse el chocolate en la hoja de árbol, ocurrió algo increíble. De pronto el perro saltó fuera de su canasta y corrió hacia el chocolate. Para mi sorpresa, y antes de que pudiera moverme, el perro se había tragado la ofrenda. Nadie pudo comprender lo que había sucedido ya que el perro nunca había implorado que le dieran comida. De hecho tenían que despertarlo para poderlo alimentar.

De repente, ¡el perro había revivido! Corría por toda la casa y hasta ladraba, como si fuera diez años más joven. Este estado de euforia le duró tres días, después del cual gradualmente volvió a su anterior estado. Y murió, pero seis meses después, y probablemente no por mi yajña. Este perro me enseñó una lección al mostrarme el poder de esta dulce ofrenda, la cual me había parecido hasta entonces como algo de poca importancia y no tan útil para este tipo de prácticas.

En algunos rituales hechos por indios de Norteamérica se usa carne en lugar de azúcar. Después del ejercicio se quema el pedazo de carne, no se entierra. Cuando se esté tratando con entes que desean carne, este procedimiento tiene mucho sentido. El hecho de que la pieza de carne se queme después, es congruente con la feroz naturaleza de los entes que desean carne, que generalmente también desean condimentos y alcohol y se asocian con tendencias agresivas.

Al mencionar los rituales, puede ser interesante hacer un comentario acerca de los sacrificios de animales. En la India, conocí a varios expertos en rituales que estaban convencidos de que los sacrificios de animales mencionados en los textos sánscritos antiguos, no se referían originalmente a la matanza de animales físicos, sino a la purificación de los elementales y entes. Estos ‘animales’ de los textos Védicos no eran más que los fragmentos y entes que hemos descrito en este libro. El ‘fuego’ se refería a la Gran Luz. De acuerdo a este punto de vista, es sólo cuando el conocimiento original se perdió que los textos se interpretaron literalmente y los animales fueron sacrificados como parte de los rituales.

Regresemos al importante tema del polvo energético que se libera en el momento que el ente es expulsado. El uso del azúcar es útil, pero no es suficiente para controlar toda esa lluvia. Es muy posible que el polvo etérico permanezca adherido al especialista. Es por esto que es esencial reconocer cuando esto suceda. Repito, esta lluvia es sutil. A menos de que uno permanezca alerta y muy consciente de esto, este hecho pasará inadvertido.

Hay una señal muy interesante que los terapeutas deben de poder reconocer en ellos mismos–un pequeño tic muscular que podría sucederle en cualquier parte del cuerpo. Es una contracción ligera de algún músculo que dura solamente una fracción de segundo, y que ocurre aparentemente sin motivo. Algunas veces ni siquiera es físico, sino etérico.

Cuando esto sucede en los minutos después de la expulsión del ente, el especialista deberá dirigir inmediatamente su atención a esa parte del cuerpo. Es muy posible que algún polvo etérico le hubiera saltado, como gotas de agua, e ingresado en alguno de sus canales de energía. Esto se puede confirmar percibiendo cierta densidad energética en el área correspondiente, una vibración añadida a la vibración local.

Si se identifica inmediatamente, este ‘goteo’ no es tan difícil de tratar. El especialista conducirá la energía ajena hacia arriba a través del canal en que se alojó. Una vez que haya llegado a la parte superior de la cabeza, la energía extraña es simplemente expelida, preferentemente enviada a la Gran Luz. Esto no requiere de ningún movimiento físico y se lleva sólo unos minutos. Puede realizarse a través de las técnicas de Circulaciones Energéticas descritas en Cómo Despertar el Tercer Ojo.43

Si tales Circulaciones Energéticas pueden implementarse inmediatamente y por completo, tendrán un fuerte efecto purificador en el especialista. No solamente se remueve la energía etérica foránea sino también, al moverla hacia arriba se genera un efecto que hace que el canal energético se limpie y brille mucho más de lo que lo hace su contraparte en el otro lado del cuerpo.

Si las energías foráneas permanecieran sin ser vistas y se quedaran adentro, se convertirían en energías perversas. A corto plazo podrían provocar dolores de cabeza, fatiga, y algunos otros problemas, o podrían permanecer en estado latente y sin ofrecer sospechas. A largo plazo, especialmente si se acumularan más y más, provocarían un declive en la salud física y mental del especialista.

15.5 Cataplasmas después de la extracción

Justo después de la extracción, es preferible dejar de explorar por un corto período. No tiene sentido el querer saber si el ente sigue allí o no, ya que la extracción produce fuertes reacomodos en la energía del cliente, y por uno o dos días uno no podrá ver nada. Por lo tanto se le pide al cliente que suspenda el trabajo de observación que había hecho hasta entonces. Lo mejor es no preocuparse por nada durante el transcurso de algunos días.

Para terminar con el tratamiento, el cliente deberá usar un cataplasma en los días posteriores a la extracción. Al despejar al ente su parte astral se va a la Gran Luz y gran parte del etérico. Sin embargo, puede suceder que una parte del etérico que le pertenecía al ente se quede en el cliente. Esto no implica un gran problema ya que sin la parte astral, esta parte etérica encontrará que es difícil mantenerse dentro del cuerpo del cliente y probablemente sea eliminada de manera natural. La extracción también genera una fuerte activación de la energía del cliente, un dinamismo que provocará que estos remanentes permanezcan en movimiento. De cualquier manera, es preferible ayudar al sistema del cliente a acabar de eliminarlos con ayuda de un dispositivo simple pero eficaz: los cataplasmas.

Después de hacer experimentos con las sustancias más variadas, algunas de ellas bastantes raras y costosas, he llegado a la conclusión de que nada funciona mejor que las económicas y ordinarias patatas para eliminar estas energías después del despejo.

La técnica es muy fácil. Tome tres o cuatro patatas crudas. Puede pelarlas, lo que hace que la técnica se vuelva algo desordenada si la cáscara está llena de tierra, pero no importará demasiado a la hora de sacar las energías. No cocine las patatas, ráyelas. Exprímales el jugo. Después, aplique las patatas crudas y rayadas en forma de cataplasma de un centímetro de grosor encima de la piel, en el área en donde sentía al ente antes de ser despejado. Déjelas allí por tres horas, la última hora es la más importante.

Es virtualmente imposible el hacer que el paquete de patatas se quede en el mismo lugar a menos de que usted permanezca de una u otra manera sin moverse, tal vez recostándose en una cama o sillón. Incluso cuando usted pudiera encontrar una manera astuta de fijar el paquete, el moverse interferiría con el proceso de eliminación. Es más recomendable que permanezca quieto por tres horas, durante las cuales puede leer o ver TV (pero sin quedarse dormido). De vez en cuando, sintonícese con el cataplasma y vea si puede sentir como algo está saliendo de su cuerpo. Es generalmente durante la tercera hora que el efecto de vaciado llega a su máximo.

No se recomienda el dejar el envoltorio por más de tres horas, ya que podría empezar a agotar las energías esenciales del cliente. Por esta misma razón, al poner un cataplasma en el área del corazón, la frente o en la parte superior de la cabeza no se deberá dejar por más de una y media a dos horas.

Se deben aplicar tres cataplasmas después de despejar un ente. De hecho, una se hace el mismo día que la extracción, una segunda dos o tres días después, y la última días después de la segunda (hay flexibilidad en el momento adecuado en que debe realizarse). Si el ente hubiera estado en la zona del corazón, frente o en la parte superior de la cabeza, solamente se deberá aplicar un cataplasma.

Estos envoltorios son bastante eficaces a la hora de eliminar los restos etéricos que hubieran podido quedarse dentro del cliente después de la extracción del ente. ¿Cómo funcionan?

Al observar una planta, los alquimistas señalan tres procesos llamados azufre, sal y mercurio.

A = azufre
B = sal

Permítasenos el comparar las funciones de las flores y las raíces. La flor irradia colores y fragancia. Es también de la flor de donde son liberados los granos de polen. Las raíces, por otro lado, nunca tienen contacto con la luz, y recogen minerales y agua para la planta. Es por esto que los alquimistas reconocen dos grupos de funciones en las plantas:

  • El polo de la flor, que se relaciona con la luz y los colores y tiene características de dar, arrojar y es centrífuga. Este es el proceso del azufre.
  • El polo de la raíz, a través del cual la planta extrae sustancias y recoge energías con un movimiento centrípeto. Este es llamado el proceso de la sal.

Entre el proceso del azufre y el de la sal está el proceso del mercurio, representado en la planta por las hojas y el tallo.

Estos tres principios, azufre, sal y mercurio, son señalados por los alquimistas no sólo en las plantas sino en todos los fenómenos de la naturaleza. Ya que la alquimia es una ciencia polifacética, estas tres funciones se pueden entender algunas veces de diferente modo. A pesar de todo, un punto esencial es que el azufre, la sal y el mercurio son procesos, no elementos químicos. En particular, no tienen nada que ver con las sustancias físicas llamadas azufre, sal o mercurio.

Regresando a las patatas, podemos ver que aunque no son precisamente raíces, pertenecen al proceso de la sal, del cual, desde el punto de vista de la alquimia explica su capacidad para extraer energías etéricas. Siguiendo la misma línea de pensamiento, en Clairvision School hemos experimentado con varios tipos de raíces y vegetales, incluyendo algunos bastante exóticos y caros. También hemos utilizado cenizas alquímicas, un principio de concentrado de sal bastante elevado que se obtiene de calcinar hierbas en un crisol por hasta sesenta horas. Honestamente, a no ser por ciertas situaciones excepcionales, no hemos encontrado que ninguno de estos fuera sobradamente más eficaz para la eliminación que los sencillos envoltorios hechos de las más económicas, incluso no orgánicas, patatas.

Hay una restricción en cuanto a cataplasmas se refiere: no deberán de ser implementados antes de que se haya despejado al ente. De todo lo que hemos hablado acerca de los entes, es fácil entender porque no se podrían erradicar con un simple envoltorio. Aún cuando fuera posible despejarlos de esta manera, ¿a dónde irían? Es obvio que una extracción adecuada es necesaria.

Además, si se usara el cataplasma antes de extraerlo, se correría el riesgo de desestabilizarlo. Algunas veces he observado envoltorios que le han quitado su capa etérica al ente, y por lo tanto su ancla. El ente se mueve a otro lugar mucho más difícil de despejar.

Recuerdo a un cliente que tenía una vaga idea de un ente en su pecho y que le estaba costando mucho trabajo el ponerse en contacto con él. Todo era borroso y sin sentido. Ya que la cliente era bastante síquica, decidí que probablemente podría lidiar con el asunto si le poníamos un cataplasma inmediatamente, en lugar de hacer la extracción. Fue un gran error. Veinticuatro horas de ponerse el envoltorio, el ente se salió de su pecho pero le empezó un dolor horrible en un diente. La inflamación era tal que requería de un tratamiento dental bastante complicado. Posteriores sesiones de ISIS revelaron que el ente se había movido directamente al área dental. Una vez más, esto me llevó a la conclusión de que si se intenta lidiar con un ente de cualquier otra manera que no sea con una extracción adecuada, uno expone al cliente a riesgos que no son necesarios. En conclusión, los envoltorios de patatas son un remedio bastante eficaz y simple para deshacerse de las energías perversas. Es posible usarlos en diferentes circunstancias (no solamente después de un despejo) para sacar del cuerpo energías inadecuadas.

Las únicas restricciones son que, primero, por las razones mencionadas con anterioridad, puede ser peligroso el aplicar un cataplasma si el problema es un ente y no solamente una energía perversa. (La diferencia entre estos dos es que la energía perversa es solamente un pedazo de sustancia etérica, mientras que el ente tiene además una parte astral, por lo que tiene una conciencia mental con emociones, deseos, etc.) Segundo, es necesario tener cuidado de no poner el cataplasma por más tiempo para evitar agotar las energías esenciales del cuerpo. Particularmente, debe de tener cuidado de los envoltorios aplicados a las áreas del corazón, frente y la parte superior de la cabeza.

15.6 Bolo vaginal

El bolo vaginal es un remedio bastante parecido a los cataplasmas. Hasta donde sé, su origen se debe a un naturópata, el Dr. Christopher. El bolo vaginal es un cataplasma interno hecho de hierbas y manteca de coco que se inserta dentro de la vagina.

La receta que recomiendo se hace de las siguientes hierbas en partes iguales: Mitchella repens; Rumex crispus (raíz); Althae officinalis (raíz); Stellaria media; Hydrastis canadensis (raíz); Verbascum thapsus (hojas); Symphytum officinale (raíz). También se le agrega la misma cantidad global de Ulmus fulva. Todas estas hierbas deberán molerse finamente y mezclarse por completo.

Después, se derrite la manteca de coco y se mezcla con el polvo de hierbas hasta que se forme una masa pastosa. Posteriormente se moldean rollos hasta que sean del grosor de un dedo y de una pulgada de largo. Se guardan en la nevera, en donde se solidificarán.

Un lunes por la mañana inserte tres rollos en la vagina. Los rollos, o bolos, se deben dejar dentro hasta la noche del martes. El martes por la noche, remueva los bolos y dúchese cuidadosamente con una taza de té de Rumex crispus o de Arctium lappa.

Inmediatamente después inserte tres nuevos rollos por dos días, es decir, hasta el jueves por la noche.

El jueves por la noche, repita exactamente el mismo procedimiento que realizó el martes por la noche, y deje tres nuevos rollos por dos días, hasta el sábado por la noche.

El sábado por la noche, remueva los bolos e implemente el procedimiento de la ducha vaginal, pero no inserte nuevos rollos hasta el lunes. No hay nada planeado para el domingo, es un día de descanso.

El lunes comience de nuevo, exactamente de la misma manera.

Continúe el proceso por tres a seis semanas, dependiendo de su fuerza de carácter.

Para hacer que los rollos permanezcan en su lugar, haga un tampón con una pieza de esponja de mar natural. Cósale un hilo para poder removerlo con facilidad. Los tampones verdaderos no son necesarios para el bolo ya que no es líquido sino una pasta sólida. La pieza de esponja será suficiente para taponear la abertura vaginal.

Dentro de lo posible es preferible continuar con el bolo durante el período de menstruación. Si lo prefiere, empiece de nuevo en cuanto el flujo se haga lo suficientemente ligero.

No hay ninguna contraindicación en cuanto a tener relaciones sexuales mientras se implementa la técnica del bolo vaginal. Solamente remueva los rollos antes e inserte unos nuevos después y continúe con el mismo ritmo semanal como si nada hubiera sucedido.

El bolo es un cataplasma poderoso que puede usarse después de extraer a un ente del área de la vagina, útero u ovarios. Además, es una interesante herramienta de sanación utilizable en muchos otros desórdenes ginecológicos, ya sea que se deban a un ente o no. No es extraño que en cierto momento durante las tres a seis semanas, el flujo sea más abundante o que aparezcan olores desagradables. Después del tratamiento, algunos problemas simplemente desaparecen, sin ninguna explicación de la medicina tradicional.

15.7 Los entes no vuelven

Una vez que se han despejado de la manera adecuada, los entes no regresan. En mi experiencia, si el ente estuviera todavía con el cliente después de la extracción, siempre es porque no se fue y no porque se fuera y regresara. Hay un alto grado de éxito en el despejo de entes porque una vez que se ha dominado la técnica, el proceso es bastante mecánico, similar a sacar una piedrita de una cubeta.

Con esta analogía en mente, ¿cuáles podrían ser las principales razones para no tener éxito? Primero–siendo esta la más común–la piedrita no era una piedrita. El ente no era un ente, sino algún tipo de imagen mental o ilusión. Si se realiza el proceso de extracción y nada cambia después de este, es simplemente porque no hay nada que despejar. Los problemas del cliente no se deben a un ente.

La segunda posibilidad es que habían más de dos piedritas en la cubeta. El cliente puede percibir al ente todavía después de la extracción porque desde el principio había dos entes. Esto puede ser confuso, especialmente al lidiar con un cliente que capturó varios fragmentos de una misma persona fallecida, como podría ser un pariente. Al despejar un fragmento se descubre otro. La situación puede ser confusa porque los diferentes fragmentos pueden haberse desprendido de la misma persona y por lo tanto hay un sentimiento muy similar con respecto a ellos. Si se despeja uno y se descubre otro tan parecido que lo haga dudar y piense que el primero ha regresado. En algunos casos, es posible aclarar más de una docena de fragmentos, uno tras otro, hasta que no quede ninguno.

La tercera posibilidad es que aparezca una nueva piedrita en la cubeta. Aunque esto es bastante inusual, puede suceder que el cliente atrape un nuevo ente en las semanas posteriores a la extracción. En especial, si un pariente cercano ha muerto recientemente, un cliente puede atrapar un fragmento, hacer que se lo extraigan y luego atrapar otro en los días o semanas posteriores. Sin embargo, como lo hemos visto, a no ser por situaciones temporales de alto riesgo, no es fácil atrapar a un ente. Los clientes que en repetidas ocasiones atrapan entes generalmente están haciendo algo con su energía, como podría ser:

  • ingerir drogas,
  • dormir en nocivas líneas telúricas, o vivir en una casa en donde las vibraciones no son aptas para el habitat humano
  • actuar como sanador sin realmente tener el conocimiento o la capacidad para hacerlo, atrapando todo tipo de energías perversas y entes que los clientes pudieran tener
  • jugar al hechicero o brujo

Todas estas posibilidades son muy raras, y en la mayoría de los casos no permanece ninguna presencia foránea después de la extracción de treinta minutos. Por supuesto, esto no significa que todos los problemas del cliente estén resueltos. Pero algunas veces el sacar una piedrita es suficiente para cambiar un destino.


http://www.clairvision.org/espanol/entes-parasitos-del-cuerpo-energetico.html

 

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