EL CLUB DE LA GLOBALIZACIÓN: Una Mente Genocida

Cuando analizamos los datos y vemos que los extraterrestres, parecen querer decirnos a nosotros, a los ciudadanos, que ellos están aquí, y que algo va a pasar; siempre aparece alguien del gobierno, un gobierno en la sombra.

Hemos analizado a ese gobierno en sus respuestas con la ufología, pero, ¿quieren algo más?, ¿cuáles son sus planes?.

A lo largo del siglo XX hemos asistido al crecimiento continuo de las grandes multinacionales.

Ahora, en el siglo XXI las multinacionales tienen tanto poder que están por encima de los estados.

Quieren transformar el mundo en un gran mercado, dictar las normas y cambiarlo todo, para su beneficio.

¿No se lo creen?

Los grandes organismos mundiales como el FMI (Fondo Monetario Internacional) o el Banco Mundial, fueron creados para ayudar a los países con problemas. Sin embargo, Se han transformado en los modernos dictadores.

Los presidentes de los países democráticos, tienen las manos atadas. Están obligados a cumplir las normas que dictan estos organismos globales y mundiales.

Veamos un ejemplo: Lula llegó al gobierno pero no tuvo el poder hasta que  aceptó la deuda, y hacerla frente. Una vez que aceptó hacer frente a la deuda de Brasil, recibió ayudas.

Que hubiera pasado si Lula no hubiera aceptado los términos. Habrían atacado la moneda, habrían desestabilizado la banca, y el país.

¿No se lo creen?,  piensen un poco, en Argentina por ejemplo. El Fondo Monetario Internacional obligó a Argentina a adoptar medidas límite. Se privatizaron todos los servicios y compañias del estado. Esto supuso una gran carnaza para los grandes tiburones mundiales..

Los bancos bloquearon los depósitos de los ciudadanos. Según la ley La casa central de los bancos extranjeros son responsables de la deuda que sus filiares en Argentina tengan. Pero el gobierno no pidió que se cumpliera esta medida. Dejaron a la gente sin los ahorros de una vida, por la especulación. La población argentina pasó hambre y quedó en la miseria porque el FMI, quiso.

Los argentinos salieron a la calle, con las cacerolas, diciendo que su país era de los más ricos, que tenían de todo. Que lo que había que hacer es repartir la riqueza. Esa es la misión de la política.

Pero el FMI crea más y más miseria en los países pobres. Arregla la macroeconomía para que las grandes multinacionales puedan seguir con el negocio, abre los mercados y se olvida de la gente.

Se abogan por suprimir los servicios públicos.  Las empresas privadas que se hacen cargo de estos, sólo buscan el beneficio no ayudar a la gente.

Se quitan las protecciones a los productos básicos que los gobierno ponen con el fin de que los productos fundamentales puedan llegar a la población. Así se busca una dependencia del exterior que sólo agrava la deuda del país.

Los niños de Argentina hicieron una marcha de 4500 Km pidiendo a todos sus derechos, altrabajo a no pasar hambre a la educación y a la sanidad.

La Unión europea ha cedido al nuevo liberalismo económico, sacrificando el estado del bienestar de sus ciudadanos.

La crisis que tenemos, la han producido los bancos y las multinacionales. Europa ha sido forzada a cambiar de política para adoptar los preceptos del club del gobierno mundial. El club de las multinacionales y del dinero.

La especulación en los grandes mercados supone hasta un 80% de las operaciones frente a las compras y ventas normales.

Los paraísos fiscales, dan cobijo al dinero corrupto, de la droga y de la corrupción.

¿Por qué ? se permiten. Porque es la forma de hacer negocio. Poco importa el origen del dinero, lo único que importa es el beneficio.

Los medios de comunicación estan controlados, totalmente y dicen a la población lo que tienen que hacer. Son fábricas de olvidar, olvidar lo que no interesa, la crisis, los bancos la globalización.

Para este gobierno global, nosotros no somos seres humanos, somos organismos de gasto e inversión.

¡¡¡¡¡¡Casi que prefiero el interés genético de los extraterrestres.!!!!!

Nos han robado la democracia.

Ahora la riqueza que tenemos se nos quita, se nos roba y nos convierten en esclavos.

No importa el bien o el mal solo el dinero.

Ellos son los mayores asesinos de la historia.

Henry Kissinger,

Uno de los mayores artíficese impulsores del Nuevo Orden Mundial. Pero, ¿quién es este oscuro e influyente personaje, y que propósitos realmente perseguía aquel polémico documento del Departamento de Estado estadounidense, creado bajo su dirección?


“Los expertos recomiendan que la política norteamericana, tanto interior como exterior, busque como objetivo la eliminación de unos 2.400 millones de seres humanos en los años venideros”.

“¿Debe ser el alimento considerado como un instrumento de poder nacional? Todo tipo de ayuda debe ajustarse a aquellos países que acepten las condiciones de reducir la tasa de natalidad y de buscar la estabilidad política.”

Informe Kissinger

Aquí unos cuentos datos sobre este tipo.

Retrato de un genocida pragmático:

La aprehensión y comprensión política del mundo moderno suele resultar una
tarea ímproba y engorrosa. A menudo se fracasa en el intento. Esa búsqueda
de coherencia y de racionalidad, aquella sensación de que todo carece de
sentido. Esta confusión y aquel escepticismo que alimentándose de la
impotencia espiritual programada concluyen con frases de aparente sabiduría:
el mundo es una mierda. O lo que es igual: este mundo que a mediados del
siglo XX cimentaron los nazis y en el medio siglo restantes intelectuales
como Karl Popper (1902-94) y Henry Kissinger (1923), “el alemán más poderoso
que ha existido desde la desaparición de Adolfo Hitler,” según se decía en
los años setenta.

Profesor de Harvard experto en geopolítica, Kissinger fue llamado a última
hora para sacar al imperio de los pantanos de Vietnam. Los presidentes Nixon
y Ford lo pusieron al frente del sórdido Comité de los 40, poder tras el
trono desde donde supervisó todas las actividades terroristas de Estados
Unidos en el mundo.

Frente al torpe aislacionismo de Washington, Kissinger parecía decir:
“olvídense de la ideología, de las fobias y pasiones perentorias. La
revolución es una realidad. Trabajemos con sus contradicciones. No al debate
ideológico. Sí al interés nacional, a la fuerza real de los Estados, a la
razón de Estado. Nosotros somos el sistema internacional.”

La periodista italiana Oriana Fallacci consiguió de Kissinger una frase para
el bronce: “La inteligencia no sirve para ser jefe de Estado. Lo que cuenta
en un jefe de Estado es la fuerza…” (1972). ¿A qué tipo de “fuerza” y a
qué jefes de Estado se refería el tenebroso personaje que, al conjugar
fuerza e inteligencia, se convirtió en presidente virtual de Estados Unidos?

Pensamiento que requería de .”..nervios de acero y el cerebro de un jugador
de ajedrez” (Fallacci), nutrido de Spinoza, Kant, Toynbee, Spengler y
Klemens Metternich (1773-1859), aquel enemigo del liberalismo y de los
movimientos independentistas de América hispana, jefe de la reacción
absolutista de Europa y reconstructor del orden internacional desintegrado
por la Revolución francesa.

El respeto de Kissinger por Mao Tse-Tung y por los generales vietnamitas -a
quienes nunca pudo doblegar- fue inversamente proporcional al desprecio por
quienes manejó a su antojo: jefes de la Casa Blanca, políticos del Congreso
y líderes de la ex Unión Soviética, de los países árabes y de Israel, su
identidad cultural, menos obsesiva que su identidad con el poder total.

Ahora, documentos secretos desclasificados de la CIA, en los que de puño y
letra aparece la firma del ex secretario de Estado autorizando asesinatos y
masacres en varios países del mundo, revelan lo ya sabido desde que la
prensa estadunidense informó sobre su papel .”..como responsable directo del
plan de la CIA para derrocar el gobierno de Salvador Allende” (Chicago Sun
Times, 14/9/74).

Frente al mundo que no era el suyo, Kissinger observó el desprecio absoluto.
La anécdota que aparece en El precio del poder: Kissinger en la Casa Blanca
(Summit Books, 1983), libro del periodista Seymour Hersh, lo revela tal cual
es. Al canciller chileno Gabriel Valdés dijo en 1969: “América Latina… ¿a
quién le importa eso? Nada importante puede venir del sur. El eje de la
historia pasa por Bonn, cruza hasta Washington y de aquí va a Tokio. Lo que
ocurra en el sur no tiene importancia alguna.”

Conviene preguntarse: ¿cuán distinto fue el pensamiento de Kissinger frente
al de quienes aniquilaron a sus parientes en los campos de concentración de
Alemania, obligando a su familia a buscar refugio en Estados Unidos (1938)?
Asignatura pendiente.

A fines del mes pasado, invitado por la UNESCO, el ex secretario de Estado
estuvo en París como presidente del jurado del Premio Houphouet-Boigny,
nombre que evoca al sátrapa que fue seis veces presidente de Costa de Marfil
(1960-1993). Recordemos que el día de la proclamación de la independencia
del país africano, Houphouet-Boigny exclamó una frase a la medida de
Kissinger: “No decimos adiós a Francia, sino hasta luego.”

El galardón se lo llevó Mary Robinson, alta comisionada de Derechos Humanos
de las Naciones Unidas, quien aceptó el premio de manos del genocida.
Obviamente a la señora Robinson no se le ocurrió rechazarlo, siguiendo el
ejemplo ético del vietnamita Le Duc Tho el día en que supo que debía
compartir el Premio Nobel de la Paz con Henry Kissinger, genocida de su
pueblo (1973). ¿Para qué? ¿Acaso el mundo no es como dijimos?

Bueno, a veces el mundo no es como parece. Así, cuando al terminar la
ceremonia Kissinger regresó al hotel Ritz, se encontró con policías de la
brigada criminal de París que le entregaron una citación del juez Roger Le
Loire para que se presentara en el Palacio de Justicia.

Al juez Le Loire le interesaba saber si el todopoderoso señor del genocidio,
la tortura y los asesinatos en el Cono Sur de los años setenta, podía
arrojar datos sobre el destino de cinco franceses que desaparecieron en
Chile, víctimas de la operación Cóndor. Kissinger huyó de París y se
convirtió en prófugo de la justicia francesa.

La Historia verdadera ha llegado hasta nuestros días.

El tiempo de Matrix.

Un tiempo donde un gobierno en la sombra se dedica poco a poco, a convertirnos en esclavos, y a perder nuestros derechos.

Un gobierno que nos ha quitado todo. y que lucha para que no nos enteremos.

De que ellos, estan aquí.

Nuestros creadores.

Todos revindican su domínio sobre nosotros.

Esto es Matrix

Un comentario en “EL CLUB DE LA GLOBALIZACIÓN: Una Mente Genocida

  1. Y si es relmente serio y verdad todo lo que esta escrito sobre estos monstruos , porque no se hace mas cosas como para remediarlos ?? sera que cada ves leemos menos y no nos preocupaños tanto por nuestros futuros , solo nos preocupamos en cosas triviales , en cosas que no nos benefician para nada .

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