La ética de la responsabilidad y el papel del Banco de España

Arturo AbascalSistema Digital.

Con la ruptura del Banco Base, sumado a los apuros del Banco de España para encontrar comprador para la CAM, me asaltan algunas dudas sobre la bondad del proceso de reestructuración pilotado por el Supervisor para recapitalizar. Dudas sobre el saneamiento de los balances del sector de las Cajas de Ahorro, que representa alrededor del 50% del sistema financiero español. Las razones aparentes de la ruptura de la fusión de cuatro Cajas de Ahorro de distinto tamaño y procedencia geográfica, se ha debido, al parecer, a la aparición repentina de una morosidad cercana al 9% de la cartera crediticia de CAM, varios puntos superior a la que en principio se había establecido en los criterios de fusión.

Este inesperado agrandamiento del agujero patrimonial de CAM, parece haber cogido por sorpresa a nuestro Supervisor, poniendo de manifiesto algunas debilidades del modelo estratégico seguido basado en juntar instituciones saneadas con otras que no lo están.

Lo sorprendente, es el anuncio del montante de recursos necesarios a aportar por el FROB: 2.800 MM€, importe que dobla la cantidad que el Banco de España había estimado como necesario para alcanzar el 10% de capital (TIER 1) sobre activos ponderados por riesgo.

La cuestión que seguidamente nos asalta es, si este episodio de cantidades extremadamente dispares es singular, si empieza y acaba en la CAM, o vamos a encontrarnos con nuevos imprevistos en forma de discrepancias numéricas en otros casos relevantes.

Discrepancias que, por otra parte, no son nuevas. Ya se pusieron de manifiesto en la adjudicación de Caja Sur, intervenida por el Supervisor, y vendida posteriormente a BBK, donde después de la tutela del Banco de España, aparecieron diferencias sobre la cuantía de la deuda, mayor que lo establecido por la propia Institución.

Llegados a este punto, la pregunta que puede hacerse el lector es si el Banco de España no se entera, no se quiere enterar o nos oculta la realidad. La elección de la respuesta es cuanto menos espinosa: si optamos por la primera, ¿De cuántas más cosas no se ha enterado el Supervisor? Si preferimos la última ¿Cuánto de la realidad se nos oculta habitualmente? ¿Cuántas más cajas hay con brechas financieras superiores a lo indicado? Y finalmente ¿Cuánto nos va a costar la factura a los contribuyentes?

Factura que sin embargo, no nos ha evitado la función supervisora “in vigilando” del Banco de España, o siendo justos, de sus dirigentes, pues hace pocas semanas conocíamos el documento remitido por inspectores del Banco de España al anterior Ministro de Economía y Hacienda, D. Pedro Solbes, que nos muestra que los técnicos conocían lo que los políticos negaban.

A la vista de estos hechos, no es de extrañar que la clase política aparezca en las encuestas de opinión pública una y otra vez en los últimos puestos de valoración de la confianza de los ciudadanos, que la perciben como parte del problema y no como parte de la solución.

Pero los Consejeros de estas entidades, en las que los españoles, que no el Estado, están enterrando miles de millones de euros, y a pesar de haber sido los artífices del desastre que nos ocupa, ni han sido despedidos, ni se les ha recortado o congelado sus retribuciones. Para mayor burla de los ciudadanos que han sido despedidos de sus puestos de trabajo, les han recortado sus salarios o les han congelado las pensiones, y que al tiempo son amenazados con el copago en la sanidad o en la educación.

¿No vamos los ciudadanos a hacer nada? nos conformamos con que nuestros impuestos y los de nuestros hijos se destinen a pagar las facturas que estos señores incompetentes nos dejan pendientes, después de años de inoperancia por parte de quien tenía el deber de protegernos.

¿Tendrá que inmolarse algún joven de ese 40% de parados, como ocurrió en Túnez, para desencadenar una revolución a favor de la libertad y la dignidad?

No es posible mantenerse impasible ante los desmanes perpetrados por unos y por otros, dejando aquí para otra ocasión la enorme estafa que sufrimos los ciudadanos hasta 2008 con el escandaloso precio alcanzado por la vivienda. Alguien tendrá que rendir cuentas en algún momento por una situación que ha dejado al menos a una generación entera endeudada de por vida, y a algunas otras sin perspectivas de acceder a una vivienda digna.

fuente http://www.attac.es/la-etica-de-la-responsabilidad-y-el-papel-del-banco-de-espana/

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