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“Cinco puntos para empezar a interpretar el árbol genealógico”

Paco Bou – planosinfin.com

Vamos a imaginar que ya tenemos los datos de nuestra investigación colocados sobre una hoja y dispuestos en cuatro niveles.
En la planta inferior situaremos a nuestros hermanos, el mayor a la izquierda y sucesivamente, ordenados por edades iremos hacia la derecha.
Recordemos que en nuestra cultura se escribe de izquierda a derecha.

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“¿Nuestro árbol genealógico está enfermo? ¿Qué es un árbol sano?”

Paco Bou – planosinfin.com

Alejandro Jodorowsky dice que un árbol sano es aquel que produce frutos dulces y nutritivos, aunque en su apariencia externa sea un árbol “torcido”. En cambio un árbol majestuoso que produce frutos “tóxicos” es un árbol enfermo.

Sanar es traicionar la intención primitiva de nuestro árbol genealógico, decir no, romper el contrato de mantenimiento neurótico del árbol. En palabras de Alejandro Jodorowsky: “La sanación del árbol consiste en quitar la repetición, comprenderla o repetirla en una forma positiva

¿Dónde está ese contrato de mantenimiento neurótico de mi árbol genealógico?

Recordemos que cuando hablamos del árbol genealógico nos estamos refiriendo a nuestros hermanos, padres, tíos, abuelos, hermanos de los abuelos y bisabuelos. Un verdadero equipo formado por no menos de 14 personas. Ese “equipo” necesita que nosotros desempeñemos un rol determinado, que nos ajustemos a una forma de actuar determinada. Ese “contrato” que llevamos en nuestro inconsciente más profundo provoca que sigamos al pie de la letra unos determinados condicionamientos intelectuales, emocionales, creativos y corporales que son herencias de nuestro linaje.
Este “bagaje”, con el que cargamos sin ser conscientes, condiciona nuestra vida.

Marianne Costa dice que el análisis metagenealógico de nuestro propio árbol, puede aclararnos las causas originales que desencadenaron esas formas de actuar que nos son propias.
Su visión y comprensión resulta sanadora, pero podemos ir más lejos, hacia la superación de esas hirientes rutinas que nos limitan. Para ello localizaremos los nudos de nuestro árbol, observaremos sus secretos y veremos cómo liberar sus nudos para alcanzar una vida más sana y consciente.

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“El nombre, esa palabra de la cual eres esclav@” Christophe Richart Carrozza.

San Cristóbal, portador de Cristo (Catedral de Zamora- España)

Cuando entré por primera vez en el Cabaret Místico de Alejandro Jodorowsky en 1992, el hablaba de “Christophe”. Justamente mi nombre… Alejandro estaba explicando que mi nombre, el que me pusieron mis padres desde mi nacimiento estaba cargado de una energía que empuja a muchas personas a sacrificarse, a morir de sacrificio por la familia (sin cumplir su verdadera meta) a reproducir la leyenda católica (neurótica) de Jesús Cristo.
Mis padres me nombraron Christophe (entre otros nombres bien cargados, soy un muy buen sujeto de estudio para lo que estoy enseñando – la Psicomagia, la Metagenealogía y el Tarot). Así que fui programado para sacrificarme, a ser bueno, a dar sin esperar recibir, etc… y debo admitir que sí, esa cruz la cargué durante varios años para cumplir el mito de lo que much@s piensan quien fue Cristo (pero de eso hablaremos otra en otro momento).
Lo interesante es que los nombres como Esteban, Cristian, Manuel, Emanuel , Jesús y Cristina, entre varios otros, son variaciones sobre el mismo tema y están igualmente cargados de la misma influencia.
Seguramente les parece raro lo que estoy escribiendo así que voy a explicarles el porqué de algunas cosas que estoy diciendo. Según el organismo científico estatal francés (el CNRS) el consciente representa el 10% de la parte cognitiva del cerebro, así que el 90% de ese órgano increíble es inconsciente.
La dificuldad viene que la parte inconsciente no obedece a lo que le decimos de manera directa, es decir que no comprende el lenguaje racional de las palabras (la parte consciente obedece con fuerza de voluntad cuando lo que sucede es desagradable, por ejemplo – tengo que ir al trabajo que no me gusta). El inconsciente obedece a reglas distintas. EL 90% del cerebro entiende los símbolos y maneja lo que llamamos Realidad. Por eso en la Psicomagia trabajamos con símbolos y actos metafóricos para sanar las repeticiones de los arboles genealógicos.
Hacia donde estoy yendo es que el nombre dado carga de símbolos a tu ser a través de tu inconsciente, programa tu vida en una dirección u otra, puede funcionar como un talismán de la buena suerte o como una prisión que nos impide ser lo que somos (los dos al mismo tiempo, tu debes elegir conscientamente como).
En los arboles narcisistas se tiende a repetir los nombres de los ancestros por generaciones y con ello se repiten lo que entendemos por destino, inclusive mucho tiene que ver los nombres de las calles en donde vivimos o nacimos.
También los nombres de las personas que se cruzan en nuestra vida por ¨¨accidente¨¨ que se llaman igual a un miembro de nuestra familia no es nada casual.
Es muy interesante saber de dónde viene tu nombre, palabra que parece inocente pero no lo es, en ese famoso Cabaret Místico, Jodorowsky explicaba que un montón de personas cargadas con ese nombre crístico fallecieron “por azar” a los 33 años por ejemplo en accidentes, enfermedades, sobredosis u otros eventos y “accidentes”.
Si bien esto es una regla de la Metagenealogia, no hay que entrar en la paranoia, esas “reglas” funcionan para muchos de nosotr@s , pero tal vez no para tod@s , aunque son muy condicionantes desde un punto de vista simbólico e inconsciente, además que en mi propio caso mi madre tiene en sus nombre María y mi padre tiene un nombre muy parecido a José reforzando la programación, fui programado inconscientemente para morir a los 33 años, imaginen el shock que fue entrar en esa conferencia y a la vez la bendición que produjo ese encuentro.
El inconsciente contiene también fuerzas de vida, lo que Jung llamaba la fuerza luminosa (y que se llama también Supraconsciente) y así morí a los 33 años dentro de mi ser, salí de la programación familiar y cambié completamente de vida para mejor! Si el inconsciente maneja tu vida también su parte positiva te da la oportunidad de cambiarla.
En la época de la esclavitud, el dueño daba un nombre al esclavo y así lo marcaba como su propiedad. Cuando Jodorowsky dice “el que te da su nombre hace de ti su esclavo” no es solamente una imagen. Tener el mismo nombre que alguien de tu familia te carga de su destino de realizar sus sueños, sus deseos, sus fracasos, a veces así funciona el inconsciente, la relación familiar del niño con sus padres esta basada sobre el amor incondicional hacia ellos, hace que el niño obedezca a sus “dioses” (los padres – sin exagerar).
La orden dada silenciosamente a través del nombre es un contrato firmado con la sangre del que nace, el nombre es nuestro primer contrato. A veces se dice “mi hijo es tan inteligente que va a ser médico o abogado”, esos son condicionamientos, contratos u obligaciones, recordemos que en la Metagenealogía las enfermedades vienen ya sea por prohibiciones u obligaciones, por ejemplo si la madre es enfermera quiere que su hija sea médica simplemente para realizarla a ella (la madre) ya que por diferentes cuestiones nunca pudo llegar a ser médica, o si el padre es abogado el varón tiende a repetir el destino familiar de ser abogado por fidelidad o miedo de que no lo acepten o quieran dentro del clan de la familia, esos son los miedos más primitivos del inconsciente, lo cual muchas veces es diferente de lo que ese nuevo ser viene a vivir en este plano de realidad. Así vemos linajes de hombres con el mismo “Luis” por ejemplo intentando cumplir un destino o reparar uno que encuentra sus raíces en los padres, abuelos o bisabuelos y con eso de repetir los nombres los nuevos seres del árbol genealógico se van quedando repetiendo lados de personalidad. A veces recibir el nombre de un hermano muerto ( que haya llegado a nacer o no) nos condena a ser el otro y no nosotros mismos, un familiar que se suicidó convierte un nombre en un motivo de depresiones por varias generaciones que repitan su nombre .
En algunas tribus de América de Norte los nombres cambian según la función del individuo en su grupo. Así, cuando cambia la función, cambia el nombre. El nombre que tenemos nos limita a una sola identidad. Para aclarar eso, podríamos utilizar como ejemplo la imagen limitada del espectro luminoso que puede ver el ojo, el nombre limita nuestra percepción de la realidad.
No solamente es una limitación sino que va contra el concepto de subpersonalidad desarrollado en psicología. No somos la misma persona a cada momento del día “el yo gruñón antes del café” de la mañana no es el mismo que “el yo amoroso que te trae flores” y así tenemos muchos yo adentro. Para ilustrar eso, hay que saber que persona significa en griego etimológicamente “mascara”
Te llamas como tu padre o tu abuelo, eres el encargado de triunfar en donde él no pudo, un actor famoso italiano cumplió el deseo de su madre de ser actriz y cuando alcanzó el sueño materno se suicidió porque no tenía su propia meta para vivir, “amaba” tanto a su madre que cuando él realizó lo que ella quería, no tenía más ganas de vivir.
A veces son proyecciones de hombres sobre mujeres, en una sociedad machista el primer nacido debe ser “el primero” y no la primera (en Italia hay un dicho “auguri fili masci” felicidades es un hijo – imagínate lo que significa ese dicho si es una hija). Gracias al dios barbudo patriarca existe la feminización de los nombres masculinos, una niña esperada como niño que le iba a poner por ejemplo Juan, nace una niña y le ponen de nombre Juana con el papel de realizarse como hombre, menstruación dolorosa, dificultad para embarazarse, para vivir su sexualidad por ejemplo… Patricia, Martina, Luisa, nombre de hombres deseados puestos a mujeres que por lo general confunden realizarse con realizar su parte masculina conscientemente o inconscientemente. Pero tenemos tod@s una parte masculina y una parte femenina dice nuestro amigo Jung, animus y anima, finalmente la encarnación no es todo gracias a Dios(a) !
Mujeres con nombre de hombres pueden ser muy exitosas, como algunas Cristina o Michelle por ejemplo… Investigando podríamos pensar que conscientemente o inconscientemente fueron deseadas como hombres. Vemos esa parte masculina muy fuerte en esos dos ejemplos que muestran también que la estructura machista de una sociedad produce presidentes mujeres.
La repetición de nombres se traduce también a veces por la repetición de la misma letra inicial. Luis es el padre de Lucio que es el padre de Luz… Así el “destino” se perpetua hasta que alguien abre los ojos sobre la trampa que puede representar el árbol.
Otras generalidades sobre los nombres son por ejemplo los nombres de ángeles que hablan a veces de niñ@s no deseados.
Muchas madres quieren serlo sólo porque “hay que cumplir con las obligaciones impuestas por la familia o la sociedad ” hasta que entramos en su inconsciente y la carga de sufrimiento implicado por ese rol es mucho (no solamente porque “dará a luz con dolores”) sino por el ejemplo de su propia madre prisionera de su casa sin poder estudiar o realizarse en el mundo. Así vemos inconscientemente una falta de deseo de ser madre, ella se ve sola en la crianza, encerrada como “ama de casa”.
Much@s Angel, Angela, Angelina, Gabriel, Gabriela, Michael cargan esa falta de deseo que se traduce a veces en la vida por una dificultad de saber lo que realmente quieren (hasta tendencias suicidas), saber disfrutar de la vida y a ¨encarnarse¨ en este plano .
El que nombra toma poder sobre el nombrado, los diminutivos por ejemplo Juancito, Marito, Marianita, Laurita, Bernardita etc. son un problema porque tienes prohibido crecer y superarlo.
Los nombres compuestos como por ejemplo María José (seguramente problemas con la sexualidad debido a la “Santa Pareja”) o Juan Pablo como tus dos abuelos si la relación no ha sido armoniosa es un gran problema.
Metafóricamente el nombre que nos dan nuestros padres es como un programa guardado en la memoria familiar que nos indica por donde seguir aunque sean caminos muy difíciles y tal vez nos sintamos ¨¨como en casa¨¨ porque son parte de la familia, por eso a veces nos resistimos a cambiarnos el nombre porque significa borrar ese programa y avanzar por un terreno desconocido, conquistar nuevos caminos, en fin, hacernos cargo de nuestro destino y no repetir el de ningún miembro de nuestro árbol .
Examinar tu nombre de todos los puntos de vista simbólicos es muy útil para conocerse. Tienes el nombre de una actriz famosa, cuál fue su destino, cuál fue el destino de ese santo que tiene el mismo nombre que tú o por qué tu mamá le preguntó a la partera cómo podrías llamarte o por qué tienes el mismo nombre que una amante de tu padre (que seguramente definirá cargar con un nudo incestuoso). La historia que cuentan esas historias tienen un gran impacto sobre la definición de lo llamamos identidad.
Para cortar con estas repeticiones a veces es necesario cambiarnos el nombre, un nuevo nombre puede ofrecernos una nueva vida, muchos actores, actrices o artistas llegan a la fama cuando se cambian el nombre por seudónimos. Pero tambien hay que mirar hacia embellezar el nombre (gracias Alejandro) y así cambiar la dirección…
La toma de consciencia de lo que cargamos es el primer paso para cambiar y ayudarnos a salir de una programación a la que llamamos destino, que no necesariamente tiene que ver con nuestro destino, sin duda venimos cada un@ a sanar nuestro árbol genealógico realizándonos.
Nos encarnamos aquí con el potencial de realizarnos y no se trata de curar a nuestros padres, aunque cuando uno comienza a hacer actos de psicomagia inevitablemente todo el árbol comienza a cambiar también, sino de seguir nuestro camino personal, por mas raro que sea, que va a ayudar a limpiar esas generaciones de mecanismos repetitivos tóxicos, que son el testimonio del poder del inconsciente a realizar lo que podemos llamar “antimilagros”.
Tenemos cada un@ adentro el poder de crear nuestra vida de acuerdo a la meta divina del universo de acuerdo a la dentro de nuestro corazón.
Cuando bautizamos a un hij@ debemos saber que junto al nombre le pasamos una identidad. Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos amantes o de personajes históricos o famosos, ect . Cada ser que viene tiene el derecho divino a cumplir su potencial personal, su Meta y todo su árbol (del lado creativo y positivo) lo pide…


Christophe Richart Carrozza©®©
planosinfin.com

“Abuelos, bisabuelos y más allá de ellos” Cármen Guerrero.

La introyección es un mecanismo neurótico mediante el cual incorporamos

dentro de nosotros mismos, patrones, actitudes, modos de actuar

y pensar que no son verdaderamente nuestros.

Fritz Perls

 

El Universo es un sistema formado por complejos sistemas de sistemas que a su vez están compuestos de subsistemas… y así hasta la organización de los tejidos de átomos que conforman nuestro cuerpo. Y en el centro de esta red de sistemas, el hombre se conceptualiza como  individuo, soñando quizá con esa útil fantasía de la individualidad. ¿Será que tal convicción le ayuda a orientarse en el mundo como ser autónomo, separado del resto y con la potestad del libre albedrío? ¿De veras cree que él se construye a sí mismo libre del influjo de la cultura y en especial de la familia en la que nace?

Ingenuamente creemos que por un lado está el “yo” y por otro el “vosotros”. Sin embargo, desde el instante de nuestra concepción, hasta alcanzar un elevado grado de autoconocimiento y conciencia, funcionamos bajo el hechizo de introyectos de esos cercanos “vosotros”, especialmente de los antepasados, aquellos que educaron a nuestros padres: abuelos, bisabuelos y más allá allá de ellos. Desde el modelo metagenealógico de Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa, de los abuelos heredamos patrones afectivos, emocionales y de los bisabuelos patrones cognitivos, creencias y fanatismos. ¿Mis celos son mis celos? ¿Y mi rabia? ¿Y mis miedos? ¿Y mi idea sobre el dinero? ¿sobre Dios? ¿sobre la política? ¿la pareja?…

¿Hasta qué punto somos conscientes de estos introyectos?

Para ilustrar la respuesta, traemos aquí un cuento que relata Rebecca Linder Hintze en su libro “Cómo sanar tu historia familiar”:

Érase una vez una joven recién casada que empezó a cocinar un jamón para la cena. Cuando le cortó las dos puntas y lo puso en la cazuela, su marido le preguntó por qué lo hacía y ella le respondió: “Así sabe mejor.” Después, sin embargo ella misma se hizo esa pregunta, así que llamó a su madre, que era la que le había enseñado a cocinar. “¿Por qué me dijiste que le cortase las puntas al jamón?”, le preguntó.

Su madre dijo: “No estoy segura, pero sé que así sabe mejor. Y así es como lo hacía mi madre.”

La joven llamó entonces a su abuela y volvió a preguntar: “¿Por qué le quitamos las puntas al jamón?”

Su abuela le respondió: “Por que si no, no cabe en mi cazuela.”

Aunque la joven de la historia creía que el sabor del jamón mejoraba si le quitaba las puntas, esa costumbre se originó sencillamente por conveniencia. Al darse cuenta de la verdad, comprobó el tamaño de su cazuela y descubrió que le cabía toda la pieza del jamón, así que modificó su comportamiento.

Las percepciones de la realidad de los ancestros se convierten en la base de los sistemas de creencias de los descendientes.

La cazuela es como el intelecto, ¿qué tamaño tiene tu cazuela en relación a la de tu abuela?


Cármen Guerrero
planosinfin.com

“Los secretos guardados en una generación provocan traumas y conflictos para las siguientes” Alejandro Jodorowsky.

*¿Hay alguna relación entre la enfermedad y los secretos familiares?

La relación entre enfermedad y secretos familiares se hace bastante evidente en el estudio de los árboles genealógicos. La familia es como una olla psicológica llena de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas.

Hay asesinatos, locura, robos, infidelidades, cárcel, incesto, abusos… Así, la enfermedad no es la solución del problema, sino una invitación a enfrentar un conflicto familiar que se ha mantenido secreto. Como escribió Françoise Dolto: “Lo que es callado en la primera generación, la segunda lo lleva en el cuerpo.”

*¿Qué cosas, a nivel metagenealógico, cargamos en el cuerpo?

En el lado derecho está la herencia paterna. Lado izquierdo: herencia materna. El vientre: la madre. Problemas de espalda: cargas a los padres. Padres divorciados o separados: puntas de los pies se separan. Miedo a la sexualidad: pelvis movida hacia atrás. No te han amado: pecho endurecido e insensible…

*¿Si no uso palabras para expresar mi dolor, lo expresaré con mi cuerpo?

Anne Ancelin Schützenberger dice: Los duelos no hechos, las lágrimas no derramadas, los secretos de familia, las identificaciones inconscientes y lealtades familiares invisibles pasean sobre los hijos y los descendientes. Lo que no se expresa por palabras se expresa por dolores.

O por accidentes, como el caso de una biznieta que pierde su virginidad por accidente a los siete años (jugando al salto de pértiga) y estudiando su árbol, descubre que su bisabuela fue fruto de una violación, concebida en la misma fecha que ocurrió el episodio.

*¿Cómo se pueden observar los secretos en el árbol genealógico?

Cuando el árbol quiere desvelarte un secreto, crea una estructura, algo que se repite, con eso pretende llamar tu atención. Por ejemplo una fecha que se repite, un estilo de elección de la pareja, unos accidentes con ingredientes similares. Estos secretos se guardan por vergüenza, por pudor, por proteger a los niños o autoprotegerse ante la sociedad.

*¿Dónde se sitúan esos secretos?

Cada secreto que tenemos podemos encontrarlo en ocasiones en el estrato que le corresponde (los cuatro egos):

-Mis ideas locas secretas, podemos identificarlas en el nivel de mis bisabuelos.

-Mis emociones secretas, están en mis abuelos.

-Mis secretos sexuales-creativos, están en mis padres.

-Mis secretos materiales, de territorio, están en mis hermanos.

*¿Más sobre los secretos…?

Nunca debemos contar secretos a los niños, es un Abuso con mayúsculas.

Sabemos además el poder de la comunicación no verbal, si alguien delante de ti se calla una información importante, se delatará tarde o temprano . Freud decía que “Aquel cuyos labios callan, conversa con la punta de los dedos. Se traiciona por todos los poros”.

ClaudineVegh decía que “…vale más saber una verdad, aún cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”.

Los secretos hay que airearlos si son del presente, de la manera más adecuada y en el momento más propicio o sanarlos con la psicomagia si son del pasado. Una herramienta útil es dibujar el árbol sanado. Se trata de hacer una obra en la que representemos a todos los miembros, con dibujos o fotografías pegadas a modo de collage. A cada uno le pondremos su finalidad cumplida, todo aquello que les damos nos lo damos a nosotros mismos y ahí aparecerán todos los secretos convertidos en bendiciones.

El árbol guarda secretos, al tiempo que puede intentar desvelarlos. En todo árbol aparece en un momento determinado un héroe, el que lo sana y se sana, aquel que se atreve a construir el árbol genealógico.

No existen los árboles sanos porque vivimos en una sociedad enferma. “La sanación del árbol consiste en quitar la repetición, comprenderla o repetirla en una forma positiva


Paco Bou
planosinfin.com

” Las resistencias que se oponen a nuestro avance son las quejas de nuestro árbol genealógico”.

La metagenealogía parte de la premisa de que determinados traumas y comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y pueda desligarse de los mismos es necesario que estudie su árbol genealógico.

Tal vez ya visualizamos “la misión loca de nuestro árbol” que puede consistir en una profesión (el abuelo era abogado como nuestro padre y como nuestro caso), en un determinado tipo de casamiento o en cualquier otra determinación… Cuando nos separamos de su programa establecido empezaremos a encontrar resistencias que simbolizan las quejas de nuestro árbol para que nos liberemos del contrato de lealtad que nos une a él. Estas resistencias son como corrientes marinas que se oponen al avance de un navío. Pueden manifestarse sin que el mismo consultante sea consciente e influyen tanto en su comportamiento como en hechos sincrónicos que suceden danzarines alrededor del momento en que se pone en marcha un cambio.

Imaginémonos que el árbol genealógico actúa como un camarero que lleva su bandeja, cargada con vasos y botellas, apoyada sobre una mano. Cuando un vaso se sale de su sitio (el individuo que toma consciencia), toda la bandeja se desequilibra y eso es lo que el camarero tratará de evitar. Debe encontrar el nuevo punto de equilibrio, es un momento donde el árbol “grita”, se desequilibra el sistema.

Es muy importante entender que cuando nos movemos llevamos a todo nuestro “clan” con nosotros (se dice que junto a cualquier persona siempre viajan todos sus ancestros, unas catorce personas como mínimo. Los padres, abuelos y bisabuelos).

En algún momento de nuestra vida escuchamos la “llamada” para realizarnos, pero una pared de resistencias se opone a nuestro avance, como una bestia que nos frena. En ese momento necesitamos encontrar a una figura que actúe como maestro/a que nos abra una puerta en esa muralla defensiva que es el árbol genealógico.

También podemos dejarnos conducir por un experimentado arbolista que sin duda nos facilitará el proceso y sabrá cómo trabajar con nuestras resistencias para desarmarlas. El arbolista es un conocedor de los símbolos que se emplean en las diferentes culturas y tradiciones. Señala las cosas que ve y marca el camino, pero es el consultante quién ha de realizar el esfuerzo por sanarse, nadie lo puede hacer por él. Recordemos que aunque un maestro pueda indicar dónde está la puerta, somos nosotros los únicos que podemos cruzarla.

En ese nuevo camino que se nos abre, nos encontramos con aliados que nos ayudan y con enemigos que nos recuerdan la persistencia del pasado. En un punto del camino morimos a lo que éramos y realizamos una “mutación”, traicionamos a nuestro “clan” (en realidad lo que ocurre es que elevamos nuestro nivel de consciencia, dejamos de repetir viejas fórmulas caducas).

Hay que aclarar que nuestro éxito también es el éxito de nuestro árbol genealógico. Lo que nos damos a nosotros mismos, se lo estamos dando a nuestro árbol.

Entendemos que las resistencias son reacciones de defensa. Cada vez que nosotros “movemos algo” nuestro clan también se mueve por efecto del inconsciente familiar que trata de reequilibrar la situación. No estamos atados a ese inconsciente, aunque sin duda nos “fastidia” cada vez que tratamos de transformar alguna cosa.

En muchas ocasiones no queremos cambiar porque nos identificamos más con la identidad que nos dio el árbol que con la propia, porque además, pensamos que si cambiamos ya no nos van a querer igual. Si siempre me han considerado“el vago de la casa”, como el tío Roberto y ahora me vuelvo trabajador… ¿qué va a pasar?, ¡no me voy a reconocer! y para colmo, ¡no me van a reconocer, ni a querer, si me salgo del guión mi pobre tío!”

Hay múltiples formas en que esas trampas-resistencias asoman en nuestro avance, pueden aparecer enmascaradas de muchas formas, por ejemplo: no encontrar los datos, o que los encuentre y se me pierdan, llegar tarde o faltar a la cita con el arbolista…

Es bueno que sepamos detectarlas, para interpretarlas y desactivarlas antes de que boicoteen nuestro avance.


Alejandro Jodorowksy
planosinfin.com