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THE MOUNTAUK PROJECT

Conocido con el nombre oficial de Proyecto Fénix por el servicio de inteligencia y los círculos militares, coloquialmente se le llamó proyecto Montauk (recibió el nombre por el lugar donde se llevó a cabo: Montauk, en el estado de Nueva York) y constituye el tema de un popular libro titulado The Montauk Project: Experiments in Time (El proyecto Montauk: experimentos con el tiempo) escrito por Preston Nichols en colaboración con Peter Moon.
Este libro, por el que el señor Nichols se hizo famoso, relataba importantes acontecimientos que comprendían ciencias secretas como el control del tiempo meteorológico y el control mental. Supuestamente, estas actividades llevaron a una teleportación a gran escala y a la materialización de objetos, que a su vez condujeron a un control del tiempo cronológico. Este libro, por el que el señor Nichols se hizo famoso, relataba importantes acontecimientos que comprendían ciencias secretas como el control del tiempo meteorológico y el control mental. Supuestamente, estas actividades llevaron a una teleportación a gran escala y a la materialización de objetos, que a su vez condujeron a un control del tiempo cronológico.
Tras la publicación de The Montauk Project continuaron las investigaciones con la finalidad de respaldar tales afirmaciones.Ello dio como resultado dos libros posteriores: Montauk Revi sited (Retorno a Montauk) y Pyramids of Montauk (Las pirámides de Montauk) que corroboran que efectivamente algo de naturaleza muy irregular tuvo lugar en Montauk y que hasta la fecha prosiguen los experimentos.
Están saliendo a la luz más personas que t ienen intención de atestiguar la realidad de ese proyecto. Aunque su investigación ha sido celebrada por muchos y condenada por otros, nadie puede negar que Preston posee una gran maes tría sobre la tecnología electromagnética y que ha estado involucrado en investigaciones secretas gubernamentales. En esos círculos siguen requiriendo sus opiniones y consejos profesionales.
En el presente libro se toca el tema de uno de los aspectos de las conexiones de Preston con el sector secreto: el campo de los OVNI. Encuentro en las Pléyades consta de dos partes. La Parte I está escrita por Preston Nichols y se refiere a sus propias experiencias con los OVNI, los alienígenas y su tecnología. Empieza con los encuentros personales de Preston y cómo éste abordó un OVNI a instancias de los militares en un intento de descifrar cómo estaba fabricado el vehículo.
A medida que el libro avanza, este secreto es desvelado de una manera que le dejará a usted con una nueva perspectiva de la realidad y de cómo funcionan los OVNI. Puede que ciertos pasajes sean algo técnicos, pero el lenguaje utilizado no es complicado y resulta fácil de comprender. También encontrará muchas aventuras. La segunda parte del libro la he escrito yo, Peter Moon. He sido el escritor auxiliar de Preston para sus tres primeros libros y esta obra es nuestra cuarta colaboración.
La Parte II empieza con mis propias incursiones en el terreno paranormal y cómo éstas me llevaron a relacionarme de modo inevitable con Preston Nichols y el fenómeno OVNI. Concluyo ahondando en la mitología pleyadiana y demos trando cómo estas estrellas sirven de portal para cualquiera que desee comprender el fenómeno del espacio interior y exterior. Encuentro en las Pléyades le conducirá por los caminos de la conciencia, en un viaje sin precedentes, hasta el reino interior del fenómeno OVNI. Después de que haya leído este libro nunca volverá a ver el fenómeno de los platillos volantes de la misma manera…..

Implantes

Por Preston Nichols

Extracto de su libro «Encuentro en las Pléyades».


Igual que hablamos de abducciones físicas y astrales, también existen implantes tanto físicos como astrales. En el transcurso de mi trabajo, he llegado a ver una unidad de pensamiento colocada en el campo áurico que rodea el cuerpo de una persona. Éste es un típicoimplante astral, que actúa como una entidad propia cuando transmite sus influencias o datos de lecturas.

Los implantes físicos se pueden desglosar en dos categorías: inertes y biológicos. Un implante inerte o puramente físico es un trozo de metal, de cristal, un chip de silicona u otra sustancia que es insertado en el cuerpo. Este tipo tiene como objetivo transmitir directamente al sistema nervioso del sujeto. No hace mucho tiempo descubrí que muchos de estos implantes son biológicos. Cuando escogen a un sujeto para un implante biológico, toman una muestra de su estructura celular. Los abductores realizan entonces algún tipo de manipulación genética del ADN y de la estructura celular, hacen un cultivo y fabrican un receptor-emisor con la materia biológica. Esto suena bastante vanguardista, pero no existe ninguna investigación científica que indique que un material biológico no pueda ser configurado para fabricar un receptor-emisor de radio. Allí donde un aparato normal tendría cables, la versión biológica utiliza estructuras celulares biónicas que sustituyen a los cables y otros circuitos.

Se ha descubierto un implante que normalmente se inserta en el cuerpo masculino justo encima de las gónadas. No estoy seguro de dónde iría su equivalente en el cuerpo femenino. El objetivo del implante es transmitir cuando el sujeto está sexualmente excitado. Si no llega a excitarse, no hay transmisión.

Aunque estos implantes suelen estar relacionados con la sexualidad, no siempre es así. Descubrí un caso en que este tipo de implante también estaba conectado con el centro óptico del cerebro. En otras palabras, al pasar la mano por delante de los ojos y la cara del sujeto, la transmisión del implante cambiaba.

Un ejemplo gráfico y extraño de un implante biológico salió a la luz cuando una persona de Brooklyn me vino a ver porque quería que le hiciera una revisión para ver si llevaba implantes. En esa época yo utilizaba analizadores de espectro, osciladores de inclinación magnética (se trata de un aparato que busca redes de resonancia) y otro equipo para detectar implantes que lleva circuitos de radio. Al pasar una sonda RF (frecuencia de radio) por su cuerpo, vi que aparecía una señal cuando llegaba a la zona del abdomen. Si alejaba la sonda, la señal disminuía y casi desaparecía del analizador de espectro. Naturalmente, cualquiera que trabaje en electrónica sabe que los analizadores de espectro no son tan precisos, así que tuve que poner la señal a «pulsación cero». Esto significa que coloqué la señal en un analizador para que pudiera ser emparejada con la señal transmitida a través del cuerpo del individuo y ser así identificada. Quería descubrir la frecuencia real del implante, y lo hice. ¡Sorpresa: era la misma que la del canal 25 de televisión de Brooklyn!

Fue un descubrimiento bastante sorprendente e increíble. Entonces convertí la señal para poderla leer en un monitor de televisión. Efectivamente, era el mismo canal 25 y podía verlo en la pantalla. Esta persona en realidad estaba interceptando el canal 25 de Brooklyn y lo volvía a emitir. Su implante tenía la misma frecuencia exacta, pero también había una rareza técnica muy extraña. Este receptor-emisor implantado actuaba a la manera de lo que se conoce como un repetidor simplex (unidireccional). Se trata de un artilugio que tiene un receptor que recibe la señal, después hay un tiempo de espera, y a continuación se transmite la señal. Se llama repetidor porque repite la señal. El implante de ese hombre era desconcertante, porque tanto el receptor como el transmisor funcionaban a la vez. Puede que esto no le suene raro al lector medio, pero como experto en electrónica yo estaba perplejo. Nunca había visto un aparato así, ni sabría cómo construir uno igual.

Después de reflexionar un poco sobre el tema, me di cuenta de que alguien había instalado un sistema muy ingenioso. En realidad habían montado sus transmisiones implantadas encima de las del canal 25. Si alguien se acercaba lo suficiente con un detector de radio y captaba la señal, automáticamente asumiría que se trataba del canal 25 y no le daría más importancia, ya que el sujeto pasa la mayor parte del tiempo por esa zona. La información visual viaja por lo que se llama un impulso sincronizado. O más específicamente, se desplaza por encima del impulso. El aspecto ingenioso de esta transmisión implantada en particular era que iba en una dirección descendente, por debajo del impulso. Habían montado la transmisión utilizando otro aspecto del impulso para transmitir su información. Lo mínimo que se podía decir es que se trataba de una emisión clandestina.

Después de que este hombre se diera cuenta de que tenía algún tipo de receptor-emisor implantado en su cuerpo, se ofreció voluntariamente a pasar por rayos X. Aunque se le realizaron varias radiografías, no pudimos descubrir ningún implante. Después le practicaron una resonancia magnética, que reveló la existencia de una bolsa de tejido donde no debería haber ninguna. Era simplemente un depósito de grasa. Eso es todo lo que el médico dijo sobre el tema. Cuando me di cuenta de que la sangre es una solución salina que actúa como buena conductora, el patrón quedó claro. Los vasos sanguíneos llegaban hasta la zona de la ingle, que actuaba como una antena para el implante. Su combustible era biológico y, a efectos prácticos, estaba vivo.

Existe otro tipo de implante que estamos viendo últimamente, parte del cual actúa como un computador portátil y está situado debajo del esternón, en el centro del tórax. Sobre el corazón, a la izquierda, justo donde está el esternón, a veces se descubre un chip. Éste actúa como el CPU o unidad de procesado central del implante. Almacena la memoria y los programas que serán activados. Al final de la caja torácica se encuentra el implante biológico que es el receptor-emisor. Recibe señales y las envía al chip de la CPU en la parte superior de las costillas. Todo ello está conectado mediante un cable increíblemente fino a otro chip en la base del cuello. Se trata de la interfaz neuronal que conecta con la columna vertebral y el cerebro.

Este implante está regulado por un grupo de cinco electrodos para cada nervio. A medida que el impulso nervioso desciende por la neurona, un electrodo lo percibe. Otro cancela el impulso. Un tercero volverá a insertar el impulso nervioso previo u otro nuevo. Los otros dos electrodos que he mencionado son simplemente instrucciones opuestas concebidas para anular los impulsos descritos. De esta manera se puede acceder a toda la «red neuronal» y el implante tiene acceso total a las funciones motoras del ser humano. Todo muy sofisticado.

Las investigaciones adicionales han demostrado que las emisiones en la banda de alta frecuencia revelan una pulsación de inter-pretación imprecisa que se parece a los patrones indicados por la información neurológica que acabo de describir. Puede que ésta sea la señal utilizada para transmitir a este tipo concreto de implante, pero por el momento no estoy totalmente convencido.

La razón de que no descubriera antes este implante es que deja de funcionar si se intenta sondear la red neuronal para detectarlo. Afortunadamente me encontré con un joven cuyo implante al parecer era defectuoso y no dejaba de funcionar. Inmediatamente lo escaneé y descubrí un conjunto de implantes. Ante mi sorpresa, descubrí que podía sintonizar con los implantes y llegar directamente a la CPU a través de una función empática que precisamente responde a los códigos que yo conocía de Montauk. Pude desconectarlo, volverlo a conectar e incluso escanear algunos de los programas y memorias que habían sido grabados. Pasó mucho tiempo antes de que recordara que yo también había diseñado algunas de sus partes. Yo formaba parte del equipo que lo creó. El implante había sido desarrollado en Montauk, con mi ayuda. Ello explicaba el por qué podía conectar o desconectar el dispositivo a voluntad. Los circuitos me reconocían.

Siempre me gusta pensar que yo no estuve involucrado en una actividad tan nefasta como ésa, pero he tenido que enfrentarme a la verdad y confesar. Yo fui uno de los miembros del equipo de comprobación y programación de Montauk. Eso también pone otro tema sobre la mesa: ¿fui programado? Me he tenido que plantear esta cuestión en numerosas ocasiones. Mi respuesta es «sí». Fui programado y probablemente todavía lo esté, en cierta medida. Es por ello que trabajo con personas y realizo investigaciones. También cuento con un grupo de psíquicos que siguen mi trayectoria para asegurarnos de que trabajo para el bien de las personas implicadas y no llevo a cabo ningún tipo de programación gubernamental. Soy muy consciente de ello y me preocupa este aspecto de mi ocupación. A veces siento que puede que sea el único capaz de realizar este tipo de tarea, porque quizá sea el único que se ha salido de un proyecto gubernamental y que es capaz de realizar este nivel de desprogramación. Y si hay que desprogramar a alguien, antes hay que saber cómo se hizo el programa original. En muchos casos, sé cómo «abrir» a las personas, porque yo ayudé a programarlas. Me encantaría que alguien que conozca estos métodos me desprogramara, pero no he logrado encontrar a nadie de confianza y disponible que esté dispuesto a aprender los métodos. También tengo que ser extremadamente consciente del tema seguridad.

Existen otros implantes aparte de los que ya he descrito. Por ejemplo, hay toda una categoría de implantes cuyo objetivo es detectar señales de un punto exterior y volver a transmitir en esa dirección. Estos implantes pueden estar colocados en todo el cuerpo, pero lo más frecuente es detrás de la oreja izquierda. Este tipo se parece a una astilla de cristal o piedra negra con unas rayas. Se trata de tecnología muy avanzada, y la utilizan los alienígenas para localizar a sus abducidos. Estos implantes no afectan necesariamente el proceso cognitivo. Se trata de transponedores, mediante los cuales se transmite una señal desde una base. El implante la reconoce y responde con otra señal. Con el equipo adecuado, el abducido puede ser localizado.

De vez en cuando, el cuerpo del abducido rechaza estos implantes y van subiendo hasta la superficie. Un abducido informó de un cristal que le salió de la frente, mientras que otro vio uno saliéndole del pene. Creo que los implantes gubernamentales practicados en la zona genital están basados en el diseño alienígena original. Después de descubrir implantes en el escroto, el pene y la vagina, empezaron a comprender por qué lo hacían así los alienígenas y comenzaron a realizar los suyos. El siguiente paso fue añadir algo al diseño y fabricar su propia estructura de implantación. La parte del cuerpo donde están colocados estos implantes depende de lo que se esté controlando o en qué estructura nerviosa se supone que ese implante tiene que interferir.

Estos aparatos normalmente parecen una piedra y casi todos tienen forma de lágrima. Los lados son rectos, con medias lunas en la parte delantera y trasera. Normalmente están colocados en el tejido y allí se dejan. A veces se encuentran cables que salen de los implantes, normalmente sujetos a los ganglios nerviosos. No estoy seguro de qué potencia tienen estos implantes cristalinos, ya que no he podido captar las señales que emiten.

No son éstos los únicos implantes, pero espero que con lo dicho el lector se pueda hacer una idea de lo complejos e intrincados que pueden ser.

Encuentro en las pléyades 2ª parte

Hoy seguimos el post de  donde leíamos a Preston B. Nichols en su libro “Encuentro en las pleyades.

En los resúmenes de hoy se hablará del origen de las razas terrestres, en el apartado colonización. Luego hablara de los grupos de extraterrestres.


COLONIZACIÓN

Por lo que me han dicho, fueron los pleyadianos quienes realizaron las primeras manipulaciones genéticas al pasar los simios a seres humanos, y, establecieron las primeras colonias en la Tierra. Los humanos son genéticamente tan cercanos a los pleyadianos que se pueden cruzar con ellos sin problema. De hecho, somos tan parecidos a los pleyadianos que probablemente todos los humanos actuales descendemos de ellos.

También han intervenido otras razas de seres que han manipulado genéticamente la semilla original del hombre para acercarla más a su propia estructura genética.

Las razas caucásicas o arias serían las originales creadas por la conciencia pleyadiana. Se rumorea que la raza oriental es una alteración genética de los pleyadianos realizada por los grises (insectoides). Ello podría explicar la razón de los ojos rasgados de los orientales y su mentalidad de abeja obrera. Toda esta información es una suposición basada en sugerencias y fuentes bien informadas. No debería ofender a nadie, ya que no es ésta su intención.

La siguiente raza que surgió fue la abernache. Llegaron del planeta Marduk tal como cita Sitchin en The 12th Planet (El duodécimo planeta). Supuestamente se trataba de una raza blanca que mediante manipulación genética creó la raza negra. Los miembros de la raza negra más pura de la Tierra eran conocidos como los nubios, y se les considera originarios de este planeta. Su estructura genética fue cruzada con la de los
pleyadianos para obtener la raza negra que conocemos actualmente. Marduk también ha sido llamado Némesis o Béte Noire en francés, «bestia negra».

Los reptilianos de Orion cogieron la raza seminal pleyadiana y la modificaron para crear la raza semítica. Ello explica por qué la raza aria a veces es llamada raza maestra. La teoría dice que fue la plantilla original que fue manipulada para que encajara en el plan de unos seres determinados.
Además de las razas anteriores también existe la nativa americana. Aunque la mayoría de sus leyendas indican que proceden de las Pléyades, en realidad esto no es correcto. Su identificación con las Pléyades se debe a la influencia cultural de la Atlántida, que fue un enclave pleyadiano y-el centró de poder más reciente de su historia. Se cree que los indios americanos tienen su origen en un ser de aspecto muy humano pero con el cabello y la barba rojos, que procedía de la galaxia de Andrómeda.

Si cogemos las cuatro razas anteriores y las mezclamos, obtendremos la raza cobriza, que se podría considerar como una mezcla de caucasianos, negros y orientales o alguna combinación entre ellos. También existen otras posibilidades.

Por favor entiendan que no estoy diciendo que una raza sea más o menos inteligente que otra. Sólo estoy intentando demostrar cómo los seres alienígenas se han mezclado con la humanidad para producir las diferentes razas humanas y el crisol cultural que tenemos en la Tierra.

El libro de J.J. Hurtak The Keys of Enoch (Las claves de Enoch) sugiere que nuestro planeta tiene sus raíces en los elohim, que se remontan a las constelaciones de Orión y de las Pléyades. Yo creo que esto es correcto, ya que la mayor parte de las interferencias en nuestra historia han venido de ese sector.

Esto sería, en líneas generales, la historia de la colonización de la Tierra. Ahora estudiaremos algunas de las motivaciones y orientaciones de los diferentes grupos alienígenas.

 

CONFEDERACIONES ALIENÍGENAS

En nuestra galaxia tenemos tres grupos de confederaciones. Los términos que utilizaré para describirlas fueron originariamente canalizados por Duncan Cameron a partir de su fuente de información. Estos grupos son los neverones, la Confederación Galáctica, y los leverones.

El grupo neverón en realidad es sólo un nombre para la Confederación Pleyadiana , a la que ya me he referido. A veces considerados «los buenos», tienen una política estrictamente de no interferencia. La Confederación Galáctica podría equipararse con las Naciones Unidas que tenemos en la Tierra. Consiste en muchos grupos diferentes que se aliaron para formar una confederación de planetas. Son bastante neutrales y también tienen una política de no interferencia derivada de la Confederación Pleyadiana o neverones, pero no tan rígida. Mientras que los miembros de la Confederación Galáctica tienen un código que les permite interferir para mantener el equilibrio o salvar a uno de los suyos, el código de no interferencia pleyadiano es absolutamente incondicional. Aunque los pleyadianos perdieran un crucero de combate en este planeta, tendrían prohibido hacer volar una ciudad para recuperarlo. Lo más probable es que enviaran refuerzos para destruir la nave y que no pasara así a otras manos.

El tercer grupo es el de los leverones. Duncan en realidad canalizó una palabra larga y de grafía complicada, pero yo utilizo la escritura fonéticamente más sencilla de «leverón». La palabra «Leviatán» (que etimológicamente se remonta a la palabra «serpiente») se deriva de este grupo llamado los leverones.

Representan el arquetipo del diablo o de un ser extremadamente destructivo. Son el lado negativo. Pisotearán a las personas para conseguir lo que quieren y pondrán en práctica la idea de que el fin justifica los medios. La alianza leverón consiste en reptilianos y grises y su líder es de un planeta llamado Draco, situado en la órbita de Draco Major, en la constelación de Orión. Es por eso que a veces se llama a los leverones la alianza de Orión.

También existe un grupo de pleyadianos conectados con la alianza de Orión. Son los rebeldes y los luchadores, pero son ferozmente protectores con sus compañeros pleyadianos. En realidad hay tres grupos de pleyadianos. En primer lugar están los pleyadianos arianos, de donde procede el término «ario». Son filósofos, pensadores y soñadores. Algunos de ellos no lucharán jamás, bajo ninguna circunstancia. Los pleyadianos de Alderón son seres de acción. También pueden ser reflexivos, pero su orientación es hacer cosas. Este nombre también fue utilizado en la película La guerra de las galaxias. Son como un punto medio entre los filósofos arianos y los soldados, que forman el tercer grupo: los pleyadianos de Aldebarán. Normalmente se les llama los pleyadianos negativos.

Son los que se pusieron en contacto con Hitler y le enviaron a proteger y a fomentar la raza aria. Pensaban que estaban protegiendo a sus hermanos y se sabe que en ocasiones han llevado sus intenciones a puntos extremos. Aunque los de Aldebarán son pleyadianos, están más cercanos al grupo de Orión. No siguen religiosamente el código de no interferencia de los otros grupos pleyadianos y podrían venir a este planeta para rescatar a un pleyadiano perteneciente a cualquiera de los otros dos grupos.

Desconozco la constitución de los draconianos, pero existen por lo menos tres versiones diferentes. Algunos de la alianza draconiana tienen un aspecto muy humano. No todos tienen rasgos reptilianos o insectoides.

Con las diferentes intenciones a las que me he referido, es obvio que existen conflictos en el universo. Está la Alianza Pleyadiana que no quiere interferencias de ningún tipo. Después la Confederación Galáctica, que desea una interferencia condicional. Por último están los leverones u oriones, que quieren una mayor interferencia, dirigirlo todo y anexionar la Tierra al imperio draconiano. Todo ello da como resultado la lucha básica que vemos aquí: la batalla por el planeta Tierra. Se trata de algo que va penetrando de manera muy sutil por todo el tejido cultural de la sociedad, por ejemplo en el aire que respiramos, los alimentos que comemos, los vehículos que conducimos, el dinero que utilizamos, los espectáculos que contemplamos, la música que escuchamos, los políticos a quienes votamos, y todas las demás cosas.

Dicho con palabras sencillas: no dejan que la vida sea libre en la Tierra para que evolucione a su propia manera. Existe la interferencia y el entrometimiento. Un grupo quiere controlar a otro y algunos no se detendrán ante la posibilidad de utilizar medios violentos para conseguir sus objetivos. Ello nos lleva a la manera más siniestra que existe de someter a la población terrestre: la abducción y los implantes.

Encuentro en las pléyades

La consulta de documentación es una parte importante de este blog. Además de la documentación clasificada temporalmente, en las páginas por periodos. Hay otro apartado documentación donde se muestran algunos trabajos especialmente relevantes. Además de todo esto la clasificación por categorías facilita una búsqueda por temas.

Creo que faltaba una guía por autores. A lo largo de los post hemos visto como determinadas personas son especialmente relevantes a la hora de aportar una información trascendente sobre nuestra historia.

Vamos a crear esta guía de autores en la parte de etiquetas, mostrada en el menú de la derecha del blog.

Empezaremos por una persona que tiene mucho que contar. Su formación científica y sobre todo sus experiencias y sus libros nos aportan, una información muy valiosa que ha sido muy poco difundida y por lo tanto resulta muy poco conocida. Se trata de Preston B. Nichols

 


 

En el post de hoy nos cuenta su vida y además la VIDA DE LOS PLEYADIANOS.

Libro: Encuentro en las Pléyades

Por Preston B. Nichols

En 1968, Preston Nichols conmocionó y dejó consternados a los servicios de inteligencia estadounidenses cuando anunció públicamente en Chicago, ante un grupo de unas trescientas personas, su intervención en un ‘proyecto negro’ secreto que tuvo lugar en Long Island. Conocido con el nombre oficial de Proyecto Fénix por el servicio de inteligencia y los círculos militares, coloquialmente se le llamó proyecto Montauk (recibió el nombre por el lugar donde se llevó a cabo: Montauk, en el estado de Nueva York) y constituye el tema de un popular libro titulado The Montauk Project: Experiments in Time (El proyecto Montauk: experimentos con el tiempo) escrito por Preston Nichols en colaboración con Peter Moon. Este libro, por el que el señor Nichols se hizo famoso, relataba importantes acontecimientos que comprendían ciencias secretas como el control del tiempo meteorológico y el control mental. Supuestamente, estas actividades llevaron a una teleportación a gran escala y a la materialización de objetos, que a su vez condujeron a un control del tiempo cronológico.

Aunque su investigación ha sido celebrada por muchos y condenada por otros, nadie puede negar que Preston posea una gran maestría sobre la tecnología electromagnética y que haya estado involucrado en investigaciones secretas gubernamentales. En esos círculos siguen requiriendo sus opiniones y consejos profesionales.

Encuentros con los ovnis

Mi primera experiencia paranormal tuvo lugar cuando tenia cinco o seis años. En una ocasión me desperté y vi lo que yo creí que era el rostro de Dios mirándome desde la puerta. Estaba claro que no era la cara de mi padre ni de mi madre. Tenía la piel de un color muy claro y estaba rodeado por un largo cabello blanco. Aunque me encontré con ese rostro muchas veces, no recuerdo ninguna otra experiencia inusual hasta la adolescencia. Todavía no sé si la cara que veía estaba directamente relacionada con mi ulterior relación con los ovni.

Fue en 1961 o en 1962, a la edad de quince o dieciséis años, cuando vi mi primer ovni. Justo antes de esa Época, mis padres me habían construido un pequeño cobertizo rojo en el extremo de nuestro patio posterior. Yo estaba loco por la electrónica y ellos querían que tanto yo como mis juguetes saliéramos del interior de la casa. Decían que mientras llevaba a cabo mis experimentos hacía los ruidos más espeluznantes que jamás habían oído. Naturalmente, en esa Época todavía no había aprendido a instalar correctamente el retroalimentador negativo de un amplificador de sonido.

Si esto se hace mal, salen gritos y lamentos que parecen los de un alma en pena. Tardé cierto tiempo en saber por qué. Resultó que todo lo que hacía falta para anular los alaridos era invertir los conductores de las terminales de salida de los transformadores, pero hasta que lo descubrí puede que el amplificador estuviera emitiendo chillidos durante una semana. Mediante la construcción del cobertizo, mis padres me permitían continuar con mi afición y al mismo tiempo se aseguraban de que estuviera lo más lejos posible de la casa.

En poco tiempo tuve la cabaña llena de receptores de radio y un par de viejos televisores. Incluso conseguí cierto equipo de pruebas que parecía sacado del laboratorio de Marconi. Como yo tenía más material de pruebas que todos mis compañeros de clase juntos, supongo que, como estudiante de instituto, lo estaba pasando todo lo bien que podía.

Una noche en que estaba haciendo chapuzas en mi laboratorio, no lograba que los transmisores de radio conectaran con otra cosa que no fuera un extraño zumbido. Seguía apareciendo por los transmisores. De repente, se fue la electricidad y las luces se apagaron. Salí fuera y observé un objeto refulgente en forma de disco que flotaba en el patio a unos 60 metros del suelo. Calculé que el ancho sería de unos 15 metros y la altura quizá de seis. El color era un blanco brillante. De forma repentina, el disco pasó encima de mi cabeza y se marchó. Subió en vertical y después realizó algunas maniobras imposibles antes de ascender de nuevo en línea recta. También me di cuenta de que mi casa y las de toda la vecindad se habían quedado a oscuras. Al cabo de un rato volvió la electricidad.

Lo siguiente que observé fue a mi madre saliendo a toda prisa de la casa. Estaba muy excitada y dijo: ¿Viste eso? ¿Viste eso?
-Sí, mamá, claro que lo vi -respondí-.
-¿Sabes lo que era? -dijo.
-No lo sé. Me pareció un platillo volante.
Ella me dijo que, fuera lo que fuera, había hecho que el televisor dejara de funcionar. Entonces le comenté que las radios de mi taller también lo habían hecho.

Esta experiencia en particular fue mi primer “encuentro en la primera fase”. Éste es un término popular dentro del mundo de la ufología que se refiere al avistamiento de un ovni. Un “encuentro en la segunda fase” es cuando se ve al ovni aterrizar en una vecindad inmediata. El “encuentro en la tercera fase” es cuando o bien la persona es llevada a bordo o entra en comunicación con los alienígenas. A veces las experiencias de abducción se denominan “encuentros en la cuarta fase”.

Ese avistamiento de un ovni en el patio de mi casa resultó ser el primero de muchos. Aproximadamente por esa época (primeros años de la década de los sesenta) se dieron muchos avistamientos por la zona de Islip, la ciudad de Long Island donde crecí y todavía sigo viviendo. Un día, recuerdo que fue en 1964, me encontraba con un grupo de chicos del instituto. De repente, la escuela empezó a vaciarse y todos los estudiantes corrieron hacia fuera. Sobre el campo de béisbol maniobras aéreas. Era muy extraño y parecía medir solamente unos 120 centímetros de diámetro. Todavía no estoy seguro de lo que era, pero de súbito desapareció. Ése fue mi segundo encuentro con un ovni.

A bordo de un ovni

Durante la mayor parte de la década de los setenta estuve trabajando para un importante contratista de defensa de Long Island. Fue en 1974 ó 1975 cuando mi jefe me dijo que había sido seleccionado para formar parte de un grupo especial que analizaría cierta tecnología extranjera localizada en una base no especificada de las Fuerzas Aéreas estadounidenses. Supuse que lo que íbamos a examinar era algún tipo de tecnología rusa o china y comenté que me encantaría unirme al grupo. Entonces simplemente me dijo que la tarea no era voluntaria tenía que ir.

Fuimos seis los que subimos al avión que despegó del aeropuerto Republic Field de Long Island. Finalmente, después de ser informados sobre varios factores de seguridad, nos llevaron a otro hangar, donde vimos un ovni con forma de disco.

Yo miré a uno de los empleados de las Fuerzas Aéreas y le dije: ¡Eh!, eso es un ovni. El piloto dijo: “A callar. Se supone que no debemos decir cosas como ésta. Es un aparato extranjero.”

Desde fuera, el aparato era plateado y tenía el aspecto del típico platillo volante en forma de disco. Parecía tener unos 15 metros de diámetro y 6 metros de alto. También tenía una cúpula de quizá unos 4,5 metros de ancho. Toda la nave descansaba sobre tres patas que salían de la parte inferior. Había una rampa que ascendía desde el suelo hasta una puerta situada en el borde del artefacto.

El aspecto más sorprendente de este platillo volante se hizo patente cuando subí a bordo. Por dentro era absolutamente enorme. La nave sólo medía unos 15 metros de diámetro, y sin embargo caminamos en una dirección durante lo que me parecieron unos diez minutos. El espacio era de literalmente cientos o miles de pies. En aquel momento no lo supe explicar. Con los conocimientos que ahora poseo, está claro que penetramos en una realidad artificial cuando entramos en la nave.

Este es un aspecto clave para la construcción de un ovni y su capacidad de viajar de un lugar a otro. Aunque he dicho que caminábamos por una realidad artificial, era algo tan real como la habitación en la que usted está sentado ahora mismo. El siguiente punto de interés que observé es que no se podía ver ningún tipo de control. Ni botones, ni palancas, ni mandos. Mientras caminábamos por el pasillo de compartimento en compartimento, las luces se encendían justo antes de que entráramos.

Miré hacia atrás y vi que las luces se apagaban cuando nosotros salíamos de una zona. La iluminación estaba muy bien controlada. Mientras seguíamos inspeccionando el aparato, uno de los empleados de las Fuerzas Aéreas nos informó de que el platillo originalmente había tenido una atmósfera extraña, pero que había sido ‘retroequipado’ para que ésta fuera compatible con los seres humanos.

Por la tecnología que pude observar, quedaba claro que la propulsión del aparato estaba basada en principios electromagnéticos. Las cuatro cápsulas contenían antenas que generaban un campo eléctrico. El campo magnético lo aportaba la bobina eléctrica antes citada. Tras regresar a mi trabajo en Long Island, mis compañeros no hicieron mención alguna a la visita al platillo volante. Se trataba de un asunto confidencial y no debíamos hablar sobre el mismo.

Para mi está claro, por lo que he podido experimentar personalmente, que el ovni de Wright Patterson era la forma más avanzada disponible y podríamos considerarlo como el Cadillac de los platillos volantes. La única cosa más avanzada sería un vehículo puramente espiritual.

Contacto

Crecí siendo algo enfermizo. Tenía alguna irregularidad física en la lengua que me impidió hablar hasta que tuve cinco años. Tan pronto como la descubrieron, mi médico me operó y empecé a hablar inmediatamente. De hecho, mi madre decía que era todo un charlatán.

Sabía hablar, pero no había tenido la posibilidad de hacerlo antes. A pesar de esta mejora, tenia frecuentes enfermedades y problemas. Estos culminaron a la edad de doce años cuando me desmayé dos veces debido a un soplo en el corazón.

Al entrar en la pubertad, las cosas no mejoraron. Tenía mucha menos coordinación a esa edad que un adolescente normal. Finalmente descubrimos que tenía un cierto tipo de dolencia neurológica, más popularmente conocida como parálisis cerebral. Esto significa que aunque era capaz de pensar y mantener la mente activa, las señales no llegaban correctamente a la estructura muscular y por esa razón parecía ser muy desmañado.

Para cuando llegué a los diecisiete años, estos problemas habían desaparecido de forma súbita y sin explicación alguna. Aunque ahora podía hacer físicamente todo lo que quería, mi anterior historial médico hizo que el facultativo de la familia me declarara inútil para el servicio militar. Es posible que ya se me estuviera eligiendo como futuro empleado del proyecto Montauk.

Aunque sigue sin existir una explicación oficial para la recuperación de mi salud, posiblemente podría estar relacionada con algunos sueños muy extraños que empecé a tener a la edad de dieciséis o diecisiete años. El más común era el de un perro grande con ojos azules, pelo rubio y un aspecto muy humano. Me llevaba con Él y visitábamos distintos lugares.

Más o menos por la misma Época en que empecé a tener estos sueños, apareció de repente una voz en mi cabeza. No era demoníaca ni negativa, sino muy inteligente. Podía mantener conversaciones con ella.

Aunque mi salud había mejorado considerablemente, los sueños y la extraña voz hacían que me preguntara qué estaba ocurriendo. Tenía que considerar la posibilidad de que estuviera loco, ya que obviamente no se trataba de experiencias ‘normales’ que la sociedad pudiera comprender.

Como resultado, entré en la universidad y decidí hacerme psiquiatra. Después supe que la mayoría de estudiantes de psicología estudian la carrera para poderse entender a sí mismos. Yo encajaba plenamente dentro de esa categoría.

Al principio me preocupaba que pudiera estar sufriendo el síndrome de personalidad múltiple, pero pronto lo descarté. El conocimiento que había obtenido de mis experiencias era demasiado amplio para atribuirlo a otra identidad que acechaba desde el interior de mis circuitos mentales. Había alguna otra cosa, de un orden superior.

No pasó mucho tiempo antes de que me convirtiera en el centro de mi clase de hipnosis. Me hacían regresiones y me llevaban al momento de mis sueños. Mi profesor de hipnosis estaba convencido de que yo era sincero y que creía totalmente que gozaba de la confianza de ‘alienígenas’ altos y rubios, de buena planta y de entre 2,10 y 2,25 metros de altura.

Otras regresiones revelaron que yo creía que estas criaturas eran muy amables y benévolos. Les había preguntado si me iban a hacer daño y me habían dicho que no. Respondieron que yo debía de haber estado pensando en los Zetas (Grises) que llevan a cabo exámenes médicos que representan una intrusión para el cuerpo. Yo no recuerdo el nombre de este ‘dios’, pero Él me dijo que su raza no tenía necesidad alguna de inmiscuirse en lo físico. Me hizo poner de pie al lado de un poste mediante el cual podía realizar una lectura completa de mis condiciones médicas. En total pasé por ocho regresiones delante de toda la clase de hipnosis. Esto no deja de ser notable porque si en la actualidad alguien intenta hipnotizarme, no lo consigue.

Según estas regresiones, los pleyadianos depositaron en mi su confianza aproximadamente a la edad de quince años y me transportaron a su planeta para una rehabilitación médica y una educación más avanzada. Si estos encuentros se dieron en un estado onírico o en otra constelación, no lo sabría decir. Todo lo que sé es que después de tener estas experiencias, de repente pareció que dominaba por completo el arte de la electrónica. Mis padres inmediatamente se dieron cuenta y para ellos resulto muy enigmático. También tenía una voz en la mente que me guiaba y me hablaba, y me decía dónde encontrar respuesta a las preguntas que surgían. Fuera lo que fuera lo que hubiera ocurrido en el universo objetivo, mi vida había cambiado drásticamente para bien. Había obtenido un conocimiento increíble y un cuerpo más sano de lo que jamás tuve. Es importante recordar estos hechos al evaluar la verdad relativa de lo que lo pleyadianos me enseñaron sobre ellos y su planeta.

Las Pléyades

A la edad de quince años fui transportado en una nave espacial a una pequeña base situada en una de las lunas de Júpiter. Creo que fue Europa. Allí fui examinado y me hicieron muchas pruebas. No tengo malos recuerdos de la experiencia. De hecho, fueron bastante buenos. Incluso recuerdo haber comido como un rey. También me mostraron sus formas de diversión, que eran muy similares a las nuestras. Tenían cine, videojuegos, etc. Estaba claro que estos seres eran básicamente humanos y que disfrutaban de las mismas cosas que nosotros.

Después me pusieron de nuevo en la nave para un viaje que duró lo que yo pensé que era un día terrestre. Pronto desembarqué en un mundo muy hermoso, verde y exuberante, que ellos llamaban Alderón. Entonces me llevaron por ciudades que tenían altas torres y edificios hechos de lo que parecía cristal. El cielo era azul y las vistas eran increíblemente hermosas. El aire era tonificante, sin contaminación. Me dijeron que el agua era muy pura. Tiempo atrás habían tenido problemas con la contaminación, que se había filtrado hasta la cadena alimenticia. Los corrigieron y hacía tiempo que habían quedado subsanados.

La fauna y la flora de Alderón son muy parecidas a la de la Tierra. La atmósfera es más rica en oxígeno que la de la Tierra, con un contenido de un 28 a un 30 por ciento. La luz solar parece similar y la distancia de su Sol es más o menos de 148.800.000 kilómetros. Diferencia principal entre la Tierra y Alderón está en las construcciones y los paisajes. Allí donde nosotros tenemos ciudades llenas de carreteras, asfalto y casas, su planeta está dominado por la fauna y los jardines. Existen amplias llanuras herbosas y bosques así como grandes zonas de selva primigenia.

Lo que yo vi fue un entorno ajardinado de belleza absoluta, donde los edificios estaban colocados de tal manera que acentuaban el jardín. La idea de este entorno era que el ecosistema tenía prioridad. El reabastecimiento de oxígeno estaba en el primer puesto de la lista y la civilización humana se colocaba como un adjunto al jardín. Se suponía que no debía destacar, sino más bien mezclarse con el entorno ajardinado.

Me acompañaron a hacer una visita guiada de la ciudad. Las personas tenían un aspecto humano y parecían gozar de muy buena salud. No parecían estar controlados ni drogados. Por lo que me dijeron, los distintos individuos del planeta hacían aquello para lo que estaban mejor dotados, según lo que ellos querían hacer. No tenían sistema monetario tal como lo conocemos nosotros. Seguir leyendo Encuentro en las pléyades