“Otra Civilización Nos Domina” Ángel Polo.

Entrevista Exclusiva Débora Goldstern – cronicasubterranea.blogspot.cl

Angel Polo

Hoy Crónica Subterránea recibe a un verdadero precursor en cuanto a la temática subterránea, el periodista argentino Ángel Polo, autor de uno de los libros más sorprendentes durante los setenta y verdadera obra de culto, “Otra Civilización Nos Domina”, quién por primera vez accede a un entrevista, para contarnos en primicia, cómo se gestó este legendario libro, tan referenciado en el medio.   Sin dudas, entrevista que reivindica este blog y su tarea.
Atienda el lector!

Cuando en los pasillos de la memoria se apagan las luces de los recuerdos y queda en penumbras el gran salón de los conocimientos, hay aún una pequeña llama que ilumina nuestro paso. Es la luz última que nos abre las puertas de la eternidad, para un regreso nuevo hacia el ayer que no recordaremos, pero que se hará presente en los olores y sabores que menciona Proust y que acaso recuperemos como un dejá-vu en los ojos de otoño de la mujer de nuestros sueños…
Angel Polo

Pregunta inicial y obligada ¿Cómo se introduce Angel Polo, hombre del ámbito periodístico, en el universo de los enigmas?

Nacer ya es un enigma. Mirar de frente el destino y hallar el camino que ha de conducirnos a nuestro propósito en la existencia, es el primer desafío que debemos enfrentar. Tenía apenas dieciocho meses, cuando se produjo un acontecimiento que marcó para siempre mi relación con el mundo que me rodeaba: Tomé conciencia, por primera vez, en forma absoluta, de que me disponía a ocupar un cuerpo humano. El de ese niño de dieciocho meses, que de la mano de su mamá, cruzaba el jardín de su casa tras despedir a su padre, que marchaba hacia el trabajo. Podríamos decir que “llegaba” a esta vida. ¿Pero de dónde había partido? Mirando hacia el techo de una casa lindera, separada de la mía por un baldío, dos figuras totalmente blancas, contemplaban mi partida. Mientras caminábamos hacia el interior de mi vivienda, ambas figuras se fueron desvaneciendo en la oscuridad de la noche. ¿Ellas me habían acompañado?

¿Qué las relacionaba conmigo?… Dilucidar ese enigma, me llevó a convertirme en un insaciable lector. A los tres años ya leía sin inconvenientes. A diarios y revistas, comunes en una casa de época de clase media baja, se sucedió el primer libro maravilloso: Un manual de Ciencias Naturales de un autor llamado Cazenave, publicado por Lasserre y ampliamente ilustrado.

A los seis años ya era socio de una biblioteca popular y me costó convencer a mis padres de que no me trajeran libros de cuentos, sino de geografía, historia y ciencias en general.
Durante los años de la enseñanza primaria y secundaria –once− llegué a leer un promedio de un libro por día. Y con apenas diecisiete años, ingresé en la redacción de un diario en la ciudad de La Plata. Se llamaba Gaceta de la Tarde y pertenecía al grupo editorial Kraiselburd, cuyo medio más conocido era –y lo sigue siendo− el diario El Día, decano de la prensa bonaerense.

Permanecí allí durante diez años. Y por caminos desconocidos, llegaron a mis manos libros que despertaron definitivamente mi interés por el universo de los enigmas, así como personas que tras dejarme su mensaje, continuaban su viaje sin regresar nunca más. Conocí a Hesse y Jung, hermanados por el afecto y la veneración que les tributaba Miguel Serrano, embajador chileno en la India, a quien el destino me permitió encontrar sentado en el banco de una plaza, en Retiro, mientras aguardaba el colectivo hacia Mendoza para seguir posteriormente hacia su Chile, inestable ya políticamente. Apenas una semana antes había leído dos de sus trabajos. Y conocido las “leyes” de la sincronicidad, tan características de Jung. ¿Qué otra cosa sino era este encuentro, en la soledad de la noche porteña, que la manifestación más plena de un sincronismo extraordinario?

En ese tiempo, pensé por primera vez, si no me estaba preparando para entender algún tipo de acontecimiento especial que pudiera depararme el destino. Absorbía datos, fechas, sucesos, principios químicos, físicos, matemáticos. Mi mente se había convertido en una base de conocimientos, dispuesta a dar respuesta o interpretar gran parte de los enigmas de mi tiempo.

Hasta que un humilde investigador antártico, Aroldo Mansilla, me relató su encuentro con el almirante Richard Byrd, en el continente blanco. “Hay algo más”, me dijo, en referencia a un mundo subterráneo al cual se accedería tras dejarse llevar por unas depresiones en ambos Polos, ingresando a un territorio nuevo. Por supuesto, su opinión se apoyaba en las investigaciones de Byrd y su equipo de trabajo.

Así, muchos hombres dejaron su mensaje y continuaron su camino. Sería largo enumerarlos y la suma de comentarios nos permitiría escribir un nuevo libro. Lo concreto es que a fines de la década del 70, me sentí urgido de dejar constancia de estos acontecimientos, en un libro: Otra civilización nos domina. Inicialmente, no pretendió más que abrir los ojos hacia un fenómeno nuevo: el saber que no estábamos solos y que era necesario investigar, en el pasado y en el presente, los testimonios que nos permitieran un futuro de conocimientos, impostergables para comprender la nueva era que ya vivíamos.

El libro tuvo tres ediciones sucesivas de diez mil ejemplares. Y muchas más realizadas por piratas editoriales. Hoy, a casi cuarenta años de su publicación, es posible hallarlo en centenares de páginas web, incorporado a miles de artículos periodísticos y, en fin, formando parte de un inconsciente colectivo que lo ha tomado como una llave para asomarse a los secretos mejor guardados de este mundo raro en que vivimos.

Supongo es consciente, Otra Civilización Nos Domina, es el primer trabajo publicado en Argentina centrado en la temática subterránea, convirtiéndolo en un verdadero hito, llevándome a inquirir, ¿Qué motivó a interesarlo en el denominado enigma mayor, como a veces se denomina el llamado mundo intraterreno?

He explicado ya como este “enigma mayor” llegó a mi vida, diríamos en forma sincrónica (Serrano y Jung también creían firmemente en un mundo interior geográfico, más allá del espiritual).

Sigo teniendo la sensación que de la misma manera que muchos se acercaron a mí para dejar un mensaje, yo me acerqué a otros para multiplicar ese mensaje e inducir al interés por ciencias conjeturales, que el tiempo y los acontecimientos fueron convirtiendo casi en exactas.

Acaso he sido solamente un cartelito indicador entre las tinieblas del desconocimiento, cosa que me pone muy contento.

Al repasar Otra Civilización Nos Domina, sorprende, no sólo por ser un libro de avanzada, teniendo en cuenta que hablar de una civilización paralela conviviendo con nuestra humanidad, constituye un abordaje tabú, sino porque además, la información presentada a pesar del tiempo transcurrido, continúa siendo válida para estudio ¿Le insumió mucho tiempo la recogida de datos, y fuentes presentadas?

La verdad siempre es válida. Aunque no sabemos si tiene fecha de vencimiento. El paso de los años simplemente avala un trabajo que creo responsable y honesto, más allá de que para muchos es una “frivolidad” ocuparse de temas que desdeña la investigación oficial. Permítanme decirles que ese desdén es fingido, que muchos científicos buscan nuevos horizontes para sus viejos conocimientos. Y que, fundamentalmente, no se esconden tras la coraza de su academicismo, sino que aguardan la colaboración del hombre común, para interpretar mejor los fenómenos que lo rodean. ¿Acaso Karl von Frisch, premio Nobel de Medicina en 1974, no comenzó a descifrar el significado del vuelo de las abejas a partir de los comentarios de modestos apicultores de su país, que observaban estándares de vuelo que se repetían según la época del año o la posición del Sol? Recuerdo que en un momento fui invitado por profesores de la Universidad de La Plata, para participar de uno de los primeros movimientos dirigidos a llegar con el mensaje de la ciencia al pueblo en general: Se trataba de una asociación denominada AAPADIC (Asociación Argentina para la Divulgación de las Ciencias) dirigida por el astrónomo Oton Jaschek.

Lo traslado a 1947. En aquel año se desata la locura de Roswell, con la tan mentada conspiración alienígena. Durante décadas, la visión de visitantes extraterrestres primó como solución dominante al tratarse la cuestión. No obstante, en los últimos años, se viene produciendo un giro interesante, de la mano de nuevos autores, que empiezan a plantear un nuevo paradigma en cuanto el caso y donde lo intraterreno, pudiera tener lugar. Y nuevamente ¿Cómo llega Otra Civilización Nos Domina a contar con esta hipótesis, tan premonitoria en la actualidad, teniendo en cuanta el libro se escribió en 1977?

La conspiración alienígena nació en la mente de creadores artísticos que creyeron encontrar la veta –y de hecho lo hicieron− para crear un producto televisivo y cinematográfico que movilizara multitudes. Muchos se dejaron llevar por la fantástica posibilidad de que unos lagartos espaciales convivieran con nuestra sociedad y se aprestaran a destruirla.

Sin embargo, los pequeños cuerpos de Roswell no tenían nada de fantasía. La única certeza es que no corresponden a la raza humana. Cuando discutíamos este tema con otros autores e investigadores, nunca pudimos coincidir en el origen real de estos seres. En Otra Civilización, se planteó la que consideré la hipótesis más valedera. Y es curioso el hecho que me llevó a aceptarla por sobre las demás: Un amigo investigador amazónico, Ernesto Juárez Esviza, se detuvo una vez en territorio jíbaro y trabó relación con tribus Huambisas, Aguarunas, Huitotos. La mitología concordante de todas ellas, hablaba de pequeños seres que salían desde el interior de la tierra, a través de túneles disimulados en las profundidades selváticas. La descripción de estos seres, era bastante similar a los ejemplares de Roswell.

Lamentablemente, en los últimos años se han falsificado y tergiversado datos, para crear relatos que despierten la curiosidad del público. Pero en ellos priva la imaginación más que la realidad. Son apenas novelas que cumplen con la función de entretener y como tales deben ser leídas. Nadie que haya investigado con seriedad y responsabilidad el tema que nos ocupa, puede dejarse llevar por lo que algunos llaman “nuevas teorías” y que apenas son “nuevas mentiras”.

Prosigo con este interrogante. Desde hace tiempo el FBI viene practicando una desclasificación de sus archivos, exponiendo estos documentos de libre acceso desde la red. Así fue que conocimos un memorándum de 1963, en el cual el extinto John F. Kennedy, solicitaba a sus organismos de inteligencia precisiones sobre la cuestión ovni. En el capítulo seis de Otra Civilización Nos Domina, se ofrece una historia más amplia de lo ocurrido con el presidente norteamericano y de su repentino interés, por obtener datos acerca de “los no identificados”
¿Se debe interpretar esta anomalía, como un ayer menos estricto en cuanto a censura sobre estos temas, que lo experimentado en la actualidad?

En realidad, los gobiernos siempre trataron de ocultar aquellos temas que podían impactar en una sociedad no preparada para las grandes revelaciones. Y lo siguen haciendo, aunque quizás en menor medida. Pero como nunca las cosas pueden ocultarse definitivamente, a veces es preferible dejar que algo trascienda, para alimentar la expectativa de la gente. Hoy podría afirmar que ya ha habido encuentros entre altos mandatarios y seres de otra civilización. Se lo ha comentado en foros tan cerrados como Bilderberg. Sin embargo, es algo tan extremadamente reservado, que no disponemos de elementos para avalar esta certeza.

¿Hay acuerdos con las principales potencias? ¿Se ha elaborado un proyecto dirigido a la salvación de la Humanidad, atento a la paulatina destrucción del planeta como consecuencia de la contaminación? ¿Ya hay proyectos para llevar gente a otros puntos del universo? No lo sabemos, pero lo más probable es que así sea. Me aseguran que en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) ya disponen de una máquina preparada para desintegrar la materia en sus átomos originales y trasladarla a miles de kilómetros de distancia, hasta otro lugar donde pueda ser otra vez integrada a su forma original. En palabras pueblerinas: hacemos polvo a un hombre aquí y lo rearmamos en algún lugar del universo. (Aclaración necesaria: Para los que creen que sería necesaria otra máquina en el lugar de reagrupamiento de la materia y se preguntan cómo se la podría trasladar hasta allí sin la presencia del hombre, les comento que se ha trabajado sobre una “memoria cronológica” de la materia, tanto como se lo hizo sobre una “memoria de las formas”. A ver si puedo explicarme: Los átomos enviados desde un punto en la tierra, producto de la desintegración de una materia cualquiera (un jarrón, por caso) viajan en el espacio “sabiendo” que en un tiempo determinado, volverán a adquirir la forma del jarrón original. Si falla el cálculo, seguramente el pobre jarrón será un cacharro más en el espacio sideral. Pero creo que se entiende).

Hablemos de William Brodie. Sin dudas su informe constituye un punto de inflexión dentro del libro ¿Cómo llegó a su conocimiento la historia del llamado portavoz de los intraterrenos?

William Brodie es una persona que ha participado de sucesos inexplicables, algunos de los cuales están bien documentados, tal como lo señala un informe de la Junta Aeronáutica Civil de los Estados unidos , recogido de la circular 54-AN/49 de 1958, de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), con sede en Montreal, Canadá. Este informe se refiere a su desaparición de un avión en vuelo, en las cercanías de Louisville. Sin embargo, lo más curioso, es su reaparición en casos que involucran al presidente Roosevelt, a su sucesor Truman y terminan en Kennedy, vinculando a todos ellos con el rey Gustavo V de Suecia y un manifiesto asombroso: el de una civilización casi desaparecida, cuyos últimos sobrevivientes pugnaban por salvar a un mundo condenado al holocausto a partir del uso de la energía atómica para fines beligerantes. Lo cierto y comprobable, es que a partir de esta advertencia, Suecia literalmente “se enterró”, trasladando bajo tierra fábricas, hospitales, la fábrica de aviones SAAB, los sistemas de defensa y la fábrica de instrumental de precisión AGA, entre muchas otras.

Los distintos acontecimientos que tienen a Brodie como punto de referencia, son comprobables a partir de publicaciones de época y trascendidos filtrados a los medios de prensa. Incluso la popular revista Selecciones del RD, se refirió en extenso en uno de sus números, al extraño comportamiento sueco. En el libro les he dado continuidad en el tiempo y una cierta forma de relato periodístico, para favorecer la interpretación del lector. ¿Qué sabemos hoy de Brodie? Que los sucesos que lo tuvieron como protagonista, se siguen comentando en los foros vinculados al tema.

La Tierra Hueca es uno de los temas más consultado por Internet. Aunque el tópico es negado por la ciencia, sin embargo, cuenta con mucha audiencia, que cree en la posibilidad de un mundo interno oculto, en las entrañas del planeta. En lo personal no adhiero a la hipótesis tierrahuquista, pero sí apuesto a la existencia de un mundo subterráneo, aunque a un nivel más cercano y menos profundo como se quiere representar ¿Cuál es su opinión sobre esta controversia?

Creo ciertamente en la posibilidad de que a partir de la existencia de dos agujeros en los Polos, se pueda acceder a un territorio de amplias dimensiones, ocupados por algún tipo de civilización, incluso conviviendo con los humanos. Estas depresiones en forma de bolsón, si bien tendrían miles de kilómetros cuadrados, de ninguna manera avalarían que la Tierra fuera hueca. Se trata simplemente de territorios, anexos a los Polos. En una ocasión me preguntaron si los cientos de casos de abducción que se producen a diario, estarían destinados a reponer habitantes en esos territorios o incrementar su cantidad. Personalmente me cuesta creerlo. Pero es una hipótesis más.

Aunque aún se cuentan con pocas evidencias de esta realidad subterránea, en las últimas décadas vemos un creciente interés por parte de las nuevas generaciones que retoman este tema, tan denostado en su momento ¿A qué atribuye este cambio?

Simplemente a la necesidad de saber, de conocer la verdad. Recordemos las palabras de Haldane: El universo no es sólo más extraño que lo que imaginamos, sino más extraño que lo que podemos imaginar. Las nuevas generaciones quieren nuevas revelaciones. Buscan la verdad. Debemos acompañarlas.

Casi todo el escenario intraterrestre descrito en Otra Civilización Nos Domina, transcurre en tierras norteamericanas, aunque suponemos el llamado imperio subterráneo extendería sus fronteras hacia toda América y por ende, hacia otros continentes ¿Coincide con esta visión?

Estados Unidos es uno de los países que más atención ha prestado a estos temas. Sin embargo, al hablar de un mundo subterráneo, reitero que mi convencimiento pasa por los dos grandes territorios mencionados, a la manera de depresiones o bolsones en ambos Polos, aunque debo admitir también la existencia de ciudades subterráneas en los montes Himalaya, en el Mato grosso brasileño, en las cercanías del Sahara africano, en algunos sectores de México y hasta de la Argentina. Habría que seguir avanzando sobre este tema. Se han realizado algunas expediciones, aparentemente sin resultados positivos.

Ovni en Capilla del Monte
(Foto Luis Reinoso)

Es interesante observar esta obra irrumpe casi una década antes de lo ocurrido más tarde en Capilla del Monte, actualmente dominante en la escena argentina, en cuanto al tema subterráneo ¿Cuál es su percepción de todo lo que viene aconteciendo en aquel paraje cordobés?

Son símbolos. Señales de una realidad que está más allá de nuestros sentidos. Yo diría que no hay que tratar de interpretar lo que sucede en aquel paraje cordobés. Recomendaría simplemente llegar hasta allí, a la sombra del Uritorco y entregarse a la Naturaleza. El viento, la noche, las estrellas, están plenas de una energía vivificadora que nos llega desde el fondo del Universo. Sabrán nuestros lectores que más allá de la física y la energía convencionales, un delicado entramado de fuerzas fluyentes entreteje al mundo geográfico. En palabras sencillas: 24 fuentes de energía se distribuyen en forma equidistante, sobre ambos trópicos. Otras 48 se desprenden de aquellas y crean una suerte de malla energética, con puntos donde es posible recibir plenamente los beneficios de esta energía adicional. Uno de tales puntos, estaría allí, en Capilla del Monte. Otros se presumen o han sido hallados en distintos sectores de la Argentina y del resto del mundo. Por caso, mencionaremos el de la “cuesta de Czestochowa”, ubicado en el tramo entre el arroyo Tupicuá y la capilla Madre de Dios Czestochowa, en el Departamento Iguazú, provincia de Misiones. Todos quienes transitan por allí, perciben inmediatamente un bienestar particular, que los predispone al optimismo y la armonía interior. A propósito: Creo que la palabra energía es la que define nuestra época. Allí debemos ahondar para avanzar en este derrotero por conocer las verdades esquivas de la existencia. Todo es energía. Y uno de sus principios es que nada se pierde, todo se transforma. De allí, que conceptos como muerte o desaparición, pasan a ser irrelevantes. Provenimos de una gran fuente universal de energía y a ella volveremos cuando nuestro aspecto mecánico –el cuerpo− se rinda al paso del tiempo.

Creo, por esto, que si queremos hallar la armonía y la paz con nuestro entorno, debemos detenernos más en nuestro camino y aprender a mirar. A ver que la Naturaleza que nos rodea es parte y emana de nosotros. Jung decía que la Naturaleza nos ha formado a través de las edades, para que la revelemos, para que la contemplemos en su fugacidad, en su evanescencia. Ahí están los seres, los objetos sacramentales, esperándonos. Nosotros pasamos y no lo sabemos. Pasamos sin ver, sin mirar. Pasamos sin saber que la flor grita de dolor porque la contemplemos, que la sartén espera nuestro saludo matinal, que la Tierra pide ser apoyada en su movimiento de rotación. Y cuando llegamos a mirar a la flor, ella lo sabe, lo siente y nos lo devolverá con alguna forma de amor, tal vez cuando estemos disolviéndonos en el seno de la tierra. La última secretaria de Jung, Ruth Bailey, solía relatar la anécdota del gran psicólogo suizo en su retiro de Bollingen. Había allí una torre de piedra, habitable, donde éste pasaba varias semanas. Allí, dialogaba con cada uno de los enseres domésticos, que utilizó a lo largo de toda su vida. Era habitual escucharle decir: Hola sartén ¿cómo ha pasado estos días de tanta humedad? ¿Y usted, olla? ¿Está dispuesta a cocinar esas sabrosas comidas que levantan el ánimo y el espíritu? A veces –señala Bailey− se encerraba en largos monólogos con su taza de té, recordándole los orígenes de la noble bebida que contenía.

Él sabía que había una reciprocidad. No era un hombre en los bordes de la locura. Era un alquimista asomándose a los secretos infinitos de la humanidad y de las cosas. En cada alto del camino para compartir con el mundo que nos rodea, entregamos energía a raudales y la recibimos en igual cantidad y calidad. A Capilla del Monte no vayan a buscar platos voladores. Vayan a entregarse a la fuente universal de donde procedemos y regresen más sabios, más plenos, más llenos de luz y de amor.

¿Cree posible a futuro, contar con mayores revelaciones acerca de llamado mundo intraterrestre?

Es posible que sí. ¡Sabemos tan poco! El avance indetenible del progreso, que derriba obstáculos y supera distancias, nos facilitará un día acceder a aquellos lugares que hoy se nos muestran con un signo de interrogación, desafiando nuestros conocimientos.

Pregunta final. Recomendaciones de Angel Polo a todos aquellos buscadores, que se inician en este camino de lo “subterráneo”.

Para iniciar este camino, hay que detenerse. Mirar hacia nuestro interior y saber que si realizas tu trabajo a conciencia y verdaderamente, amigos desconocidos te buscarán y llegarán a ti. Hombres, libros, conocimientos, sucesos vinculantes a tu búsqueda, te acompañarán como una constante, hasta que descubras la esencia de lo que investigas. Solamente puedo basarme en mi experiencia para recomendar a los expedicionarios del conocimiento. Y ya la he relatado en este extenso reportaje que agradezco a Debbie, deseando no haberla aburrido con citas y circunstancias, afortunadas o no.

Angel Polo
Infinitas Gracias!
Débora Goldstern
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