“¿Si piensas en problemas, tendrás problemas y si piensas en soluciones, tendrás soluciones?”

preocupado

A todos periódicamente se nos presentan “problemas”; sin embargo ésa es una forma errada de catalogarlos. Sería mejor pensar en que todos tenemos oportunidades, aventuras, desafíos, coyunturas. La palabra “problemas” puede hacer doler la cabeza tan sólo de escucharla. Y la realidad es que “problemas” son los que nosotros producimos de las oportunidades que la vida nos da como ejercicios para resolverlos y volvernos más sabios, más adultos, mejores personas.

Entonces, yo diría: “No pienses en problemas, piensa en oportunidades”, “no pienses en castigos de Dios, piensa en una aventura que la vida te ofrece”; hazlo con curiosidad, con confianza, como encarando una vivencia de la cual vas a salir renovado. Con 25 años de experiencia en consultorio Astrológico puedo asegurarte que…

NUNCA TE LLEGARÁ UN DESAFÍO PARA EL CUAL NO TENGAS UNA RESPUESTA, UN POTENCIAL PARA SOLUCIONARLO

porque esto no sería justo; sería como plantearle un problema universitario de Cálculo Infinitesimal a un niño de escuela primaria. Así es cuando observamos una Carta Natal; allí están planteados nuestros desafíos a través de la vida, pero también, con un poco más de investigación, encontraremos que está la forma de resolverlos.

Es así porque nuestro Proyecto de Vida contempla todos los temas o “materias” que habremos de aprender en la “universidad” de la vida, y ese Proyecto se ha manifestado en un Mandala que uno mismo ha planificado antes de nacer y que se plasma en una Carta Natal que se origina en el mismo instante del nacimiento.

Nunca habrás de pasar por una situación para la que no estás preparado; nunca deberás enfrentar ninguna crisis que no sea para tu crecimiento y para la cual no tengas herramientas. No hay castigos, hay aprendizajes. Ayer estaba mirando un video que alguien posteó en Facebook en el cual se mostraban situaciones de muerte de las cuales NADIE salió siquiera herido.

Personas a las que se les vino un auto encima, otras que fueron arrolladas por un vehículo, milagros que alguien religioso atribuiría a un ángel guardián, que otro totalmente ateo catalogaría como casualidades increíbles, pero que yo sé bien que se debían a que esas personas sólo debían aprender la impresión de estar al borde de la muerte, sin pasar por ella. ¿La lección? Valorar la vida

Por eso, si piensas en problemas, en primer lugar, estás equivocado, no son problemas. Segundo, por la Ley de Atracción, estás abriendo tu campo a que tales situaciones te sucedan, porque las estás llamando a tu vida. Tercero, el inconsciente no entiende el NO; solamente recibe la imagen de la situación que visualizas y entiende que es eso lo que quieres y va a hacer lo imposible para que lo tengas, lo antes posible. Pensar en que NO te pase algo es invitar al inconsciente a que trabaje para que te pase ese algo. Y luego se escuchará que la persona dice: “¡Yo sabía que esto me iba a suceder!”… y es así, por supuesto, porque su mente lo estuvo trabajando; es la profecía autocumplida.

Hace años, descubrí accidentalmente que cada vez que recortaba y pegaba a la vista diaria, la foto de algo que me gustaba, a la corta o a la larga, terminaba llegando a mis manos eso tal cual: así fue con un TV, con una videocasetera, con una moto, etc. todos exactamente iguales, hasta del mismo color y la misma marca de la que había en la foto.

Mi inconciente entendía que “eso es lo que él quiere” y se ponía a trabajar para lograrlo. Mira entonces si yo hubiese pegado fotos de accidentes, de muertes, de gente herida, de personas sufriendo y llorando…

¿Sabes? Se ha canalizado que a Jesús no le gusta que lo representes en la cruz, Él quiere que lo pienses sonriéndote o abrazándote, Él no quiere que vuelvas a crucificarlo, porque así, en Él… te crucificas, sin saberlo.

Él dijo una vez: “No adoren imágenes” porque justamente conocía el poder de la imaginación y cómo nos esclavizamos automáticamente a esas imágenes. Entonces, no pienses en problemas; piensa solamente en analizarlos para entenderlos, para comprender qué es lo que traen, y cuando comprendas qué clase de dificultad es y porqué y para qué se produce, verás que se soluciona rápidamente.

Esto no significa que no dejes de pensar en la cuestión para ver cómo puedes solucionarla, pero no te generes situaciones anticipadamente preocupándote con temores sobre si puede pasar esto o aquello; en todo caso, toma precauciones, pero con confianza, sin miedo. Como si estuvieras jugando a la pelota y enfrentaras a un oponente: lo correcto sería pensar rápidamente en cómo sortearlo o anularlo, en lugar de pensar que viene a quitarte la pelota y que seguramente lo logrará.

¿Pensar en soluciones? Antes de pensar en una solución determinada, deberías estar completamente seguro de que has comprendido cabalmente el problema. Porque puede que la solución que pretendas no sea la mejor, y que tu inconsciente ya esté trabajando hacia solucionarlo de otra manera mejor que la que se te ha ocurrido, lo que ocasionaría un conflicto de intereses que demoraría la solución.

Muchas veces nos sorprendemos con soluciones que llegan “mágicamente” sin reflexionar que no hay casualidades, y que tal vez no haya sido nuestra mente conciente sino que ha sido nuestro Yo interno el que ha encontrado la mejor manera de solucionar la cuestión.

Por todo esto, tal vez sea mejor, que no pienses ni en problemas ni en soluciones, piensa en cambio en oportunidades y en aprendizajes. ¿Qué pasa cuando decides tomarte unas vacaciones? Bueno, pues justamente en ese caso sí que se te presentan inconvenientes: que tienes que conseguir esos días libres, que tienes que poner a punto el auto, que debes acertar con la ropa sin saber si cambiará el tiempo de frío a caluroso o de caluroso a frío, o que pueden alternarse ambos, que los niños, que tu pareja, que el lugar que tienes que reservar para alojarte, que el combustible, que la tarjeta… y así, múltiples problemas que se te generan por el sólo hecho de que quieres salir de vacaciones para alejarte de los problemas.

Pero claro, no piensas en esos problemas que generan tus vacaciones, piensas en tus vacaciones; si pensaras en todo lo que tienes que resolver antes de poder irte de vacaciones, probablemente… decidirías no irte de vacaciones y quedarte en casa a descansar.

Si pensaras en las vacaciones como una solución a tus problemas de aquí, deberías llenarte de problemas para poder irte de vacaciones, porque sientes como que ésa sería la solución para alejarte de tus problemas de aquí, y al regresar, te esperarían los mismos problemas que dejaste, o tal vez, mejor alimentados. ¿No es un círculo vicioso?

Mejor sería fluir, dejar que la vida nos lleve, aceptar de buen grado que en ocasiones debamos esforzarnos y en otras, relajarnos (puedes leer en la Biblia que “hay un tiempo para abrazar y otro tiempo para soltar”); no forzar nada, no intentar llevarte por delante a la vida porque entonces la vida puede que te lleve por delante, para darte una lección, un nuevo aprendizaje.

Rescatando la idea, entonces habría que reformular el título. En lugar de: “Si piensas en problemas, tendrás problemas; si piensas en soluciones, tendrás soluciones” sería más sano:

Si piensas en dificultades, tendrás traumas; pero si las piensas como oportunidades, entonces tendrás aprendizajes”.

Bendiciones. Leo


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