Así reclutan confidentes dos miembros de la seguridad del Estado, según una investigación periodística

La revista ‘La Directa’ desvela que dos supuestos delegados de la “seguridad del Estado” intentaron captar como confidente al activista Quim Gimeno, detenido en la Operación Pandora. Le ofrecieron dinero y trato de favor en la causa que tiene abierta en la Audiencia.
Portada de ‘La Directa’ con la exclusiva que publican este marte.

BARCELONA.- Dos supuestos miembros de la “Seguridad del Estado” han intentado captar como confidente a un activista detenido en la Operación Pandora ofreciéndole “una contraprestación económica fija” y la posibilidad de contactar con la Fiscalía para mediar en el proceso abierto contra él. Se trata de Quim Gimeno, un activista barcelonés detenido el 28 de octubre de 2015 por los Mossos de Esquadra y acusado de “pertenencia a organización criminal con fines terroristas”. La revista La Directa ha grabado varias reuniones en Barcelona entre el activista y los dos supuestos miembros de la Seguridad del Estado que tratan de captarlo como confidente.

Todo empezó el 15 de enero, cuando uno de ellos se puso en contacto con Gimeno haciéndose pasar un periodista de EFE experto en temas de seguridad e interesado en el caso del activista. Ambos se reunieron en cuatro ocasiones y finalmente el hombre le confesó que, en realidad, recibía “un sueldo fijo del Estado y un extra como periodista”, relata La Directa.

Meses después, Gimeno —ya en contacto con La Directa— se vuelve a reunir con este hombre y su superior. Ambos le concretan la contraprestación económica a cambio de información sobre movimientos sociales: “Te ofrecemos una parte fija (… ) y luego, depende de las informaciones más o menos relevantes que nos puedas dar, tendrás una especie de mejora económica. En principio, te podríamos dar unos 200 o 250 euros para que pudieras empezar a funcionar”. Además, le prometen un trato de favor en la Audiencia: “Si nosotros en algún momento tuviéramos que hacer algo en relación con la Fiscalía, no hay ningún problema. Me comprometo yo y, además, se suele hacer. (…)
El fiscal es un puto funcionario, con todos mis respetos, jerarquizado, con jefes, que depende del Gobierno, en este caso, del gobierno de España. A un fiscal sí se le puede hablar pero a un juez, no”, explica el superior.

El supuesto miembro de la Seguridad del Estado informa a Gimeno de que necesitan datos personales de activistas y colectivos”: “Me interesa que me pongas, por ejemplo: ‘Pepe, Pepe López, vive por aquí, trabaja no sé donde’. Si está metido en alguna movida, si ha sido detenido, si es un tío muy activo o poco activo”, dice en la grabación. “Tú tienes toda la disponibilidad, la facilidad de entrar en estos temas porque eres uno de ellos, uno de los suyos. ( …) Nosotros valoramos en gente como tú que el trabajo que tú haces en 15 días, a nosotros nos cuesta un año. Esto nos ahorra tiempo y esfuerzo”, subraya el supuesto representante de la Seguridad del Estado, según el relato de Gimeno.

En esa reunión, los dos hombres le explicaron a Gimeno que la comunicación con ellos se haría por correo y que en la siguiente cita le darían un móvil para comunicarse de urgencia. No hubo siguiente cita.

“Convertir en terrorismo todo lo que cuestione el sistema”

Embat, organización libertaria para la construcción del poder popular en Catalunya en la que milita Gimeno, ha denunciado que los hechos publicados por La Directa ponen en evidencia “acciones policiales ajenas y contrarias a los mínimos democráticos y de
respeto de los derechos y libertades de las personas”. La organización defiende que actuaciones de este tipo “responden a una estrategia de criminalización de los movimientos sociales y populares, sea cual sea su forma organizativa, espacio,
colectivo, actividad… Se trata de convertir en terrorismo todo lo ponga en cuestión el sistema y sus desastrosas y delictivas consecuencias”.

En un comunicado, Embat denuncia finalmente que “la estrategia seguida por algunos entornos y aparatos consolidados del Estado sigue siendo la de construir un enemigo interno que justifique la bunquerización de las instituciones, el control social y la
militarización del espacio público (…) utilizando para ello listas ilegales de personas, persecución de ideas políticas concretas y detenciones de decenas de personas con la
cobertura de gran parte de la prensa”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *