El departamento de anatomía de la Complutense conocía el riesgo de cáncer del sótano de cadáveres

desde 1996

El director del departamento alertó del peligro de enfermedad en un documento fechado 18 años antes del escándalo de la Complutense”Ansia de cadáver” en la Complutense
PABLO HERRAIZ / QUICO ALSEDO
24/05/2016 23:45«Estas sustancias anteriormente indicadas están todas catalogadas por el Ministerio de Sanidad y Organización Mundial de la Salud como SUSTANCIAS TÓXICAS y con un alto ÍNDICE CANCERÍGENO. Para que conste y surta los efectos oportunos».La Complutense de Madrid sabía desde hace 20 años que trabajar en el departamento de Anatomía II, de la Facultad de Medicina, era potencialmente cancerígeno, pero aun así permitió que centenares de cadáveres donados para la ciencia se acumularan en su sótano y que los niveles de formol, la sustancia calificada como altamente nociva por la OMS, llegaran a 20 veces la cantidad máxima autorizada por la institución para un entorno laboral.La prueba de que la Complutense lo sabía es un documento que se aporta en estos días a la investigación judicial tras las denuncias de los trabajadores, y al que ha tenido acceso EL MUNDO.
El ‘ansia de cadáveres’ en Medicina de la Complutense
Un documento fechado nada menos que el 24 de junio de 1996. 18 años después; hace ahora dos, este diario publicó la situación impropia de 534 cuerpos en Anatomía II, tras lo cual el entonces director de departamento fue destituido, la Fiscalía denunció los hechos y la Guardia Civil tomó cartas en el asunto. Ahora, tres trabajadores denuncian a la Complutense por las enfermedades que han venido sufriendo estos últimos 20 años, cáncer incluido.El documento lo firma Juan Jiménez Collado, catedrático del departamento de Anatomía Humana, a petición, en aquel momento, de uno de los trabajadores que ahora, 20 años después, le reclama a la Complutense un resarcimiento por el daño sufrido. Jiménez Collado, una autoridad en la materia y miembro de número de la Real Academia Nacional de Medicina, dejó por escrito que el operario, según consta, «emplea sustancias tóxicas y de índice de peligrosidad como formol, benzol, formaldehido, resinas, hipóxidos, y ácidos en las manipulaciones de material humano, adulto y fetal, tanto para su conservación y momificación, como para su posterior estudio». Y a continuación añade el encabezamiento de este texto: la certificación de la enorme toxicidad de estas sustancias.Junto con este documento, también ha sido aportado otro, fechado en octubre de 1996, en el que el catedrático describía las labores realizadas por el personal, donde se justificaba el plus de peligrosidad para los trabajadores en «el manejo de piezas y restos procedentes de autopsias, desgraciadamente cada vez con más frecuencia portadores de VID positivos, de alto riesgo y peligrosidad».Jiménez Collado, que mantuvo el departamento más o menos dentro de los estándares adecuados según los denunciantes y no favoreció la acumulación de cuerpos, cesó en 2002. Los problemas graves, según refieren, comenzaron con la llegada a la dirección del departamento de su discípulo Ramón Mérida, quien favoreció según los denunciantes la acumulación de cuerpos para la realización de cursos privados con los que financiar el departamento. Los denunciantes sospechan también que algunos de estos cursos, para cuyas matrículas se abonaban miles de euros, podrían no haber sido comunicados a la Universidad, generando un lucro para sus organizadores.EL MUNDO comprobó, antes de la publicación del estado de los cuerpos, que como poco ni siquiera existía en Anatomía II un baremo de precio para la organización de cursos aprovechando los recursos públicos del departamento. Los trabajadores sostienen también que se les pagaban en mano, en dinero negro metido en sobres.Los tres trabajadores han denunciado sufrir insuficiencia respiratoria, disnea, pérdida del olfato, migrañas y cefaleas, hipertensión, tumores e infecciones diversas, cáncer, depresión, insomnio, inflamación del prepucio y otras descritas y probadas con informes médicos ante la autoridad judicial. Su abogado, José Luis Vegas, explicó que han recibido muchas llamadas a raíz de la noticia publicada ayer: «Si alguien quiere aportar información puede contactarnos en la web vefusgem.es».

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