Reciente estudio confirma la existencia de samuráis cristianos en el Japón feudal

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Portada - Algunas de las guardas de espadas samurái forjadas tras la adopción de políticas anticristianas en Japón incluían cruces ocultas en sus diseños. (Fotografía: Nobuyuki Watanabe)

Al menos 48 guardas de espadas utilizadas por guerreros samuráis durante la época feudal pertenecieron a cristianos que profesaban su fe en secreto. Estos hallazgos están relacionados con la antigua historia del Japón de los siglos XVI y XVII, que fue testigo de la persecución de los cristianos y de la Rebelión Shimabara, un levantamiento de campesinos católicos.
Según el diario japonés Asahi Shimbun, el Museo Sawada Miki Kinenkan de la prefectura de Kanagawa posee 367 guardas de espadas que han sido examinadas por Yuhiko Nakanishi, presidente de la organización sin ánimo de lucro Nihon Token Hozon Kai (Asociación Japonesa para la Conservación de las Espadas), y otros investigadores, y 48 de estas guardas fueron identificadas como pertenecientes a cristianos. La investigación se ha prolongado durante seis meses, y sus resultados han sido presentados recientemente.
Desde el Museo Sawada Miki Kinenkan se ha comunicado que ya se sospechaba que estos elementos, que estuvieron expuestos en el museo hasta el 10 de mayo, habían pertenecido a cristianos, pero el reciente descubrimiento realizado por el equipo de Nakanishi ha aportado importantes pruebas que confirman las leyendas acerca de la existencia de samuráis cristianos.
Guerreros samurái con diversos tipos de armas y armaduras, c. 1880 (Public Domain)
Guerreros samurái con diversos tipos de armas y armaduras, c. 1880  
Este descubrimiento es realmente singular debido a las políticas anticristianas implantadas en Japón en la época, que provocaron que los cristianos japoneses ocultaran su fe durante muchos siglos. Según los análisis, más de 10 de estas guardas de espada fueron forjadas en el período Sengoku (también llamado “Período de los Estados en Guerra”), entre los años 1467 y 1568. Se cree que dentro de esta colección hay también otras espadas creadas tras el dominio de Toyotomi Hideyoshi (1537-1598). Se encontraban igualmente en uso después de las medidas anticristianas que se adoptaron en Japón en la época.
Los símbolos descubiertos por Nakanashi, que demuestran la existencia de samuráis cristianos, incluyen cruces cristianas cuidadosamente ocultas en sus diseños. Mientras las políticas anticristianas implantadas en Japón estuvieron vigentes, se sabía que los cristianos dibujaban cruces sobre diversos objetos, como estatuas budistas y otros. Su objetivo era poner de manifiesto la presencia de su religión prohibida, que la élite dirigente de Japón intentó erradicar.
Una de las guardas de espada identificada como perteneciente a un cristiano albergaba un crucifijo oculto en su cara interior, mientras que en su cara visible aparece grabado un navío extranjero. (Fotografía: Nobuyuki Watanabe)
Una de las guardas de espada identificada como perteneciente a un cristiano albergaba un crucifijo oculto en su cara interior, mientras que en su cara visible aparece grabado un navío extranjero. 
En un libro publicado recientemente, Christ’s Samurai: The True Story of the Shimabara Rebellion (‘Los samuráis de Cristo: la verdadera historia de la Rebelión Shimabara), escrito por Jonathan Clements, profesor invitado en la Universidad de Xi’an Jiaotong (China), el autor describe el difícil destino de los cristianos japoneses en el siglo XVII. El cristianismo tiene una larga y antigua tradición en Japón, aunque durante siglos no se permitió a los cristianos profesar su fe, ilegalizada oficialmente en el año 1614 por el shogún Tokugawa Ieyasu. Los cristianos eran por aquel entonces marcados con hierros al rojo, crucificados y sumergidos repetidamente en agua hirviendo por haber formado parte de la rebelión. Uno de los más famosos lugares donde se infligían estos castigos era el castillo de Shimabara.
El castillo de Shimabara, uno de los lugares del Japón feudal en los que se torturaba a los cristianos. (Public Domain)
El castillo de Shimabara, uno de los lugares del Japón feudal en los que se torturaba a los cristianos. 
Escribe Clements en el prólogo de su libro:
En 1638, el soberano del Japón ordenó una cruzada contra sus propios súbditos, un holocausto de hombres, mujeres y niños en un culto apocalíptico. […] Introducido un siglo antes por misioneros extranjeros, se decía del cristianismo que era una secta que abrigaba oscuros designios para derrocar al gobierno. Sus profesores utilizaban una lengua muerta que era impenetrable para todo el mundo con la excepción de su íntimo círculo de fieles. Sus sacerdotes predicaban el amor y la bondad, pero ayudaban a los cabecillas locales a conseguir armas de fuego. Alentaban a sus fieles a dejar de lado los asuntos mundanos y a jurar lealtad a un emperador-dios extranjero, antes de buscar el paraíso en terribles martirios…
Clements narra en su libro la historia de una mujer embarazada que fue encerrada en una jaula y ésta sumergida en agua, lo que llevó a la muerte tanto de la madre como de su hijo. Quizás este incidente fuera el detonante de la Rebelión Shimabara, que se prolongó desde el 17 de diciembre de 1637 hasta el 15 de abril de 1638, durante la época del bakufu Edo, el último gobierno feudal militar del Japón. Las tropas del shogún masacraron en el transcurso de la rebelión a miles de cristianos. El líder de los rebeldes era Amakusa Shirō, que se convirtió en un símbolo del cristianismo japonés hasta el día de hoy.
Mártires cristianos en Nagasaki. Pintura japonesa del siglo XVII. (Public Domain)
Mártires cristianos en Nagasaki. Pintura japonesa del siglo XVII.
En enero del año 2016, el papa Francisco aprobó la beatificación de Takayama Ukon, un samurái japonés. Takayama Ukon nació en el año 1552 y fue bautizado a los doce años. Era un daimyo, miembro de la clase dominante japonesa de señores feudales, segunda en la jerarquía social tras los shogún en el Japón medieval y de principios de la época moderna. En 1587, cuando Hideyoshi ordenó la persecución de los cristianos, Takayama y su padre decidieron renunciar a sus honores y posesiones para mantenerse fieles a su fe. Takayama Ukon se exilió en Manila en 1614, junto con un grupo de 300 católicos. Allí murió a causa de una enfermedad el 5 de febrero de 1615.
En el año 2007, el papa Benedicto XVI  aprobó la beatificación de 188 cristianos japoneses que murieron a causa de las persecuciones llevadas a cabo durante el dominio de la dinastía Tokugawa. Las ceremonias se celebraron un año más tarde en Nagasaki.

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