La modificación del tiempo atmosférico

Agradecemos a la investigadora Sofia Smallstorm que haya tenido la amabilidad de autorizarnos a traducir en este blog los artículos que ha publicado en el sitio

http://www.aboutthesky.com

La segunda entrega corresponde al artículo original en inglés que puede leerse en este enlace:

http://www.aboutthesky.com/weather-modification

LA MODIFICACIÓN DEL TIEMPO ATMOSFÉRICO

La “siembra de nubes” o fabricación de lluvia por medio de la fumigación de yoduro de plata ha sido admitida durante un tiempo. Véase el documental Owning the Weather(El dominio del tiempo atmosférico, 2004) de la cadena The Science Channel. Lo que no ha sido admitido es hasta qué punto el gobierno y el ejército de los Estados Unidos están empleando el electromagnetismo avanzado y otras tecnologías para crear y alterar los fenómenos meteorológicos, que es lo que estamos padeciendo hoy en día. Concebida en un principio como un arma contra las naciones enemigas, la manipulación del tiempo en épocas de guerra ha sido utilizada en secreto, y en los últimos años distintos proyectos de ley se han presentado continuamente en el Senado para la “experimentación” con aquello que todos dábamos por sentado que era una parte indeleble de la Naturaleza.

Recordemos la escena de la película Forrest Gump en Vietnam: “Y entonces se puso a llover. Y llovió, y llovió, y llovió”. Se trataba del “Proyecto Popeye”, un programa secreto de modificación meteorológica de 1960, más tarde desvelado por Seymour Hersh en el New York Times. El ejército de Estados Unidos utilizó la siembra de nubes para generar lluvia, de manera que las carreteras del enemigo se convirtieran en ríos de barro y se volvieran intransitables. A pesar de que lo negaron durante muchos años, las Fuerzas Aéreas de EE.UU. finalmente reconocieron más de 2.600 vuelos de siembra de nubes realizados en la época del “Proyecto Popeye”.

En el momento presente, la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) tiene una lista de más de 50 programas de experimentación meteorológica en curso solamente en los Estados Unidos, todos ellos sin supervisión estatal, federal o pública. Podemos leer este trabajo de investigación escrito para las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en 1996, titulado Weather as a Force Multiplier: Owning the Weather in 2025 (Los fenómenos atmosféricos como multiplicadores de fuerza: el dominio del tiempo atmosférico en 2025).

La gente corriente no cree que los fenómenos meteorológicos puedan ser creados o modificados artificialmente. Durante milenios, los agricultores han soportado inundaciones y sequías, sometidos al capricho de la naturaleza. Los pueblos de la antigüedad y otros no tan antiguos rezaban y bailaban por la lluvia. Siempre hemos considerado el tiempo atmosférico como algo que se encuentra fuera de nuestro alcance, una fuerza que hay que tener en cuenta o a la que hay que estar agradecidos. Pero ya no es así.

En el sitio www.DontChemtrailMeBro.com (actualmente cerrado) podemos ver algunas de las patentes que han sido concedidas para fumigar el aire con distintos materiales, con fines que van desde la generación de lluvia hasta la fabricación de nubes y a una recreación artificial absoluta de todo lo que hay por encima de la tierra.

Cada año se presentan en el Senado proyectos de ley sobre experimentación, modificación y mitigación del tiempo atmosférico. Uno de estos días llegará la hora en que podremos organizar el espectáculo meteorológico, pero lo inquietante es que ustedes y yo no tendremos ni voz ni voto en lo que se decida. Nosotros somos los ratones, no los dueños del laboratorio.

H.A.A.R.P.

Cataclismos como el huracán Katrina, el tsunami de  Indonesia, el ciclón de Myanmar y las inundaciones del Medio Oeste americano forman una larga lista de desastres, y la pregunta que debemos hacernos es si estos sucesos fueron o no naturales (el artículo de Michel Chossudovsky sobre la guerra meteorológica se puede leer aquí). Cada vez que encendemos el televisor, nos avisan de inminentes catástrofes naturales, y el malo de la película es… Ya lo habrán adivinado: el calentamiento global provocado por el hombre, o en otras palabras, nosotros mismos, ustedes y yo.

Las instalaciones del HAARP en Alaska se definen oficialmente como “un proyecto científico cuyo objetivo es el estudio de las propiedades y del funcionamiento de la ionosfera, haciendo hincapié en la comprensión y el uso de la misma para mejorar los sistemas de comunicación y de vigilancia con fines tanto civiles como de defensa”.

El HAARP es un conjunto de antenas potentes que envían frecuencias electromagnéticas a la ionosfera. También es descrito como una serie de “calentadores ionosféricos”. Dicho llanamente: hacer que las corrientes de aire suban y bajen (por ejemplo, calentándolas) ya afecta al tiempo atmosférico. Si la fumigación de aerosoles metálicos (que se ionizan con la luz solar) ha convertido nuestro aire en un plasma conductor, entonces podríamos pensar que los instrumentos de manipulación meteorológica ya están listos.

¿Servirán las instalaciones del HAARP para algo más que para “investigar”? En este artículo de Defense.gov, el director del programa HAARP, James Battis, explica cómo las señales del HAARP golpean a los electrones de la ionosfera, creando “mini-plasmas”. (Véase el DVD Holes in Heaven (Agujeros en el cielo) para saber más sobre el HAARP y nuestro planeta).

Ya se acabaron los días de viento natural, de nieve y lluvia naturales, de nubes naturales… e incluso de luz solar natural. La luz del sol que nos llega en la actualidad está filtrada por una neblina de un color blanco metalizado o plateado que crea una luz deslumbrante que nunca antes habíamos visto. La pérdida de luz solar (véase más abajo el apartado dedicado al oscurecimiento global) amenaza la flora, la fauna y toda la vida en la Tierra. El mismo sol tiene un brillo blanco. Ya se acabaron los amaneceres y las puestas de sol de color rojo sangre; en su lugar, excusas como “contaminación” y “neblina” se introducen sigilosamente en nuestro vocabulario. Y, gracias a la maquinaria que nos lava el cerebro con el calentamiento global, esto se acepta cada vez más como el “precio” que debemos pagar por nuestra actividad industrial, por nuestro progreso y por la temeridad de las corporaciones que ha profanado nuestro planeta. Si limitamos el uso de combustibles fósiles, reciclamos y desarrollamos energías renovables, estaremos a salvo. Pero, ¿cómo funcionan los paneles solares cuando la luz del sol está desapareciendo? ¿Cómo vamos a arreglar esto alterando unas fuerzas que han permanecido millones de años en equilibrio?

En junio de 2008, cientos de incendios iluminaron California repentinamente. Fueron causados por “rayos” (ocho mil caídas de rayos en un solo fin de semana). Esto se acepta sin duda como otro resultado del “calentamiento global”, pero… ¿ocho mil? Las fumigaciones han convertido nuestro aire en plasma (un ambiente cargado eléctricamente, conductor), lo que significa que tan pronto como la “antorcha” se enciende, el plasma es capaz de responder.

El documental ¡Esto es imposible! La guerra meteorológica (julio de 2009)

Conocido por sus limitadas incursiones en “lo que realmente está ocurriendo”, el History Channel recientemente nos lanzó un hueso. Incluido en la serie That’s imposible! (¡Esto es imposible!), el documental Weather Warfare (La guerra meteorológica) se emitió a finales de julio de 2009, y en él se admitía el uso del tiempo atmosférico como arma e incluso la posibilidad de que las estelas químicas o chemtrails fueran algo distinto a las estelas de condensación o contrails. ¡Sí! También nos lo contaron todo sobre el HAARP: “La estación de transmisión más grande del mundo”, que modifica la ionosfera con sus 3,6 millones de vatios y que tira de la corriente en chorro o jet stream. Incluso casi llegaron a sugerir que Katrina fue una tormenta artificial (pero echándoles la culpa a los rusos).

Mientras que el programa trata este tema como si se tratara de una teoría de la conspiración al estilo de las que se ven en la serie Twilight Zone (con música emocionante y todo), el televidente corriente termina sospechando que al menos algo de lo que se le acaba de ofrecer es cierto. ¿Y por qué llegaron tan lejos? ¿Por qué han negado la fumigación de aerosoles durante una década y ahora van y emiten un programa como este? La respuesta puede ser esta: que estén creando el marco para un debate público sobre los pros y los contras de la modificación meteorológica…¿Deberíamos hacerlo o no deberíamos hacerlo? Algunos dirán que sí, que tenemos un calentamiento global y que el gobierno tiene que hacer algo para contrarrestarlo. Otros dirán que no, que se trata de un engaño y que no hay que jugar con la Madre Naturaleza.

Y seguirán dándole vueltas y más vueltas, mientras que los efectos más siniestros de los chemtrails y del HAARP (la geoingeniería y la transformación biológica de todas las formas de vida, además del control del comportamiento y del control mental) serán apartados del debate. En otras palabras, el asunto se quedará en la modificación climática. Cuando otras personas intenten advertirnos de que estas tecnologías altamente avanzadas también se están usando para la “modificación de las personas”, se burlarán de ellas calificándolas de “conspiranoicas”.

El documental del History Channel nos contó que las pulsaciones del HAARP (llamadas ELFs) pueden ser reflejadas desde la ionosfera para provocar terremotos. Las señales que aparecen abajo alertan sobre posibles tsunamis en la costa del sur de California. La falla de San Andrés se extiende bajo el océano pacífico en la zona en la que se han instalado estas señales. ¿Afectará el HAARP a la falla y creará una ola solitaria o tsunami? ¿El resultado será el objetivo que se persigue o simplemente una consecuencia de un experimento que pretendía otra cosa?

Señales de tsunami. Estas señales han sido colocadas a lo largo de la costa de San Diego. La falla de San Andrés está a poca distancia de la costa.

Nótese que en las fotos el cielo está muy pálido. Hace unos años, el azul del cielo del sur de California era tan rico como el azul de las señales. Véase cómo el cielo se vuelve blanco en el horizonte. Estamos viendo una concentración de partículas metálicas en descenso que reflejan el sol.

El oscurecimiento global

Los medios de comunicación dominantes nos informan sobre un fenómeno denominado “oscurecimiento global”. La NASA ha admitido que en las dos últimas décadas la luz del sol que llega a la Tierra ha disminuido un 20 %. He aquí el argumento lógico habitual que nos venden las autoridades: un aumento del tráfico aéreo con pasajeros está generando estelas de condensación “persistentes” que crean nubes, y estas nubes artificiales provocan el oscurecimiento global. No sabemos exactamente por qué, pero deberíamos alegrarnos por ello, ya que el oscurecimiento global es una solución al calentamiento planetario. Impedir que la luz solar llegue a la Tierra ayudará a enfriarla.

No obstante, hasta un tonto sabe que la falta de luz solar implica que las plantas no se puedan alimentar (¿alguien se acuerda de la fotosíntesis?), y las plantas son la base de la cadena alimentaria. Además, la luz solar es un desinfectante natural que mata el moho y los hongos. Así que mientras que los aerosoles expulsados por los aviones sigan dispersándose y bloqueando la luz del sol, un planeta con menos luz será un planeta en el que se desarrollarán los hongos y el moho. Véase nuestra página dedicada al Morgellons para saber más sobre los hongos artificiales. Véase también este documento de la NASA y Langley Press sobre el predominio de los “cirros producidos por el tráfico aéreo”.

¿Se admiten las fumigaciones en esta carta de las Fuerzas Aéreas?

Una ciudadana preocupada escribió a su senador Michael D. Crapo una carta sobre los aviones que parecían fumigar los cielos de Idaho. El departamento de las Fuerzas Aéreas respondió al senador Crapo por escrito, y este le envió una copia a la señora:

“Estimado senador Crapo: Le escribimos en respuesta a su carta del 6 de julio de 1999 sobre las operaciones militares de fumigación (“chemtrails). Las Fuerzas Aéreas están muy preocupadas por el impacto que estas operaciones de vuelo puedan tener en los ciudadanos y en el medio ambiente.

Las Fuerzas Aéreas no realizan operaciones militares de fumigación sobre zonas pobladas. Es posible que su electora presenciara estelas de condensación normales, es decir, el vapor de agua condensado en una nube visible que sale del tubo de escape del motor de los aviones. Aunque pueda parecer que las aeronaves están fumigando sustancias, no es así. Las emisiones de los motores de reacción son básicamente las mismas que las de los motores de los automóviles o las de los motores diésel. Las estelas de condensación son inocuas, en contra de lo que dice la desinformación publicada en Internet o en otras fuentes. Como las estelas de condensación están compuestas de vapor de agua condensado, no representan ningún peligro ni para el medio ambiente ni para la salud humana”.

La carta se puede leer aquí. Nótese cómo el Ejército del aire hace hincapié en que se preocupa por los ciudadanos y por el medio ambiente. Pero… ¿en qué parte de la Tierra no hay medio ambiente? Además, en el segundo párrafo dicen que no fumigan sobre zonas pobladas, pero no niegan que estén fumigando.

Traducido por Conrad R.

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