Hechizos de protección contra el mal y para atraer el amor: las botellas de bruja y su magia de ataque y defensa

http://www.ancient-origins.es/artefactos-otros-artefactos-noticias-general/hechizos-protecci%C3%B3n-contra-el-mal-para-atraer-el-amor-las-botellas-bruja-su-magia-ataque-defensa-003759?nopaging=1

Portada - Botellas de bruja (hampshirearchaeology.wordpress.com)

En la Europa de los siglos XVI y XVII, la brujería estaba considerada una seria amenaza, y los registros judiciales dan testimonio del terror que provocaban los sospechosos de brujería en aquella época. Los jueces de entonces prestaban una gran atención al peligro que suponían brujas y hechiceros, muchos de los cuales eran ahorcados por esta razón. En la documentación de uno de estos casos, hallada en el Old Bailey de Londres, un hombre da testimonio de que su esposa ha sido objeto de las malsanas maquinaciones de una bruja del lugar. El juez, consciente de la gravedad de la situación de este hombre, le aconseja decididamente que visite a un boticario para conseguir una botella de bruja que haga que el hechizo lanzado por la bruja se vuelva contra ella. La magia era fuente en aquella época de miedos y preocupaciones, y las botellas de bruja estaban consideradas uno de los mejores métodos para defenderse contra ella.
Las botellas de bruja eran recipientes de cerámica que contenían una amplia variedad de materiales que se creía que ejercían unos efectos específicos si se preparaban adecuadamente. En concreto, eran utilizadas como medios para contrarrestar la magia destinados a aquellos que ya habían caído bajo la maldición de una bruja o como método profiláctico para proteger a su poseedor contra elementos negativos o maléficos. La mención escrita más antigua conocida de una botella de bruja la encontramos en un libro sobre brujería escrito en Inglaterra en 1680. Sin embargo, algunas de estas botellas se han datado en épocas tan antiguas como principios del siglo XVI.
Se cree que esta tradición nació en Alemania en la época de la Reforma Protestante. Los hechizos embotellados habrían alcanzado el Nuevo Mundo con la llegada de los inmigrantes británicos. Los investigadores han observado que las botellas de bruja tendían a proliferar en épocas de intensa agitación social, por ejemplo durante las cazas de brujas del siglo XVII. Por aquel entonces se echaba la culpa a las brujas en cualquier momento en el que la enfermedad o la desgracia se abatieran sobre una persona o familia. Las botellas de bruja no solo estaban destinadas a sanar a la persona enferma, sino también a ‘reflejar’ el hechizo, de tal modo que recayera sobre la bruja o hechicero que lo había lanzado, y con un poco de suerte acabara con ella (o con él).
Diversas hierbas y otros ingredientes vegetales que la sabiduría popular prescribía para la preparación de pociones mágicas y pócimas curativas. (CC0)
Diversas hierbas y otros ingredientes vegetales que la sabiduría popular prescribía para la preparación de pociones mágicas y pócimas curativas.
Cuando eran creadas para combatir la magia, las botellas de bruja a menudo contenían clavos, alfileres, hierbas y material procedente del cuerpo de la persona atacada por la bruja, como orina o cabellos. En el caso judicial del Old Bailey mencionado con anterioridad, el boticario aconsejó al hombre que preparase una poción con orina, uñas y pelo de su esposa, combinando estos elementos en un cuenco con agua y cociéndolos. La cocción era un procedimiento clave a la hora de combatir la magia, ya que se creía que podía revertir el hechizo. Otro ingrediente clave, en caso de poder conseguirlo, era el azufre: “Debemos pensar de dónde se obtenía el azufre en aquella época, escupido del inframundo a través de las fumarolas volcánicas. Era por lo tanto la sustancia ideal para matar a una bruja, si era ése tu deseo” explicaba Brian Hoggard, experto independiente en brujería británica que ha ayudado a los investigadores a interpretar el significado de la botella de bruja cerrada herméticamente hallada en Londres en el año 2004.
Botella de bruja del siglo XIX descubierta en Lincolnshire, Inglaterra (CC BY 2.0)
Botella de bruja del siglo XIX descubierta en Lincolnshire, Inglaterra 
Después de preparar la poción y sellar la botella, la fase final del contra-hechizo implicaba quemar o enterrar la botella. En un libro de brujería de 1680, su autor Joseph Glanvill cuenta cómo una mujer languidecía por culpa de un espíritu arrojado sobre ella por un brujo desconocido. La mujer preparó un brebaje con alfileres, agujas y clavos (para clavarse en el demonio) y su propia orina (para ahogar al demonio). Tras comprobar que la botella se encontraba bien tapada, su marido la arrojó al fuego. Sin embargo, el espíritu se resistió a ser atrapado. Destapó la botella y “produjo un estallido como el de una pistola, y la mujer continuó sufriendo el mismo trastorno y la misma languidez.”
Se aconsejó entonces a la pareja que preparase una nueva botella de la misma manera, aunque esta vez deberían enterrarla. Cuenta el libro que a partir de entonces la mujer comenzó a recobrarse casi instantáneamente, y que algunos días más tarde supieron que un hombre de otra localidad había muerto al mismo tiempo, presumiblemente el hechicero que había arrojado el espíritu maléfico sobre la mujer.
La Bruja de Endor (Public Domain)
La Bruja de Endor 
Las botellas de bruja eran también utilizadas como medida preventiva y de protección contra ataques maléficos. Un hechizo habitual para una botella de bruja de este tipo incluía agujas y alfileres (para clavarse en la maldición), vino tinto (para ahogar a la maldición) y romero (para que la maldición siguiera su camino). Mientras se preparaba la botella, se debía cantar:
Agujas, alfileres, romero y vino;
En esta botella de bruja que es mía.
Protégeme de todo mal y de mis enemigos;
Ésta es mi voluntad, ¡que así sea!
Esta botella se enterraba entonces en la esquina más alejada de la parcela de su propietario. “Todo el fundamento de estas botellas está basado en la magia simpática: se guarda algo íntimo de la persona hechizada en el interior de la botella y a continuación se introducen alfileres y otros utensilios desagradables con la intención de envenenar y provocar grandes dolores a la bruja,” explica Owen Davies, experto en brujería de la Universidad de Hertfordshire con sede en Hatfield (Reino Unido).
Las botellas de bruja podían utilizarse también para atraer la buena fortuna. Un hechizo de amor habitual con una botella de bruja requería un puñado de pétalos de flores secas y machacadas (preferiblemente flores recibidas de la persona amada), romero y lavanda (para atraer el amor y tener presencia de ánimo), y agua de rosas. El tapón se sellaría entonces con cera roja o rosa y se colocaría la botella en un lugar en el que estuviera a salvo de miradas indiscretas.
Descubrimiento de una botella de bruja. (hampshirearchaeology.wordpress.com)
Descubrimiento de una botella de bruja

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *