“Para las FARC se acabó en este momento la solución militar”: Carlos Antonio Lozada, comandante guerrillero

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Carlos Antonio LozadaImage copyrightAFP
Image captionCarlos Antonio Lozada es uno de los comandantes que participa de la Conferencia Nacional Guerrillera de las FARC.

En una especie de festival al aire libre en los remotos Llanos del Yarí colombianos, la guerrilla de las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC) celebran su X Conferencia, evento en el que decidirán que aceptan los acuerdos de paz alcanzados con el gobierno y que están dispuestos a dejar las armas y convertirse en un partido político.

Pero ¿qué riesgos ven en los acuerdos de paz? ¿Y qué proyectos tiene su partido político?

Sobre esto conversó Carlos Antonio Lozada, miembro del secretariado de las FARC y del equipo negociador de paz con BBC Mundo en una pausa en las actividades de la conferencia.

¿Les preocupa que el acuerdo no se llegue a cumplir?

La preocupación fundamental tiene que ver con la seguridad y la lucha contra el paramilitarismo.

¿Y si eso no se cumple qué va a pasar?

Habría que ver en qué condiciones se da. Es muy difícil plantearse cosas a futuro sin conocer realmente la realidad, sobre todo en cuestión política.

Seguramente nos podemos equivocar nosotros. Lo que decimos es que el esfuerzo tiene que ser por parte del gobierno de cumplir y por parte de nosotros. Y la sociedad colombiana tiene que garantizar que haya el suficiente espacio que asegure que los próximos gobiernos tengan las condiciones para la implementación de los acuerdos.

Plana mayor de las FARC en la ConferenciaImage copyrightAP
Image captionLa Conferencia Nacional Guerrillera empezó el 17 de septiembre y se prolongará hasta el 23.

¿Y si el paramilitarismo se expande? ¿Si la reforma rural se transforma en un papel vacío de contenido? ¿Si la reforma política los deja fuera de juego a pesar de las garantías qué harían?

Nosotros nos estamos jugando completamente hacia la actividad política legal y seguramente habrán los mecanismos dentro del marco del nuevo ambiente político que se está generando para que podamos generar soluciones dentro del espacio de la política abierta.

Pero no con armas…

No con armas porque precisamente estamos dando un paso. Lo que nos demostró esta experiencia de 52 años de confrontación al conjunto de la sociedad colombiana es que finalmente no había solución militar a esa lucha entre colombianos.

¿Se acabó la solución militar?

Lo que estamos apostando es precisamente a que, a pesar de las diferencias que tenemos, podamos dirimirlas y resolverlas por el plano de la política como es en todos los países civilizados del mundo.

Para las FARC se acabó en este momento la solución militar.

En lo que nosotros sí queremos ser sumamente claros es en que no decimos que la lucha armada como una opción de pueblos bajo regímenes totalmente antidemocráticos y opresivos pueda descartarse. Esas decisiones las deben tomar los pueblos en su momento histórico.

Timochenko con LozadaImage copyrightAFP
Image captionTimoleón Jiménez “Timochenko” y Carlos Antonio Lozada (derecha) fueron parte del equipo negociador de las FARC en La Habana.

Un guerrillero me dijo “si esto falla, probablemente las FARC no vuelvan a tomar armas pero pueden haber otros”. ¿Usted ve que hay esa tensión?

En Colombia no es extraño que surjan opciones armadas cuando se han cerrado los caminos.

Desafortunadamente nuestra historia tiene alzamientos armados siempre presentes. Pero consideramos que este acuerdo sienta las bases para abrir unos espacios que derroten definitivamente de la historia de nuestra nación la utilización de las armas en política. Esa es la aspiración que tenemos.

La oposición a los acuerdos en Colombia tiene la preocupación de que se implemente un “castrochavismo” en el país. ¿Qué les interesa a ustedes para tomar como ejemplo para un futuro partido político de las experiencias de Cuba y Venezuela?

Yo creo que hoy en día el avance de la sociedad ha demostrado claramente que no se pueden trasladar de manera mecánica experiencias de otros pueblos, de otras naciones y de otras realidades a otros pueblos. Eso está llamado a fracasar.

Pero, ¿cuáles serían tres propuestas de un partido político de las FARC?

Yo diría que la justicia social entendiéndola como un sistema, un régimen político que le garantice los derechos básicos a la población: salud, educación, empleo con dignidad, que no se aguante hambre. Eso sería decisivo. Que seamos una nación soberana que podamos disponer libremente nuestros recursos.

Presidente de Colombia y su canciller.Image copyrightREUTERS
Image captionLas FARC confían en que el gobierno colombiano cumpla con los compromisos asumidos en el acuerdo de paz.

¿Más límites a la inversión extranjera, por ejemplo?

No tanto límites, sino que haya una relación más justa, más equitativa.

Así como hoy en día ellos se quedan con el 70% y más en la explotación del petróleo y sólo le queda a Colombia una mínima porción. Que eso se pueda invertir, que haya justicia en cuanto a los recursos que nos pertenecen a nosotros se queden en la nación.

Cuénteme algo de la negociación de La Habana que no haya podido contar hasta ahora.

Fue muy complejo cuando lográbamos nosotros realizar acuerdos en la subcomisión técnica, en las reuniones con los militares. Llegaban esos textos que habíamos acordado a la mesa de los plenipotenciarios y ellos, sin conocer del tema militar, terminaban reversando lo que se había acordado por parte de los combatientes. Eso nos generó muchas dificultades,

¿Se pasó a respetar a la contraparte, pasar de la enemistad al respeto? ¿Consiguieron eso?

Por supuesto que sí. Generamos no sólo eso, sino también confianza sobre la base del reconocimiento mutuo que nos dimos una vez nos sentamos a la mesa. Logramos construir una visión distinta, ya no de enemigos sino tal vez de adversarios. Eso fue decisivo.

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