«El Camino de la Soledad» Eduardo Ortega.

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La fragmentación social actual de los lazos sociales fomenta un sentimiento de soledad que limita nuestras vidas, no estamos solos, sino que nos sentimos solos.

La diferencia es la intensidad y la satisfacción que recibimos en la relación con los otros.

La soledad está asociada al vacío y la tristeza, causa temor y desesperación sobre todo cuando ha sido postergada durante un largo período de tiempo.

Todos en algún momento de la vida hemos transitado por el camino de la soledad, una experiencia de desarrollo personal que nos abre las puertas al despertar interior desconocido.

Algunas personas están convencidas de que la soledad es mucho mejor que el hecho de sentirse mal acompañado.

Cuando nos rodeamos de gente nos limitamos a seguir las creencias de los demás para no romper con la dinámica de grupo. La soledad, en cambio, significa abrirse al pensamiento propio y original.

Las personas somos seres sociales, pero tras pasarnos el día rodeados de gente, atentos a las redes sociales y conectados al móvil, la soledad ofrece un espacio sanador de reposo.

Significa abrirse al pensamiento propio y original

Algunas personas que han experimentado la soledad han creado obras de arte y han llegado a un grado de concepción de descubrirse a sí mismos.

Tenemos la creencia de que toda creatividad y productividad proviene de un lugar extrañamente sociable. Sin embargo, la riqueza creativa que surge de la soledad es el ingrediente crucial de la creatividad. La soledad para algunas personas es tan importante, como el aire que respiran.

La conquista de TU libertad

Cuanto menos solo estás, más te cuesta estarlo, pero sólo cuando estás a solas contigo mismo es cuando eres completamente libre.

La vida se organiza y se construye en las relaciones interpersonales. Nuestra conducta está configurada, en gran parte, por la vida con los otros; así como nuestras creencias.

Las relaciones permanentes generan expectativas, crean lazos y vínculos que consolidan certidumbres y permiten construir un sentimiento de continuidad, de protección y seguridad.

El término “soledad” está ligado a la situación de una persona que está sola momentáneamente y es asociada al aislamiento, al estado de abandono y a la separación.

Si toleramos el aburrimiento y el vacío seremos capaces de desarrollar algo nuevo y de desintoxicarnos de un mundo lleno de estímulos y de sobrecarga informativa.

La soledad no presenta de modo sistemático una connotación negativa.

“Estar solo” es algo que se aprende, uno aprende a estar solo, a soportar el sentimiento de soledad y también a aprovecharlo de buena manera.

En el camino de la soledad dejamos ese espacio en blanco para escuchar sin interferencias lo que sentimos y necesitamos.

Es importante no confundir la soledad con el aislamiento, de hecho, aislarse es un modo de evitar la soledad. La soledad no excluye necesariamente al otro, como ocurre cuando uno se aísla de los demás.

Podemos aislarnos de muchas maneras, sin que haya la mínima realización de soledad.

Por lo tanto, no es lo mismo “estar solo” que “sentirse solo”, como tampoco tener muchos amigos significa no estar solo.

Lo que cuenta en todo esto es la intensidad y satisfacción en la realización con los demás, la dificultad para estar solo, tanto como las dificultades para relacionarse con otras personas, forma parte de los aspectos centrales de la soledad.


Fuente: www.psyciencia.com
compartido por hermandadblanca.org

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