Psicosis de formación de masas, el plan de las élites para crear una sociedad dividida, desvinculada y sin lazos humanos

MD.- Cómo puede una sociedad entera caer en un estado de neurosis colectiva donde los individuos totalmente enajenados y habiendo perdido su capacidad de razonar, le exigen en masa a sus gobernantes que instauren una tiranía.

Matías Desmet, profesor de Psicología clínica en la Universidad de Gante en Bélgica, afirma que la explicación está en algo llamado psicosis de formación de masas, un estado de delirio colectivo que sucede cuando se reúnen cuatro condiciones muy concretas.

La sociedad está completamente dividida, desvinculada, y los lazos humanos se han roto. Existe un sentimiento generalizado de falta de propósito y sentido. Los niveles de miedo y ansiedad latente son alarmantes y los individuos se han vuelto extremadamente hostiles y agresivos entre sí sin motivo aparente. Cuando estas cuatro condiciones se cumplen, sólo se necesitaría un último paso para crear esta psicosis de formación de masas. Que toda la sociedad centre su atención en un único foco de miedo. Cuando logras que toda la atención de la sociedad quede absorbida por un único foco de terror y que sus vidas giren alrededor de ese único punto focal.

Día tras día, para que se obsesionen con ello, se genera un estado de hipnosis colectiva donde los individuos pueden ser fácilmente manipulados para que hagan lo que se les pide de forma dócil y sumisa, incluso si lo que se les está pidiendo es totalmente irracional o incluso perverso.

Cuando conocí el trabajo de Matías de Smedt llamó poderosamente mi atención porque yo ya venía investigando esta locura de las multitudes en mis videos anteriores, pero en esta ocasión hubo algo que me resultó todavía más llamativo al hacer una búsqueda del término original más formation psicosis.

Encontré que los primeros enlaces, que son los más visibles y por lo tanto los que más atención reciben, llevan a sitios web de grandes medios de comunicación que etiquetan esta teoría como información falsa y peligrosa. Y cuando entré a leer esos artículos, no encontré ni un solo argumento empírico que sostuviera esa tesis. Todo lo que hallé fueron textos muy emocionales e infantiles cargados de terminología despectiva, hombres de paja y ataques ad hominem. Justo lo que necesitaba para interesarme aún más por el tema, animarme a investigar esta peligrosa teoría y compartir contigo mis descubrimientos para que tú decidas si esta información te resulta útil o no. Mucho antes del inicio de esta crisis ya se daban las cuatro condiciones básicas que deben cumplirse para que una sociedad sea vulnerable a la hipnosis masiva.

Nuestros vínculos humanos ya estaban seriamente deteriorados, con niveles de división ideológica y aislamiento social nunca antes experimentados en sociedades modernas. Un gran número de personas consideraban que sus vidas carecen de propósito o significado. Sólo en Europa las encuestas mostraban que el 40% de las personas sentían que su trabajo no tenía sentido y que debido a ello, su día a día se desarrollaba en una especie de estado de sonambulismo perpetuo.

Los niveles de ansiedad latente también eran extremos antes de la crisis. Nunca antes en la historia moderna habíamos tenido un número tan elevado de personas experimentando ansiedad. Los datos muestran que las prescripciones de antidepresivos y ansiolíticos habían aumentado estrepitosamente en las últimas dos décadas, situándose en cifras récord. Y los niveles de frustración y agresión sin motivo aparente también estaban por las nubes. Algo especialmente palpable en redes sociales donde el simple hecho de emitir una opinión puede llegar a provocar linchamientos públicos desmedidos y la aniquilación de la reputación. Estas cuatro condiciones que ya estaban presentes en nuestra sociedad, crearon en los individuos un estado psicológico débil y vulnerable, una tensión interior que no sabíamos cómo resolver y la llegada de ese foco de terror que absorbió la atención de la sociedad de forma obsesiva y prolongada, nos proporcionó el alivio que inconscientemente buscábamos. Y esta es la clave del fenómeno de psicosis de formación de masas, porque a partir de 2020 a la sociedad se le dio un lugar súper específico donde colocar su miedo y ansiedad. Hasta entonces, todo ese aplastamiento psicológico que la mayoría de los individuos sentían no estaba conectado a una representación mental concreta. Era algo que cada quien experimentaba de forma subjetiva y en completa soledad, sin saber si los demás estaban pasando por lo mismo.

Una ansiedad que no está conectada a una causa específica y tangible. Es extremadamente dolorosa y conflictiva para un ser humano porque no puede ser abarcada.

El individuo, al no tener claramente delimitada la causa de su angustia y las posibles soluciones, tampoco sabe qué estrategias ejecutar para reducirla o eliminarla, lo que conduce a un descontento psicológico extremadamente difícil de soportar. Pero cuando en 2020 apareció un objeto tangible de terror, se creó en la población la disposición de conectar su ansiedad con ese objeto. Donde antes había un vacío psicológico abstracto que cada individuo experimentaba a su forma, se creó una narrativa común que fabricó un sentimiento de dirección y propósito compartido y trajo de vuelta esa conexión con otros humanos que ahora sí estaban pasando por lo mismo. De repente, las personas se sintieron psicológicamente conectadas entre sí. Millones y millones de personas que antes no tenían nada que les uniera, ahora estaban de nuevo juntas en una lucha heroica contra el objeto de la ansiedad.

La razón por la que compran la narrativa es porque conduce a este nuevo vínculo social que anhelaban sin saberlo, explica Desmet. La ciencia y la lógica no tienen nada que ver. Por eso, cuando los gobernantes les indicaron que esa lucha heroica implicaba el establecimiento de medidas autoritarias propias de las dictaduras más extremas, medidas que antes hubieran sido inimaginables, la mayoría estuvo de acuerdo.

No sólo eso, sino que en muchos casos exigieron que las medidas se endurecieran, que fueran más dictatoriales y draconianas, que exigieran más sacrificio para de esa forma sentir que se estaba haciendo por el grupo más de lo que resulta razonable.

Una entrega absoluta y desmedida. Así surgió en la sociedad un nuevo tipo de solidaridad, un nuevo tipo de vínculo social y un nuevo tipo de significado. Acatar los mandatos. La gente no compra la narrativa oficial porque crean que sus argumentos son correctos, sino porque da sentido a sus vidas, dice Desmet. ¿Qué sucede con quienes cuestionan la narrativa dominante? Carecen de solidaridad y de espíritu ciudadano. Quienes se niegan a someterse a la presión de conformidad son ahora el objeto tangible hacia el que canalizar esa frustración y agresividad que ya formaban parte de las condiciones preexistentes. Si antes estabas crispado y no sabías muy bien por qué tenías tanta rabia contenida, ahora ya tienes claro hacia quién dirigir todo eso de forma justificada. Quienes osan negarse a recorrer el estrecho camino marcado por la masa y se niegan a sacrificarse por el bien común, son la causa de tu ira. Ahora fíjate bien. Un nuevo vínculo social. Una conexión de la ansiedad con algo tangible, una nueva construcción de sentido y la posibilidad de aliviar la frustración y canalizar la agresividad hacia individuos que merecen ser despedazados por su falta de solidaridad. Las cuatro condiciones de extrema inestabilidad psíquica resueltas al mismo tiempo gracias a la llegada de un terror que alivia la tensión psicológica, nos muestra dónde poner nuestra atención y nos entrega una narrativa a la que poder adherirnos para sentir que estamos conectados con otros.

A nivel psicológico, es completamente comprensible que esta formación de masas haya sucedido. De repente llegó algo que nos hizo sentirnos parte de un grupo, establecer un propósito, definir nuestro objeto de ansiedad y tener los motivos justificados para dirigir nuestra rabia hacia quienes lo merecen. Ahora podemos entender por qué un individuo sin vínculos sociales, sin propósito, ansioso y lleno de rabia contenida, se adhiere a esta locura tan fácilmente y anhela formar parte de la masa, aunque ello suponga perder su propia individualidad, entendida como su capacidad de razonar, opinar y cuestionar. Esta hipnosis a gran escala no hubiera sido posible sin el papel de los medios de comunicación de masas y las grandes tecnológicas. Las cuatro condiciones preexistentes fueron básicamente fabricadas por ellos usando las técnicas de manipulación y control mental que abordé en mis videos anteriores, abonaron el terreno poco a poco.

Fueron inoculando miedo, crispación y neurosis, generando división y creando individuos cuya debilidad psicológica les hacía fácilmente susceptibles. Después, cuando el terror apareció, instauraron la psicosis, repitiendo incansablemente la narrativa para centralizar la atención en un único foco de miedo. Han estrechado el campo de atención cognitiva y emocional a una pequeña parte de la realidad, logrando que la gente se intoxique mentalmente y se vuelva completamente insensible a lo que sucede fuera de esa ventana de atención. Y han roto el razonamiento lógico mediante la aceleración de la velocidad de la información y la distorsión de la misma, para hacerla contradictoria, confusa e imposible de abarcar racionalmente.

Los medios, sabiendo muy bien que lo que la masa anhela es la repetición de los mismos mensajes simples, fáciles de entender y muy visuales. Nos han acosado una y otra vez con sus gráficos, números y mantras, y han hecho un descarado uso instrumental de la manipulación y la mentira. Y han deshumanizado a las voces disonantes para poder justificar un trato inhumano hacia esos individuos bajo la bandera cuentista del bien común. Es normal que tantas personas hayan sucumbido ante la presión. La psicosis de formación de masas era inevitable y quienes cayeron en la trampa no pueden ser culpados. Y esta es para mí la clave de nuestra sanación colectiva reconstruir nuestros lazos humanos. Esto es lo que urgentemente necesitamos como humanidad. Creo firmemente que si no recuperamos nuestros vínculos y reconocemos la soberanía y la humanidad de los demás, la actual división social nos llevará directos a un totalitarismo moderno donde el ser humano será relegado a una posición de código QR con una puntuación dentro de un sistema de crédito social. ¿Cuál es la clave de esta reconstrucción del afecto humano? Usar tu voz para decir lo que tú sabes que te corresponde decir. En una sociedad totalitaria. El objetivo es silenciar a quienes opinan distinto, porque esas voces pueden romper la hipnosis.

Cuando sólo hay una voz y una narrativa, la locura perdura. Por eso quieren taparnos la boca, Nunca mejor dicho. Hay metáforas que calan hondo en nuestra estructura psíquica, pero callar y tragar tiene consecuencias mucho peores que levantarnos y plantar cara al mal. Pareciera que callarnos es la solución más fácil porque nos evita problemas, pero solo lo empeora todo para ti y para los demás.

Claro que da miedo, pero tienes a tu lado a mucha más gente de la que crees, sólo que no los ves. Fíjate qué interesante. En una sociedad totalitaria, sólo el 30% de la gente está realmente atrapada en la formación de masas. Del 70% restante, el 40% permanece en silencio y se conforma con la narrativa dominante, porque ellos nunca van contra la corriente. Y hay otro 30% de personas que no creen en la narrativa y no la cumplan. Es decir, el 30% que no se pliega piensa que hay mucha gente en su contra y el 40% de los que callan y guardan silencio también piensan lo mismo. Por eso la narrativa dominante parece impregnarlo todo parece venir de todas partes, pero no es así. Los totalitarios son una minoría que parece mayoría. Sólo tenemos que atrevernos a usar nuestra voz, romper el silencio, despertar del hechizo y darnos cuenta de que somos una gran familia humana unida por algo mucho más fuerte y trascendente que lo que parece separarnos.

Psicosis de formación de masas, el plan de las élites para crear una sociedad dividida, desvinculada y sin lazos humanos

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