EL ENIGMA DE RENNES-LE- CHÂTEAU .(1)

 

En el año 1.885, Sauniere es destinado a la parroquia de Rennes-le-Chateau, parroquia consagrada a Maria Magdalena, era un cura pobre, sus dietarios que se han conservado hasta la fecha, así lo confirman, un nivel de vida exiguo y raciones de hambre. La parroquia se hallaba en estado ruinoso, se necesitaban arreglos urgentemente, alentado por su amigo Henri Boudet, cura del pueblo vecino de Rennes-les-Bains, decidió llevar a cabo algunas pequeñas reformas (recuerden este nombre Henri Boudet, más adelante se darán cuenta el porque).Gracias a algunos donativos, pudo emprender las reformas que más urgencia necesitara, una de ellas y no la principal era la restauración del altar mayor, al levantar una de las antiguas columnas visigóticas que la sustentaban aparecieron varios documentos guardados en unos tubos de madera, se trataba de cuatro pergaminos, dos de los cuales databan de 1.244 y 1.644 y parecen ser genealogías sobre la descendencia desconocida del rey merovingio Dagoberto II, los otros dos documentos parecían ser de un predecesor de Sauniere, el abad Antoine Bigou, que fue párroco de la aldea un siglo antes.Antoine Bigou, confesor de la marquesa Marie de Hautpol de Blanchefort, uno de cuyos antepasados fue el Gran Maestre de los Templarios, Bertrand de Blanchefort, depositaria de un secreto transmitido de generación en generación, la marquesa en vísperas de su muerte y no teniendo hijo varón decide confesar su secreto y unos documentos de suma importancia a su confesor, haciéndole prometer al abad que transmitiría a su vez este misterioso legado a una persona digna de confianza .

 

Antoine Bigou, al fin de preservar el secreto, oculta los importantes pergaminos en uno de los pilares del altar y puso una enigmática baldosa con extraños signos sobre la tumba de la marquesa que murió el 17 de Enero de 1.781 y reposa en el pequeño cementerio anexo a la parroquia de Rennes-le-Chateau.Al dia siguiente del descubrimiento, Sauniere pide a los obreros encargados de la restauración de la iglesia, de levantar una losa delante del altar.
Se trataba de la “losa de los caballeros”colocada cara abajo y que representaba a dos jinetes montados en un solo caballo, símbolo de los Caballeros Templarios………………. Bajo la losa, se encuentra una olla repleta de oro, un tesoro que debía e corresponder a algún noble de la región quien confiándolo a su párroco Bigou, decidieron guardarlo amparado a la seguridad del templo, antes de huir al extranjero tras la caída de la monarquía, debido al descubrimiento del tesoro y los pergaminos, los obreros fueron enviados a “descansar” para dejar el campo libre a Sauniere.

A partir de ese dia Sauniere y su joven criada Marie Dernarnaud vivieron como si dispusieran de una fortuna inagotable, aunque el futuro comportamiento del abad Sauniere parece probar que allí encontró algo muy importante y no lo digo por las monedas y joyas que también encontraron.Sauniere debió de darse cuenta de que los misteriosos pergaminos, ocultaban algo importante, los documentos redactados por el abad Bigou parecen ser extractos en latín del Nuevo Testamento, pero con la peculiaridad de que las letras aparecen redactadas sin espacio entre ellas o algunas alzadas sobre las demás.

Aconsejado por Henri Boudet decide pedir ayuda al obispo de Carcassonne, Montseñor Félix Billard, este lo envía a Paris en marzo de 1892, donde es presentado a Emile Hoffet, celebre ocultista de la época, quien acoge a Sauniere, aquel cura provinciano en su distinguido circulo.

Allí conoció a la cantante y actriz Emma Calvé, quien fundo en 1891, en compañía del Conde de Larochefoucauld, la orden cabalística de la Rosa Cruz del Templo y del Grial, estos personajes serian invitados por Sauniere muy a menudo en Rennes-le-Chateau.Allí en Paris adquirió tres reproducciones del Louvre, un retrato de Clemente V, el Papa que abolió la Orden del Temple y dos pinturas obra de David Teniers “el joven” y de Nicolas Poussin tituladas “Los pastores de la Arcadia” y “San Antonio y San Jeronimo en el desierto”

Estas obras las compro puesto que en los pergaminos encontrados del abad Bigou, podía leerse una vez descifrados “Pastora sin tentación. Que Poussin, Terniers guardan la clave; paz 681. Por la cruz y este caballo de Dios termino (o destruyo) este demonio del guardián.

A mediodía manzanas azules……………..

Este era el punto de partida de una investigación que le tendría ocupado en los años siguientes….

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