LAS HEREJÍAS DE VELIKOVSKY

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Immanuel Velikovsky fue un psiquiatra de origen ruso, viejo amigo y colega de Albert Einstein. Se formó como médico, luego fue educado en psiquiatría por Wilhelm Stekel, famoso discípulo deSigmund Freud, y finalmente se convirtió en el primer psiquiatra licenciado del recién creado Estado de Israel. En Berlín, en la década de 1930, Velikovsky había editado y publicado dos volúmenes de artículos científicos bajo el título Scripta Universitatis, con la ayuda de su amigoAlbert Einstein, al que Velikovsky reclutó para editar artículos sobre matemáticas y física. En los años siguientes, Velikovsky y Einstein continuaron trabajando juntos para ayudar a fundar laUniversidad Hebrea de Jerusalén y en última instancia llegaron a ser colegas en la Universidad de Princeton.

En la década de 1940, Velikovsky trasladó a su familia a la ciudad de Nueva York con el fin de llevar a cabo en la Biblioteca de la Universidad de Columbia la investigación para un libro psicológico-histórico que estaba planeando escribir, llamado Edipo y Akhenatón. Durante sus estudios para este libro se encontró con un antiguo papiro egipcio –llamado Las admoniciones de Ipuwer– en el que un escriba egipcio se lamenta de una serie de grandes desastres naturales que habían caído sobre el antiguo Egipto. Y dado que el caos descrito por Ipuwer sonaba muy parecido a las diez plagas bíblicas de Egipto, Velikovsky se convenció de que el papiro podría proporcionar una base histórica para el relato bíblico.

Al darse cuenta de que el tipo de convulsión descrito por Ipuwer implicaba una catástrofe que habría sido de proporciones mundiales, Velikovsky dejó a un lado su proyecto original y comenzó a buscar textos contemporáneos de otras culturas antiguas que pudieran describir el mismo período de conmoción. Finalmente encontró numerosos relatos, procedentes de regiones de todo el mundo, que confirmaban esto. Los relatos identificaban casi unánimemente a un cometa, referido por nombres como “Huracán” y “Tifón”, como el agente de esta terrible destrucción. Por otra parte,Velikovsky encontró que en todas las culturas se utilizaba el mismo nombre para identificar al cometa, al que más tarde se llegó a conocer como el planeta Venus.

Portada del libro "Worls in Collision"

Portada del libro “Worls in Collision”

En 1950, basándose en esta exhaustiva investigación sobre la premisa de una catástrofe global, Velikovsky publicó un libro enormemente polémico llamado Worlds in Collision (“Mundos en Colisión”), en el que postulaba –a partir de referencias cruzadas que se confirmaban entre ellas– que Venus debía ser una adición reciente a la familia de planetas. De hecho, Velikovsky argumentó que, según sus fuentes, Venus, tal y como lo conocemos, debía tener sólo algo más de 3.500 años de antigüedad. Además,Velikovsky sugería que el traumático nacimiento de Venus a partir de Júpiter –tal como figura en el mito antiguo– junto con los varios trastornos que Venus acarreó patentemente en nuestro sistema solar, podrían proporcionar una explicación a algunos de los acontecimientos aparentemente milagrosos documentados en la Biblia en los tiempos del éxodo de Egipto. Velikovskycorrelacionó tales eventos con la gigantesca erupción de Thera en la isla de Santorini, alrededor del año 1500 antes de Cristo, en la época de la repentina desaparición de la cultura minoica y el abrupto final del Imperio Medio de Egipto. Velikovsky supuso que uno de los muchos volcanes que despertaron en este período eruptivo fue descrito como una columna de humo durante día y de fuego por la noche, en el tiempo en que Moisés conducía a su tribu de israelitas fuera de Egipto.

La tesis de Velikovsky, que fue popularizada por un muy notorio artículo previo publicado en elHarper’s Magazine, resultó tan molesta para la comunidad científica de aquel entonces que un grupo de destacados astrónomos, encabezados por Harlow Shapley, de la Universidad de Harvard, se esforzó activamente en suprimir el libro de Velikovsky. Lo que comenzó como una campaña de envío de cartas al editor, cuya intención era convencer a los editores de MacMillan and Company de que simplemente renunciaran a publicar el libro, pronto se convirtió en una amenaza abierta de las universidades de boicotear la división de libros de texto de MacMillan si persistían en la publicación. El libro se convirtió rápidamente en un best seller, pero a pesar del éxito financiero de la obra, la presión de esta campaña acabó finalmente por forzar el despido del editor de MacMillan que había contratado el libro de Velikovsky, y culminó en la decisión altamente inusual de MacMillan de transferir sin más sus derechos de publicación a un competidor, el cual no tenía ningún interés económico en la publicación de libros de texto.

En retrospectiva, es fácil entender por qué el libro de Velikovsky llegó a provocar ese furioso malestar entre los científicos más importantes de la época. En primer lugar, Velikovsky, al presentar su teoría, tuvo la audacia de transgredir los límites no escritos de diferentes ámbitos académicos –muchos de cuales no eran el suyo– y tuvo también el enorme descaro de ofrecer referencias no cuantificables de textos antiguos como pruebas en apoyo de su radical teoría astronómica. Del mismo modo, la idea de que Venus pudiera ser más joven (en vez de tener miles de millones de años de antigüedad), implicaba socavar el principio de uniformidad; esto es, la idea de que durante millones de años el universo se ha mantenido inmutable, un importante concepto sostenido por la teoría de la evolución de Darwin. Además, la visión de Velikovsky amenazó con resucitar una especie de religión de fuego y azufre que los científicos modernos habían tratado de suplantar activamente durante más de un siglo.

Desde la perspectiva del saber científico convencional de 1950, la tesis de Velikovsky era simplemente indignante. Los eventos descritos por Velikovsky, como la aparente eyección de Venus –en forma de cometa– del enorme Júpiter, su casi-impacto con la Tierra, la colisión directa con Marte que, a su vez, causó una serie de sucesivos y peligrosos acercamientos entre Marte y la Tierra, y la rápida circularización de la órbita de Venus, que se asentó hasta convertirse en un planeta regular, parecían violar los principios fundamentales de la ciencia astronómica y del movimiento planetario.

Además, cada parte de la hipótesis de Velikovsky sobre el reciente nacimiento de Venus comportaba una serie de eventualidades de sentido común que chocaban directamente con las creencias vigentes en ese momento. Por ejemplo, la visión de Velikovsky de un joven Venus (en ese momento considerado por muchos como muy parecido a la Tierra) implicaba que el planeta de hecho debía estar aún muy caliente. Por otro lado, la descripción de Velikovksy de los notorios movimientos erráticos de Venus indicaba que el planeta tendría una rotación y/o revolución anómala. Del mismo modo, un planeta joven debía presentar una superficie notablemente prístina, en comparación con otros cuerpos siderales de nuestro sistema solar. Además, una aproximación cercana de Venus a la Luna, tal como imaginó Velikovsky, debería haber transmitido magnetismo a las rocas lunares.

Inmanuel Velikovsky

Inmanuel Velikovsky

A este respecto, al examinar los posibles efectos de los teóricos encuentros entre Venus, Marte y la Tierra,Velikovsky realizó una serie de suposiciones acerca de la probable composición química de estos cuerpos y los efectos de posibles interacciones químicas que son, en mi opinión, muy especulativas y no cuantificables, y por lo tanto sospechosas. Relego estas suposiciones al status de cuestiones secundarias, ya que son difíciles de demostrar y no tienen relación directa con el escenario general propuesto por Velikovsky.

Lo cierto es que apenas hay un argumento u observación, ya sea a favor o en contra de las controvertidas teorías astronómicas de Immanuel Velikovsky, que no se haya confrontado con su respectivo e indefectible argumento contrario. De hecho, existe una larga lista de comentaristas inteligentes, cualificados y reflexivos que han escrito enfáticos tratados, a menudo considerados como pruebas definitivas, tanto a favor como en contra de la perspectiva de Velikovsky. Con frecuencia, estos argumentos, tomados en el contexto en que se han dado –y a veces acreditados hasta con cinco cifras decimales– pueden parecer totalmente sensatos y persuasivos, y el lector puede quedar convencido de que acaba de leer la última palabra sobre el tema, hasta que unos meses más tarde aparecen en la prensa unos nuevos descubrimientos científicos o hechos que de alguna manera concuerdan con la visión de Velikovsky, por lo que el monstruo (que ya se daba por muerto) asoma de nuevo su fea cabeza.

En efecto, se han compilado y editado libros enteros simplemente para presentar los argumentos de gran alcance ofrecidos por varios comentaristas acerca de los Mundos en Colisión deVelikovsky. En consecuencia, en el transcurso de los más de 60 años desde la publicación original del libro en 1950, el tema ha crecido para abarcar una amplia gama de cuestiones bastante espinosas, a menudo debatidas apasionadamente. Existe la idea generalizada de que la tesis deVelikovsky fue aparcada en 1974, con ocasión de un simposio celebrado por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en San Francisco, durante el cual un grupo de destacados críticos presentó documentos contra el escenario de Velikovsky, con la presencia del propio Velikovsky para rebatirlos. Asimismo, se han realizado numerosos estudios sobre un amplio espectro de temas como el crecimiento de los anillos de los árboles, la absorción de isótopos por las plantas, los registros climáticos conservados en los depósitos de coral, los estudios de muestras de hielo, el magnetismo de las rocas lunares, o los cambios en el campo magnético de la Tierra, cada uno de ellos mostrado como prueba definitiva a favor o en contra de algún aspecto de la tesis de Velikovsky.

Lo cierto es que, dado que Velikovsky recurrió a una amplia gama de fuentes aparentemente poco ortodoxas, su teoría de Venus presentó un inusual desafío a sus críticos científicos, ya que a menudo ello requería que dieran un paso fuera de sus propias áreas de especialización a fin de formular una respuesta. Del mismo modo, tal vez como una consecuencia inherente de su campo, la posición de Velikovsky implicaba con mayor frecuencia argumentos cualitativos, no cuantitativos, lo cual los dejaba habitualmente fuera de la zona de comodidad de muchos de sus críticos. Una crítica comúnmente planteada contra Velikovsky era que sus predicciones (a las que refirió como “pronósticos”) no fueron lo suficientemente específicas, y por tanto, no se le concedió prioritariamente ningún mérito cuando más tarde se demostró que eran verdaderas. Por ejemplo, la cronología asignada por Velikovsky al reciente nacimiento de Venus daba a entender que el planeta estaría aún inusualmente caliente, pero no formuló ningún cálculo de una temperatura específica de la superficie. En otros casos postulados por Velikovsky, por ejemplo, el descubrimiento de las emisiones de radio de Júpiter, se argumentó que Velikovsky había hecho la predicción correcta pero por las razones equivocadas, y por consiguiente no merecía ser acreditado por ello.

Carl Sagan

Carl Sagan

Carl Sagan, el conocido divulgador de la ciencia que se convirtió quizás en el más visible de los críticos deVelikovsky, basó muchos de sus contra-argumentos en las probabilidades estadísticas. Por ejemplo, calculó un rango tan estrecho de velocidades de escape de Venus (desde Júpiter) que el nuevo planeta tampoco hubiera podido ser generado desde el propio sistema solar. Igualmente, argumentó que cualquier evento que pudiera expulsar un cuerpo de tamaño planetario desde Júpiter también habría vaporizado grandes porciones de Júpiter, dejándolas bajo un intenso calor. A su vez, J. Derral Mulholland, un astrónomo de la Universidad de Cincinnati, basó en gran medida sus críticas a la tesis de Velikovsky en los movimientos que requería de varios cuerpos astronómicos. Uno de los argumentos clave planteados contra Velikovsky –y queVelikovsky reconoció personalmente como un “problema”– fue la identificación de un mecanismo creíble por el cual la órbita elíptica de Venus, en tanto que cometa, pudo haberse circularizado casi perfectamente durante el plazo relativamente corto de unos pocos miles de años. Finalmente, David Morrison, un astrónomo de la Universidad de Hawaii, basó principalmente su crítica al escenario de Velikovskyen las diversas contradicciones aparentes que presentaba con la mecánica celeste tradicional. Morrison también criticó la hipótesis de Velikovsky por la imprecisión de sus predicciones y por la naturaleza intrínsecamente indemostrable de sus afirmaciones.

Muchos de los argumentos que se han vertido durante los últimos sesenta años a favor o en contra de la teoría de Venus de Velikovsky se fundamentan en consideraciones que pueden ser demasiado técnicas para que el ciudadano medio pueda evaluarlas adecuadamente. Por ejemplo, se han presentado argumentos en base a los niveles de acidez de los núcleos de hielo de Groenlandia, o en la medida en que un encuentro entre dos cuerpos del tamaño de planetas debería haber inclinado sus órbitas. Se ha argumentado que el campo magnético de Venus es demasiado débil para un planeta de miles de millones años de antigüedad, o que la corteza de Venus puede que sea demasiado gruesa como para haber sido fundida hace apenas unos pocos miles de años. Algunos argumentos formulados contra Velikovsky que parecen razonables son a menudo contrarrestados de manera convincente por las nuevas pruebas que salen a la luz. Por ejemplo, LeRoy Ellenberger, un antiguo partidario de Velikovsky que luego se convirtió en uno más de sus críticos, argumentó en uno de sus diez puntos contra Velikovsky que Venus era un cuerpo simplemente demasiado grande para haber tenido una cola cometaria. Sin embargo, desde entonces, los astrónomos que estudian los sistemas exo-solares han documentado de manera efectiva un gran cuerpo de tamaño planetario que muestra claramente una cola de cometa.

En fin, teniendo en cuenta todo lo que se ha escrito contra Velikovsky, podría parecer razonable abordar el tema desde la perspectiva de que sus teorías sobre Venus deben de ser erróneas. Sin embargo, desde el mismo momento en que adoptamos esta postura, nos empezamos a encontrar con una serie de dificultades a veces insuperables. La primera y más obvia radica en la larga y creciente lista de hechos que se citan con frecuencia en ostensible apoyo de sus teorías. Contrariamente a lo esperado, Venus ha resultado ser caliente (lo suficientemente caliente en su superficie como para fundir el plomo), su superficie es sorprendentemente prístina, su rotación es anómala, muestra resonancia rotacional con la Tierra, etc.

Portada del libro "Mankind in Amnesia"

Portada del libro “Mankind in Amnesia”

Nuestra perspectiva contraria a Velikovsky nos empujaría a concluir que tales consideraciones deben ser, pues, producto de la casualidad. Pero si tenemos intención de ser justos, cuánto más extensa se hace esta lista de hechos coincidentes, más insostenible se hace el problema de credibilidad que nosotros mismos hemos creado. ¿Qué cantidad de complicadas coincidencias estamos dispuestos a tolerar antes de socavar nuestro propio punto de vista? Lo mismo se puede decir acerca de muchos otros aspectos del estudio de Venus que podrían interpretarse en apoyo a la hipótesis de Velikovsky, pero que también podrían originar una teoría de nuevo cuño, que distanciara el nuevo hallazgo de lo propuesto por él. He dicho varias veces que Velikovskypodría estar equivocado, pero si es así, entonces seguramente debe contarse entre los investigadores más afortunados en haber publicado sus hallazgos, dado el gran número de controversias que parecen seguir cayendo en su favor.

Del mismo modo, en cada etapa clave del escenario de Velikovsky existe lo que yo llamo “puntos de un solo fallo”, situaciones en las cuales un solo hecho confirmado –que sea contrario aVelikovsky– podría socavar todo su argumento. Por ejemplo, la simple confirmación de la existencia de granito en Venus sustentaría una antigüedad de millones de años, en oposición a los resultados confirmados de la existencia de basalto, que sólo requiere miles de años en formarse. Del mismo modo, una sola referencia a un año de 365 días de duración en los textos anteriores al 750 a. C, o el descubrimiento de una única antigua carta astronómica de las salidas y puestas de Venus que pudiera ser fácilmente reconciliada con los avistamientos modernos, sería un gran paso hacia la caída de todo el argumento de Velikovsky.

Ahora bien, tenemos constancia histórica de ciertos acontecimientos, por lo que la teoría deVelikovsky se muestra razonable. Por ejemplo, se sabe que se produjeron unos significativos efectos planetarios alrededor de 750 a. C., entre ellos, una inexplicable fluctuación importante en la fuerza del campo magnético de la Tierra, un cambio notable en la velocidad de absorción de isótopos radiactivos por las plantas (lo que puede interferir con técnicas de datación radiométrica), cambios generales en el clima del planeta y cambios de calendario en casi todo el mundo, pasando de un año de 360 días a uno de 365 días. Asimismo, por alguna razón desconocida, nuestras reconstrucciones por ordenador son a menudo incapaces de confirmar las fechas y los lugares de los eclipses que sabíamos que se habían producido antes de la fecha del 750 a. C., incluso cuando tales informes se han considerado del todo fiables. La sugerencia de Velikovsky sobre un cambio físico real en la duración del año debido a la estrecha proximidad de un cuerpo astronómico nos proporciona una causa que parece consonante con los efectos conocidos. A medida que avanzamos en la superación de la teoría de Velikovsky, sobre la base de que es incorrecta, ¿no tendríamos que preocuparnos en ofrecer una teoría alternativa razonable que explique estos efectos documentados? En cada etapa de la controversia nos enfrentamos al peligro real de suplantar las reconocidas dificultades de la visión de Velikovsky con una nueva dificultad, igualmente insuperable.

Carl Sagan e Immanuel Velikovsky en una fotografía tomada en 1974

Carl Sagan e Immanuel Velikovsky en una fotografía tomada en 1974

En tercer lugar, hay nuevos descubrimientos en el mundo de la astronomía que se prestan a la explicación a través de la perspectiva de Velikovsky. Por ejemplo, se ha demostrado, por las recientes sondas espaciales, que algunos cometas constan aparentemente de un verdadero zoológico de materiales, algunos de ellos formados en condiciones y circunstancias muy variables. Aquí se plantea, desde el punto de vista astronómico tradicional, la problemática cuestión de explicar cómo en tiempos primordiales se habrían reunido estos materiales a grandes distancias en nuestro sistema solar, y cómo luego, de alguna manera, se habrían entremezclado y compactado en un cuerpo coherente. La teoría de Velikovsky sugiere que, en vez de esto, los cometas se formaron del depósito de materia primordial que se supone que existe bajo condiciones variables dentro de los niveles inferiores de la atmósfera del gigante gaseoso Júpiter, donde se sabe que existen gigantescas tormentas arremolinadas capaces de entremezclar estos elementos. Desde la perspectiva de Velikovsky, tales cometas pudieron haber sido expulsados por los mismos procesos que ostensiblemente crearon Venus. Cuando optamos simplemente por desestimar la hipótesis deVelikovsky como algo irrazonable, descartamos de este modo la que quizás es la solución más razonable que explique la misteriosa composición de estos cometas.

Mientras tanto, casi no pasa un día en el mundo de la ciencia sin una nueva publicación que apunta a que los mecanismos del universo tal como lo conocemos, o las leyes por los que se rigen, no funcionan precisamente como habíamos pensado hasta ahora. Vemos que las sondas que salen de la galaxia se encuentran en una ubicación diferente a la que nuestra consolidada teoría gravitatoria habría predecido. También observamos que la vida prospera en condiciones que anteriormente se consideraba que no eran capaces de soportar la vida. Cambios en el conocimiento tan dinámicos como estos hacen que sea difícil suscribirse ardorosamente a un pronunciamiento categórico de lo que debe ser imposible bajo las leyes de la ciencia. En este tipo de entorno cambiante de los conocimientos científicos, parece justo presentar la teoría de Venus de Velikovsky como un ejemplo más de los casos en que a todos nos vendría bien mantener una mente abierta.

© Laird Scranton 2013

Artículo publicado en el número 2 de DogmaCero-Horizonte Alternativo

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