Adriana – Algunos típicos comportamientos de la lucha‏

tuszonasagradas

Sé que ya soy un ser entero
y que no necesito perseguir nada
con el fin de estar completo

Cuando se ponga en el camino de la búsqueda espiritual ya habrá de­cidido
cómo abandonar tales comportamientos.

• Manifestaciones corporales. Presión sanguínea alta, malestar general,
úlceras, comerse las uñas, fumar, beber y comer en exceso son pruebas
de un perpetuo estado de lucha y ansiedad.

• Medir su felicidad basándose en la posición que ocupa, ya sea en su pro­
fesión, ya en su comunidad. Usted busca constantemente posiciones más
altas y más prestigio para demostrar su competencia o valor.

• Búsqueda de símbolos externos de éxito. Dedica su atención a las no­
tas, los trofeos, las clasificaciones o cualquier otro reconocimiento que
usted necesita para sentirse bien consigo mismo.

• Vivir en un permanente estado de preocupación y ansiedad. Usted man­
tiene conversaciones consigo mismo que giran en torno a cosas como la
necesidad de conseguir un ascenso, el temor de que su seguridad se ha­
lle en peligro a menos que obtenga más dinero, y la ansiedad respecto
de la falta de propósito en su familia. Estos pensamientos le apartan
del momento presente y le causan preocupación o temor.

• Poner una etiqueta con el precio a cada cosa que hace. Usted centra su
pensamiento en el dinero. Su tendencia es emplear el criterio monetario­
como medio exclusivo de evaluación de sí mismo y de los demás.

• Hacer del «intento» y el «esfuerzo» las piedras angulares de su filosofía
vital. Usted siente que tiene que estar siempre atareado con el fin de ser
digno de aprecio. Juzga a los demás como haraganes o indignos de
aprecio si disfrutan del ser en lugar del hacer.

• Hallar defectos en el mundo tal cual es. Usted es incapaz de aceptar
lo impredecible de la naturaleza. Está preocupado por el miedo a la
muerte y se siente atraído por las conversaciones que se lamentan de los
desastres que suceden.

• Ser incapaz de pasar un rato en calma y a salas. Usted llena su tiempo­
con conversaciones telefónicas, mirando la televisión o planeando acciones futuras.
Está siempre preocupado con las fechas límite que se avecinan. Rechaza la idea de la
meditación o la contemplación como una pérdida de tiempo.

• No ser capaz de permitir que el silencio sea una parte natural de su rela­
ción con los otros. Se siente impelido a llenar cualquier hueco de silencio
con actividad o conversación.

• Tendencia a hacerlo todo rápido. Se impacienta con quienes no hablan, se mueven,
comen o conducen con la rapidez suficiente como para encajar en su modelo de conducta.
Corre por la vida y juzga negativamente a los que avanzan a paso más lento.

Estos son algunos conceptos de la interminable lista de comporta­mientos típicos de la lucha.
Cuando confiamos en nuestro falso yo en lugar de hacerlo en nuestra conciencia espiritual, estos
comportamien­tos se transforman en una parte habitual de nuestras vidas.
Es posible transformar estas pautas de comportamiento del ego cuando uno exa­mina el por
qué su ego le insiste tanto en que vaya en esa dirección.

Dr. WAYNE W. DYER
de TUS ZONAS SAGRADAS
http://nodejardeleer.blogspot.com.ar/
http://mauandayoyi.blogspot.com.ar

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