Las sofisticadas joyas y adornos del chatelperroniense fueran realizados por neandertales

Las paleoproteínas ayudan a diferenciar entre los humanos modernos y los neandertales

El chatelperroniense del centro de Francia y el norte de España es fundamental para el debate con respecto a la cognición Neandertal, saber quien realmente fabricó los artefactos que típicamente se han asociado con los humanos modernos y, por último, conocer las circunstancias de su extinción. A pesar de la intensa investigación, la naturaleza biológica exacta de las personas del llamado horizonte Chatelperroniense sigue siendo discutida. Un nuevo método basado en el análisis de las proteínas halladas en pequeños fragmentos de hueso han permitido identificar directamente a los neandertales y el chatelperroniense. Con este sistema se ha podido comprobar que los minúsculos fragmentos de hueso hallados en la Grotte du Renne, y asociados a restos chatelperronienses, proceden de neandertales y en concreto, a una bebé lactante.

Fuentes de información digital utilizadas
Instituto Max Planck de Antropología EvolutivaScience MagazineEuropa Press
Fuente de las imágenes
Instituto Max Planck de Antropología EvolutivaScience Magazine
Palabras clave:
Prehistoria, Pleistoceno medio, Paleolítico, neandertales, Chatelperroniense, Grotte du Renne, Francia, paleproteínas, biología, Evolución humana, joyas, tecnología, moda
Bibliografía científica, publicación original
PNAS

La Grotte de Renne fue descubierta en 1949, convirtiéndose en un tesoro arqueológico donde se encontraron huesos y otros artefactos que fueron fechados en hace 40.000 años, el período en el que se cree que los seres humanos modernos sustituyeron a los neandertales que vivían en la zona.
Los restos de masas de péptidos (proteínas) halladas en pequeños fragmentos de huesos ha resultado esencial para la identificación de los homínidos que habitaban en la Grotte du Renne, en la región de Arcy-sur-Cure, en el centro de Francia. Con esta técnica, que además es de bajo coste, el equipo ha sido capaz de analizar lo que previamente se creía que eran lo restos de 28 especímenes de homínidos entre los fragmentos de hueso previamente no identificables en los niveles Chatelperronienses del sitio. Se han combinado los métodos de análisis paleogenéticos y de paleoproteínas para demostrar la ascendencia neandertal de estos fragmentos, que muy probablemente representan los restos de un solo individuo, una bebé, aún inmadura y lactante. La datación radiocarbónica directa obtenida con este individuo es totalmente coherente con su asociación directa al conjunto chatelperroniense del sitio.
Por primera vez, se demuestra la viabilidad de los análisis de paleoproteínas para discriminar entreclados del Pleistoceno tardío, es decir, la diferenciación de homínidos diferentes por las secuencias de aminoácidos de la proteínas halladas en pequeños restos óseos. “Para diferenciar entre los humanos modernos, los neandertales y denisovanos a partir del análisis de proteínas antiguas, realmente, se ofrecen interesantes oportunidades para futuras investigaciones sobre los orígenes de nuestra y su historia evolutiva”, dice el autor principal Frido Welker, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y de la Universidad de York. “Estas proteínas de homínidos antiguos en los huesos del Pleistoceno tienen valiosa información filogenética y fisiológica.”

Los huesos provienen de un bebé Neandertal
Por ejemplo, los investigadores fueron capaces de proporcionar líneas morfológicas, isotópicas y proteómicas independientes de las pruebas que sugieren que las muestras de hueso analizados se derivan de un bebé que era lactante. “Identificar las proteínas relacionadas con determinadas etapas del desarrollo de la formación de hueso pone de relieve uno de los principales puntos fuertes de la investigación de las proteínas antiguas, especialmente en un contexto multidisciplinar”, dice Matthew Collins, de la Universidad de York. El estudiante de doctorado Frido Welker añade “la naturaleza dinámica del proteoma del hueso tiene mucho que ofrecer a la hora de estudiar la fisiología y la ontogenia de los mamíferos del Pleistoceno, incluyendo los homínidos.”
Al proporcionar una fecha radiocarbónica directa para uno de los especímenes de homínidos, los autores sostienen que estos especímenes de homínidos se pueden atribuir a los artefactos Chatelperronienses avanzados que se encuentran en este y otros sitios arqueológicos del mismo horizonte cultural. Esto confirma que los neandertales eran responsables de algunos tipos de artefactos que previamente se creían exclusivos de las capacidades cognitivas de los humanos modernos.
Jean-Jacques Hublin, director del Departamento de Evolución Humana en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, explica “El proceso de sustitución de las poblaciones locales arcaicas por los seres humanos modernos en Eurasia aún es poco conocida, los fabricantes de muchos conjuntos de instrumentos paleolíticos de este período siguen siendo desconocidos. Este tipo de investigación nos permite extraer fragmentos humanos irreconocibles de grandes conjuntos arqueológicos y volver a examinar el modo y el tempo de este importante evento en la evolución humana con material fresco “.
Estos resultados sitúan estas piezas de joyería con los huesos de neandertal más o menos en el mismo tiempo y lugar. Por ello, los investigadores sugieren una fuerte evidencia de que los neandertales fueron sus creadores. Sin embargo, los investigadores no descartan la posibilidad de que los neandertales se limitaran a tomar las joyas de los seres humanos con los que se habían encontrado o las recibieron como regalos.

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