ESTOS SON LOS 4 CATALIZADORES QUE LLEVAN A LA MENTE A LA ILUMINACIÓN SEGÚN LA PSICOLOGÍA BUDISTA

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En términos generales la psicología occidental considera que el amor o el odio, la alegría o el enojo son todas emociones y entran en la misma clasificación. En esto difiere notablemente la psicología budista para la cual estos estados mentales no difieren solo en cualidad (positiva o negativa) sino que pertenecen enteramente a otro dominio. Lo que nosotros llamamos normalmente «emociones» en el budismo son llamadas «venenos» o «contaminantes» (kleshas en sánscrito). Estas pueden dividirse en tres o cinco emociones fundamentales (las cuales a su vez pueden subdividirse en muchos otros psiquismos contaminantes). Generalmente los llamados cinco venenos de la mente son:
Deseo o apego (raga, sánscrito; ‘dod chags, tibetano).
Enojo o aversión (dvesha, sánscrito; zhe sdang, tibetano)
Ignorancia u opacidad mental (moha, sánscrito; gti mug, tibetano,
Orgullo o arrogancia (mana, sánscrito  nga rgyal, tibetano)
Envidia (irsha sásncrito, phraf-dog, tibetano)

Estas cinco emociones son las contaminaciones de los cinco modos de cognición prístina o cinco sabidurías que conforman la naturaleza de la mente, la cual se ve oscurecida por estas emociones propias de la confusión del samsara, que hace que lo que es solamente luminosidad autocognitiva se vea sumida en extravío dualista. Para que se reconstituya la cognición prístina en el ser, el budismo propone lo que generalmente se traduce como «los cuatro inconmensurables»  (apramanas, sánscrito), también conocidos como los brahmaviharas (las habitaciones divinas), las actitudes sublimes que conducen al estado de Brahma, al estado divino o a la misma budeidad. Herbert Guenther, uno de los más grandes tibetólogos de la historia (aunque controversial en sus traducciones), llama a estos estados esencialmente expansivos de la mente «catalizadores».  Aunque estos estados o actitudes suelen asociarse con niveles elevados del desarrollo psíquico y espiritual, debe de enfatizarse que en realidad son «las facetas primarias del ser», las cuales son obstruidas u oscurecidas por las emociones , «las emociones son el malfuncionamiento de una cognitividad prístina (jnanas, sánscrito; ye-shes, tibetano)». Los cuatro catalizadores que reestablecen al ser a su cognición prístina son:
Amor bondadoso (maitri; byams pa)
Compasión (karuna; snying rje)
Alegría empática o alegría vicaria ( mudita; dga’ba)
Ecuanimidad (upeksha; btang snyom)
Es de recalcarse que para el budismo el amor no es una emoción y no tiene una acepción meramente sentimental, es mejor entendido como un catalizador o una sublimación de estados de densidad emocional. Esto es lo que Thinley Norbu Rinpoche señala en su libro White Sail: el amor es en realidad la capacidad de dar energía a los demás. Energía para que puedan transformar los venenos mentales o emociones en sabiduría.
Guenther habla de un proceso de reconstitución del estado prístino de cognición no-dual como si ocurriera una reacción catalítica. Se contemplan estas actitudes sublimes y así se se activan como catalizadores para abrir los flujos de energía que se encuentran comprometidos por las emociones y los cuales son indispensables para lograr la actualización del ser en su integración completa. Es decir, es a través de estados naturalmente virtuosos y expansivos que las emociones son llevadas de vuelta a su esencia de cognición prístina en la cual la conciencia integra y percibe al mundo libre del cristal distorsionante y delimitante del ego; se alcanza la realización, es decir, la percepción del mundo tal como es. Los cuatro incomensurables son las «grandes propiedades del auténtico Ser» que nos permiten cruzar «el océano del ser ficticio». Son incomensurables o ilimitadas porque el ser en realidad no tiene límites, es sólo percibido así por las obstrucciones emocionales que le hacen identificarse con un sujeto concreto en una dicotomía con un mundo de objetos. Al final se trata de ser compasión, ser amor, ser alegría, ser ecuanimidad y no ser amoroso con alguien en específico, o alegre bajo ciertas condiciones, etc.
El gran maestro de la tradición tibetana nyngma, Longchenpa, sugiere que se debe primero practicar la ecuanimidad, ya que éste inconmensurable tiene la cualidad de no tener punto de referencia y por lo tanto estar más fácilmente libre de apegos y aferramientos. Por ejemplo, el amor puede fácilmente convertirse en un aferramiento al centrarse en una única persona, lo cual es una negación del valor del otro ya que éste es transformado en un objeto al cual uno se aferra. Se trata sobre todo de moverse de lo individual hacia lo universal, para resonar con «lo absolutamente positivo que ha existido desde el principio como una semilla increada». De la misma manera que Platón en El Banquete sugiere que del amor individual uno crece al amor universal, Longchenpa dice también que uno debe de extender en su práctica estos estados catalíticos ilimitados de una persona hacia varias y así hasta abarcar al mundo entero.
Cada uno de estos catalizadores existe en una relación dinámica de mutua transformación. El amor tiende a anquilosarse en el apego, el cual genera frustración (ya que el objeto del apego es impermanente) pero esto puede ser contrarrestado por la compasión que libera de este sufrimiento y amplifica su accionar; la compasión puede convertirse en sentimentalismo y en una sensación de inutilidad (ya que existe tanto sufrimiento en el mundo), lo cual se contrarresta con la alegría; la alegría puede convertirse en un euforia o sobreexcitación lo cual es contrarrestado por la ecuanimidad; la ecuanimidad puede convertirse en apatía, lo cual es contrarrestado por el amor. A su vez estos cuatro catalizadores sirven para disolver los cinco venenos ya mencionados también en una relación dinámica.
Un hombre que habiendo tomado refugio se ha convertido en un nodo de crecimiento espiritual
cultivará su mente para el beneficio de los demás seres vivos
dejando que florezca la compasión en el terreno del amor
y regándola con el agua pura de la ecuanimidad, bajo la plácida sombra de la alegría.
-Longchenpa
Pon en práctica los cuatro catalizadores de la iluminación con estas cuatro meditaciones guiadas por el maestro budista Alan Wallace
* Citas tomadas de Kindly Bent to Ease Us: Part 1: Mind (Longchenpa, traducción de Herbert Guenther)
** Debe mencionarse que Guenther usa en sus traducciones frecuentemente el término Ser (being), algo que es sumamente polémico dentro del budismo. Sin embargo, Guenther utiliza este término como una no-cosa (nothingness), una apertura rebosante de potencial que despliega un mundo, que es sólo su propia intensidad-luminosidad. En esto de alguna manera conectando la filosofía de Heidegger con el budismo mahayana y vajrayana.
http://senderodelmago.blogspot.com/2017/06/estos-son-los-4-catalizadores-que.html

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