¿Conoces la edad real de tu cerebro?

La edad no solo la marca el paso del tiempo. Factores como el estrés, el sedentarismo o la mala alimentación puede hacer que el cerebro envejezca más rápido de lo habitual. Lo analizamos a continuación.

¿Conoces la edad real de tu cerebro? Puede que te sorprenda, pero cabe la posibilidad de que sea mucho más viejo que tú. Tal y como nos revelan los científicos, en ocasiones, la edad cronológica no se correlaciona con la edad biológica que parecen tener nuestro cuerpo y nuestros órganos. ¿La razón? El estilo de vida y, en concreto, la habilidad para gestionar el estrés cotidiano.

Todo esto hace posible, por ejemplo, que alguien de 40 o 50 años tenga la salud o la resistencia cerebral de una persona de 60. Factores como vivir en un entorno poco estimulante o padecer un trastorno de estrés postraumático no tratado o descuidado pueden hacer que el envejecimiento cerebral se acelere.

Asimismo, también pueden darse otro tipo de situaciones. En ocasiones, podemos tener ante nosotros personas de más de 80 años con un cerebro excepcionalmente ágil, despierto y curioso. Más allá de las arrugas y de una piel que evidencia el paso del tiempo, se esconde un cerebro joven, resistente y con gran reserva cognitiva que podría ser la envidia de cualquier persona de menor edad.

El acto de envejecer no siempre se relaciona con el simple paso del tiempo. Importa lo que hagamos en ese tiempo, los hábitos que llevemos y también nuestro enfoque mental.

Hombre mayor en piscina para representar que tu edad real de tu cerebro

¿Conoces la edad real de tu cerebro?

¿Cómo saber la edad de tu cerebro? ¿Es esto posible? Más allá de lo llamativa que nos parezca esta pregunta, los científicos llevan décadas intentando resolverla. Porque como bien hemos señalado, la edad cronológica no siempre coincide con la edad del carnet de identidad o de la partida de nacimiento. 

Para entenderlo un poco mejor, basta con recordar el impacto que puede tener el sol sobre la piel. Una exposición continuada no solo pone en riesgo la salud elevando la posibilidad de desarrollar algún carcinoma. Además, el nivel de envejecimiento se acelera, perdemos elasticidad, brillo, nos salen manchas y, por supuesto, aparecen las arrugas.

La piel es el órgano más grande del cuerpo y no es el único que puede acelerar su envejecimiento debido a los hábitos de vida incorrectos. El hígado, por ejemplo, es muy sensible al tipo de alimentación: un exceso de grasas o de alcohol lo daña de manera evidente. Lo mismo sucede con los pulmones y el tabaco. El cerebro, por su parte, es quizá uno de los órganos más sensibles a casi cualquier cosa que hagamos, que nos rodee, que pensemos o que sintamos.

Profundicemos en ello.

Nuestros «anillos» cerebrales

¿Existe, quizá, algún equivalente biológico a los anillos de los árboles para saber la edad real del cerebro? El dato no deja de ser fascinante. Tanto es así, que ya disponemos de varias investigaciones orientadas en este camino. Así, el científico del Imperial College de Londres, James Cole, usa las resonancias magnéticas para abordar esta pregunta.

Así, el trabajo publicado en la revista Molecular Psychiatry afirma que hay muchas personas con un cerebro mucho más viejo que su edad cronológica. Para evaluarlo, además de las pruebas diagnósticas, se usaron pruebas para medir la inteligencia fluida (la capacidad para resolver problemas, analizar, reflexionar y responder de manera lógica o creativa).

Resultó interesante, por ejemplo, ver que una centenaria (112 años) tenía un cerebro más joven que otras personas de 60 o 70 años. Los «anillos cerebrales» para identificar la edad del cerebro están en muchos de esos tejidos que siguen formando conexiones, recibiendo un buen aporte de oxígeno y sangre.

Por su parte, los cerebros más viejos evidencian un alto nivel de atrofia acelerada (menor conectividad, áreas cerebrales más reducidas, etc).

¿Qué factores cuidan de la juventud del cerebro?

Para saber la edad real del cerebro tendrías, como hemos visto, que someterte a una resonancia magnética y unas pruebas de memoria, agilidad mental y resolución de problemas. Ahora bien, si de verdad te preocupa su salud, su buen estado y su juventud, lo esencial es cuidar de esos factores que, por término medio, más le benefician.

Más allá de lo que podamos creer, está en nuestra mano poder preservar su equilibrio y bienestar. Estas serían las claves.

Una buena alimentación

Para vivir bien hay que alimentarnos de manera saludable. Es más, existen una serie de estrategias y alimentos que siempre van a revertir en la salud cerebral:

  • Alimentos ricos en antioxidantes.
  • Productos ricos en ácidos graso omega 3, como por ejemplo, el pescado azul.
  • Alimentos con alto nivel en vitaminas del grupo B.
  • Alimentos ricos en magnesio como son las semillas de calabaza o el cacao en polvo.
  • Debemos procurar que nuestro estilo de alimentación sea lo más natural posible. Asimismo, es esencial evitar el alcohol.

Vida activa: social y físicamente

Un cerebro sano es un cerebro que se enriquece con el contacto social, con la interacción, la comunicación, los buenos instantes compartidos. Por otro lado, también es esencial practicar algún tipo de ejercicio físico.

Una mente curiosa y ávida por aprender

La edad real del cerebro podría sorprenderte en caso de que seas una persona que nunca deja de aprender. La curiosidad, las ganas por dominar otros idiomas, por asumir nuevos conocimientos hará que siempre seas un adolescente en tu universo neuronal.

Mujer leyendo un libro sobre la edad real de tu cerebro

Adecuada gestión del estrés

Dominar adecuadas estrategias para lidiar con las preocupaciones, las presiones y el estrés cotidiano es una de las mejores defensas ante el envejecimiento cerebral.

Terapia psicológica para los traumas del pasado

Los traumas psicológicos impactan en muchas de las regiones cerebrales. Dimensiones como el estrés postraumático por ejemplo, alteran áreas como el hipocampo o las regiones frontales. Experimentamos fallos de memoria, problemas para reflexionar, tomar decisiones…

Alargar estas situaciones supone no solo quedar atrapados en un sufrimiento perpetuo. La salud cerebral también se ve afectada. No dudemos por tanto en recurrir a la terapia psicológica, es el único camino para recuperarnos, sanar y dar un nuevo impulso a nuestro bienestar.

Para concluir, al igual que cuidamos de nuestra piel, cabello o del cuerpo en el gimnasio, es prioritario atender la salud del cerebro. De él depende todo lo que somos, todo lo que podemos ser y nuestra oportunidad para ser felices.

https://lamenteesmaravillosa.com/conoces-la-edad-real-de-tu-cerebro/

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