Gnosis no dual

La Gnosis no dual es universal, se encuentra en nuestra conciencia primordial u original, existen milenarias enseñanzas sobre la no-dualidad como son el dzogchen, el advaita, el zen, que son las más conocidas, pero en todas las diferentes tradiciones espirituales tanto de occidente como de oriente existen tradiciones que apuntan hacia la conciencia primordial. El misterio de la conciencia no-dual es difícil de captar por dos cuestiones primera por su sencillez o simplicidad, segundo porque estamos habituados a ver el mundo desde la dualidad.

Lo importante en las enseñanzas no-duales es ubicarse en la conciencia original, muchos son en estos tiempos que se interesan por estas enseñanzas reconociendo que son las más trascendentales, sin embargo, no basta un conocimiento intelectual al respecto, ya que nuestro propio intelecto está sujeto a una visión dual. Que misterio implica el descubrir la conciencia no-dual y mantenerse en el estado de conciencia no dual, básicamente el misterio consiste en la ubicación, es decir, podemos reconocer que el mundo es no-dual y que en el fondo de todo solo existe Unidad plena, sin divisiones ni separaciones.


Cuando en nuestro diario vivir pretendemos alcanzar dicha unidad plena podemos caer en el error de desplegar una serie de objetivos, pretensiones, deseos, que vienen a bloquear nuestras opciones al respecto, la solución a nuestras dificultades se encuentra en nuestra ubicación, es decir donde nos posicionamos si en la dualidad o en la no-dualidad. Normalmente en este mundo relativo y temporal nos ubicamos en la dualidad, salir de la dualidad implica posicionarse en el estado original aplicando una simple y directa observación de sí mismos donde se incluirá lo relativo y lo dual.

Aunque muchos santos y místicos por breves momentos han salido de su estado dual gozando de una paz y una dicha propia del estado original, su angustia ha retornado cuando de vuelta se encuentran con el mundo relativo, siendo su única salida mantenerse en pleno recuerdo de sí mismos y de su estado original a pesar de verse envueltos en la existencia mundanal.

Permanecer ininterrumpidamente en el estado original es el deseo de muchos místicos en su batalla por dejar la lucha dual, primero debemos erradicar el propio deseo de un gozo permanente, pues tal deseo solo tiene un origen nuestro ego, segundo se necesita comprender que todo es transitorio que todo es temporal y finito incluidos los estados más elevados del éxtasis. Por tanto, la permanencia en el estado original consiste en descubrir lo eterno e ilimitado de nuestra conciencia original.

Lo eterno trasciende lo pasado, el presente condicionado y el futuro, lo eterno otorga una visión mantenida en el presente no condicionado, para ello, nos ubicamos en un estado contemplativo no-dual pasivo-activo, esta ubicación en el presente-eterno es resultado de comprender que vacío y forma se compaginan simultáneamente. Siendo la forma lo material lo existencial lo temporal, mientras que el vacío es conciencia espiritual, el vacío es un estado potencial de creatividad inherente en la forma.

La permanencia, la continuidad, la inmutabilidad es accesible en el presente-eterno, sin embargo, tal presente es incompatible con la inmovilidad, es decir, que en la unidad no-dual el movimiento y el reposo son compatibles al igual que la forma y el vacío o el silencio y el sonido, todo se combina y complementa en el “océano de la vida libre en su movimiento” mientras el fondo del océano permanece tranquilo la superficie se mueve.

Los místicos que pretenden lo inmutable o la permanencia deben de dejar su ego y sus pretensiones ya que lo eterno no excluye lo temporal, ni la dualidad, ni el mundo relativo. Lo eterno asume la potencialidad de lo infinito y en tal potencialidad el mundo existencial o del samsara no es más que un efímero movimiento ascendente o descendente, mientras lo eterno de la conciencia original se mantiene en un presente continuo.

La visión dual entra en conflicto entre lo inmutable y lo mutable, mientras que la visión no-dual contempla tanto lo inmutable como lo mutable en estado contemplativo pasivo-activo, he ahí, la visión de un presente incondicional.

Cristo resurrecto y ascendido

Cristo resurrecto comprende que materia-forma y vacío-espíritu son uno solo cesando la lucha entre materia y espíritu, cuando Cristo asciende al cielo se interpreta como una visión no-dual, es decir que Cristo se ubica en un estado contemplativo no-dual pasivo-activo.

Cristo es el camino la verdad y la vida, es el camino hacia un espacio infinito abstracto y absoluto, Cristo entonces camina incansablemente trascendiendo sin cesar cualquier conflicto que nuestra mente ordinaria y dual presenta, todo conflicto es dual: arriba y abajo, cielo e infierno, malo y bueno, materia y espíritu, etc. Cristo es la verdad siendo la verdad “lo desconocido de momento en momento”, lo que significa que en cada instante la verdad se presenta clara, lucidamente y de modo simple y sencillo, tan inmensa es la verdad como infinito el espacio abstracto del Ser, siendo desconcertante por su simplicidad ya que es en cada momento, en cada instante como se presenta en un presente eterno. Es un error creer que la verdad es algo rígido, inamovible, fijo, la verdad está en continua expansión abarcando infinito tras infinito; aquel que cree que existe una verdad permanente se bloquea a sí mismo limitando su propio Ser, su propio espacio.

Cristo es la vida porque Él es la luz, su espacio de vida es absoluto y lo integra todo incluido el mundo existencial o rueda del samsara, el espacio de vida de Cristo no es nihilista no es la “nada” que se extingue a sí misma. Cristo es la vida la luz el camino y la verdad que todo lo integra. Posicionarse en Cristo seguirle o ser uno con Él es enfrentar la vida en su plenitud asumiendo el sufrimiento de todos los seres sintientes, sin huidas, sin temor al dolor ni a las angustias que el mundo caótico nos presenta.

Cristo ascendido implora compasivamente por todos los seres de este y otros universos, su luz procura por emanciparnos del sufrimiento, este sufrimiento se vive de dos modos diferentes primero con una visión dualista y separatista donde mi sufrimiento es diferente a los de los demás, segundo con una visión no-dual donde el sufrimiento es común, sin embargo la visión no-dualista tiene la gran capacidad de crear nuevos espacios de luz donde podemos ir emancipándonos de todo sufrimiento que la existencia nos presenta, emanciparse del sufrimiento no es escaparse del sufrimiento es transmutarlo, es transformar el dolor en luz, y con el Cristo siempre tendremos un espacio ilimitado e incondicional donde hallar luz y nueva vida.

Atentamente:

Rafael Pavía.

https://conciencianodual.blogspot.com/2021/04/gnosis-no-dual.html

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *