Descanse en su naturaleza de Buda

Tu verdadera naturaleza es como el cielo, dice Mingyur Rinpoche, su amor y sabiduría no se ven afectados por las nubes de la vida. Puedes acceder a él con esta meditación de conciencia.

Foto de John Salvino.

La humanidad se enfrenta actualmente a algunos de los mayores desafíos de su historia, incluido el cambio climático y una pandemia mundial. Muchos de nosotros enfrentamos desafíos difíciles e incertidumbre en nuestras propias vidas, desde la enfermedad hasta la pérdida del trabajo y las relaciones traumáticas.

La gente está desesperada por encontrar métodos para aliviar su sufrimiento en tiempos de incertidumbre. Si bien muchas prácticas de meditación budista son útiles, ninguna supera el reconocimiento y el reposo en la conciencia misma. La razón de esto es que la verdadera naturaleza de la conciencia es una fuente de fortaleza y resiliencia duraderas. La conciencia está más allá de condiciones como el dolor y el placer, el sufrimiento y la tranquilidad. Es lo que permite que surjan todas y cada una de las experiencias y, sin embargo, no cambia.

La parte importante de esta práctica es el reconocimiento de la conciencia misma.

Pasé varios años en un retiro errante, moviéndome de un lugar a otro, siguiendo los pasos de los grandes maestros de nuestra tradición budista. Esta experiencia enfocó muchos aspectos centrales de las enseñanzas, particularmente la impermanencia y la fugacidad de la vida.

Mientras deambulaba por el Himalaya, todo cambió. Pasé de tener lo que necesitaba a estar sin comida, refugio, familia, amigos, estudiantes y maestros. En medio de este cambio constante, había algo que permaneció, siempre: la conciencia. Me proporcionó una estabilidad interna independientemente de las circunstancias. Confiar en esta conciencia, la naturaleza fundamental de nuestra mente, fue lo que me permitió superar los desafíos que enfrenté.

Déjame contarte una historia que ilustra esto. Unas semanas después de comenzar mi retiro, caí terriblemente enfermo. Tenía diarrea implacable y vomitaba una y otra vez, probablemente debido a una intoxicación alimentaria. Mi enfermedad empeoró tanto que me llevaron al precipicio de la muerte. Perdí mi capacidad de ver y oír, y sentí como si mi fuerza vital fuera como una lámpara que se apaga.

Sin embargo, incluso cuando mi cuerpo estaba colapsando, mis sentidos se perdieron y la mente conceptual se disolvió, la conciencia permaneció conmigo, inmutable. Vi que la conciencia estaba más allá del dolor y el sufrimiento que estaba experimentando, más allá de la vida o la muerte. Confiar en la conciencia es lo que me ayudó a salir adelante y me permitió seguir adelante.

Esta experiencia se hizo eco de lo que siempre había escuchado de mi padre, el gran maestro Dzogchen Tulku Urgyen Rinpoche. “Lo que sea que surja, conceptos, sentimientos, su cuerpo, sujeto y objeto, todo, es como nubes en el cielo”, dijo. «Ellos vienen y van. Tu verdadera naturaleza, conciencia imbuida de amor, compasión y sabiduría, es como el cielo mismo «.

Podemos entrenarnos para experimentar esto a través de la meditación consciente. La parte importante de esta práctica es el reconocimiento de la conciencia misma. No importa qué objeto elijamos como soporte para nuestra meditación, ya sea que nos enfoquemos en la respiración, las sensaciones o una visualización, lo importante es reconocer y descansar en la cualidad consciente y conocedora de la mente.

Práctica de meditación de conciencia

Empiece por encontrar una postura cómoda, erguida pero relajada. Dirija su atención a la respiración. Observe las sensaciones que experimenta cuando la respiración entra y sale. No es necesario controlar la respiración de ninguna manera. Simplemente obsérvelo y vea si puede notar la simple cualidad de la mente del conocimiento.

Después de unos minutos, expanda su conciencia para incluir imágenes, sonidos, sabores, olores y sensaciones físicas que experimente. Nuevamente, simplemente obsérvelos. A lo largo de todas estas experiencias, observe que hay una cualidad mental de conocimiento que permanece sin cambios.

Cuando se sienta cómodo, permita que su conciencia se extienda más allá de cualquier experiencia en particular. Descanse en la cualidad consciente de la mente misma. No importa lo que venga o se vaya, esta cualidad de conocimiento permanece.

Aunque todo se derrumba, nuestra verdadera naturaleza, la conciencia misma, no puede derrumbarse. No puede morir. No se puede detener. No se puede destruir porque no ha nacido. La conciencia está siempre con nosotros. Confía en esto. Esta es tu verdadera naturaleza y tu refugio definitivo.

Rest in Your Buddhanature

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