Y LOS DIOSES BAJARÓN DEL CIELO….

“Y después vino el diluvio, y posterior al diluvio la realeza volvió a descender una vez más del cielo…”
Es un hecho que la versión original de la epopeya de Gilgamesh tiene su origen en los sumerios, ese pueblo misterioso que dejó asombrosos números de quince dígitos y una astronomía muy avanzada. También está claro que el hilo principal de la epopeya de Gilgamesh corre paralelo al libro bíblico del Génesis.
La primera tablilla de arcilla de los hallazgos de Kuyunjik relata que el héroe victorioso Gilgamesh construyó una muralla alrededor de Uruk. Leemos que el “dios del cielo” vivió en una majestuosa casa que contenía graneros y que los guardias se colocaron en la muralla. Leemos que Gilgamesh era una mezcla de “dios” y hombre – dos tercios dios y un tercio hombre. Los peregrinos que llegaban a Uzuk lo miraban con temor.
En otras palabras, el comienzo de la narrativa contiene la idea de mezcla entre “dioses” y hombres nuevamente.
La segunda tablilla nos cuenta que otra figura, Enkidu, fue creado por la diosa del cielo, Aruru. Erkidu es descripto con gran detalle. Todo su cuerpo estaba cubierto de pelo; usaba pieles, comía pasto de los campos y bebía en las mismas aguadas que los rebaños.
Cuando Gilgamesh, el rey de la ciudad de Uruk, oyó sobre esta poco atractiva criatura, sugirió que le dieran una hermosa mujer para que se separara de los rebaños. Enkidu, inocente personaje, cayó en la trampa del rey y pasó seis días y seis noches con una beldad semi-divina. Esta real complacencia nos hace pensar que la idea de mezcla de razas entre un semidiós y un medio animal no era considerado tan anormal en esta época.
La tercera tablilla sigue contando como una nube de tierra vino de la distancia. Los cielos rugieron, la tierra se estremeció y finalmente el “dios sol” salió y tomó a Enkidu con poderosas alas y garras (¿????). Leemos con asombro que cayó como plomo en el cuerpo de Enkidu y que su peso le pareció como el de una roca. Incluso si le reconocemos a los antiguos cuentistas una fértil imaginación y descontamos las adiciones hechas por traductores y copistas, lo increíble sigue estando en ¿cómo pudo saber el antiguo cronista que el peso de un cuerpo se convierte en pesado como plomo a cierta aceleración? Hoy en día sabemos todo sobre las fuerzas de gravedad y aceleración. Cuando un astronauta es empujado hacia atrás por una fuerza de varios G en el despegue, ha sido calculado de antemano. ¿Pero cómo se le ocurrió la idea al antiguo cronista?
La quinta tablilla narra cómo Gilgamesh y Enkidu salieron a visitar juntos la morada de los “dioses”. La torre en que los dioses vivían podía ser vista centelleando a la distancia mucho antes de llegar a ella. Las flechas y misiles que los viajeros enviaron a los guardias rebotaron sin hacerles daño. Y cuando llegaron al recinto de los “dioses” una voz les rugió:” ¡Dénse la vuelta! Ningún mortal viene a la montaña sagrada donde los dioses habitan; el que mira a los dioses a la cara debe morir“. “No puedes ver mi cara, porque ningún hombre podrá verme y vivir“. Otro ejemplo de la privacidad extrema que practicaban los “dioses”.
En la séptima tablilla está el primer relato de un testigo de un viaje espacial efectuado por Enkidu. Voló por cuatro horas agarrado en los talones de bronce de un águila. Así es como la historia lo relata, literalmente: “Me dijo: ‘Mira hacia abajo a la tierra. ¿A qué se parece? Mira al mar. ¿Qué te parece?’ Y la tierra era como una montaña y el mar era como un lago. Y nuevamente voló por cuatro horas y me dijo: ”Mira hacia abajo a la tierra. ¿A qué se parece? Mira al mar. ¿Qué te parece?’ Y la tierra era como un jardín y el mar era como la cañada de un jardinero. Y voló más arriba aún otras cuatro horas y dijo:”Mira hacia abajo a la tierra. ¿A qué se parece? Mira al mar. ¿Qué te parece?’ Y la tierra era como migas y el mar era como un canal de agua.”
En este caso, alguna criatura viviente debe haber visto la tierra desde una gran altura, ya que la descripción es demasiado acertada para ser el producto de simple imaginación. ¿Quién podría decir que la tierra parecía de migas y el mar como un canal de agua si no tuviera algún concepto de cómo se ve la tierra desde las alturas? Porque la tierra realmente se ve como un rompecabezas de migas y canales de agua desde una gran altura. Cuando la misma tablilla nos cuenta que una puerta habló como una persona viviente, sin duda identificamos el fenómeno con un tipo de altavoz.
Y en la octava tablilla el mismo Enkidu, que debe haber visto la tierra desde una considerable altura, muere de una enfermedad misteriosa, tan misteriosa que Gilgamesh pregunta si no se le habrá transmitido por el aliento venenoso de un pecho celestial. ¿Pero de dónde sacó Gilgamesh la idea de que el aliento venenosos de un pecho celestial podía causar una enfermedad incurable y fatal?
La novena tablilla describe cómo Gilgamesh llora la muerte de su amigo Enkidu y decide emprender un largo viaje hasta los dioses, porque está obsesionado con la idea de que puede morir de la misma enfermedad que Enkidu. La narrativa dice que Gilgamesh llegó a dos montañas que sostenían los cielos y que estas dos montañas enmarcaban el portón del sol. En el portón del sol encontró dos gigantes, y después de una larga discusión lo dejaron pasar porque era dos tercios de dios él mismo.
Finalmente Gilgamesh encontró el jardín de los dioses, más allá del cual se extendía el mar sin fin. Mientras Gilgamesh estaba en camino, los dioses le advirtieron dos veces: “Gilgamesh, ¿por qué te apuras? No encontrarás la vida que buscas. Cuando los dioses crearon al hombre, lo destinaron a la muerte, pero retuvieron la vida para ellos.”
http://veritas-boss.blogspot.com.es/2012/06/y-los-dioses-bajaron-del-cielogilgamesh.html

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