Estados Unidos quiere expulsar a China de sus redes digitales

El mercado mundial se fragmenta a pasos acelerados, como hemos explicado en entradas anteriores. Es un fenómeno que alcanza, en particular, a la tecnología, que no es un terreno de juego neutral, como ha puesto de manifiesto el caso de Huawei. Depende de satélites espaciales y de cables submarinos que, a su vez, dependen de las grandes potencias que los controlan.

Casi 1,4 millones de kilómetros de fibras revestidas de metal atraviesan los océanos del mundo, transportando el tráfico digital. Hay más de 500 cables submarinos activos o planeados, que transportan el 99 por cien de los datos intercontinentales y llegan a aproximadamente a 1.400 estaciones costeras en todo el mundo. Más de 10.000 millones de dólares en transacciones financieras pasan a través de estos cables cada día.

Un correo electrónico enviado desde Londres a Nueva York a través de uno de estos cables puede viajar en menos de un segundo. Los satélites transportan muchos menos datos y su costo de lanzamiento y operación es mucho más alto. Representan solo una pequeña parte del transporte de datos intercontinental y seguirán siéndolo durante décadas.

Durante años la industria de los cables submarinos ha estado dominada por los operadores de telecomunicaciones en gran parte públicos, aunque en la última década, los grandes monpolios tecnológicos han ocupado su lugar. Entre 2016 y 2022 gigantes estadounidenses, como Google, Meta y Microsoft, han invertido alrededor de 2.000 millones de dólares en cables, lo que representa el 15 por cien del total mundial. Durante los próximos tres años, invertirán 4.000 millones adicionales, lo que supone el 35 por cien del total.

Esos grandes monopolios también son grandes consumidores de ancho de banda, aproximadamente dos tercios de la capacidad. El resto lo revenden a clientes de todo el mundo.

La Guerra Fría bajo los océanos

La fragmentación del mercado mundial ya ha llegado a internet, que dejará de ser la red de redes. Los bloques económicos y políticos crearán redes separadas en cables separados por motivos que no son económicos, sino políticos.

No es una cuestión de competencia, ni una pugna entre “unos y otros”, como dicen los intoxicadores. Es mucho más simple: Estados Unidos ha excluido a China del mercado de cables submarinos porque quiere preservar su control por razones obvias, militares y políticas.

No es necesario aclarar que no se trata sólo de los cables. Estados Unidos intenta desalojar a China de toda la industria de las nuevas tecnologías digitales. No habrá equipos chinos en internet, ni tampoco mantenimiento, ni enlace posible entre Estados Unidos y China.

En 2020 Estados Unidos lanzó la iniciativa “redes limpias”, con el objetivo de prohibir el tendido de nuevos cables que conecten a Estados Unidos con China o Hong Kong. Uno de los cables más importantes construidos por Meta y Google, que debía conectar Estados Unidos con Hong Kong, fue bloqueado por Washington mientras su construcción ya estaba en marcha. Pacific Light Cable Network, que se puso en marcha el año pasado, ahora se detiene en Filipinas y Taiwán.

Los pretextos son conocidos, en especial el espionaje. Estados Unidos quiere “limpiar las redes digitales”. Aseguran que China espía a Estados Unidos, pero que lo contrario no ocurre: Estados Unidos no espía a China. Pues bien, es obvio que quien tiene una mejor plataforma de espionaje no es otro que Estados Unidos, que es quien controla la mayor parte de internet.

Desde 2020 la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos se asoció a instituciones públicas danesas para interceptar datos en terminales terrestres.

Las filtraciones de Snowden destaparon que el servicio de inteligencia británico GCHQ había recopilado datos de las estaciones terrestres que entran por cable por la costa de Reino Unido.

En 2018 Amazon, Meta y China Mobile acordaron trabajar conjuntamente para instalar un cable desde California a Singapur, Malasia y Hong Kong. Estados Unidos bloqueó la participación china en el cable estadounidenses y China Mobile tuvo que retirarse del consorcio.

En 2021 Meta y Amazon presentaron una nueva solicitud, esta vez sin intervención china, desvinculada de Hong Kong y con un nuevo nombre. El año pasado la retiraron, a pesar de que ya se había tendido la mayor parte del cable de 12.000 kilómetros. Cientos de millones de dólares que daron hundidos en el Pacífico.

La Ruta de la Seda digital

Para evitar la marginación, China ha comenzado a tender sus propios cables internacionales, lo que a la larga va a provocar la fragmentación de internet, justo en un momento en el que fluyen más datos entre Estados Unidos y China que en cualquier otro momento de la historia.

En 2015 el gobierno chino anunció una estrategia para invertir en la comunicación y el comercio electrónico de los países en desarrollo. Los cables submarinos son esenciales para una “Ruta de la Seda Digital”, que corre paralela a la construcción de carreteras, vías férreas, puertos y aeropuertos en los países en desarrollo.

El holding chino de telecomunicaciones, Huawei, se había abierto camino en el mercado de cables submarinos, a través de su empresa conjunta Huawei Marine, que es propiedad casi en partes iguales del instalador de cables submarinos con sede en Reino Unido, Global Marine.

En 2019 Huawei Marine logró captar alrededor del 15 por cien del mercado mundial. Fue poco antes de Estados Unidos iniciara la campaña de boicot en su contra. Trump impuso sanciones a Huawei y el grupo de telecomunicaciones se retiró rápidamente de la empresa conjunta de cable submarino. Un fabricante de cable regional chino poco conocido, Hengtong Group, compró Huawei Marine y lo rebautizó como HMN Tech.

Tras dos años de presiones por parte de Estados Unidos, en 2021 el Banco Mundial descartó un proyecto de cable para conectar tres países insulares del Pacífico, para evitar adjudicar el contrato a HMN Tech. Finalmente, el consorcio de empresas diseñó el cable Sea-Me-We 6 de 19.000 kilómetros que une el sudeste asiático con Europa y adjudicó el contrato a la estadounidense SubCom, a pesar de haber elegido originalmente a HMN Tech.

El consorcio que planea el tendido de dos próximos cables conectados, uno de los cuales unirá Europa con Jordania y el otro Jordania con la India, no invitó a HMN Tech a presentar una oferta porque Google es un inversor clave.

En la actualidad, se espera que HMN Tech encargue solo un cable por año para los años 2024 y 2025, cada uno conectando solo China con los países del sudeste asiático.

Pero los proyectos con inversores estadounidenses o aquellos con vínculos directos con el país no son los únicos afectados por la política de “redes limpias” y las sanciones del gobierno de Estados Unidos a HMN Tech en 2021. A medida que los tentáculos de la política exterior de Washington se despliegan gradualmente en todo el mundo, varios consorcios de construcción de cable que no se conectan a Estados Unidos ni utilizan fondos de Estados Unidos ahora excluyen a HMN Tech.

Con los cables cruzados

Cuando una empresa tiende un cable, primero debe determinar a qué clientes va dirigido. Para trabajar con grandes empresas como Google, Meta, Microsoft, primero hay que preguntar si quieren equipos chinos. Inevitablemente la respuesta es no.

Es poco probable que un nuevo proyecto de cable que une Singapur y Tailandia con India, que no tiene propietarios estadounidenses ni llega a territorio estadounidense, invite a HMN Tech a presentar una oferta debido a las presiones.

La marginación de China está empujando a las empresas a diseñar nuevas vías para enrutar el tráfico de internet. Las disputas sobre las aguas territoriales, los retrasos en la obtención de permisos y la prohibición del gobierno de Estados Unidos de cables que vayan directamente desde China o Hong Kong a Estados Unidos han contribuido a que varios consorcios de cable recientes (Apricot, Bifrost y Echo) se abran camino a través de Singapur, Indonesia, Filipinas y el territorio insular estadounidense de Guam, que está emergiendo como un nudo del tráfico digital.

A China la están marginando del mercado mundial de cables submarinos y el gobierno de Pekín ha tratado de volcarse en regiones fuera de las áreas de influencia comercial y política de Estados Unidos. Puede llevar a cabo proyectos en algunos países de Asia, África y América Latina, principalmente porque sus empresas de telecomunicaciones trabajan mucho más barato.

En Asia, donde la necesidad de ancho de banda y los cables para transportarlo están creciendo más rápido que en muchas otras partes del mundo, China Telecom, China Mobile y China Unicom están encabezando varios proyectos de cable importantes, incluidos dos que conectarán China con Singapur y Japón.

China ha tendido la infraestructura digital de África

Durante muchos años China ha tendido la infraestructura digital del continente africano. China Unicom fue un inversor clave en Sail, un cable de 5.800 kilómetros que une Brasil con Camerún, que entró en servicio en 2020. China Mobile también desempeñó un papel clave en el consorcio de cable 2Africa, que conecta grandes áreas de África con Europa y cuyas obras comenzaron en 2020. Este consorcio cuenta con Meta y Vodafone entre sus inversores.

Ahora eso no es posible, sobre todo si intervienen monopolios occidentales y si tratan de llegar a terminales europeas. Las cláusulas de “redes limpias” son cada vez más estrictas. El año pasado Peace, el cable que une a Pakistán con Francia a través de Kenia, tuvo que ser financiado y construido en su totalidad por empresas chinas, incluida HMN Tech. La obra fue posible porque las empresas occidentales quedaron fuera.

Si bien todavía HMN Tech va a la zaga de sus competidores, sus precios no tienen parangón. Son un 20 o un 30 por cien más baratos. Los inversores invitan a las licitaciones a HMN Tech sólo para reducir los precios de los demás. Es el caballo de Troya de los cables submarinos.

Por ejemplo, invitaron a HMN Tech a presentar una oferta por el cable Medusa, que une Egipto con Portugal, y por Africa-1, que une Kenia con Francia, pero finalmente fue relegado a favor del operador francés ASN.

China empieza a hacer lo mismo que Estados Unidos: equipar tres barcos para tender y mantener los cables, para reducir su dependencia de los barcos extranjeros. También presiona a las empresas que tienden cables en aguas chinas y el Mar de China Meridional para que utilicen cables producidos por HMN Tech. La tecnología no es neutral y los cables tampoco. El Mar de China Meridional es una de las áreas marítimas más críticas en la estrategia militar de China. El ejército quiere controlar cada enlace y cada pieza de infraestructura que hay en sus aguas.

Espionaje y sabotaje contra los cables

El sabotaje del Nord Stream ya estaba en la cabeza de las grandes potencias desde hace tiempo. El creciente temor por la seguridad de los cables llevó a algunos países a proteger aún más sus aguas territoriales, lo que ha provocado demoras en la obtención de permisos para tender y mantener cables. Varios países, incluidos Indonesia y Canadá, ahora exigen que solo ciertos barcos y operadores puedan tender y mantener cables en sus zonas económicas exclusivas.

Lo mismo cabe decir del mantenimiento de los cables, momento en el que son más vulnerables a la piratería y a la instalación de dispositivos para capturar o corromper datos. Cuando se fabrican o reparan cables, es posible insertar dispositivos de extracción de datos en repetidores (los componentes electrónicos que conectan diferentes secciones de cables para mantener la señal en distancias más largas).

Algunas potencias han contratado el mantenimiento de sus cables e infraestructuras con países rivales. No es suficiente marginar a China en el momento de tender los cables, sino impedir que sus empresas se encarguen del mantenimiento.

—https://ig.ft.com/subsea-cables/ https://www.ft.com/content/8f35bf1e-fe32-4998-9e13-a13bac23506d

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