El síndrome de Bonnie and Clyde que provoca que Dani Sancho pase de presunto criminal a una persona deseada sexualmente

La hibristofilia o atracción sexual por criminales famosos, como el presunto caso de Dani Sancho, una constante en la historia

Daniel Sancho en una imagen de su Instagram

Daniel Sancho en una imagen de su Instagram

Daniel Sancho, el presunto asesino confeso acusado de, en un hotel de Tailandia, matar primero, descuartizar luego y, finalmente, esparcir los restos de la víctima intentando hacer desaparecer las distintas partes del cadáver troceado, sigue copando las portadas de todas las revistas. El hecho execrable por sí mismo y violento al máximo y que mostraría los bajos instintos se está transformando, si no lo es ya, en un fenómeno mediático y va camino de también serlo socialmente. Porque lejos de ser rechazado el abominable asesinato y el supuesto y presunto asesino, surgen numerosos admiradores, propuestas para a programas televisivos y fans de Daniel Sancho que ensalzan su buen y musculoso aspecto físico o, sin tener el más mínimo dato, defienden su inocencia o, en todo caso, justifican el hecho sangriento.

Revictimización del entorno y de los familiares del asesinado

El tratamiento informativo que recibe el caso y el acusado desde algunos medios y tertulianos de prensa rosa, y que se transmite a las redes sociales, parecen minimizar cuando no obviar que nos hallamos en un escenario de un terrible crimen que merecería, cuando menos el rechazo general. A Sancho se le muestra en bañador, con el torso desnudo y en playas paradisíacas. Se habla o se escribe del presunto asesino como si fuese un celebrity de moda disfrutando de unas exóticas vacaciones. En el culmen de la sinrazón, comienzan a circular teorías sin ninguna base argumental, en las que parece que el culpable y el representante del mal fuera el asesinado y descuartizado, el cirujano colombiano Edwin Arrieta. Incluso se revictimiza al entorno personal y a los propios familiares del fallecido. Dicho de otra manera, se está generando un blanqueamiento informativo de lo atrozmente sucedido al pasar Sancho de presunto asesino a “personaje rosa”.

¿Están cayendo sectores de los seguidores del caso en esa enfermedad que se denomina hibristofilia? ¿Se están transformando de meros seguidores de la actualidad en auténticos fans de Dani Sancho? Puede que sí. Puede que, de continuar y aumentar todos estossignos mencionados anteriormente, tengamos que contestar afirmativamente a esta interrogante.

¿En qué consiste la hibristofilia? Preferencias sexuales anómalas

La hibristofilia fue un término acuñado por el psicólogo John Money que proviene de las palabras griegas, ὑβρίζειν (atentar contra alguien) y filo, que significa afinidad. También es conocida como el “Síndrome de Bonnie y Clyde”. La hibristofilia es una parafilia en la cual la excitación sexual y la obtención del orgasmo se producen como respuesta a mantener una relación con una persona que ha cometido una fatalidad, engaño, mentira, infidelidades conocidas o crímenes como violaciones, asesinatos o robo a mano armada. Se materializa en una atracción emocional y sexual por un asesino o criminal. Tiene que ver con asesinos y criminales muy peligrosos que, aunque fueron condenados y declarados culpables, contaron con admiradores interesados en ellos en un sentido romántico.

Se trata de un tipo de parafilia, es decir, problemas que presentan algunas personas en relación con sus preferencias sexuales anómalas (voyeurismo, exhibicionismo, froteurismo, masoquismo sexual, sadismo sexual o en preferencias de objetivo anómalas como la pedofilia o el fetichismo). Esta variante de la parafilia, la hibristofilia, puede poner en riesgo la integridad física y mental de la persona. En otros casos más leves, pone en riesgo la salud emocional de la persona. Estos últimos casos son aquellos en los que se sienten atraídos por personas que trasgreden ciertos límites, sin llegar a ser delitos graves.

Con mayor frecuencia en mujeres

Científicos y psicólogos mantienen que este síndrome se da con mayor frecuencia en mujeres heterosexuales. No hay estudios científicos que avalen esto último pero, por un lado, se relaciona con el hecho de que la población carcelaria de mujeres y su notoriedad mediática como violentas criminales es menor. Y por otro, porque algunas mujeres podrían relacionar la violencia con fuerza y el poder. Una especialista y autora de estudios sobre asesinos en serie, la psicóloga, forense y profesora de universidad, la estadounidense Katherine Ramsland, tras entrevistar a mujeres que habían contraído matrimonio con criminales, planteó distintas causas que llevarían a la atracción. Una de ellas, sería un factor casi maternal, ya que sentirían compasión, pena o incluso ternura por el hombre encarcelado, más allá de lo sanguinario del asesinato cometido. Serían mujeres con una inclinación protectora. También deducía Ramsland, que ese tipo de mujeres pensaban que podrían transformar a estos hombres por medio del cariño y su amor.

El caso de Bonnie and Clyde

Antes mencionábamos que a la hibristofilia también se la conoce como el síndrome de Bonnie & Clyde por cómo se conformó la historia de amor de esta famosa pareja. Bonnie Parker no tuvo una vida cómoda ni fácil. Se casó por primera vez cuando contaba tan solo 16 años con un hombre que terminó preso por asesinato. Posteriormente, conoció a Clyde Barrow. Aunque Clyde abandonó su vida criminal como ladrón e intentó rehabilitarse en una nueva una vida de pareja, resultó imposible ocultar su naturaleza criminal. Lo cierto es que luego de ser recluido durante varios años en prisión por cometer un robo, salió y junto a Bonnie crearon una banda, convirtiéndoles en un hito mundial. En 1934 fueron abatidos juntos. Sin embargo, la pareja se caracterizó por profesarse un gran amor, tanto que continuaron juntos hasta el momento de su muerte. Bonnie y Clyde captaron la atención de la prensa estadounidense y fueron considerados como “enemigos públicos” entre 1931 y 1934. Aunque la banda que conformaron fue conocida por robos a bancos, Clyde prefirió el robo en los pequeños comercios y las gasolineras.

Como ocurrió con Jack el Destripador, se puede considerar a Bonnie y Clyde como los primeros criminales famosos de la era moderna y cuya leyenda será perdurable en el tiempo ¿Podríamos encontrarnos en el caso de Dani Sancho ante un ejemplo parecido de hibristofilia?

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Un comentario en “El síndrome de Bonnie and Clyde que provoca que Dani Sancho pase de presunto criminal a una persona deseada sexualmente

  1. Un chapero que se prostituye para conseguir el dinero necesario para montar un negocio y que acaba matando y descuartizando a su víctima, tiene muy poco de glamuroso.

    Abuelo rico y famoso, padre rico y famoso, y él pobre y desconocido. Buscó el camino fácil de la vida, le salió mal y ha acabado estúpida y horrendamente.

    No es un » presunto » asesino confeso, es un asesino confeso. Las culpabilidades son presuntas, las confesiones no.

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