Cursos por 700 euros en España para combatir en Ucrania: “No mandéis a la gente a morir”

Una compañía de seguridad privada de Lérida (España) busca reclutar 200 mercenarios para combatir en la Legión Internacional del Ejército ucraniano. Se comprueban diversas aptitudes, como el tiro y manejo de drones. El curso dura cinco días y ya ha recibido decenas de solicitudes. En la empresa aseguran que su actividad es perfectamente legal.

Pese a que oficialmente el Ministerio de Defensa de España aconseja no desplazarse a Ucrania y dice limitarse a enviar armamentos para el Ejército de Kiev, pero no tropas, una empresa radicada en la localidad catalana de Alpicat (provincia de Lérida), Grupo de Operaciones Avanzadas (GOA) Tactical Industries, oferta la preparación de mercenarios que quieran combatir en el conflicto de Ucrania y media con el ministerio castrense de ese país ofreciendo contratos que pueden alcanzar los 3.400 euros al mes.

A lo largo de un curso de cinco días de duración y 700 euros de precio, la empresa busca ejercer de filtro y abastecer a la Legión Internacional del Ejército ucraniano a partir de septiembre con unos 200 combatientes, cuyos conocimientos de diversas tácticas de combate y manejo de drones comprueba.

Los requisitos para acceder al curso son poseer al menos dos años de experiencia en tareas policiales o militares, carecer de antecedentes penales y superar una entrevista. Si lo finalizan de manera satisfactoria, se les facilitará un destino en alguna de las unidades de mercenarios extranjeros que combaten del lado de Ucrania.

Una vez en suelo ucraniano, suscribirán un contrato con el Ministerio de Defensa de ese país, cuya cuantía varía en función de la peligrosidad y complejidad de las tareas: 3.400 euros mensuales si son integrados en unidades de élite, 2.800 si son desplegados en primera línea del frente, y 1.800 si lo hacen en la retaguardia o cumplen labores administrativas. En principio, las partes pueden rescindir el acuerdo en cualquier momento.

Los instructores ya cuentan con experiencia de combate en Ucrania, de la que dicen valerse para impartir el cursillo. Su objetivo es paliar la falta de formación con la que acuden muchos mercenarios. “En menos de una semana, muchos de los que acaban de llegar rescinden el contrato”, explicó al diario El País uno de los formadores de la compañía y excombatiente en el conflicto. Con su acuerdo con el Ministerio de Defensa ucraniano, la compañía busca aligerar la gestión y la logística que implican viajar por cuenta propia.

“Nosotros sólo certificamos”

El director de GOA Tactical Industries es Francisco Galván. Tiene vínculos empresariales en materia de seguridad con Israel y entre sus formadores se cuentan oficiales de marines de los EEUU.

Galván asegura que, en la actualidad, hay cuatro combatientes formados por su empresa desplegados en Ucrania y que ya han tenido “alguna baja”. Según él, entre la treintena de personas apuntadas, figuran muchos exmilitares y policías, alguno incluso en activo, pues admite que no se puede preparar a un combatiente en cinco días y que los candidatos deben acreditar dos años de experiencia profesional. “Nosotros lo que hacemos es validar que esa persona tiene tal experiencia”, declaró al medio Geostrategia.es

“Nosotros sólo certificamos que esa persona está cualificada para ir para allá, y es la misma persona la que se irá a Ucrania mediante la embajada. Y si la embajada le da el permiso, la persona se va para allá. Nosotros tenemos un contacto dentro y si España y la embajada ucraniana dan su permiso, la persona puede ir con un certificado de calidad de operador”, explica el director de GOA Tactical Industries.

Este empresario, que admite que sus instructores han estado en la zona de combate “casi desde que empezó la guerra”, afirma que los candidatos “no tocan” el armamento en las instalaciones de la empresa. “El que vaya de francotirador, ya tiene que serlo”, dice, y explica que “en un aula” pueden validar a tiradores de precisión.
“Nos han pedido llevar más gente porque los mismos ucranianos se han ido de Ucrania”, señala. “Y a los que se han ido, que se han ido ilegalmente, los hemos acogido en España y les hemos dado trabajo, eso es ilegal”, afirma Galván, discutiendo su estatus de refugiados. “De aquí a poco”, continúa, “tendrán que rendir cuentas en Ucrania”.

Ajenos al Ministerio de Defensa

Aparte de Ucrania, GOA Tactical Industries ha enviado a especialistas a otras zonas de conflicto como Líbano, Irak, Nigeria y América del Sur. Y ha formado a personal de seguridad en países como Israel, Polonia, Argentina, Nigeria, Togo, Congo, Guinea, Gabón, México y Brasil.

Fundada en 1999, la empresa cuenta con la homologación que dispensa el Ministerio del Interior de España y se presenta en su página web como una sociedad que responde a “la necesidad de unificar, actualizar y, sobre todo, acercar a la realidad un sistema de enseñanza operativo dirigido a integrantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y militares”.

En el Ejército de Tierra “no consta” que esta compañía mantenga algún tipo de colaboración con el Ministerio de Defensa de España y se subraya que la formación de militares “no se externaliza”. El mando de operaciones mantiene una unidad para impartir a militares ucranianos cursos básicos de infantería e instruirles en el manejo de tanques Leopard y antiaéreos en las bases del Ejército de Tierra en Toledo y Zaragoza.

“Pero nosotros no enviamos a nadie y las únicas personas externas son los traductores”, explicaron a Geoestrategia.es en la oficina de Comunicación de la Inspección General del Ejército, donde desconocen el tipo de acuerdo al que pueda haber llegado la compañía GOA Tactical Industries con las autoridades ucranianas. “Da la impresión de que su negocio es cobrar 700 euros a las personas interesadas”, admiten.

Dudas sobre la eficacia

La potestad para enviar combatientes a zonas de conflicto emanaría de la eventual decisión del Gobierno de España y su Parlamento, ejecución a trasladar al Ministerio de Defensa. En 2015, la Justicia española arrestó y encarceló a dos ciudadanos españoles que habían acudido a Siria para integrarse en las milicias kurdas que combatían al Estado Islámico, de forma voluntaria y ajena a cualquier postura oficial.

“Tú no puedes enviar combatientes a una zona de conflicto donde España no esté oficialmente”, explica a Sputnik Juan A. Aguilar, director del portal de análisis internacional Geoestrategia.es, que avisa además del riesgo que entraña la existencia de un “campo de entrenamiento” privado para enviar combatientes a Ucrania y conformar de facto “una guerrilla paramilitar aquí”. “Y si los que acuden son policías o guardias civiles, suena a corruptela”, añade.
“Pero es que los que fueron a Siria no lo hicieron mediante una embajada que les dio el permiso”, discrepa Galván, que insiste en que la ayuda de “toda la OTAN” a Ucrania y los “250 millones de euros” por parte española constituyen una base de legalidad jurídica.

En el Ejército de Tierra señalan el problema político que implicaría que “quedara constancia” de la participación de este tipo de combatientes, en esencia mercenarios, especialmente si son prendidos prisioneros y se publicita su captura. “Porque España, en realidad, no ha mandado a nadie”, afirman.

¿Es útil la vía privada para el ulterior devenir del enfrentamiento? Aguilar duda de la eficacia sobre el terreno de los combatientes que en última instancia pueda validar GOA Tactical Industries. “¿Es que no conocen la naturaleza del conflicto? Porque consiste en avanzar por zonas de minas, drones, fuego de artillería e intentar acercarte a la primera línea de defensa rusa. Y aunque dispares, no llegas. Y en el momento en que te acercas a menos de 5 km, te cae una lluvia tremenda de bombas de artillería, de aviación, de helicópteros de ataque y de cohetes, no mandéis a la gente a morir”, reflexiona.

“¿Qué francotirador se va a poner ahí, a 5.000 metros? No vas a disparar ni una vez porque no vas a ver a ningún ruso a menos de 5.000 metros”, concluye este experto, recordando que el actual conflicto en Ucrania es el primero “desde la II Guerra Mundial”, donde se llevan a cabo “operaciones de armas combinadas entre dos contendientes más o menos equilibrados”.

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