La autopsia de un rey, clave para descubrir el Santo Grial

Un análisis forense pone al descubierto las circunstancias que rodearon la muerte de Sancho I de Aragón y cómo entrelazan con la leyenda del Santo Grial

Los trovadores extendieron la leyenda del GrialLos trovadores extendieron la leyenda del Grial

El pasado año se realizó la autopsia de los restos de Sancho I de Aragón. El encargado de este estudio fue el catedrático de la Universidad de Granada, Miguel Botella. Los resultados fueron sorprendentes. El programa “Antecessor”, de la televisión del Gobierno de Aragón, dedicó un capítulo a este análisis.

El monarca no murió de la forma que las crónicas nos dijeron, sino tras una larga convalecencia. Los restos óseos muestran la rotura de varias costillas, pero lo que le causó la defunción fue otra causa: una herida en la pierna que no consiguieron sanar y que le produjo una infección mortal. Esta fue la que acabó con la vida del monarca navarro-aragonés.

Estos resultados no solo cambian lo que los documentos nos contaron. Si comparamos estos análisis con lo que nos describe el poema del Parsifal, el puzle para encontrar el Santo Grial continúa encajando, más allá de toda duda razonable. La imagen de un rey convaleciente y que tiene una herida en la pierna, que no deja de sangrar, es precisamente lo que la epopeya nos narra de uno de los reyes del Grial.

Un rey convaleciente con una herida en la pierna que no deja de sangrar, es precisamente lo que nos narra la epopeya de uno de los reyes del Grial

Una vértebra de Ramiro I de Aragón ha desvelado la causa de su muerte
Una vértebra de Ramiro I de Aragón ha desvelado la causa de su muerte

Los reyes del Grial fue precisamente el título del ensayo novelado escrito por Margarita Torres y José Ortega, publicado en 2014. Esta obra, con su consiguiente superproducción cinematográfica, desató rápidamente la discordia. En este libro se argumenta que el Santo Grial está en León.

Desde entonces, muchos expertos han puesto el grito en el cielo. Para hablar del Santo Grial, es necesario basarse en la literatura medieval que dio origen a la leyenda universal. Evidentemente, ha habido muchas piezas, como es habitual, que dicen ser la reliquia que usó Jesús de Nazaret, pero solo una fue la que generó todo un arquetipo, un símbolo universal. Ahora todo está claro, ese objeto se encuentra en Valencia.

Nunca en la historia, estos versos habían podido ser contrastados con evidencias arqueológicas, pero eso ahora ha cambiado. Las sospechas se habían ido acumulando poco a poco. En el Santo Cáliz de Valencia hay una inscripción, tal y como nos indican los trovadores, sobre el Santo Grial. El rey Alfonso I, conocido como el batallador, se parece mucho al rey Arturo que se describe en estos textos. Incluso un sabio aragonés, Pedro Alfonsez, pudo ser la fuente de inspiración para crear el modelo del Merlín medieval. Muchas otras pistas parecían apuntar a que la estancia del Santo Cáliz en San Juan de la Peña, durante el siglo XII, fue el hecho histórico que usaron los trovadores y juglares para extender esta leyenda por toda Europa. Pero ahora hay una evidencia objetiva que confirma que todas esas sospechas se pueden demostrar.

Iluminando el Santo Cáliz es visible una inscripción
Iluminando el Santo Cáliz es visible una inscripción

La búsqueda que muchos han seguido, incluso el malvado Heinrich Himmler, tiene ahora una solución. Es una pena que el auténtico Indiana Jones no haya podido vivir para ver este épico final. Sancho Ramírez nació hacia 1043-4 y murió en junio de 1094. Fue rey de Aragón entre 1063-1094, y de Aragón y Pamplona entre 1076-1094. Era conocido como Sancho I de Aragón y como V de Pamplona. Sus huesos descansaban en la abadía fortificada de San Juan de la Peña. Fue el padre de tres reyes: Pedro I, Alfonso I y Ramiro II, conocido como “el monje”.

Hasta ahora, los libros de historia nos contaban que murió el 4 de junio del año 1094 de un flechazo que recibió sitiando Huesca. Su cuerpo fue llevado al monasterio de Montearagón, y trasladado después al de San Juan de la Peña. Pero el análisis científico de sus huesos nos cuenta algo muy diferente. Según se desprende de este estudio, Sancho I sufría de la rotura de varias costillas. Los callos óseos que se pueden apreciar en varias costillas indican que durante muchos meses debió estar postrado en la cama casi inválido, intentando sanar de estas fracturas. Pero al analizar el fémur, los forenses pudieron apreciar que en esa zona debió existir una profunda herida infectada que le debió producir una sepsis generalizada. Esta herida sería la que acabaría con la vida del bravo monarca navarro-aragonés. Parece que aquella saeta que le causó la muerte fue una invención de los cronistas, para darle un final más heroico y digno a este rey medieval.

Monasterio de San Juan de la Peña
Monasterio de San Juan de la Peña

La extensa epopeya alemana, que nos habla del Grial, nos repite en varias ocasiones que junto al objeto legendario estaba convaleciente un piadoso rey al que llaman Tituriel. Este apelativo pudo haber nacido debido a que Sancho había viajado hasta Roma para recibir del propio Santo Padre el título de rey. Ese “Titulus Rex” se derivaría en “Tiruriel”. Los versos nos describen, de forma poética, cómo se usaba una lanza candente para intentar cauterizar la herida. También la presencia de la Santa copa se usó para salvar la vida del monarca. Incluso dicen que estaba postrado en la cama sin poderse mover. Es precisamente esto lo que las fracturas de las costillas le debieron producir.

Finalmente, este hombre, tras meses de convalecencia, dejaría este mundo para entrar con letras de oro en el de las leyendas. Su cuerpo fue sepultado justo en el lugar donde valientes reyes y monjes guerreros protegieron por siglos el más preciado objeto del mundo, “el Santo Grial”.

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