AGUA Mujeres son clave en proyectos rurales de Asia Por Amantha Perera

POLONNARUWA, Sri Lanka, 18 ene (IPS) – Durante la temporada de sequía, cuando las polvorientas calles se agrietan por el calor, la imagen de mujeres caminando largos kilómetros con cubos de agua sobre sus cabezas es común en la Sri Lanka rural.

Mientras los hombres van a trabajar a los arrozales, las mujeres asumen la ardua tarea de recoger agua para el uso doméstico. Son responsables por cada gota que se consume o se desecha, y por tanto son actoras clave en cualquier proyecto hídrico.

Talpothta es una típica aldea agrícola en la zona seca srilankesa, cuyo ciclo de vida depende completamente de las lluvias, que se han vuelto extremadamente erráticas en los últimos años.

En 2006, la aldea fue elegida como una de las beneficiarias de un proyecto por 263 millones de dólares del Banco Asiático de Desarrollo (BAsD), diseñado para proveer agua potable a 900.000 personas en las provincias norteñas, centrales y orientales del país.

Pero, a diferencia de muchos proyectos de desarrollo que se implementan en el país, este es principalmente liderado por mujeres, la gran mayoría de esa aldea.

Desde las etapas iniciales, ellas fueron incluidas en los planes a largo plazo, que incluyen la creación de un tanque para almacenar agua y la instalación de una red de distribución.

Las lideresas del proyecto comunitario se encargan de brindar consejo a los aproximadamente 200 consumidores de agua de la aldea, monitorean los pagos y, lo más importante, deciden cuándo y cómo limitar el suministro en la estación seca.

También visitan regularmente los hogares de la zona para controlar el consumo. Sheila Herath, una de las lideresas locales, destacó el papel clave que desempeñan las mujeres en el proyecto.

“La mujer es la persona del hogar que sabe cuánta agua se ha usado y para qué. Así que sabemos cuánto se necesita y cuándo es innecesario”, indicó.

Quienes idearon el proyecto del BAsD conocían bien este tipo de experiencias, no solo en Sri Lanka, sino también en otras zonas rurales de Asia meridional, dijeron funcionarios a IPS.

La mitad de las personas que participaron en las reuniones organizativas y al menos 25 por ciento de los funcionarios de gobierno en la Junta de Agua son mujeres.

Según Attanayake Mudiyanse Senevirathana, funcionaria pública en la norteña localidad de Polonnaruwa, donde trabaja para mejorar el acceso al agua potable, las mujeres tradicionalmente han jugado un papel clave en este tema.

“Todavía sigue siendo así”, dijo a IPS. “Las mujeres también sienten que ganan más con el éxito de proyectos como este”, añadió.

Gracias al nuevo proyecto, las mujeres en Talpothta cuentan con más tiempo libre, algo que antes era imposible.

Liyadurige Siriyawathi, de 45 años, retomó al pasatiempo que abandonó cuando se casó hace dos décadas: dibujar. Ahora gana unos 100 dólares al mes por la venta de sus dibujos.

Otras se dedican a cultivar jardines, y todas tienen más tiempo para cuidar a sus hijos.

Kusum Athukorale, directora de la Red de Mujeres Profesionales del Agua en Sri Lanka, dijo a IPS que una sexta parte del suministro de este país insular deriva de proyectos comunitarios rurales. Y su éxito depende de la participación de las mujeres en todos los niveles, subrayó.

“Son las que saben dónde están las fuentes de agua y cuánto se necesita y también son ellas las que caminan varios kilómetros para obtener el agua cuando hay sequía”, añadió.

Athukorale llamó a esas mujeres “soldadas a pie de la adaptación al cambio climático”.

Un informe del BAsD titulado “Gender and Urban Poverty in South Asia” (Género y pobreza urbana en Asia meridional) concluyó que el papel de las mujeres en la administración del agua era crucial para la región.

“Investigaciones sobre la salud realizadas en 45 países en desarrollo durante el periodo 2005-2008 concluyeron que, a nivel mundial, las mujeres llevan la mayor carga, como las principales recolectoras de agua en 64 por ciento de los hogares, contra 24 por ciento en el caso de los hombres”, indica el estudio.

El informe alerta que las mujeres, especialmente aquellas de las comunidades pobres, corrían riesgos de sufrir más debido a la falta de acceso a agua potable, “pues son las principales consumidoras, proveedoras y administradoras del agua en los hogares, y son responsables de la higiene de la casa”.

El estudio también detalla proyectos en Bangladesh, India, Maldivas y Nepal similares a los de Talpothta, donde las mujeres tienen un papel preponderante.

Un grupo de mujeres en la aldea de Ramnagara, en el central estado indio de Madhya Pradesh, presionaron a las autoridades locales y a una organización no gubernamental local para que se instalaran cañerías cerca de sus hogares.

Al igual que en Sri Lanka, esas cañerías permitieron que las mujeres pudieran dedicar más tiempo a ellas mismas, al no tener que dedicarse a recolectar agua.

“Ahora aprovechan el tiempo participando de actividades de grupo y explorando otras opciones de sustento”, dice el informe del BAsD.

“Hay una acumulación de evidencia demostrando que, si podemos incluir a mujeres en la toma de decisiones para un proyecto, el éxito es casi instantáneo”, dijo a IPS la presidenta del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, en inglés), Naoko Ishii.

El GEF es un fondo con participación de gobiernos, instituciones internacionales, organizaciones no gubernamentales y empresarios, que apoya proyectos relacionados con el desarrollo sostenible.

Ishii, quien fue viceministra de Finanzas de Japón y jefa del Banco Mundial en Sri Lanka, destacó el sentido de disciplina de las mujeres como factor fundamental, sobre todo en las zonas rurales de África y Asia.

“Cuando las mujeres están a cargo de un proyecto de microfinanzas, la tasa de reembolsos es mucho más alta”, ejemplificó.

 

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