Medusa inmortal podría tener la clave de la fuente de la juventud

El proceso de transdiferenciación de la medusa Turritopsis Nutricula la hace teóricamente una epsecie inmortal; su regeneración celular está siendo estudiada para ser aplicada en el ser humano

Además de su belleza casi extraterrestre y su inigualable capacidad de proliferación, las medusas cuentan con una singular especie que es naturalmente inmortal. La Turritopsis Nutricula,  una medusa originaria del Caribe, es capaz de regresar a su estado juvenil después de alcanzar la madurez sexual y reproducirse. Esto ocurre a través de un fenómeno llamado transdiferenciación, el cual puede apreciarse cuando un órgano regenera su tejido después de sufrir un daño y que se detona en estas medusas al verse amenazadas. La Turritopsis Nutricula lleva este fenómeno hasta el infinito “como una mariposa que pudiera volver a convertirse en oruga”.

Esta medusa regresa a su estado de pólipo en el más poderoso mecanismo de defensa que la biología ha descubierto, en una regresión que le permite, en teoría, vivir para siempre. De este estado de pólipo la medusa vuelve a obtener la madurez sexual una vez que las condiciones son favorables y se reproduce otra vez.

La transdiferenciación es un proceso biológico en el que una célula (sin ser una célula madre) puede convertirse en otra célula completamente distinta (no se sabe si en el caso del Turritopsis son todas las células las que pueden convertirse en cualquier otra célula o solamente algunas células específicas).

Científicos empiezan a estudiar y aplicar la transdiferenciación en el ser humano con ciertos resultados, específicamente en el ámbito de la regeneración corporal.

El Dr. Deepak Srivastava ha logrado utilizar este proceso para transformar células en el corazón humano en personas que han sufrido un ataque cardiaco.

El Blog Singularity Hub explora la posibilidad de que la transdiferenciación eventualmente nos permita regenerarnos de la misma forma que esta medusa, hasta el punto de que solo moriríamos por un acto de violencia externa pero no por la decadencia natural de nuestro cuerpo.

Cuando logremo esta hipereficiencia biológica quizás, como  la Turritopsis Nutricula que  se expande por todos los océanos de la Tierra, con su extraña apariencia y su silencioso linaje de especie inmortal, podríamos empezar a explorar otros mundos, superando las enormes distancias del cosmos, conquistadores antes de nuestro propio espacio interior.

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