Entidades parasitarias ¿Qué hacer y cómo actuar?

Esta entrada sea quizá una de las más complejas a
las que me enfrento.
Ya que en este tema quisiera andar con excesivo
cuidado en soltar alegremente consejos de qué se debe y qué no se debe hacer
ante un ataque de entidades en la parálisis del sueño.
Todos somos adultos y cada cual tiene su propia personalidad definida y diferente con lo que cada persona puede afrontar los
mismos hechos de maneras diversas, para obtener diferentes resultados.
Debe saber que lo que voy a relatar le puede servir
de gran ayuda y por fin liberarse de este infierno o bien le puede dar un
infarto al intentar  afrontar a estas
entidades, la responsabilidad es suya y de nadie más.
Yo les cuento lo que a mí me funcionó y cómo lo
hice.
Tengo que reconocer que no fue nada fácil, me costó
mucho tiempo y tuve que llegar a una situación “límite” para tomar la decisión
de enfrentarme a estas entidades o como yo lo prefiero llamar “a mis propios
miedos”

Como bien saben sufro esta extraña anomalía del
sueño desde que tengo 3 años de edad, seguramente que antes incluso, pero no lo
recuerdo antes de esa fecha, actualmente tengo 45 y no fue hasta bien entrado
en los 40 cuando pude, al fin, liberarme.
Más de cuarenta años arrastrando esta rareza, con
sus altibajos claro está.
Etapas de verdadero terror y angustia y otras de
sensaciones de extrañeza como levitar o encontrarme con personajes tipo
súcubos.
Un verdadero infierno, ustedes si lo padecen lo
saben tan bien como yo.
Todo comenzó cuando era bien pequeño, me quedaba a
medio dormir en una posición recostado de lado, quería moverme pero no podía
mover mi pequeño cuerpo de niño. En ese instante empezaba a recorrer por todo
mi cuerpo una rara sensación de suaves descargas eléctricas.
En un principio hasta parecían ser agradables, pero
poco a poco la intensidad de las descargas aumentaba, era progresivo y cada vez
las sentía más y más fuertes, subían por la columna y terminaban en mi cabeza.
Sentía, a la vez, un ruido en mi cabeza. A medida
que las descargas aumentaban su intensidad y cadencia el ruido aumentaba
también.
Esto me producía un tremendo estado de miedo, porque,
además, notaba algo que se acercaba a mí desde el pasillo de la casa en
dirección a mi habitación.
Quería creer que se trataba de mi madre, pero no lo
era.
En esos momentos de angustias solo quería moverme y
salir corriendo o gritar, pero no podía, estaba totalmente paralizado. Cuanto
más intentaba moverme menos lo conseguía y eso aumentaba el miedo y la
angustia.
Así durante muchas, muchas noches a lo largo de mi
infancia.
Aprendí, con el tiempo a despertarme moviendo algo
de mi cuerpo, no sin un gran esfuerzo. Cuando lograba moverme enseguida
despertaba y lo primero que hacía, para evitar más episodios, era cambiar de
posición en la cama. A veces solo lo pensaba, pero no llegaba a realizar el
movimiento y era entonces cuando volvía a caer en otro episodio de parálisis
del sueño.
No lograba salir de ella hasta que me movía en
realidad y cambiaba la postura de dormir.
Un año, otro año, otro y otro nunca me dejó en paz
la dichosa PS (Parálisis del sueño)
La suerte era que no se producía todas las noches,
solo de vez en cuando, podían pasar meses sin que hubiera ninguna y otras veces
se producían varias en un mes.
El fenómeno cambió al llegar a la pubertad, ahí
entraron en escena las entidades parasitarias, en forma de súcubos. Tengo que
reconocer que, al menos, era más entretenido.
Desde de la adolescencia y hasta los 25 años de edad
el asunto daba altibajos de diferente intensidad, pero no cesaba. Hasta los 27
años de edad que, repentinamente remitió hasta casi desaparecer.
Tuve un período de relativa calma hasta los 34 años.
De los 34 a los 39 volvió de nuevo.
Y ya rozando los 40 volvió con más fuerza que nunca.
Pero yo no estaba dispuesto a que esto arruinara mi
vida, empezaba a estar hastiado de tanta mierda de PS y tomé una gran decisión.
Comencé a investigar el tema, a leer libros de
visitantes de dormitorio busqué azarosamente información de donde pude.
Libros de extraterrestres, de abducciones, de viajes
astrales, de yoga de meditación, cualquier cosa que me interesara me la leía.
 
 
 
Miraba videos en internet, leía blogs de PS donde
pudiera encontrar algo que se asemejara a mis experiencias y algo encontré… y
no fue otra cosa que MIEDO y eso no es la solución.
Pude comprobar que era un fenómeno más frecuente de
lo que parece, pero muy poca gente lo cuenta, por vergüenza o temor.
El caso es que estaba hasta las narices de tanta
entidad alimentándose de mi energía hasta que llegó un buen día, mejor dicho
noche, donde la situación dio un giro brusco.
 En una noche,
de tantas, que me encontraba con una entidad tipo pequeño súcubo, pensé que ya
estaba bien, que ya habían sacado de mí bastante y durante demasiado tiempo y que
ya no estaba dispuesto a ser un mero alimento o pila de recarga para estas
entidades.
No sé muy bien como pasó, pero salí de mi cuerpo con
una fuerza descomunal, cuando digo salí me refiero a que literalmente de mi
cuerpo salió otro cuerpo (el cuerpo etérico o astral) que era traslúcido.
Agarré al súcubo por el gaznate o lo que fuera y con una voz fortísima (que no
era para nada la mía) le dije en tono amenazante: “Regresa al a luz de dónde nunca deberías haber salido”
Incluso yo me sorprendí de la frase que solté, no lo
pensé, fue como si alguien hablara a través de mí y con otra voz diferente a la
mía, pero con una fuerza y potencia de voz que jamás había escuchado en nadie.
El pequeño ser, se apartó de mí se echó a un lado de
la cama y pude ver en sus ojos y en todo su cuerpo un miedo absoluto. El
pequeño ser temblaba, no se esperaba que pudiera responderle de esa manera,
estaba totalmente aterrorizado y parecía que me pedía clemencia y que perdonara
su vida.
Lo dejé marchar y volví a mi cuerpo con una
sensación de alivio y victoria, de quitarme un gran peso de encima de que, por
fin, pude responder a estos ataques. ¡Y tan solo con una frase! Eso sí, menuda
frase.
Fue a partir de entonces cuando supe que la
inmovilidad de la PS solo es del cuerpo físico y que en un estado de parálisis
tenemos otro cuerpo, diferente al físico con el que podemos actuar en este
plano o dimensión diferente al habitual de todos los días.
Fue un gran descubrimiento, no solo del cuerpo
etérico o astral si no de las posibilidades de éste.
Comencé a experimentar con mi nuevo cuerpo, a
moverme a voluntad a desarrollar armas para defenderme, a explorar etc. Un
nuevo mundo se abría ante mis nuevos sentidos.
 
 
Pero al poco tiempo de mi gran triunfo, el pequeño
ser que ahuyenté parece que llamó a su primo “el gordo”.
En otra noche de relativa calma, me vi sorprendido
por una fuerte PS que me pilló totalmente desprevenido. Noté como me elevaban
de la cama y un enorme ser de aspecto de insecto gigante (Tipo mantis) me
gritaba y me atravesó la espalda, a la atura lumbar, con una de sus grandes y
afiladas patas. Sentí como una espada me atravesaba el cuerpo y nunca antes
había tenido una sensación tan horrenda, de estar siendo asesinado.
Lo único que se me ocurrió en ese momento fue pedir
ayuda a Jesús, pura desesperación, para mí era el final. Notaba como el frio
acero entraba en mi cuerpo y no podía hacer nada.
Milagrosamente, mi grito fue escuchado y el ser
insecto me soltó y se fue.
Pude despertar y esa noche no pegué ojo en todo el
resto.
Ese fue el episodio más terrorífico que me ha pasado
en toda mi vida, pero como pueden comprobar sigo aquí. No me impidió que
tratara de prepararme, que siguiera investigando y que experimentara más y más.
 
 
De hecho sigo investigando y anotando todas las
experiencias que me van ocurriendo. Busco un patrón que pueda explicar por qué
se producen, con qué frecuencia y anoto muchos factores que creo que tienen que
ver con el fenómeno de la PS.
No quiero asustarles, todo lo contrario. De la PS yo
no puedo salir, solo me queda profundizar y les aseguro que enfrentándose a
estas entidades el fenómeno cambia.
Ese fue el último ataque que he tenido hasta el día
de hoy, ya no se atreven a asomarse a mi habitación, saben que les puedo
responder y se abstienen de molestarme, así de sencillo. Son más cobardes de lo
que se puedan imaginar, no son nada.
Nos asustan, porque de alguna manera se alimentan
del miedo que generamos cuando entramos en pánico. Pero juegan con ventaja
porque saben que no nos podemos mover, pero eso era hasta ahora.
Ahora si les podemos responder y les aseguro que una
vez que aprendes a moverte con tu cuerpo astral los que tienen miedo son ellos.
Somos muy poderosos en el astral, el problema es que no lo sabíamos, hasta
ahora.

Moverse en el Astral

Imagínense a un bebé de pocos días, en su cuna
durmiendo plácidamente.
Además del pequeño, en la habitación, hay una mosca
cojonera de las pesadas que se va a posar justo en la carita del retoño.
Nuestro bebé nota en su cara al molesto insecto que
le incomoda, pero el pobre no puede quitárselo de encima, todavía no controla
sus brazos ni sus manos para ahuyentar al intruso. Se siente indefenso e
impotente y rompe a llorar de desesperación.
El propio llanto, casualmente, hace que gesticule
los músculos de su carita y este leve movimiento ahuyenta a la mosca.
Pues bien, imagínese ahora que nosotros somos el
bebé y la mosca es la parálisis del sueño o una entidad que se nos aparece en
una PS.
En realidad estamos tan indefensos como lo está
nuestro pequeño amigo, no podemos defendernos, nos agobia la situación y
rompemos a llorar de impotencia. ¿Verdad qué le suena la situación?
Ahora hagamos un nuevo ejercicio de la misma
situación del bebé, pero esta vez le vamos a dar al bebé una ventaja: ahora
nuestro bebé tiene 16 años de edad y se repite la misma escena. ¿Qué sucederá
esta vez? ¿Quién saldrá llorando en esta ocasión?
Efectivamente amigos, lo han captado.
Pues a nosotros nos tiene que pasar lo mismo que al
bebé, debemos crecer y aprender a utilizar nuestro cuerpo, pero en el Astral,
es así de sencillo.
El gran problema es que no estamos el suficiente
tiempo cómo para practicar con nuestro cuerpo astral. El poco tiempo que estamos
lo utilizamos para llorar y como mucho patalear de la misma manera que lo hacía
nuestro bebé. Y así no avanzamos…
¿Qué se puede hacer? Solo se me ocurre una cosa:
Práctica, práctica y cuando hayamos hecho esto debemos continuar, perfeccionándonos
y descubriendo nuestras capacidades.
 
 
Cada vez que tengamos un episodio de PS debemos de
armarnos de valor e intentarlo, sin prisas, con tranquilidad. Podemos intentar
mover una mano o elevar un brazo. No se obsesione con el brazo físico, eso no
le va a funcionar, recuerde estamos en PS.
Hay que intentar, desde la relajación y el sosiego,
descubrir nuestro brazo y mano astral, con paciencia piense en su mano astral,
imagínela, siéntala, piense que está ahí, esperando a ser descubierta.
Realice este ejercicio y en breves ocasiones, quizá
en la primera sea capaz de sacar su mano y brazo de su cuerpo astral.
Una vez que realice esto podrá hacer lo mismo con el
resto del cuerpo, se lo garantizo.
Tenga en cuenta que nuestro cuerpo físico ejercerá
de potente imán hacia nuestro cuerpo astral y las primeras veces resultará cómo
si tuviéramos que realizar un inmenso esfuerzo para conseguir despegarnos de
él.
Piense en el bebé, estamos aprendiendo a movernos y
a controlar nuestro nuevo cuerpo… Es una tarea difícil, tenga paciencia y
vayamos paso a paso.
Si lo logra podrá desplazarse a voluntad, su cuerpo
astral es y funciona de la misma que su cuerpo físico, dispone de brazos,
piernas, está súper equipado y además tiene muchas sorpresas, como poder
levitar, atravesar paredes y puertas y muchas más extras que iremos viendo más
adelante. ¿Quién no se anima?
 
 
Seguro que muchos de ustedes ya lo han probado, en
alguna salida involuntaria. Saben lo difícil que es explicar con palabras esa
sensación, ¡hay que vivirlo!
Una vez que hayamos tomado consciencia de nuestro
cuerpo astral es hora de usarlo como es debido, podemos dar un salto y llegar
al techo, ojo si nos pasamos de impulso lo podríamos atravesar… Podemos, a su
vez, darnos una vuelta por la casa, podemos ir volando hasta la puerta de la
calle y salir y observar el cielo, lo tienen que probar!!
 
 
En otro post hablaré de cómo veo el cielo nocturno
en el astral ¡es un espectáculo tan bello que es indescriptible!
Ahora ya estamos preparados para avanzar. Si notamos
en algún episodio de PS alguna entidad que quiera molestarnos ahora podemos
responder con todas las garantías.
Recuerde al bebé y a la mosca, ahora usted ya puede
moverse y quitarse de encima a la entidad le resultará tan fácil como si de una
mosca se tratara, así de simple, con un simple gesto con la mano la entidad se
marchará asustada, no hay que hacer nada más, así de sencillo.
Dicen que hay una ley universal que reza que tenemos
todo el derecho del universo a defendernos cuando alguien nos ataca. Pues
hagamos uso de esta ley.
 
 
 
La cuestión es que esto no se lo va a explicar
nadie, no hay cursos de defensa personal fuera del cuerpo, no va a tener
asistencia y es una decisión que deberá tomar usted solito, si decide
enfrentarse a la PS.
 Si así lo
decide,  el fenómeno justo a partir de
ese mismo instante, cambia radicalmente y se trasforma, no habrán más entidades
y si las hubiera se podrá deshacer de ellas fácilmente. Se abrirá una puerta a
su interior, se podrá conocer a usted mismo, tendrá un dialogo con su
subconsciente, podrá arreglar cuentas pendientes consigo mismo del pasado y
arreglarlas, verá la vida con otros ojos y con otro espíritu, se hará amigo de
usted mismo y su vida cambiará a mejor.
Pero para esto tiene una cuenta pendiente consigo
mismo y con sus miedos y fantasmas, de usted depende qué camino elegir. Yo solo
soy un ingeniero de caminos alternativos y solo me queda desearle suerte y
darle muchos ánimos a que tome las riendas de su vida tal y como lo he hecho
yo. Y le aseguro que no soy nadie especial ni nada del otro mundo, usted tiene
incluso más cualidades que las que yo pueda tener y si yo he podido… ¿Cómo no
lo va a poder hacer usted?
Cuídense mucho
Un cordial saludo
Manu Paterna

4 comentarios en “Entidades parasitarias ¿Qué hacer y cómo actuar?

  1. Dos entradas en los últimos dos días sobre el mundo astral,pero con mensajes completamente diferentes. Uno advirtiendo de los peligros de un mundo que dicen el reino de satanás. El otro como una ocasión para crecer y enfrentarnos a nuestros miedos.
    ¿Con cual de ellos nos quedamos?.

    1. Hola Jose:

      Desde el mundo siempre nos llegaran alternativas no certezas.
      Cada vez que elijamos, definiremos nuestro camino.
      La verdad sólo está en nuestro interior

      námaste

  2. Eso es de lo más normal para mi es mas cuando me he enojado o molestado con alguien he podido enviar a un par de seres en venganza..o deseado algún mal y se ah cumplido..así como cuando les he deseado cosas buenas.. puedo ver estos seres dormida y despierta..y traer algunos a estés plano y hacer que otras personas puedan verlos también… porq es eso?? No es que quiera hacer daño pero en momentos de enojo lo he echo incluso sin desearlo realmente 🙁

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