Podemos pide replantear la celebración del Día de Melilla y elegir otra fecha para no ofender a la comunidad musulmana

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Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía, durante una visita a Melilla, acompañada por miembros de su partido en la ciudad norteafricana.

Podemos cree que es “el momento” de replantear la celebración del Día de Melilla para no ofender a la comunidad musulmana y elegir otra fecha que haga a toda la población “orgullosa” de esa efeméride, algo que considera que se pudo haber logrado en el Pacto Social por la Interculturalidad alcanzado en la Asamblea en la pasada legislatura.

En declaraciones a los periodistas, el portavoz adjunto de Unidos Podemos en Melilla, José Carlos Martínez, ha lamentado que desde la Ciudad Autónoma “se hable tanto de multiculturalidad y riqueza de diversidades” entre su población, y al mismo tiempo “se trate de criminalizar, poco menos”, a aquellos que se manifiestan en contra del 17 de septiembre “reivindicando sus propios derechos”.

Martínez se ha referido así a las discrepancias de Coalición por Melilla (CPM), principal partido de la oposición y de mayoría musulmana, que no acude nunca a los actos del Día de Melilla el 17 de septiembre al considerar que esta fecha conmemora hechos “de carácter bélico o con un carácter de vencedores y vencidos”.

“Llevamos unos 500 años sin Día de Melilla y unos pocos que lo celebramos el 17 de septiembre y sin un acuerdo real entre todas las fuerzas”, ha insistido Martínez, para quien este hecho es “muy notable” al no haberse podido solventar en todo este tiempo la celebración de un día que “sirva de unión a todas las culturas” que conviven en la ciudad.

Respecto al discurso ofrecido por el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha dicho que fue “una muestra enorme de demagogia e hipocresía” respecto al

anuncio de que pedirá la repatriación de los menores extranjeros no acompañados o su traslado a la península, a pesar de que “eso es ilegal” y supondría la pérdida de muchos puestos de trabajo y subvenciones para la atención de la inmigración infantil, ha sostenido.

LA CONQUISTA DE MELILLA

 

Juan Andrés Riquelme.- Melilla, en la antigüedad, fue colonia comercial fenicia, denominada Rusadir, y puerto estratégico en las guerras entre cartaginenses y romanos, quienes le concedieron el estatuto de Colonia con el nombre de Flavia (año 46 d. C.) Ésta aparece perfectamente situada en el itinerario del Emperador Antonino como cabecera de la región Oriental de la Mauritania Tingitana, delimitada por el Muliluia Flumen que la separaba de la Cesariense.

Posteriormente, al igual que el resto de territorios romanos, fue invadida por los vándalos procedentes de la península, por lo que fue destruida y reedificada más tarde por visigodos y bizantinos.

Durante la gran expansión árabe, la ciudad se convierte en un reino llamado Nekor y Abderramán III la incorpora, con el nombre de Melilla, al Califato de Córdoba a finales del s. IX, pasando en el XIII a manos de los Meriníes de Fez.

Posteriormente Melilla, estando en una época de desarrollo y florecimiento, sufre las consecuencias de las guerras entre Fez y Tlemecén (Argelia), que supuso la ruina y el abandono de la ciudad.

A fines del siglo XV se produce en España el término glorioso de la Reconquista, con la rendición de Granada, y Melilla sostiene un animado tráfico con las costas de aquel Reino, de donde llegan constantemente numerosos vencidos que no se avienen a permanecer bajo dominio cristiano en las tierras que fueron el antiguo Reino Nazarita.

En octubre del año 1493 el Rey Boabdil, en unión de sus familiares y cortesanos, desembarcaba en Cazaza, a 18 Kilómetros de Melilla, una vez rendido su Reino de Granada ante los ejércitos victoriosos de los Reyes Católicos.

Razones políticas y estratégicas, y el deseo de impedir en el futuro nuevas invasiones, movieron a los Reyes Católicos a apoderarse de la costa norteafricana de cierto número de bases que sirvieran como centinelas avanzadas de la seguridad nacional, y con este objeto enviaron emisarios al otro lado del mar que informaran sobre la situación de aquellas costas, noticiosos de que la ciudad de Melilla, por las continuas guerras sostenidas entre los Reyes de Fez y Tlemecen, se hallaba casi despoblada.

Pasó en primer lugar, el Comendador Martín Galindo, quien después de reconocer la ciudad de Melilla y ante el gran número de habitantes que vivían en sus proximidades, informó al Rey que la conquista era harto difícil de realizar y aun en el caso de que se tomase Melilla, “antes se llamaría carnicería de cristianos que población de ellos” y ante tales informaciones se desanimaron los católicos monarcas, acordando el aplazamiento de la conquista de la plaza.

Noticioso el Gobernador de Andalucía, don Juan Alonso de Guzmán, III Duque de Medina Sidonia, de que los Reyes abandonaban el propósito de conquistar Melilla, decidió tomar la empresa a su cargo, a cuyo efecto y obtenida la competente autorización real, comisionó a su Comendador don Pedro de Estopiñán Virués, para que pasara a explorar la península de Tres Forcas, cosa que realizó disfrazado de mercader, en unión del famoso artillero Francisco Ramírez Madrid. Una vez estudiado el terreno y sabiendo de lo necesario para reedificar la ciudad, se le comunicó al Duque quien mandó juntar ” cinco mil hombres de a pie y alguna gente de a caballo, mandó aparejar los navíos en los que fuesen y hizo que cargaran mucha harina, vino, tocino, carne, aceite y todos los otros mantenimientos necesarios, y de artillería, municiones, lanzas, ballestas, espingardas y otras armas. Y así mismo llevaron gran cantidad de cal y madera para edificar la ciudad”. Y con esta armada de gente partió Pedro de Estopiñán del puerto de Sanlúcar en el mes de septiembre del año 1497.

Se detuvieron en la mar para no entrar de día. Y desembarcando de noche, lo primero que hicieron fue sacar a tierra un enmaderamiento de vigas que se encajaba y que llevaban hecho, a este tipo de prefabricado se le llamó de “cava y barrera”. Trabajaron toda la noche para ponerlo en las murallas, de tal manera que cuando amaneció, los moros que andaban por los campos, que habían visto el día antes a Melilla asolada, y la vieron amanecer con muros, y sonar tambores y disparar artillería, “no tuvieron pensamiento de que estuviesen en ella cristianos, sino algunos demonios”. Y así cogieron tanto temor del súbito caso, que huyeron de aquella comarca yendo a contar a los pueblos lo que habían visto.

Entre tanto, Estopiñán hacía poner tanta diligencia en hacer descubrir los cimientos de los adarves y torres, y como llevaba gran cantidad de maestros para edificar, y todos los que iban en la armada, con el mismo general, no se despreciaban en trabajar cuanto más podían, dieronse tanta prisa y diligencia en reedificar los adarves y torres, porque de allí encontraron la piedra, conque antes estaban hechos, y con la cal que llevaron no fue difícil terminar la obra.

Cuando, a los pocos días, llegaron los soldados que el Rey de Fez pudo enviar para socorrer a los habitantes de la costa, Melilla era un verdadera fortaleza, por lo que fueron impotentes para recobrarla y tuvieron que retirarse.

Cuando Estopiñán juzgó que se hallaba Melilla en estado de defensa, dejó por alcaide de ella al Capitán Gómez Suárez con una buena guarnición, y volvió a España con el resto de la gente. Dio cuenta, al Duque, por orden de todo lo que había sucedido, y de la manera en que la había dejado.

Lo mandó a dar cuenta a los reyes Isabel y Fernando, quienes recibieron con júbilo la noticia de la conquista. Celebraron tanto los Reyes el éxito de la empresa de Estopiñán, que en la carta que enviaron al Duque con fecha 18 de octubre del mismo año le decían: “que el placer que hobimos con la buena nueva que nos enviasteis, nos ha aprovechado, para templar en algo el dolor que tenemos, porque esperamos en Dios, que desto será mucho servido…”

Melilla es de España, entre otras cosas porque hace 500 años cuando Melilla fue conquistada, Marruecos no existía como tal.

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