Una gran complejidad cerebral en un embalaje muy pequeño

Cráneo de Homo naledi hallado en Rising Star Cave, Sudáfrica. Foto: NY Times.

El pequeño cerebro de Homo naledi replantea la evolución humana

¿Y si lo que hemos estado estudiando como la aparición de la conducta humana no lo fuese? El descubrimiento en 2013 en la cueva de Rising Star (Sudáfrica) de los restos de varios individuos de una especie de homínido desconocida, y la polémica inicial sobre su datación ya tienen segunda parte. Se acaba de publicar un estudio centrado en la cavidad cerebral de esta especie, Homo naledi, que tendría el tamaño de una naranja, y especialmente en las improntas dejadas en su interior por sus cerebros. Este molde interno o endocast parece indicar que a pesar de su tamaño este cerebro ya tendría una gran complejidad. Aunque ya sabíamos que el desarrollo de la inteligencia humana no se basa principalmente en el volumen cerebral, la polémica está servida.

Fuentes de información digital utilizadas
New York Times,  The Independent,  NOMBRE
Fuente de las imágenes
New York Times,  PNAS
Palabras clave:
evolución humana, Homo naledi, cerebro, cráneo, endocast, molde interno, desarrollo, gente
Bibliografía científica, publicación original
PNAS

Vista posterior oblicua del modelo 3D de las superficie endocraneal positiva del fragmento de occipital DH1 con iluminación oblicua.

https://i0.wp.com/www.pnas.org/content/pnas/early/2018/05/08/1720842115/F2.large.jpg?w=604

Evolución del pliegue cerebral (gyrus) inferior frontal. (A) P. troglodytes (ISIS 6167). (B) H. sapiens 152. (C) Au. sediba MH1 endocast. (D) H. naledi DH3 endocast.

Homo naledi parece haber venido a llamar la atención. Para empezar con su descubrimiento y clasificación, que no parecía encajar con ningún homínido identificado anteriormente en el esquema evolutivo comúnmente aceptado. Después con su cronología, y ahora le toca el turno a su complejidad cerebral. Su identificación como nueva especie, a partir de 15 esqueletos parciales localizados en el complejo de cuevas Rising Star de Sudáfrica contaba con un registro fósil demasiado amplio como para ser rechazada. Cuando el hallazgo fue presentado en 2015, no se podían aún aportar datos concluyentes sobre su cronología, que ayudasen a ubicar la especie en ese esquema mental que llamamos árbol evolutivo, y que en realidad es una maraña que la investigación va complicando más en vez de aclarar.
El pasado año, los directores científicos de las excavaciones en Rising Star declaraban que estos individuos encontrados en el complejo de cuevas pudieron haber vivido hace entre 200.000 y 300.000 años, solapándose entonces con los primeros individuos de Homo sapiens conocidos en África, y compartiendo horizonte cronológico con denisovanos y neandertales. Aunque por otra parte, algunas características anatómicas de Homo naledi parecen relacionarlo con los primeros Homo erectus, Homo habilis y Homo rudolfensis.
Esta semana ha visto la luz en la publicación científica PNAS un estudio sobre los restos craneales de H. naledi, basado especialmente en la impronta que los pliegues cerebrales dejan sobre la superficie ósea interna del cráneo a lo largo de los años de vida de un individuo. Este molde interno o endocast nos proporciona importantes pistas sobre la morfología de estas partes blandas que de otro modo no sobreviven al paso de los milenios.
Basados en las evidencias observadas sobre estas superficies craneales, los científicos piensan que aunque el cerebro de Homo naledi tenía un volumen muy reducido, apenas el equivalente a una naranja o a nuestro puño cerrado, su complejidad interna podría asemejarse a la de los humanos modernos.

Uno de los fragmentos de cráneo estudiados tenía una huella muy clara de las circunvoluciones en la superficie del lóbulo frontal izquierdo del cerebro. Esta impronta parece reflejar que la anatomía del lóbulo frontal de ‘Naledi’ era similar a la de los humanos, y muy diferente de los grandes simios. Otros miembros de nuestro género, como ‘Homo erectus’,’Homo habilis’ y ‘Homo floresiensis’, también comparten características del lóbulo frontal con seres humanos vivos.
Teniendo en cuenta las regiones del cerebro que H. naledi comparte con humanos modernos, los investigadores sugieren que habría desarrollado comportamientos complejos. «¿Es este aspecto de la evolución cerebral central para el habla o para la fabricación de herramientas? No sabemos lo suficiente como para decirlo», afirma John Hawks, paleoantropólogo en la Universidad de Wisconsin y coautor del estudio.
Según Hawks, «el cerebro de Naledi parece uno que uno podría predecir para Homo habilis, hace dos millones de años. Pero H. habilis no tenía un cerebro tan pequeño como H. naledi. Una organización cerebral similar a la humana podría significar que los ‘naledi’ compartían algunas conductas con los humanos a pesar de tener un cerebro de tamaño mucho más pequeño.
Si Homo naledi habitaba el sur de África en las fechas propuestas, quizá la explosión de novedades reflejada por la cultura material aparecida hace unos 250.000 años en África no proceda de un solo tipo de homínidos. Hasta ahora este cambio se había ligado a Homo sapiens. En palabras del doctor Lee Berger de la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica): «¿Qué pasa si hemos estado estudiando la aparición de la conducta humana moderna, y eso no es la aparición de la conducta humana moderna?».

http://arqueologiaenred.paleorama.es/2018/05/una-gran-complejidad-cerebral-en-un.html

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