La admiración en la pareja: una sinergia llena de poder

Decir «te admiro» es tan importante como decir «te quiero». La admiración en la pareja configura un nutriente tan esencial como el propio afecto y el cariño cotidiano, ahí donde la inspiración mutua nos ayuda a crear un vínculo más poderoso y satisfactorio.

La admiración en la pareja conforma esa energía de ida y vuelta donde se consolida un amor más maduro. Así, cuando vemos en el otro virtudes o capacidades que nos agradan, también nosotros nos sentimos reconfortados, porque quien admira se siente inspirado y pocas sensaciones son más enriquecedoras como motivantes. Es, en esencia, uno de los sentimientos que más nutren una relación.

«Tú me haces querer ser mejor persona». Esta frase es la que le dijo Jack Nicholson a Helen Hunt en Mejor imposible cuando esta le pide que le diga algo bonito. Dentro de las limitaciones y defectos que presentaba el personaje, no pudo elegir una respuesta más adecuada. Porque con esas palabras se contiene no solo un amor auténtico, sino también, algo que a todos nos agrada: ser valiosos y especiales para la otra persona.

Ahora bien, cuando esto no aparece (o desaparece con el tiempo) o más aún, cuando el sentimiento de admiración es unilateral y no bilateral, surge la fricción y la desavenencia: cuando perdemos el brillo ante los ojos del otro, el vacío que puede aparecer es enorme. Si no admiramos a quien amamos, quedan solo los rescoldos de la rutina, la ceniza de un aprecio discreto que no enriquece a nadie, el mismo que en muchos casos puede derivar en desprecio.

«Dime quién te admira y quién te ama, y te diré quién eres».

-Antoine de Saint-Exupéry-

manos con corazón de luces simbolizando la admiración en la pareja

La admiración en la pareja, una energía que nos hace crecer entre dos

Decía el poeta Theophile Gautier que amar es admirar con el corazón y admirar, por su parte, es amar con la mente. Sea como sea, en el seno de una relación de pareja deben darse ambos procesos, tanto el amor como la admiración. Ahora bien, tal y como podemos imaginar, para que estas dimensiones tengan auténtico sentido deben ser recíprocas en todo momento.

Así, es común que en ocasiones se dé un hecho. Hay quien admira a su pareja, mientras, la otra parte, lejos de sentir lo mismo, se limita solo a dejarse admirar y halagar porque ese refuerzo es lo que necesita para validar su personalidad. Es un «necesito que me admires y te sientas orgulloso de mí para fortalecer mi autoestima, pero no esperes que haga lo mismo contigo porque aquí, quien importa verdaderamente en la relación soy yo».

Estas dinámicas son altamente destructivas. Debemos tenerlo claro: la admiración en la pareja es la piedra angular de la relación, y esta, debe conformar a su vez un tándem, ahí donde uno valore las cualidades del otro y a la inversa. No olvidemos por ejemplo esos pilares en todo vínculo feliz y estable de los que nos habló en su día John Gottman y su esposa.

No importa los baches por los que estén pasando dos personas, nos decían. En realidad, los desafíos o dificultades siempre se acaban superando cuando existe la admiración mutua. El amor, sumado al cariño y esa valoración de las cualidades del otro, configuran una sinergia poderosa e indestructible.

chico y chica riendo y simbolizando la admiración en la pareja

Admira, pero no idealices

La admiración en la pareja es la mejor vitamina. Ahora bien, la idealización, por su parte, un contaminante. Y lo peor de todo es que es algo común, algo en lo que caemos casi sin darnos cuenta. Idealizamos al otro porque proyectamos deseos propios, porque el amor a veces es ciego y magnifica potenciales, capacidades y comportamientos que no son reales.

Tarde o temprano abrimos los ojos, es cierto, pero por el camino puede haberse desprendido parte de nuestra dignidad y autoestima. La admiración por la persona amada debe estar focalizada en hechos concretos. Debemos verla, sentirla, ser ese rasgo que tanto nos gusta, nos ayuda y nos inspira.

Pareja en la playa simbolizando la admiración en la pareja

Si admiras, dilo en voz alta, verbaliza lo que te gusta de la otra persona

Decir «te admiro» es tan importante como decir «te quiero». Es un ejercicio de bienestar que a menudo descuidamos y que, sin embargo, tiene una relevancia inmensa. No es lo mismo decir «te quiero o me gustas» que «te quiero porque te preocupas por las personas y porque admiro el modo en que hablas, te expresas y solucionas las cosas». Si verbalizamos realidades concretas, damos refuerzos más poderosos y significativos.

La admiración en la pareja revierte en nuestro bienestar y felicidad

Tener a alguien a quien admirar y que nos admiren revierte en nuestro bienestar. Este sentimiento de ida y vuelta (tú me inspiras a ser mejor y yo te inspiro a superarte) es un ejercicio altamente nutritivo en el ser humano. Es más, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Manchester, Reino Unido, nos señalan que la admiración en la pareja, así como en nuestras relaciones de amistad y de familia, contribuyen al bienestar psicológico y a la satisfacción vital.

Para concluir, no descuidemos nunca esta dimensión en el amor. El afecto, el querernos mucho y bien es algo sensacional, no hay duda. Sin embargo, hay otros pilares que son auténticos anclajes para que ese vínculo funcione y sea estable en el tiempo: admirar y ser admirados, desear y ser deseados, son ingredientes que nos hacen más fuertes y por supuesto, más felices.

La admiración en la pareja: una sinergia llena de poder

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