Meditaciones guiadas del lamrim 33º

Bhikshuni Thubten Chodron

Intercambiándonos con los demás

Intercambiarse con los demás no significa “Yo me vuelvo tú y tú te vuelves yo.” Lo que quiere decir, es que cambia la persona que es importante y apreciada; en lugar de que sea yo, son los demás. Para hacer esto reflexiona en lo siguiente:

  1. El sufrimiento es sufrimiento, no importa quien lo padezca —yo o los demás—, es algo que se tiene que eliminar.
  2. Aunque pensamos en nuestro cuerpo como “mío,” de hecho no es así. Nuestros genes provienen del esperma y el óvulo de nuestros padres, y la comida que nutrió al óvulo fertilizado mientras se desarrollaba fue el producto del trabajo de otros seres. Es sólo por la fuerza de la familiaridad que nos aferramos a este cuerpo como “mío,” y por esa razón lo consideramos importante y merecedor de confort y felicidad. De la misma manera, a través de la familiaridad podemos pensar que la felicidad de los demás es tan importante y valiosa como nos parece la nuestra en este momento.

Conclusión: Intercámbiate con los demás deseando que ellos tengan la misma felicidad que en este momento tu deseas para ti mismo.

El tomar y el dar

Debido a la egocéntrica confusión que experimentamos en el presente, cuando tenemos la oportunidad, tomamos todo lo bueno y toda la felicidad que podemos para nosotros mismos y dejamos cualquier dificultad e incomodidad para los demás. Reconociendo las desventajas de tener una actitud autocentrada y las ventajas de apreciar a los demás, e intercambiando el deseo de felicidad para uno mismo, por el deseo de que los demás sean felices, cultiva una intensa compasión, con la aspiración de tomar todos los problemas de los otros para ti y de entregarles tu felicidad.

  1. Imagina enfrente de ti a una o varias personas que en este momento están atravesando por alguna dificultad. Piensa, “Qué maravilloso sería si yo pudiera experimentar esos problemas por ellos.” Ahora, imagínate que tomas los problemas y la confusión de esas personas inhalándolos en la forma de humo negro.
  2. El humo se convierte en un rayo o una bomba que aniquila por completo la masa negra de egoísmo e ignorancia que hay en tu corazón.
  3. Siente el espacio abierto y la ausencia de conceptos equivocados sobre el “yo” y los demás. Reposa en esta espaciosidad.
  4. Estando en ese espacio, imagina una luz blanca —la naturaleza de tu amor— que se irradia hacia todos los seres. Siente que multiplicas y transformas tu cuerpo, posesiones y potencial positivo en cualquier cosa que los demás necesiten. Dale todo esto a los demás con alegría.
  5. Imagínate que todos están satisfechos y felices. Piensa que poseen todas las circunstancias conducentes para el logro de la iluminación. Regocíjate porque has sido capaz de hacer esto.

Al principio, haz esta meditación despacio y utiliza a personas o grupos específicos. Conforme te vayas familiarizando con la práctica, amplía al grupo hasta que incluyas a todos los seres sintientes de los seis reinos.

Conclusión: Siente que eres lo suficientemente fuerte para tomar para ti el sufrimiento de los demás y para darles tu felicidad. Alégrate porque puedes imaginarte haciendo esto, y desea profundamente que puedas ser capaz de hacerlo en la realidad.

El tomar y el dar (download)

https://thubtenchodron.org/2001/01/meditaciones-guiadas-del-lamrim/4/

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