Existen invertebrados marinos con índices elevados de inteligencia y capacidad de sentir dolor.

Diputados británicos quieren reconocer que pulpos y langostas tienen sentimientos

Se basan en un informe que reúne evidencias científicas sobre la capacidad de sufrir de cefalópodos y crustáceos.

Puede que vivan en las profundidades del mar, tengan ocho brazos y procesen información en ganglios fuera del cerebro. También que su evolución se separara hace más de 500 millones de años de la que siguieron los seres humanos. Sin embargo, los pulpos tienen sensibilidad y sufren dolor. Y lo mismo ocurre con el resto de cefalópodos (como calamares o sepias) y con los crustáceos (como cangrejos, langostas, camarones y gambas).

Así lo defiende un grupo de diputados británicos conservadores, que quiere que estas especies sean protegidas bajo la misma ley que salvaguardará el bienestar de los animales vertebrados. La norma reconoce la sensibilidad animal, incluida la capacidad de sentir dolor y sufrimiento.

Para apoyar sus afirmaciones, la Conservative Animal Welfare Foundation (CAWF), de la que es patrono el ministro de Medio Ambiente británico, Lord Zac Goldsmith, entre otros parlamentarios, presentaron esta semana un informe que recopila las evidencias científicas en este sentido.

«El argumento común contra la sensibilidad de los cefalópodos y los crustáceos es que procesan la información en ganglios en lugar de en el cerebro, como lo hacen los animales vertebrados. Sin embargo, una arquitectura neurológica diferente no es evidencia de la ausencia de sensibilidad: esto parte de una visión demasiado antropocéntrica», asegura el informe. Lo importante es saber si estos animales experimentan dolor y placer.

Los estudios citados muestran cómo estos animales pueden sopesar opciones e incluso hacer concesiones al dolor para evitar entornos hostiles. También evitan atacar a sus presas potenciales si corren el riesgo de sufrir, como les ocurre a los pulpos que rechazan atacar cangrejos ermitaños si tienen anémonas de mar punzantes adheridas a sus caparazones.

Afectivo

De gran complejidad, los científicos aún están en fase de comprender cómo funcionan, pero cada vez hay mayores evidencias de que existen invertebrados marinos con elevados índices de inteligencia, que tienen memoria y aprenden de sus actos. Incluso, el pasado mes de marzo, la revista científica ‘Cell’ publicó un estudio que defiende que los pulpos también sienten dolor emocional. «Exhiben comportamientos cognitivos y espontáneos indicativos de la experiencia del dolor afectivo», aseguraban. Van desde la angustia hasta el sentimiento de pérdida, asegura la autora principal de este texto, Robyn Crook.

Por ello, consagrar la sensibilidad de los crustáceos y cefalópodos en la legislación de Reino Unido sería «un primer paso importante», aseguran los implicados en la causa británica, ya que «las prácticas legales de la industria actualmente infligen dolor y sufrimiento innecesarios a estos animales», como al cocinar langostas vivas en agua hirviendo.

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