Impermanencia

El viento de tormenta 
Parte árboles y rocas,
Pero no puede durar un día.
Tanto menos, las obras del hombre.

Cuando golpea una tormenta, un océano entero de viento y lluvia se agotan sobre la tierra. Las hojas son puestas al revés, las ramas son desgarradas, e incluso el duro granito se desgasta. Pero tales vendavales raramente duran un día entero. A pesar de la tremenda cantidad de fuerza que es liberada, la tormenta no puede durar.

Si las obras del cielo no pueden durar un día, las obras humanas deben ser aún menos duraderas. Los gobiernos apenas sobreviven de año en año, las reglas de la sociedad están siendo desafiadas constantemente, las familias se erosionan, las relaciones personales declinan, y la propia carrera se viene abajo. Incluso los monumentos del mundo están ahora siendo destruidos por la contaminación del aire y la negligencia. Nada perdura. Es un simple hecho el que ningún evento puesto en marcha por seres humanos dura para siempre.

Todos nuestros esfuerzos son temporales. Toman prestado de fuerzas preexistentes, se suman a la corriente de eventos naturales, y desaparecen acorde a los dictados de la situación. Es mejor darse cuenta de la naturaleza transitoria de las cosas y trabajar con eso. Entender la naturaleza efímera del mundo puede ser la mayor ventaja de todas.

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